Monster Hunter Wilds [Análisis]

Título: Monster Hunter Wilds
Género: Accion y Aventura.
Desarrollador: Capcom.
Editor: Capcom.
Fecha de lanzamiento: 28/02/25.
Precio: $59,99.
Plataformas: PC, PS5 y Xbox Series.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Capcom.

Monster Hunter Wilds representa una evolución en la épica saga de Capcom, este nuevo episodio encuentra la forma de mantenerse fiel a sus raíces, pero también introducir cambios de vida significativos con los que  equilibrar la experiencia. Busca atraer a un nuevo publico, (sin sentirse demasiado casual). En esta entrega visitaremos las “Tierras Prohibidas”, un territorio vasto e indomable con mucha belleza por delante, que durante mucho tiempo se ha considerado completamente abandonado, pero… eso era del todo cierto. Detras de esos paisajes se ocultan peligros descomunales, donde cazar monstruos se convierte en una tarea de tiempo completo que amaremos realizar de principio a fin, especialmente durante su endgame.

Monster Hunter Wilds se mantiene fiel al ciclo clásico de la franquicia: preparar el equipamiento, aventurarse a explorar un mundo abierto, enfrentarse a monstruos gigantes, recoger materiales y luego regresar al campamento para fabricar nuevas armas o armaduras. Todo un proceso tedioso, pero de lo más pintoresco. Por su parte, Wilds introduce ligeros retoques para modernizar la estadia por aquel mundo implacable. Uno de los cambios más destacados proviene del Seikret, una montura parecida a un raptor que facilita la exploración, pero también portar dos armas distintas durante la cacería. La idea de cambiar armas en pleno combate abre un abanico de nuevas posibilidades para explotar al maximo las debilidades de cada criatura, a fin de cuenta, los grandes protagonistas del juego continuan siendo esas titanicas criaturas, que vienen de todos los colores, tamaños y armaduras. Por lo tanto, tendremos que adaptarnos a cada bicho que enfrentemos.

Por otro lado, el modo de Focus es otro añadido importante. Permite centrar ataques en partes específicas del cuerpo para generar el daño maximo en un breve periodo de tiempo. Concepto que me ha recordado bastante a Shadow of the Colossus. La posibilidad de provocar y luego rematar heridas se traduce en combates más implacables con mucha dinámica por detrás. Esto nos llevara a pegarnos como una garrapata del enemigo para reventarlo con alguno de los combos más espectaculares. Sucede que, la jugabilidad a lo Hack-and-Slash le sienta de maravilla y hace que su experiencia sea absurdamente divertida como cinematográfica. Lo que me recuerda que, la coreografia de sus animaciones es una jodida pasada.

La jugabilidad en Monster Hunter Wilds se caracteriza también por su fluidez en la transición entre el mundo abierto y los combates. Eso sumado a la ausencia de un HUD global con sus tediosas pantallas de carga. Ahora todo es totalmente libre. A diferencia de las entregas anteriores en los que existían pantallas de carga que separaban el campamento de las zonas de caza, Wilds permite moverse sin interrupciones entre el campamento y las áreas de cacería. Esta integración genera cierta naturalidad al hacer que se sienta parte de un ecosistema vivo y en constante cambio, lo que incrementa la inmersión y el ritmo de la experiencia. Asimismo, el sistema de “misiones en campo” permite iniciar y finalizar las cacerías de forma directa, eliminando tiempos muertos y haciendo que cada acción se sienta inmediata y relevante. Otra novedad es la actualización del Slinger, una herramienta que regresa con mejoras sustanciales. Este dispositivo no solo sirve para recolectar objetos a distancia, sino que también se puede utilizar para desencadenar peligros ambientales y crear trampas contra los monstruos. La interacción con el entorno se vuelve, de esta manera, una parte integral del combate, obligando a observar detenidamente el entorno para aprovechar cualquier ventaja táctica que el terreno pueda ofrecer. En conjunto, estas mejoras hacen que el combate se sienta más fluido, estratégico y espectacular.

Wilds apuesta por un Gameplay más accesible y moderna sin sacrificar la profundidad estratégica que ha caracterizado a la serie. Mientras que títulos como Monster Hunter World o Rise introdujeron ciertos elementos que simplificaban algunos aspectos (por ejemplo, la gestión del inventario o la accesibilidad de algunos controles), Wilds lleva esta simplificación un paso adelante con tutoriales extensos que ayudan a los más novatos a familiarizarse con las mecánicas fundamentales. Estos tutoriales, que pueden resultar absurdamente extensos, van dosificando gradualmente la complejidad del sistema de combate, haciendo que la curva de aprendizaje sea menos abrupta.

Wilds es uno de esos juegos para no tomarse a la ligera, y es que, para cada una de sus incursiones necesitamos tiempo de preparacion fisica y mentalmente. La inclusión de un sistema que permite ver en el mapa iconos que indican si un monstruo está debilitado o si se encuentra en un estado de agresividad inusual es uno de esos detalles que sabremos apreciar al momento de iniciar una cacería. Cualquier tipo de información o detalle extra suma puntos y nos facilitara la vida, especialmente si estamos en solitario. Sin embargo, el verdadero musculo de Monster Hunter Wilds viene de su Online con el trabajo en equipo, como cualquier SoulsLike.

El mundo está diseñado para ser colosal, diverso y precioso por igual con una climatologia implacable y unas postales de ensueño. Las Tierras Prohibidas se dividen en varios biomas, cada uno con características propias y condiciones climáticas que influyen directamente en el comportamiento de los monstruos. Por ejemplo, en zonas como los Llanos Barlovento, el Bosque Escarlata, la Cuenca Oleosa o los Acantilados de Hielo, la vegetación, la luz y las condiciones meteorológicas varían de manera que el mismo lugar puede ofrecer desafíos totalmente distintos dependiendo de la “estación” o el estado ambiental. Son detalles que van más allá de lo visual, tienen un impacto directo en la propia jugabilidad, ya que ciertos monstruos se vuelven más o menos agresivos o vulnerables dependiendo de las condiciones del entorno.

En cuanto a la historia, Monster Hunter Wilds presenta una narrativa más elaborada que en entregas anteriores. Wilds apuesta por darle mayor relevancia a la trama, integrando personajes y conflictos que aportan unas capas extra de profundidad a su universo. La historia comienza cuando el gremio de cazadores se embarca en una expedición hacia las Tierras Prohibidas tras el hallazgo de un niño, Nata, que huyó de su aldea luego de que un monstruo devastador, conocido como el “Espectro Blanco”, atacara su pueblo. Este suceso motiva la misión del cazador protagonista, que se une a un equipo compuesto por Alma, la gestora; Gemma, la herrera encargada de forjar nuevo equipamiento; y su inseparable compañero felino que no solo aporta apoyo en combate sino que también añade un toque de humor.

Entonces, la historia de Monster Hunter Wilds no se limita a la simple misión de rescate o de venganza; en cambio, se desenvuelve en un arco narrativo que explora el misterio de las Tierras Prohibidas y la relación entre la humanidad y la naturaleza. A medida que avanzamos en la campaña, descubriremos que las Tierras Prohibidas esconden secretos milenarios y que los ataques de los monstruos podrían estar vinculados a un desequilibrio en el ecosistema. Este enfoque temático le da al juego una dimensión casi ecológica, en la que el cazador no es simplemente un guerrero, sino también un observador y un protector de un entorno natural en crisis. Así, la narrativa se convierte en una herramienta que no solo impulsa la acción, sino que también invita a reflexionar sobre la coexistencia entre el hombre y la naturaleza.

Otro aspecto interesante de la historia es cómo se presenta a los personajes secundarios. Cada miembro del equipo del cazador tiene una función específica y una personalidad bien definida, lo que ayuda a humanizar el relato y a crear empatía. Por ejemplo, Alma actúa como la voz de la experiencia y la sensatez, guiando al protagonista a lo largo de su misión, mientras que Gemma representa la creatividad y el ingenio necesario para sobrevivir en un mundo hostil. Estos personajes no solo cumplen un rol funcional dentro de la narrativa, sino que también enriquecen la historia al ofrecer distintas perspectivas sobre el conflicto que se desarrolla en las Tierras Prohibidas. La incorporación de estos elementos narrativos marca una diferencia fundamental respecto a entregas anteriores, donde la historia era percibida como algo secundario y a menudo relegada a largas secuencias cinemáticas o textos explicativos. En Wilds, el relato se integra de manera orgánica con la jugabilidad, haciendo que cada misión y cada combate tengan un propósito mayor dentro del contexto global del juego.

Nunca paro de sorprenderme con la flexibilidad del RE Engine de Capcom, pensaba que con Dragon’s Dogma 2 lo había visto todo, sin embargo, encontraron la forma de ir un paso más lejos. Me encantan las postales que deja las Tierras Prohibidas, tiene escenarios preciosos con mucha plasticidad por detrás. Se gasta unas físicas de ensueño que da la sensación de estar explorando un ecosistema con vida propia. Es decir, responden al implacable comportamiento de los monstruos o nuestras propias acciones. Las mejoras visuales se hacen notar tanto en los detalles de los monstruos como en la ambientación de cada bioma, creando una sensación de inmersión total. Los efectos de iluminación, las animaciones fluidas y la diversidad de escenarios hacen que la experiencia de juego sea absurdamente inmersiva. Debo admitir que, el creador de personajes me tuvo pegado a la pantalla durante un buen par de horas, tiene muchas opciones de personalización para ajustarse a todos los gustos. Sin embargo, esa carga visual demanda mucha potencia. Monster Hunter Wilds es un juego con una optimización irregular, que deja ciertas asperezas, con un equipo compuesto por un i9 10900 acompañado por una RX 6800 XT y 32GB RAM, tuve que recurrir al uso de escaladores como el FSR para lograr alcanzar/mantener los 60fps estables en una calidad gráfica máxima a una resolución nativa de 2560x1440p.

Monster Hunter Wilds supone una seria evolución en la franquicia, y claramente un paso hacia la dirección correcta. Viene acompañado de una batería de mejoras, siendo el sistema de combate el que recibió la mayoría de ellas. Ofrece un alto grado de flexibilidad con mucha personalización haciendo que cada cacería se siente única. Además, todo el concepto de preparación por detrás es un añadido que se ha cuidado al máximo. Uno de los motivos por los que pasaremos tantas horas corriendo, saltando, volando y cazando por sus Tierras Prohibidas es justamente su belleza, se gasta unos paisajes de ensueño. Es un mundo con mucha vida por detrás, que responde a cada acción. La narrativa también ha recibido importantes retoques con una presentación mucho más cinematográfica, sin embargo, la premisa en sí, se siente algo descafeinada y va perdiendo sabor con el paso de las horas.

Sea cual sea el caso, Capcom demuestra que es posible evolucionar sin perder la esencia de lo que hace única a la franquicia. Monster Hunter Wilds un juego imperdible para los aficionados al género de rol y una asignatura pendiente para los más veteranos.  

Happy hunting disfruten de cada enfrentamiento en este nuevo capítulo de la saga.

Puntuación: 4 de 5.
  • Los monstruos toman todo el protagonismo.
  • Muchos cambios de vida que mejoran su experiencia.
  • El combate es más flexible.
  • Un alto índice de personalización.
  • El mundo es tan organico como la vida misma.
  • Visualmente es una autentica animalada lo que ha conseguido el RE Engine.
  • Aunque el rendimiento necesita unos ajustes importantes.
  • Se siente más casual que de costumbre.
  • La trama es olvidable.

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