Blade of Fire [Análisis]

Título: Blade of Fire
Género: Accion y Aventura.
Desarrollador: MercurySteam.
Editor: 505 Games.
Fecha de lanzamiento: 22/05/25.
Precio: $36,99.
Plataformas: PC, PS5 y Xbox Series.
Disponible en: Epic Games Store.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por 505 Games.

MercurySteam es uno de los estudios españoles más influyentes dentro de la industria con un legado más que respetable: Blade: Edge of Darkness o Castlevania: Lords of Shadows. Juegos que redefinieron la industria con una fórmula de sabor old-school de lo más deliciosa, que más tarde sería adoptada por From Software, el combustible perfecto para su espectacular serie Souls. Lo cierto es que el estudio madrileño ha pasado demasiado tiempo en las sombras volando bajo sin llamar la atención. Tiempo valioso que han aprovechado para trabajar en su más ambicioso proyecto, Blade of Fire, una nueva aventura de rol con componentes que recordaran al emblemático God of War. Justo la pócima del amor que cualquier fanático de la acción disfruta.

Su esqueleto está influenciado por muchas grandes obras de la industria, siendo los soulslike o God of War los más presentes, MercurySteam no ha dejado pasar esta oportunidad para experimentar con un sistema de armas modular en tiempo real. La idea de controlar un herrero que, en cualquier momento puede saltar a una forja dimensional para crear sus propias armas con todo lo que implica el proceso de fraguado es toda una experiencia. Pausada. Relajada. El equilibrio adecuado entre tanta sección de acción ensus combates. De igual forma, como buen masoquista iba directo a cascotearme con el primer enemigo o jefe que encontraba por delante.

¿De qué va su historia? Sigue las andanzas de Aran de Lira, un guerrero curtido en la batalla en busca de venganza. Aran fue en su día hijo del Guardián del Rey, y en la actualidad, una malvada hechicera, la reina Nerea, ha maldecido la tierra, convirtiendo todo el acero en piedra. La única esperanza es el antiguo Martillo de los Forjadores, uno de los siete martillos divinos, que permite a Aran forjar armas de acero vivientes. Durante su travesía no estará solo, sino que el joven Adso de Zelk, lo acompañara durante todo su viaje documentando su viaje. Tomando registros a medida que acabamos con enemigos o descubrimos un nuevo objeto. Tambien es una herramienta útil para resolver rompecabezas con sus divertidos comentarios, que ofrecen una dosis extra de humor a la aventura acentuado todo ese drama y seriedad que acompaña al personaje principal. La trama de Blade of Fires no es ninguna maravilla, pero se sigue con mucho interés. Es más, se siente como un cuento de hadas, tiene toda clase de bichejos como trols, duendes y espiritus del bosque. Todo eso sumado a la venganza: la búsqueda de Aran para asaltar el palacio de la Reina y acabar con su tiranía se inspira en clásicos de la fantasía como Excalibur, Ladyhawke e incluso El Conde de Montecristo.

¿Qué esperar de su jugabilidad? A primera vista se trata de un juego de acción en tercera persona, por lo tanto, sigue el formato de un hack-and-slash, pero con mucha más presencia, (motivo por el cual su cámara es mucho más cercana), que recordara al God of War 2018. Ofrece una visión más personal de toda esa sobredosis de acción que demandan sus combates. Al mismo tiempo, añade algo de condimento con un formato al estilo SoulsLike, donde toca danzar en sus arenas: atacando, evadiendo, defendiendo, reflectando. Todo un sistema medido a cabeza, que necesita de precisión, tiempo y paciencia para mostrar su mejor rostro. Todo esto alcanza un nuevo nivel al arrojarnos a su forja. El laboratorio de nuestras próximas maravillas. En aquel lugar ancestral podemos machacar el acero y darle forma con el martillo para crear nuestras propias armas. Eso si, primero necesitamos los materiales, y para eso tendremos que explorar minuciosamente el escenario. Abrir cada uno de los cofres. Eliminar a sus alimañas como también cada uno de sus Jefes para obtener valiosas recompensas que nos facilitaran la vida al momento de mejorar o forjar nuevas armas.

Es importante hacerse a esta idea porque cada arma, por más buena que esta sea, tiene una fecha de expiración. Cada vez que atacamos su durabilidad se va deteriorando con mayor o menor rapidez dependiendo a que golpeamos, (al estilo Dark Souls 2), por lo que necesitaremos de piedras para afilar y devolverla a su estado natural o incluso repararlas en las forjas (hogueras de descanso), aunque estas son de uso limitado, más bien depende enteramente de nuestras habilidades de forjador. Cabe destacar que al momento de crear un arma depende de nuestras aptitudes con el martillo, estas determinaran cuantas veces podremos repararla en caso de deterioro, como también cual será su eficiencia durante un combate. Me agrada la idea de introducir este sistema de forja para darle más dinámica a la aventura y no cerrarse estrictamente a una sola arma, sino que forzar a salir de la zona de confort para experimentar o probar algo nuevo: lanzas, espadas, dagas, espadones. Hay de todo tipo/tamaño. Cada una con sus propias físicas, lo que recuerda en mayor o menor medida a Lords of the Fallen por el funcionamiento individual de cada arma.  

En la práctica, pasaremos mucho tiempo fabricando y personalizando cada arma. Para ello han preparado un mini juego de lo más divertido, pero también intuitivo, (esto último es muy importante). El sistema de la forja ofrece control total sobre como equiparnos, y para ello trae toda una variedad de armas (espadas, lanzas, hachas, armas de asta, etc.) y luego ajustas cada detalle: longitud y forma de la hoja, sección transversal y canal, peso del pomo, estilo de empuñadura y materiales. Cada ajuste afecta a las estadísticas. Una vez que estamos satisfecho con el diseño, es cuando finalmente inicia el minijuego interactivo de forja: martillar el acero para que coincida con el contorno del objetivo en pantalla. Cuanto mejor alineemos los golpes de martillo, más «estrellas de reparación» conseguiremos: cada estrella permite reparar el arma una vez cuando se desgasta. Si fallas muchas veces, recibiremos un arma, pero con menos estrellas (y, por lo tanto, menor durabilidad). Después de forjarla, incluso podemos ponerle nombre a esa creación. .Claro que todas las armas se rompen después de un uso prolongado, así que volveremos a la Forja con frecuencia. Rota o no, cuando Aran muere, reaparece en el último punto de control de la Forja, pero su arma caída permanece en el lugar donde caimos derrotados (esperando a que la recuperemos). Me parece una idea curiosa la forma de forzarnos a regresar a donde perdimos para recuperar el arma, en lugar de almas o monedas. Supongo que es su forma de darle mayor personalidad a la experiencia.

Una de sus grandes virtudes proviene del sistema de combate, que viene acompañado de una buena capa de complejidad. Las peleas se desarrollan como una pelea táctica al estilo Souls. En un mando, los cuatro botones frontales permiten golpear diferentes partes del enemigo (izquierda, derecha, cabeza o torso, com si fuese un juego de esgrima o al estilo Chivalry o For Honor) con un toque rápido o un ataque fuerte cargado. Esquivarás y bloquearás (usando un medidor de resistencia) para evitar golpes y luego buscarás oportunidades. La clave reside en que la armadura y el tipo de cuerpo del enemigo determinan qué ataques funcionan. Un corte de espada podría rozar a un caballero con armadura, pero una estocada de lanza bien colocada o un golpe de maza aplastante en un miembro flanqueante pueden romper por completo su guardia. El juego destaca esto: los enemigos brillan en verde si el arma actual es efectiva contra ellos, o en rojo si no les hará mucho daño. Esto obliga a llevar varias espadas y cambiarlas sobre la marcha.

Otro punto importante al momento de encarar un combate es la sincronización, como tambien la paciencia. Ambas tienen recompensa: una parada oportuna puede tambalear a los oponentes, y algunos enemigos pueden ser rematados con sangrientos ataques especiales. El combate se siente ágil: los personajes se mueven con una agilidad sorprendente (más parecida a un hack-and-slash), incluso manteniendo la clásica relación riesgo/recompensa. La exploración combina el combate con el descubrimiento al estilo Metroidvania. El mundo es extenso e interconectado, con caminos enrevesados, atajos ocultos y cientos de rompecabezas ambientales basados en la física. Los puntos de control son comunes, por lo que podemos tomarnos un descanso cada vez que lo creamos oportuno para recuperar algo de vida, afilar o reparar armas y crear nuevas. De todas formas, hay que considerar la derrota como una forma de aprendizaje para regresar con algo más de experiencia. Los horrores acechan desde cada esquina al igual que las trampas que nos tomaran por sorpresa en más de una ocasión.

Debo admitir que Blade of Fire se ve muy bien. Es un juego que tiene un apartado técnico bastante conseguido. Ese toque de fantasia oscura le sienta fenomenal. Perderse en sus bosques explorando en busca de cofres o machacando a golpes esas criaturas de fabula que dan vueltas por los alrededores me hizo sentir parte de un cuento de Disney. Todo esto mientras presenta entornos ricos en detalle con una vasta vegetación acompañado por un sistema de físicas sin igual. Casi todos los objetos que decoran sus escenarios se pueden destruir para conseguir alguna recompensa extra. Su combate no se queda atrás, también deja secuencias de lo más impresionantes con todas esas animaciones tan cuidadas que parecen salir de un baile sincronizado. Pero… el martilleo en el yunque dimensional tiene su encanto con todo ese fulgor resplandeciendo sobre el candente acero. ¿Qué decir? Blade of Fire es precioso por donde se lo mire. Aun más importante, funciona excelente. He usado un equipo compuesto por un i9 10900 – 32gb RAM – 6800 XT y no tuve problemas en mantener los 60fps a una resolución nativa de 2560x1440p con sus graficos al máximo. Además, quienes se encuentren en aprietos tienen un puñado de escaladores o generadores de FPS con los que rascar algo más de FPS.

Todos los días sale un nuevo juego de accion, pero ninguno como el que hizo MercurySteam. Blade of Fire me ha recordado lo mucho que echaba de menos sus producciones. Es un estudio a la vanguardia que intenta ir un paso más lejos: Innovando o adaptando. Insertando nuevos componentes para refrescar lo que conocemos. Este es su primer acercamiento al mundo del rol, y no esta nada mal, quizas necesita un poco de ajustes a su historia o al bestiario para que sus grandes peleas finales no se sientan tan desaprovechadas. Sin embargo, las bases son más que excelentes. Además, lo acompaña un sistema de combate de lo más cinematográfico y un sistema de forja muy peculiar. Hizo falta mucho tiempo para que el estudio madrileño regresara a sus andanzas, y ahora espero que no se detengan nunca. Son excelentes en la materia, y espero ansioso por su próxima aventura.

Puntuación: 3.5 de 5.
  • El sistema de forja con sus minijuegos es realmente divertido.
  • Artisticamente luce espectacular.
  • El combate y la versatilidad que ofrece al momento de atacar, además la idea de llevar diferentes armas añade más complejidad a cada enfrentamiento.
  • Una optmizacion para sacarse el sombrero.
  • El duo de Aran y Adso es interesante.
  • Aunque la trama va perdiendo fuerza hacia el final del camino.
  • Jefes algo desaprovechados.

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