GESTALT: Steam & Cinder [Análisis]

Título: Gestalt: Steam & Cinder.
Género: Acción y Aventura.
Desarrollador: Metamorphosis Games.
Editor: Fireshine Games.
Fecha de lanzamiento: 16/07/24.
Precio: $9,99.
Plataformas: PC.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Fireshine Games.

Descubrí Gestalt a través de un gif en Twitter, hoy conocido como “X”.  En esa época era común que los desarrolladores compartieran en que se encontraban trabajando. Joder, Blasphemous fue otra de esas joyas que, si no fuese por la red social del pajarito no lo hubiese descubierto. Desde entonces comencé a seguirle pisada. Con algo de paciencia pude disfrutar de una demo, que me dejó un buen sabor de boca. Esa ambientación gótica con su precioso arte de 32 bits fue pura crema. Quedó inmortalizado mi memoria. Tengo debilidad hacia los ‘metroidvania’, (especialmente hacia el Pixel-Art), por lo que no pude evitar caer rendido ante lo que estaba creando Methamorphosis Games. Jamás imaginé que pasarían aproximadamente cuatro años para que finalmente pudiese disfrutar de la obra completa. Tuvo sus retrasos, pero ahora llegó para quedarse, y tras un fin de semana a puro vicio les voy a comentar que me ha parecido este nuevo metroidvania.

Siento que Gestalt cuenta de manera apresurada una historia que, por momentos es interesantes, y en otros olvidable. Justamente la narrativa no es uno de sus mejores puntos. Resulta que esporádicamente toca tópicos con los que pasar una tarde de domingo reflexionando. He llegado ha sentir que arroja demasiada información en un periodo tan corto de tiempo, que incluso llega a intimidar: personajes, localizaciones, eventos. Demanda atención antes de siquiera presentar a su protagonista, es más, incluso da la sensación que, es tan solo una utilería en todo una generación de guerras inconclusas. Todo resulta importante, pero al momento de buscar mayores detalles en su diario o registro no lo encontraremos. Gestalt busca trascender de lo ordinario al volcarse en temas filosóficos, como también políticos a través de rebeliones y luchas divinas, que no encuentro para nada mal. Sin embargo, por sobre todo eso se encuentra Aletheia, una joven caza recompensas de un intenso cabello carmesí con un talento innato para las peleas. Ella forma parte de un grupo de valientes guerreros que defienden la ciudad de Canaan de las alimañas que dejo la calamidad, como también de potenciales riesgos locales. Esto último añade un par de capas a la historia generando mayor complejidad en su desarrollo al dejar parcialmente de lado a nuestra protagonista, quien tiene un pasado desconocido. A veces no hay que complicarse demasiado la vida, y tan solo enforcarse en lo que tenemos frente. Me encantaría decir que ese es el caso, pero no es asi. La gente de Metamorphosis Games da demasiadas vueltas para construir todo un trasfondo narrativo solo para empujarnos hacia un empinado cliffhanger. Dejando más dudas que respuestas, con un sabor agridulce en los labios.  Existen alternativas a los textos o diálogos invasivos. Arrojar toneladas de información o una seguidilla de flashback no siempre funciona bien. Son detalles que entorpecen la fluidez del juego, además, tienden a estropear ese plot-twist que se estaban guardando bajo la manga.

Tal vez con un poco más de duración, Gestalt finalmente podría comenzar a demostrar su verdadera talla narrativa. Es decir, encontré personajes que irradian carisma, pero con su apresurado desarrollo no llegan a tener el impacto que verdaderamente merecen. Me he acostumbrado tanto a la narrativa ambiental que he intentado rasgar información de donde ni siquiera existe. A diferencia de otros colosos del género, Gestalt vuelca toda sus virtudes en los textos y diálogos, una idea algo convencional para los tiempos que corren, que entorpece la progresión y el ritmo de juego.

La calamidad llego para hacer destrozos en el mundo, y abrir un hueco para que los demonios pudiesen caminar por las calles. Este evento dio como resultado poderosos guerreros capaces de controlar, (momentáneamente) el poder del abismo a través del cromo con esas armaduras brillantes. Pero todo esto tiene un costo altísimo y entregaron su vida. Solo para ser repudiados minutos más tarde. Gestalt nos arroja en las profundidades de Canaan, la vanguardia del vapor. Un lugar majestuoso de una belleza incalculable con esa sugerente ambientación Steampunk, que esconde innumerables misterios que esperan por ser revelados en toda una cripta de sueños perdidos. Luego de tantas guerras han encontrado algo de paz, y esto hizo que la chatarrera se convirtiera en una moneda corriente. Cómo también un material accesible para todo tipo de enfermizas creaciones. Es común chocarse con guardianes de hojalata, disruptores de energía, paneles inteligentes e incluso toda clase de bestias metálicas a la que dar caza, siendo estas últimas una tarea de lo más común entre regiones. Tiene ese toque rolero dónde pararse a mirar un tablon para tomar nuevas tareas, (lo que recordara bastante a the Witcher 3). Son detalles que demuestran el tipo de juego que es Gestalt. Una aventura superficial que busca llevar de la mano al jugador en todo momento sin complicarlo demasiado en el proceso. A diferencia de otras obras como Hollow Knight, Blashemous o el reciente The Last Faith, donde ni siquiera sabemos que esperar de un personaje o donde adquirir una misión. Por lo tanto, Gestalt tiene un mayor grado de orden en su desarrollo. Que no está mal, pero el masoquista que llevo dentro espera algo más.

 De todas formas, completar tareas es una necesidad para conseguir puntos de habilidad, y como no, algo de chatarra extra para adquirir algún que otro brebaje con el que fortalecer a nuestra protagonista. En lo estrictamente jugable, Gestalt mantiene cierta sintonía con el género metroidvania al ofrecer un enorme mundo enmarañado con un puñado de atajos bloqueados, por el famoso doble salto o el dash aéreo, (habitual en el género). A su vez, tiene la precisión de un fino plataformero con ese control ajustado e intuitivo con unas animaciones preciosas. Todo esto concluye en un combate, ¿quizás demasiado simplón? Ataque débil que suma otro pesado con esa filosa espada ancestral, que se ve complementado con las balas de un revolver para mantener cierta distancia segura. Estas son sus herramientas para el desorden y funcionan realmente bien. No encuentro mayores quejas en su combate, sino más bien en lo fácil que se siente. Es más, no tardaremos demasiado tiempo en estar completamente desbalanceados y romper a cuanto enemigo o jefe se cruce por nuestro camino. Subir de nivel da acceso inmediato a nuevas habilidades, que fortalecen a nuestra protagonista. Ya sea concediendo nuevos ataques para la ofensiva o mejorando las aptitudes pasivas para tener mayor resistencia.

Por otro lado, es posible equiparse una serie de amuletos con los que mejorar las estadísticas e inclinar aun más la balanza hacia nuestro favor. Tampoco se trata de un juego complicado, más bien lo contrario. Tenemos un arsenal de lo más brutal con el que dar cacería a toda clase de alimañas. Ya sea con la espada, y sus salvajes combos de fuego o el revólver con sus balas de plata. Cabe destacar que esta última también funciona para resolver algún que otro rompecabezas para abrirnos paso por su escenario. Aunque la mayor parte del tiempo la pasaremos saltando y deslizándonos para atravesar cada zona (me encanto la zona final con los pinchos usando los conductos de aire para llegar a diferentes plataformas) Me recordó bastante al Palacio de Hollow Knight. Aunque también son habilidades útiles para evadir ataques enemigos, por lo tanto, los combates suelen ser rígidos. Lo mismo sucede con sus jefes finales que tienen un comportamiento más permisible de la media habitual con un patrón de movimientos marcado aunque previsible.

Incluso si caemos en combate existen cientos de puntos de control que ayudan a reducir el estrés del Backtracking e incluso podemos usar los portales cómo medios de transporte para viajar entre regiones. Encuentro que el diseño de escenarios es más bien simplon, no hay gran complejidad en su estructura. Más bien son grandes salas conectada una a la otra con una sala. Quizás dos. Lo que si hallo tedioso es la falta de un mapa de interiores, como también ese HUD tan invasivo que arruina las preciosas postales de esos 32bits Lo que llega a complicar un poco las cosas si comenzamos a ir y venir en busca de coleccionables. Razón por la que creo importante mantener una mirada a los cofres de cada región para no perder de vista posibles amuletos o materiales con los que craftear alguna que otra mejora de salud o armas en el herrero más cercano. El mundo de Gestalt se siente vivo y da cierta sensación de espiritualidad, donde hay rostros conocidos y vínculos importantes por los que preocuparse. Ese contraste entre el bullicio de la ciudad y la calma del bosque están bien conseguidos. Quizás termina cayendo en cierta monotonía con la poca variedad de enemigos, la ausencia de jefes finales importantes y ese notorio cliffhanger, pero es un juego que desprende personalidad. La premisa es muy rebuscada y tiene mucho material de dónde tirar, además, esa ambientación de corte steampunk es toda una delicia que devoraremos con cada captura de pantalla.

Gestalt es uno de esos juegos que inmediatamente capto mi atención. Ese precioso arte fundido con una ambientación de Steampunk victoriana es simplemente brillante. La cruza perfecta entre Timespinner y The Last Faith. Tenía grandes esperanzas de encontrarme con un RPG en 2d del calibre de Heart of Alicia, pero fue más bien lo contrario. Por momentos era todo lo que deseaba. Mientras que en otros no podía esperar a que sus diálogos acabasen para explorar o combatir un par de minutos. Amo las buenas historias, y con Gestalt no es diferente, pero… siento que tiene un desarrollo apresurado. Intenta abarcar muchos tópicos en tan solo un abrir y cerrar de ojos solo para arrojarnos en un infame Cliffhanger, (que me recordó a Narita Boy). Encuentro que el ritmo de juego se ve lastrando por una narrativa intrusiva. Lo que evidentemente no deja resplandecer las bondades de su jugabilidad. Un metroidvania de manual, donde la fortaleza mental y la precisión de sus controles lo son todo. Tal vez peca de ser algo simplista con un notorio reciclado de enemigos. Siento que con un par de horas extra se convertiría en un juego más completo. Tiene mucho para ofrecer, pero el tiempo… no esta justamente de su lado. Aun asi, quienes sienten amor hacia el genero no deberían perder de vista esta encantadora aventura.

Puntuación: 2.5 de 5.
  • El arte de 32bits es precioso.
  • Una ambientación muy bien cuidada.
  • Controles simples, pero precisos.
  • Canaar se siente una ciudad viva con mucho por descubrir.
  • Una historia ambiciosa.
  • Demasiado facil.
  • Pero que necesita de más tiempo.
  • El ritmo de juego se ve constratado por una narrativa abusiva.
  • El hud es demasiado invasivo y arruina las postales de su precioso arte.
  • Reciclado de enemigos.

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