Atlas Fallen [Review]

Título: Atlas Fallen.
Género: Accion, Aventura.
Desarrollador: Deck13.
Editor: Focus Entertainment.
Fecha de lanzamiento: 10/08/23.
Precio: $5,999,99 ARS.
Plataformas: PC, Playstation 5 y Xbox Series S/X.
Disponible en:  Steam.
Review: Realizado en su edición de PC con una copia de prensa proporcionada por la editora.

Quien iba a imaginar que una década atrás From Software crearía tendencia en la industria de los videojuegos con su emblemático Demon’s Souls en Playstation 3. Esa fórmula de placer/dolor recuperada por Hidetaka Miyazaki era una dulce adicción a la que no podíamos negarnos. Poco a poco, la industria AAA e independiente comenzó a expandir sus horizontes, a raíz de esto, no tardaron demasiado tiempo en comenzar a llegar los primeros “sucesores espirituales” siendo Lords of the Fallen el pionero en una perpetua senda de masoquismo. DECK13 aposto por aquel formato activo/pasivo para dar vida a un juego de acción con elementos de rol que rendía culto, a su manera, a lo mejor de From Software. No conforme con sus primeros resultados continuo experimentando en el género, pero desde perspectivas diferentes como ser la ciencia ficción a través de la serie “The Surge” con dos entregas más que sobresalientes. Ahora con mucha más experiencia e ideas alocadas, y patrocinados una vez más por Focus Entertainment, regresan a la carga con otra refrescante alternativa para los fanáticos de los Hack-and-Slash con Atlas Fallen, una aventura con grandes dosis de acción en una escala considerable sobre un mundo de fantasía oscura con tintes roleros, que recuerda a la mejor época de Vigil Games con su emblemático Darksiders o al catálogo completo de Ubisoft con su endiablado sistema de coleccionables y secundarias

Entonces, la premisa gira entorno a un guantelete mágico que se adhiere como pegamento a nuestro protagonista ya que lo convertirá en el gran salvador de las dunas, un arma legendaria con las que combatir la corrupción y esclavitud de los dioses. Sin embargo, hay un pequeño detalle…. Este guantelete mágico viene con su pequeño genio atrapado (como si fuese Aladino de la Lámpara Mágica o en Forspoken) en su interior radica una vida inusual denominada Nyaal que funciona como un guardián, y como no, una eterna batería con la que desencadenar parte del poder destructivo de aquel artefacto místico. Todo beneficio tiene una pega, y este se encuentra incompleto por lo que necesita del resto de sus partes para alcanzar su climax. Por lo tanto, pasaremos gran parte de la aventura visitando toda clase de paisajes áridos, cuevas, sistemas subterráneos, y ruinas, mientras surfeamos por las preciosas composiciones de arena en busca de estos artilugios mágicos con los que forjar el arma definitiva. El gran villano de esta historia será el Dios del Sol, una deidad que ha esclavizado a la humanidad dejándola a merced de toda clase de titánicas criaturas.

A simple vista, la historia no es nada del otro mundo, y pasara sin pena ni gloria. Existen un puñado de misiones secundarias y personajes con los que relacionarse e interactuar a lo largo de la aventura. Sin embargo, estos pierden algo de trascendencia dentro de la historia. No existen reacciones en cadena, y solo se limitan a ser simples recaderos por lo que pierde valor en su naturaleza rolera. Asimismo, la narrativa tiene más sombras que luces como consecuencia de un inexistente sistema moralcon diálogos olvidables y un juego de cámaras algo arcaico, que recordara a las obras de Spider Studios como ser Technomancer, la serie Elex o Bound By Flame. No ha evolucionado en sintonía con el resto de sus apartados, como consecuencia se pierde cierta dosis de inmersió. Pese a los altibajos de su narrativa y la premisa olvidable, Atlas Fallen hace todo lo posible por mantener un mundo dinámico lleno de misticismo a través de registros textuales, audios, tótems y construcciones que encontraremos desperdigadas por cada recoveco de las dunas. Todos y cada uno de los documentos que hallemos sirven para rascar un poco más de la superficie y absorber la historia de los dioses, monstruos y la eterna lucha con la humanidad. De todas formas, el verdadero musculo recae en su jugabilidad con un sistema de combate simplón, pero jodidamente adictivo y un mundo vasto repleto de secretos y coleccionables,que descubrir explorando durante un buen porrón de horas. Su duración no baja de las 15/20 horas si deseamos rastrillar milimétricamente cada uno de sus recovecos. Además, la sensación de surfear y volar sobre las arenas movedizas al más puro estilo Journey le sienta de mil maravillas.

Por su parte, el creador de personajes funciona sin más, sin ser ninguna maravilla cumple con lo justo y necesario al ofrecer las opciones adecuadas con las que personalizar. Desde rasgos de pieles, cabellos, detalles cosméticos como tatuajes o cicatrices, aunque también podremos seleccionar entre una extensa gama de rostros y cuerpos predefinidos sin llegar a los niveles de locura que ofrecen otros como ser Dark Souls, Nioh, Wo Long, Skyrim. De todas formas será lo de menos, a medida que avanzamos en la aventura la pasaremos saltando de atuendo en atuendo y probando diferentes indumentarias que ofrezcan mejores bonificaciones para mantenernos dentro de la arena por más tiempo y no fuera de ella.

Ante todo, Atlas Fallen es un juego donde predomina la acción, pero también tiene sus destellos de plataformeo a través del icónico guantelete mágico. Todo pasa por esta curiosa herramienta, que fácilmente se convertirá en otra extremidad con la que sortear toda clase de situaciones. No solo cumple una función ofensiva con sus espectaculares variantes de ataque, sino que también cumple un propósito aún mayor en la propia interacción del escenario con su vertiginoso parkour, (heredado como no de Forspoken). Entonces, el guantelete ofrece una serie de habilidades especiales (tradicionales en el género) como ser el doble salto, los impulsos en el aire, el deslizamiento sobre las arenas o la propia creación de plataformas de apoyo, que facilitan el acceso a ciertas áreas inaccesibles en un primer momento, y es que la verticalidad juega un rol importante dentro de esta aventura. Atlas Fallen es un juego que nos arroja en una serie de escenarios post-apocalípticos olvidados en los que experimentar con los controles para hallar secretos, y como no, machacarnos a golpes limpios con toda clase de bichejos. Uno de sus puntos fuertes proviene del sistema de combate, que está fuertemente influenciado por los Hack-and-Slash de antaño nótese la saga Nier, Darksiders o el propio Dantes Inferno, de modo que contamos con un golpe débil y otro más fuerte con la posibilidad de desbloquear ataques especiales al cargar la barra de ímpetu al bloquear o desviar ataques enemigos. Lo que permite crear un sistema de combate reactivo que responde de acuerdo a la forma que encaramos a sus enemigos.

Por su parte, las opciones de personalización son algo ajustadas, es decir, tenemos la posibilidad de equipar diferentes tipos de piedras de esencia, que ofrecen bonificaciones pasivas en las estadísticas del personaje.  Por su parte, existe una importante variedad de piedras a las que acceder o mejorar, pero antes toca desbloquearlas superando misiones o explorando en las dunas. Durante la aventura contaremos con tres armas; hacha, látigo y puños. Un numero algo ajustado, pero que ofrece multiples variedades a través de las conmutaciones que estas ofrecen con sus piedras. La posibilidad de crear nuestros propios esquemas de combate le da un bonus en personalidad. Pese a ello, uno de los puntos donde más flojos recae en su sistema de ragdoll o físicas, que  deja mucho que desear al dar la sensación de lanzar golpes al aire. Detalle que reduce drásticamente las cuotas de inmersión, especialmente ante los Jefes Finales o en un alto grupo de enemigos. Esto nos lleva directamente a la escasa variedad de monstruos. Lamentablemente, Atlas Fallen intenta cubrir muchísimas áreas al tomar prestada idea de todo tipo de juegos, pero al final termina haciendo agua por todos lados al reciclar demasiado contenido.    

Atlas Fallen es otra clara muestra de amor y cariño de un estudio que continua aprendiendo y creciendo. Sí, es cierto que toma prestada muchas ideas de otros titanes del género, y sobre el papel muchas de ellas no terminar de cerrar del todo bien. Pero… Deck13 se las ha ingeniado para darle su sello de la casa con un sistema de combate reactivo que se adapta a cada jugador y ofrece multiples posibilidades con sus piedras de esencia. Y como no, mientras surfeamos por las polvorientas dunas del desierto para volar y machacar a cuantos enemigos encontremos con su vertiginoso combate y parkour. Quizás presenta irregularidades en su sistema de físicas o ragdoll, y la historia no termine de cumplir. Pero lo cierto es que, Deck13 sigue apostando por algo nuevo, y eso es algo a lo que agradecer y aplaudir en una industria eclipsada por remasterizaciones y remakes.

Puntuación: 3 de 5.
  • Surfear por las arenas le sienta de maravilla y recuerda a Journey.
  • El sistema de las piedras de esencia es un buen añadido.
  • La escala de sus escenarios y el uso de la verticalidad.
  • Visualmente luce muy bien.
  • El cooperativo le sienta de maravilla.
  • Sistema de combate simplón, pero divertido, especialmente en el aire.
  • Pero no tarda en caer en la monotonía.
  • Reciclado de contenido, especialmente en sus enemigos.
  • El sistema de físicas y ragdoll necesita algunos retoques, da la sensación de impactar al mismo aire.
  • Una historia olvidable.

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