PRIMAL PLANET [Análisis]

Título: Primal Planet.
Género: Accion.
Desarrollador:
Seethingswarm.
Editor: Pretty Soon.
Fecha de lanzamiento: 28/05/25.
Precio: $9,99.
Plataformas: PC.
Disponible en: 
Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Pretty Soon.

Semanas atrás conseguí el platino de Prince of Persia the Lost Crown, esa suerte de reinvención de Ubisoft en metroidvania. Lo cierto es que, no esperaba nada especial, y sin embargo, termine impresionado con lo que habían conseguido. No estaba nada mal. Pensé que sería suficiente para calmar mi sed por los metroidvania, pero no fue el caso. En mi travesía termine chocando de frente con Primal Planet, un juego peculiar que coge lo mejor de la estrategia para trasladarla al campo de los metroidvania, no siendo eso suficiente, también trajo consigo toda clase de dinosaurios y naves especiales para contar una historia rocambolesca. Mentiría si no dijese que captó mi atención de inmediato.

Gracias a los chicos de Pretty Soon, (quienes compartieron una copia de prensa), pude saltar a su salvaje prehistoria para vivir una aventura inusual. Las aventuras de dinosaurios escasean, y aún más las ambientadas en esa época de la historia, de modo que llega justo para dar cobijo a todos esos huérfanos de Turok o Dino Crisis. Aunque la obra de Seethingswarm juega en otra categoría, una mucho más pequeña, pero igual de divertida.

¿Historia? Bueno, Primal Planet cuenta con una historia, pero no es una de sus grandes fortalezas.  Durante la aventura acompañaremos a una familia en su odisea por sobrevivir a la brutal flora y fauna prehistórica. Escapando de dinosaurios, escogiendo sabiamente la comida o luchando con otras tribus. Y esos no son sus únicos problemas. También debemos huir de los extraterrestres. ¿Suena loco? Lo sé, es como si toda la mala suerte del mundo hubiese desembocado en la aldea de nuestro protagonista, pero todos estos conflictos sirven para generar un trasfondo emocional y conducir una narrativa ambiental que encuentra su mejor rostro en el lenguaje visual con pinturas, dibujos o pictogramas. Los diálogos suenan como balbuceos sin sentidos, por lo que solo absorberemos información a través de su escenario. Una práctica bastante habitual dentro de los plataformas.

De todas formas, Primal Planet destaca por su Gameplay, ese balance entre acción y estrategia táctica manejando recursos es sobresaliente. Deja flashes a Kingdom, aunque en una escala mucho menor, además, la exploración continúa siendo una de sus mecánicas principales. Funciona como un metroidvania, por lo que ofrece un mundo abierto majestuoso, con restricciones. Enredaderas que deben ser destruidas con fuego. Lanzas que nos ayudaran a impulsarnos hacia terrenos elevados. Códigos para desbloquear puertas blindadas y mucho más. Por lo tanto, necesitamos habilidades, ítems u objetos especiales para desbloquear atajos o avanzar hacia sus recovecos más oscuros. Por suerte, tiene un mundo precioso, donde da gusto perderse para experimentar.

Durante sus primeros compases la pasaremos recogiendo carne, fruta o huesos para armar lanzas, trampas o cocinar comida. Más tarde podemos usar estos objetos para fortalecer nuestra aldea. Esta idea de control o manejo de la aldea a lo “City-Builder” está muy bien diseñada. Altera por completo su experiencia y lo convierte en un bicho raro del género. Me agrada la simplicidad con la que maneja sus mecánicas, es decir, adopta la idea de Dark Souls con sus hogueras para convertirla a modo de menú: subir de nivel o desbloquear habilidades especiales, cómo también un lugar para craftear armas y objetos. Todo un taller o laboratorio de bolsillo. Durante la aventura tendremos la compañía de nuestra fiel mascota, nada menos que un dinosaurio al que también podremos subir de nivel sus atributos para hacerlo más poderoso. Aunque si lo preferimos podemos contratar compañeros para que nos socorran durante la exploración.

Supongo que nunca me cansare de un “buen” Pixel-Art. Primal Planet quizás no tenga el mejor de ellos, pero se defiende bastante bien. Lo suficiente para recordarme a la época dorada de SNES. Tiene ese encanto retro y sus personajes son unos monigotes adorables con animaciones tan divertidas. Todo el rollo prehistórico con dinosaurios o naves espaciales se siente como una fumada importante, pero deja volar la imaginación libremente al ver todas esas majestuosas criaturas. Además, el propio entorno es tan reactivo. El sistema de fuego con su propagación me recordo al brillante Wildfire de Sneaky Bastards. Los fondos tambien ayudan a crear escenas pintorescas con algo de acción lejana, y los atardeceres o amaneceres. Lucen simplemente espectacular. Primal Planet tiene mucha belleza, y en la dosis justa. Una aventura de bolsillo en la que navegar por un mundo tan peligroso como precioso.

Es cierto, cada semana, cada mes sale un nuevo metroidvania. Eso no quiere decir que todos gocen de éxito. Son más bien pocos los que logran destacar de la media ofreciendo algo relativamente bueno con lo que atraer a los jugadores. Primal Planet tiene unas raíces un tanto curiosas. Primero captura la atención por su temática prehistórica, que no está nada mal. Luego, una vez dentro de su mundo nos envuelve con su fórmula de acción, exploración y estrategia, es más, hasta podemos llamar a un amigo para disfrutar en compañía. Pilares que, en individual destacan de sobremanera. Ahora en conjunto ofrecen una experiencia divertida, vistosa y un tanto curiosa. Tampoco es imposible negar lo insípido que se siente su mundo. Vacio. Sin vida. Sin nada realmente atractivo más que correr, saltar o coleccionar materiales, tal cual Tarzan. ¿Historia? Olvidable. ¿Qué hay de su Gameplay? Más que correcto con mecánicas simplonas, pero efectivas, y un manejo del fuego muy limpio. ¿Gráficos? No es el mejor de los Pixel-Art, pero tiene paneles muy pintorescos.

¿Conclusión? Sin novedades en el frente y con una larga sequía por delante, Primal Planet es una más que correcta aventura con la que sacarse el mono Metroidvania, quizás su planeta se sienta algo vacío, pero solo con enchufar otro mando tendremos la compañía que necesitamos.

Puntuación: 3.5 de 5.
  • El amalgama entre prehistoria, dinosaurios y extraterrestres es genial.
  • Su entorno y como reacciona a diferentes elementos.
  • Ese toque de gestion a lo city-builder en su aldea.
  • Modalidad en cooperativo.
  • Controles precisos e intuitivos.
  • Un mundo enrevesado
  • Aunque un tanto descafeinado.
  • Historia olvidable.

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