Título: Lost in Random The Eternal Die
Género: Roguelike.
Desarrollador: Stormteller Games.
Editor: Thunderful Publishing.
Fecha de lanzamiento: 17/06/25.
Precio: $9,99.
Plataformas: PC, Nintendo Switch, PS5 y Xbox Series.
Disponible en: Steam y Game Pass.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Thunderful.
Todos oímos de Zonik Games, quiero decir, fue el estudio que nos dejo “Lost in Random” una conmovedora aventura de fantasía, también apadrinada por EA bajo su editorial EA Originals dirigida a videojuegos independientes. Ahora nos encontramos con una suerte de Spin Off que re-utiliza ese precioso universo creado por Olov Redmalm y Klaus Lyngeled, que como bien sabemos abandonaron Zoink Games para establecer su propio estudio independiente, (aunque eso es conversación para otro día). Hoy nos compete Stormteller Games, equipo surgido dentro del entorno de Thunderful tras consolidar varios estudios bajo su nuevo estandarte Thunderful Development. El primer Lost in Random fue un juego lineal dedicado exclusivamente a contar una historia; su secuela, The Eternal Die, ha cambiado de género: ahora es un roguelike, que lleva el «azar» a un nuevo perpetuo ciclo de repetición.





Lost in Random es un juego que nació para vivir en las dimensiones del azar. Es una aventura que muestra su mejor rostro en una mazmorra aleatoria con toda clase de peligros desconocidos. Toma la estética de cuento gótico, pero con unos pequeños ajustes. El protagonismo recae sobre la reina Alejandra, quienes somos familiares de la serie la conoceremos por ser la gran villana de la aventura original. Tras un ataque del siniestro Caballero Delirio, pierde sus poderes y vuelve a ser una niña, quedando atrapada en el Nigrodado, una pesadilla cambiante. Para escapar debemos usar su ingenio, sus nuevas habilidades de combate y un dado mágico llamado Fortunata. La trama se desarrolla de manera lineal interactuando con personajes de las mazmorras o el propio santuario, como también recogiendo información sobre el camino. Su cambio creativo no afecta en nada su narrativa, y deja florecer una historia tan emocionante como cautivadora. Tal vez las formas no sean del agrado de todos, su salto hacia el formato roguelike es arriesgado, pero con mucha originalidad.
Stormteller Games hizo una jugada atrevida al llevar la IP hacia un terreno escabroso, como el roguelike, considerando su sobreexplotación en la industria. Sin embargo, usa justamente esto como balanza a su favor al recoger muchas inspiraciones. Tiene mucho de Hades como de Windblown, u tantos otros juegos, y sin embargo, tiene su propia personalidad, con ese precioso mundo gotico. Cada partida consiste en superar varias salas de forma sucesiva, pasando por distintas habitaciones, muchas de ellas colmadas de enemigos, mientras que otras ofrecen divertidos retos o distracciones. El final siempre será el mismo a las puertas de un imponente Jefe Final que dejara algun que otro flash nostálgico. Tras cada derrota regresamos al Santuario, donde comprar mejoras permanentes, desbloquear nuevas armas o aceptar recados que nos ayudan en los próximos intentos. Una forma de prepararnos al próximo intento, con mas experiencia, con más fuerza.
En combate ofrece tres opciones, cada una igual de poderosa con la que sortear sus grandes retos. Por un lado tenemos nuestra valiosa arma principal, que puede tratarse de una espada, martillo, lanza o arco, sea la que sea. Son las herramientas para encadenar ataques cuerpo a cuerpo de manera principal. A esta se suma la carta especial, una suerte de magia que usar a nuestro favor en los momentos más apretados. Durante la partida obtenemos un hechizo aleatorio que podemos lanzar desde lejos. Cada hechizo tiene efectos especiales –por ejemplo, invocar dados gigantes o congelar a los enemigos o lanzar proyectiles de fuego- y puede cambiarse por otro a mitad de la partida si encontramos la carta correspondiente. Por ultimo tenemos al famoso, Dado Fortunata: Heredando el elemento icónico del primer juego, lanzamos un dado viviente al enemigo para infligir un ataque de área. Fortunata cobra especial relevancia gracias al sistema de reliquias: a medida que recogemos reliquias elementales, algunas acciones quedan ligadas al resultado del dado. Otorgan efectos adicionales (daño de veneno, aturdir, etc.). Además, cada reliquia tiene un color, y si alineamos tres del mismo color en una cuadrícula de mejoras ganamos un bono para toda la partida (más daño, mayor suerte, etc.). Como lo mencione, este formato aleatorio saca lo mejor de Lost in Random.
Esta combinación de armas, hechizos y dados ofrece bastante libertad para experimentar al maximo con su sistema de combate. Solo necesitamos cruzar los dedos y tener algo de suerte al abrir un cofre. Los cofres se convierten en nuestros principales compañeros con los que acceder a cartas de habilidades poderosas, reliquias elementales y mucho más. En la práctica, los ataques se sienten rapidos y el combate muy dinámico, esa velocidad recuerda mucho a Dead Cells o Windblown por la precision de sus animaciones. En general, la sensación jugable es satisfactoria: las salas se limpian rápido si combinamos bien armas y hechizos, y los jefes finales ofrecen retos duros pero justos, donde cada victoria deja grandes recompensas. Sin duda, la mecánica de lanzar el dado agrega una capa táctica que le sienta realmente bien, puesto que nunca sabemos que encontraremos en cada sala.
The Eternal Die comparte escenario y personajes con Lost in Random (2021), el salto en mecánicas es enorme. El título original era un juego de aventura lineal con construcción de mazos, similar a un título narrativo, con estética artesanal stop-motion inspirada en las películas de Tim Burton. En contraste, esta secuela abandona por completo esa fórmula: no hay construcción de barajas ni historia preestablecida, sino partidas rejugables en mazmorras eternamente cambiantes. La perspectiva de cámara también da un giro inesperado: del enfoque cinemático en tercera persona de Lost in Random, pasamos a una vista isométrica más al tono de un ARPG. En lo visual se abandona el estilo “Alicia en el País de las Maravillas” hecho a mano, aunque se mantiene el tono gótico y extravagante propio de Azar.
Como roguelike, su esencia está en repetir ciclos mejorar progresivamente y afrontar desafíos cada vez más difíciles. Lo que distingue de otros títulos similares es su mezcla de fantasía oscura, ese precioso toque Burton. Por un lado tiene el sello visual de Lost in Random: entornos barrocos, paleta de colores vibrantes y toques macabros inspirados en Burton. El arte combina elementos de cuento de hadas retorcido con detalles extraños (relojes rotos, naipes vivientes, criaturas retorcidas) que le dan personalidad. Por otro lado, tenemos al dado Fortunata y las reliquias de colores: pocas franquicias de roguelike incorporan un objeto de azar tan literal como mecánica central. Es un elemento que deja un sabor especial frente a otros juegos del genero más convencionales.





Como roguelike, Lost in Random: The Eternal Die cumple con lo justo. No reinventa el género, pero su ambientación lúgubre, la nueva perspectiva de Alejandra como personaje y la flexbilidad del dado le estampan su propio encanto. Su dificultad escalable y las ideas de progresión (colores de reliquias, diseños de armas) hacen que cada carrera resulte igual de gratificante como la primera vez. Pese a la repetición inherente al formato, y que la conexión con el Lost in Random original es tenue, es fácil engancharse a las partidas gracias a un combate rápido como electrizante, y a un mundo encantadoramente cruel.
Sin duda, los fanáticos del genero no deberían perderle pisada alguna, una propuesta más que correcta para quienes desean experimentar un nuevo desafió. Lo tienen en GamePass. ¿Que están esperando?
Puntos Positivos:
- Una vuelta de tuerca a la aventura original.
- El formato roguelike le sienta de maravilla.
- Gameplay rapido, frenetico y divertido con mucha flexibilidad.
- Artisticamente es una preciosura.
Puntos Negativos:
- No aporta nada nuevo al genero.
- El cambio de aire puede no ser del gusto de todos.
