Black: The Fall [Review]

Título: Black: The Fall.
Género: Aventura, Plataformas, Puzzles.
Desarrollador: Sand Sailor Studio.
Editor: Square Enix Collective.
Fecha de lanzamiento: 11/06/2017.
Precio: $14,99.
Plataformas: PC.
Disponible en:  Steam.
Review: Realizado en la versión de PC con un código de descarga que fue proporcionado por Square Enix Collective.

 El pasado mes de enero tuve la oportunidad de jugar una versión preliminar de Black: The Fall, una prometedora aventura de Puzzles bajo unos entornos minimalistas de corte 2.5d de Sand Sailor Studios. En aquel momento el titulo presenta un estado demasiado básico, un acabado visual ligero y una serie de animaciones irregulares con un control tosco. Hoy, y de cara a su lanzamiento oficial vuelvo a meterme de lleno en su distopico universo para conocer más en detalle sus características y descubrir que tanto ha cambiado en este lapso de tiempo. Pero primero es hora de recapitular un poco sobre qué tipo de experiencia busca entregar

Black: The Fall. Black: The Fall es una aventura de Puzzles con un meticuloso diseño visual que combina el minimalismo del 2d con un volumen abstracto y sobrio de las perspectivas en 3d, como resultado final obtenemos una serie de planos visuales magníficos. De esta forma encontramos una dirección artística que juega con los contrastes para entregar una imagen limpia y monocromática, esta a su vez convive en la armonía de los tonos vibrantes y cálidos como el rojo, un elemento determinante del control sobre los sujetos. Black: The Fall juega con este concepto, es más su trama se desarrolla en base a la ausencia de libertad y la opresión. No es ninguna novedad que Sand Sailor Studios desarrolle una serie de ilustraciones visuales tridimensionales de la rebelión ante los convencionales mecanismos del sistema y el control.

El comunismo es su tema principal y lo desarrolla de una forma magnifica con un lenguaje visual excelente y un sentimentalismo único por parte de los desarrolladores para contar la historia de un país olvidado. Por lo tanto, la aventura nos situa bajo el control de un obediente empleado de una fábrica, un pequeño ente ausente de vida que ha vivido oprimido por un sistema que promueve el control y limita la libertad. La rutina de realizar actividades predestinadas ha consumido la vida de los trabajadores de una extraña fábrica. Aquel misterioso lugar parece más un campo de entrenamiento e investigación que una fábrica en la que trabajar. Todos y cada uno de los personajes que recorren sus inmediaciones realizan actividades preestablecidas por autoridades superiores, los láseres que señalan el inicio y el fin de una tarea son constantes, las cámaras de seguridad con sus cegadoras auras rojas intimidan en cada cuadro. Como cabe de esperarse, el principal objetivo de nuestro misterioso personaje es liberarse de las cadenas de opresión de sus captores, escapar de aquella marginal zona industrial y ser libre, proclamar su libertad, pero ante tal recorrido lo esperan vigilantes y mortales trampas que al mínimo error acabaran con su vida. 

Dejando de lado la naturaleza de su historia. En temas referentes a su jugabilidad encontramos ciertas similitudes con Inside de Playdead. Por suerte el parecido solo apunta a la estética y desarrollo narrativo. Como suele ocurrir en este tipo de obras, la ausencia de textos y diálogos abren la brecha para emplear una comunicación visual. Con esta imagen en mente, Black: The Fall es una aventura que apuesta fuertemente por la ambientación, un mundo industrial toxico y unas ciudades abandonadas de todo rastro de humanidad, en su lugar transitan Robots y Drones de seguridad que imparten un orden conservativo.

Black: The Fall desarrolla su narración en base a las imágenes y el sonido, por lo tanto crea su propio lenguaje visual donde la historia se va contando en cada breve acción que realizamos. Cada Puzle, personaje y elemento del escenario intenta aportar un carácter determinante en la aventura. Tal y como ya experimentamos en Inside, Little Nightmares o el correcto Abzu. No deja de ser una curiosa y ambigua forma de narrar una historia, pero es inevitable no destacar la inmersión y atracción que crea en sus tramos iniciales y finales.

En cuanto a mecánicas de juego, Black: The Fall se introduce como una aventura de plataformas que desarrolla una sucesión de Puzzles, esto quiere decir que pasamos uno y rápidamente caemos en otra situación lógica. Por el lado de los Puzzles, no encontraremos grandes dificultades, todos apuestan al sentido común y a la buena observación del escenario, es más la solución siempre se encuentra en la acción más ordinaria. De todas formas, también existen momentos más dinámicos con Puzzles orientados a las físicas, interactuar con elementos de las habitaciones o activar palancas, son situaciones que cortan con el rollo de lógica y brindan un momento para descansar y dejarse conmover por la ambientación tan desoladora de su universo.

Black: The Fall perfecciona lo visto en su versión preliminar, gracias a un control más intuitivo y un ritmo de juego más fluido. Esto se ve principalmente en los momentos de Plataformeo. A ello tenemos que sumarle la posibilidad de controlar e interactuar con los NPCs del escenario. Gracias de un puntero laser es posible dar órdenes y gestionar a los monigotes carentes de libertad que rodean cada habitación. Y no solo a ellos, Black: The Fall extiende sus posibilidades hacia la fauna. Las soluciones llegan en un formato algo peculiar, toman la imagen de un can de hojalata para solventar Puzzles y asistir en la transición por su particular mundo industrial.

A nivel jugable, Black: The Fall ofrece una visión sombría del comunismo con una serie de complejos industriales, ciudades sitiadas, calles, asentamientos y zonas rurales que están completamente abandonadas. Al final del día encontramos un Yermo industrial. Cabe destacar que Black: The Fall es un videojuego que intenta promover el uso de Puzle en base a una lógica convencional y no tan rebuscada. Por otro lado, tal y como sucedía con Limbo, Black: The Fall desarrolla un excesivo ciclo de prueba y error, es necesario fallar múltiples veces para descubrir el camino a seguir o la ansiada solución. En cierta forma proporciona una seguridad parcial y limitada al jugador.

Como mencione anteriormente desarrolla situaciones que se miden en activar y desactivar elementos a través de la interacción objetos del escenario, el modo de hacerlo ira cambiando e incrementando su dificultad paulatinamente, pero en ningún momento abusa de su dificultad. De igual manera introduce nuevas e innovadoras mecánicas. Al contar con su propio lenguaje audiovisual evolucionan sus Puzzles al uso de sonidos ambientales. Como es de esperarse, no exagera ridículamente como The Witness, pero se nota el cambio drástico en su ritmo de juego.

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A modo de conclusión, lo nuevo de Sand Sailor Studios toma como principal fuente de inspiración a los clásicos de Playdead, pero también posee las características necesarias para valerse por sí mismo y dar batalla a los grandes del género.  El pequeño estudio independiente tiene entre manos un proyecto realmente ambiciosos con un gran potencial. Ante la delicada visual del minimalismo se refugia una aventura de plataformas y Puzzles impecable, que poco y nada tiene para envidiar a los veteranos del género.

Sin ninguna duda, Black: The Fall ha mejorado a pasos agigantados desde su antiguo prototipo. Es más, incluso luce como un juego completamente nuevo, el acabado visual ha subido varios escalones por encima, y lo mismo se podría aplicar a las animaciones, Framerate y el manejo del personaje con un control mucho más preciso. Sin duda, los chicos de Sand Sailor Studios no andan con vueltas y han decidido tomar estos últimos meses para maximizar y optimizar su prometedora aventura.

Sin mucho más para agregar, Black: The Fall es un título que juega en su propia liga y tiene el potencial necesario para valerse por sí mismo. Es una de las pequeñas joyas ocultas de este 2017, una asignatura pendiente para todo seguidor de las obras de Playdead.

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NOTA FINAL: 9.5/10

Puntos Positivos:

  • Una historia atractiva y reflexiva.
  • El lenguaje visual como medio de comunicación.
  • Puzzles muy bien elaborados.
  • El apartado visual es impecable.
  • No abusa de la prueba y error.
  • El cambio de perspectivas entre 2d y 3d es simplemente soberbio.

Puntos Positivos:

  • Duración algo escasa.

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