KINGDOM COME DELIVERANCE 2 [Análisis]

Título: KINGDOM COME DELIVERANCE 2
Género: RPG.
Desarrollador: Warhorse Studios.
Editor: Deep SilverPLAION.
Fecha de lanzamiento: 04/02/2025.
Precio: $44,99.
Plataformas: PC, PS5 y Xbox Series.
Disponible en: 
Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Deep Silver/PLAION.

Aún tengo la memoria fresca con los acontecimientos de la primera entrega, a fin de cuentas, hace solo un par de semana atrás termine de re-jugarlo. A causa, creo que tengo una percepción más precisa de, que tanto ha logrado evolucionar esta serie. ¿Qué decir? Todo un carrusel de emociones: amor, traición, venganza. Fue una experiencia inolvidable, uno de esos viajes con los que abandonar la vida misma, y dejarse perder en aquel inconmensurable mundo medieval.

Con su secuela a la vuelta de la esquina, el cielo era el límite. No os voy a mentir, mis expectativas con la nueva obra de Vavra eran descomunales. Era tal: el grado de ansiedad que, me encontraba arañando las paredes por ver cómo iba a continuar aquel implacable viaje de venganza, que inicio hace más de siete años. Recordemos que KCD tuvo un final, (claro que sí), pero… no se sentía exactamente como un final. Dejó un pedazo de Cliffhanger, uno que no veía desde la época de God of War 2 en PS2. Uno de esos con los que dejar los labios a miel. Ahora con Kingdom Come Deliverance 2 en mis manos, finalmente tuve la oportunidad de comprobar que tanta veracidad había en los dichos de las redes. ¿Qué puedo comentarles? Es todo lo que llevaba tanto tiempo esperando e inclusive mucho más.

La pregunta del millón, ¿Necesito jugar al primero? Claramente, la historia continua inmediatamente tras los eventos de la primera entrega, por lo tanto, es un requisito esencial para comprender que llevo a Henry y Hans Capon a ese lugar en particular. Bueno, existe un par de explicaciones, (a modo de resumen de por medio), pero la historia es tan absorbente que lo mejor sería experimentarla en carne propia. Además, es la mejor forma de valorar su evolución narrativa.

Con eso dicho, Kingdom Come Deliverance 2 nos vuelve a poner en la piel de Henry, aquel campesino forzado a convertirse en caballero para rescatar un reino al borde de la extinción, quien debe entregar una misiva a la espera de que la suerte le sonríe. Sin embargo, la vida le tenía preparado otros planes. Los eventos no tardaran demasiado tiempo en torcerse, y con ello, los roles volverán a invertirse: de caballero a pordiosero. Desde entonces, el viaje de Henry y compañía no tendrá un minuto de descanso. No existen mesetas, es toda una montaña rusa de emociones fuertes con más subida que bajadas, un completo torrente de adrenalina.

Había leído por las redes que, Vavra estaba orgulloso de su guion con más de 2 millones de palabras, debo admitir que no dudaba ni un segundo de su prosa. La historia de Kingdom Come Deliverance 2 es cruda, mucho más compleja y no teme tocar temas sensibles como la religión, la política o trastear con nuestra vara de moralidad. Al tiempo que arroja espolvorea su sangrienta presentación con una buena dosis de humor para recordarnos que, no todo es hambre y sangre. Aunque no le resta ningún grado de realismo. KCD2 se las ingenia muy bien para retratar lo peor del ser humano, a fin de cuentas es un juego absurdamente realista que hace de esto sus pilares principales.

Es absolutamente diferente a la media habitual de RPG medieval, es decir, no existen dragones, trolls, goblins, magias o encantamientos, solo el ser humano y su inconmensurable maldad. Con esto conoceremos lo mejor, como también lo peor de nuestra propia especie. Aunque cada tanto podemos oír alguna que otra historia fantástica con la que soñar e imaginar con duendes o brujas, aunque la resolución no será como la esperamos. Por esta razón, la historia nos lleva por un viaje colmado de sorpresas, donde nunca sabremos que esperar. Existen múltiples ramificaciones con impactos inmediatos que nos dejaran alucinando. KCD 2 ha evolucionado en su storytelling, pero también en su presentación para ofrecer una experiencia mucho más cinematográfica: juegos de cámara, diálogos emergentes y una narrativa ambiental. Todo esto despierta mayor interés por su mundo, y hace que su experiencia sea mucho más inmersiva. La historia sigue siendo uno de sus pilares más fuertes y lo convierte en un auténtico titán.

Kingdom Come Deliverance dejo el listo absurdamente elevado, y sin embargo, Daniel Vavra y el equipo de Warhorse Studios encontraron la forma de mejorar lo inmejorable. Limar las asperezas de su jugabilidad para que sea una experiencia mucho más cinemática. Eso se siente desde el primer momento con esa narrativa ambiental, que claramente fue heredada de Red Dead Redemption 2. Las influencias detrás del titánico juego de Rockstarter o Larian Studios con su mundo dinámico son bastante notorias. Gracias a estos nuevos componentes han conseguido crear una experiencia como ninguna otra. Esa Bohemia medieval es tan real que incluso intimida. Tiene un mundo tan vivo. Tan reactivo. Da gusto experimentar con cada decisión. Nunca sabemos exactamente donde iremos a parar, y justamente eso es lo mágico de esta aventura. No existen buenas o malas decisiones, solo decisiones.

Como solía decir Radzig Kobyla “Puedo enseñarte a controlar una espada, puedo convertirte en el mejor caballero, pero puedes salir en caballo caerte y morir”. Todo eso se traslada exactamente al propio juego, donde cada interacción es de vida o muerte. A fin de cuentas, la violencia es tan solo uno de los tantos caminos a seguir.

El mundo de KCD2 es implacable, de eso no hay duda. Pero, también tiene su grado de excentricidad. Tal y como sucedía con su primera entrega con sus infames perlitas. Ya no son solamente casos aislados, sino que lo viviremos de manera regular en cada una de sus regiones o poblados. Con esto logra contrarrestar su salvaje presentación a través de su buena pizca de humor. Personajes de lo más insólitos con recados aún más bizarros. Como emborracharnos para más tarde tener visiones de un perro misterioso (despieta viejos recuerdos al caballo de la herborista de Uzhitz. No solo eso, sino que también podemos golpear gallinas porque se ‘burlaron’ de nuestro protagonista para más tarde delirar a los guardias locales, y así, evitar cualquier tipo de castigo o multa(siempre y cuando tengamos los niveles de elocuencia necesarios para superar los retos de conversación).

Una de las grandes fortalezas de KCD era su jugabilidad, ya parte de una excelente base, esta secuela no hace más que perfeccionar todo lo que ya conocíamos. El sistema de reputación tiene mayor impacto dentro de las regiones, como también las consecuencias de nuestros actos pueden tener penas mucho peores que la picota. Recuerdo que en su primera entrega podíamos coger comida de cualquier caldero que encontrábamos sin ningun tipo de problema, pues eso ha cambiado. Ahora da la impresión que estamos robando y esto alertara a los aldeanos con quienes tendremos que interactuar para encontrar alguna solución (monetaria o tirando de nuestra labia). Realmente da la sensación de estar dentro de un auténtico mundo medieval que machaca cada acto por mas minúsculo que este sea. El sistema de combate, que tantos dolores de cabeza dejo en el pasado, ha recibido importantes actualizaciones. Ahora tiene una mayor precisión en sus animaciones y los bloqueos están más conseguidos, como tambien la forma de encadenar combos o atacar a múltiples enemigos. Da la impresión que la respuesta entre un golpe es mucho más fluida, (algo que se agradece bastante).

Creo que es bastante obvio, pero KCD2 ha pegado un verdadero subidon técnico, (cosa que parecía no posible). Con algo de magia, Warhorse Studios ha logrado conseguir un nivel de fotorealismo sin precedentes. Da terror lo bien que luce esa Bohemia con esos bosques tan frondosos que circundan las escasas aldeas. Las construcciones (especialmente los castillos) tienen una presentación tan limpia como sucia para mantener la fidelidad de esa época. Cada una de sus localizaciones tiene muchas horas de trabajo por detrás para plasmar postales de ensueño, donde no pararemos de tomar capturas de pantalla. Me ha dejado sorprendido como han mejorado los modelados de personaje. No solo Henry y compañía, sino más bien de todos los NPCs que pululan por los alrededores se nota que han logrado hacerse con algo más que polígonos. Las conversaciones dejan en evidencia que tanto han cambiado los personajes, quienes ahora gozan de un mejor acabado técnico con filtros y mallas más realistas. Además, las animaciones se sienten mucho más conseguidas. Entrar en combate y balancear una espada deja sensaciones encontradas por el peso y la reacción de cada golpe, como si fuese una especie de danza. Sin embargo, me he sorprendido aún más cuando vi el rendimiento. Para tener semejante apartado visual no demanda demasiadas prestaciones e incluso hace un excelente uso de los escaladores para que los FPS vuelen hacia otra galaxia.

Con un equipo compuesto por i9 10900 acompañado con una RX 6800 XT de 16GB de VRAM con 32GB de RAM instalado en un Nvme de 2TB Firecuda 530 Gen4 obtuve una tasa de 40-50fps con sus detalles al máximo (a excepción de sombras que las deje en alto) en una resolución nativa de 2560x1440p, es más, incluso hubo zonas donde alcanzaba cómodamente los 70 FPS, pero también otras donde caía estrepitosamente por todo lo que sucedía en pantalla. Kingdom Come Deliverance 2 es otra clara muestra de compromiso por parte del estudio, quienes han dedicado tiempo en ofrecer un juego a la altura que responda medianamente bien y con una excelente estabilidad. Además tiene un puñado de opciones con las que trastear para rascar más FPS, en caso de necesitarlos.  Por ultimo me toca rendirme ante su banda sonora, que tiene unas piezas musicales espectaculares. Cada una de sus melodias realza las escenas y genera esa sensación de autenticidad en su experiencia.

Hace solo unas semanas atrás me despedía de Hans Capon y Henry en su viaje por recuperar la estabilidad de un continente al borde del caos. Mientras veía caer los créditos, no era consciente del sobrenatural trabajo de un estudio independiente, quienes apenas habían comenzado a gatear en la industria. Ahora con su secuela han terminado de consagrarse dentro de sus pares como uno de los mejores estudios en de la industria. Vavra y compañía tienen una visión creativa descomunal, que les ha permitido acariciar la gloria con una aventura medieval como ninguna otra. Esta segunda entrega se mantiene fiel a sus raíces roleras con un sistema de habilidades complejo, como también mayor profundidad en su Gameplay. Esto genera un mundo reactivo que vive a través de nuestros eventos, y que perseguirá a nuestro protagonista a donde sea que vaya. El sistema de reputación es la puerta hacia un mundo de infinitas posibilidades, donde seremos castigados o recompensados según nuestras acciones. A fin de cuentas, Baldur’s Gate 3 y Dragons Dogma 2 me enseñaron a esperar lo inesperado, Kingdom Come Deliverance es un pupilo aplicado que sigue al pie de letra sus conceptos. Es imposible no mencionar las influencias de Red Dead Redemption 2 con esa narrativa emergente o el tono cinematográfico en su presentación.

Es una secuela simplemente abrumadora tanto por su escala como por las múltiples capas en las que se divide su jugabilidad. Quiero tomarme un momento para remarcar bien esto. KCD2 no es un juego para cualquiera. No es un juego para jugar de manera apresurada. No es un juego para aventar espadazos al aire. No es un juego para coger objetos sin más. No es un juego para los ansiosos. No es el RPG ordinario al que estamos acostumbrados. Más bien todo lo contrario. Es una aventura de rol, pero… más bien se siente como un experimento, una suerte de simulación en una época olvidada. KCD2 es un juego difícil que exige paciencia, donde tomarse cada actividad con mucha calma. Toma al jugador como una persona inteligente que sabe leer, y aún más importante, comprender un texto. No lleva de la mano en ningún momento. No teme en arrojarnos en la absoluta soledad de un bosque para buscar pistas examinando cada objeto del territorio. Esto le añade un toque de realismo sin precedentes del que carecen muchos otros títulos. Tiene un mundo tan dinámico que nunca sabemos exactamente que esperar. No solo en la exploración libre, sino también en las propias misiones con sus inesperados desenlaces. Todo esto le permite establecer cierta sensación de autenticidad en su experiencia, que inclusive estando al borde de la inanición, sentía terror de coger una manzana o robar una tarja de pan. Llevo poco más de 30 horas jugando, y no paro de sorprenderme con su enfermizo nivel de detalle. A donde sea que pongo la mirada encuentro una razón por la que suspirar. Es un pozo de horas al que no dudaría ni un segundo en aventarme.

¿Fallos? ¿Ninguno? Más bien pocos. Quizás algunas asperezas con la IA y la física de los personajes, como también ciertos matices con la traducción al español (aunque cuenta con audio en español). Sea cual sea el caso, Kingdom Come Deliverance 2 es mucho más de lo que esperaba, incluso mucho más de lo que podría imaginar.

Puntuación: 4.5 de 5.
  • Una historia emocionante que se sigue con mucho interés.
  • Los retoques a su sistema de combate son los adecuados.
  • Un mundo tan vivo y reactivo donde da gusto perderse durante horas.
  • Tecnicamente es una maravilla.
  • Una optimización de ensueño.
  • Las ramificaciones de cada decisión, como la vida misma.
  • La IA de los NPCs se siente algo torpe.
  • La traduccion al español, aunque muy buena, necesita algun que otro retoque.

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