Título: Shadow of the Ninja Reborn
Género: Accion.
Desarrollador: Natsume.
Editor: Natsume.
Fecha de lanzamiento: 29/08/24.
Precio: $14,99.
Plataformas: PC, Nintendo Switch, Playstation 5 y Xbox Series.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por PR Hound.
Supongo que una de las mejores formas de preservar el pasado son los ‘Remakes’ o ‘Remasterizaciones’. Esa puesta a punto por la que suele pasar algún que otro juego año tras año con el fin de introducir a las generaciones más jóvenes. Lo cierto es que, se ha convertido en una de las prácticas más comunes dentro de la industria. Existen muchos homenajes e inspiraciones, pero nada se compara a volver a disfrutar de ese juego que tantas horas de alegría/sufrimiento dejo en el pasado. Especialmente si se trata de un juego ‘viejo’ como el que compete el día de hoy. Shadow of the Ninja o más conocido como ‘Blue Shadow’ fue una de las grandes genialidades que vio parir la NES. Un juego calculador, desafiante y precioso, que no tenía nada que envidiarle a Ninja Gaiden o Shadow Warrior. Mientras que, estos dos continuaron recibiendo amor, la aventura de Hayate y Kaede pasó más tiempo en las sombras. Se necesitó más de 30 años para que regresaran a darle caza al infame Garuda con este tipo de ‘Renacimiento’, que corre a cargo de Natsume y Tengo Project, quienes ya han demostrado estar más que capacitados para mimar proyectos nostálgicos.




Estos últimos años han salido todo tipo de variantes influenciadas por la icónica obra de Taito, algunas más logradas que otras como ser ‘The Messenger’ ‘Cyber Shadow’ o ‘Lords of Exilia’ tres maravillas que nos ha dejado la industria actual, y que no hubiesen sido posible sin el Ninja Azulado. Ahora que nos encontramos ante su regreso surgen nuevas dudas, ¿Acaso está a la altura? ¿Hacía falta esta re-invención? ¿Qué tanto cambia con respecto al original?
Si no fuese por su escena de introducción o esa cinemática final ni me enteraba que tenía historia. Más bien, es bastante simple, algo común en muchos juegos de aquella época. Está ambientado en un futuro distópico, en el año 2029, donde un dictador llamado Garuda ha tomado control de los Estados Unidos con su ejército de robots. Los protagonistas, Hayate y Kaede (un dúo de ninjas), son enviados en una misión para infiltrarse en su fortaleza y acabar con su reinado de terror. Aunque el argumento no es muy profundo, funciona para proporcionar el contexto necesario para desencadenar un frenesí de acción.
Una de las grandes novedades para su época, y que se mantiene intacto, es la posibilidad de jugar en cooperativo con sus ninjas: Hayate y Kaede. Ambos tienen habilidades similares, lo que permite una experiencia equilibrada tanto en solitario como en cooperativo al lado de un amigo. Los controles son los de toda la vida, con movimientos de salto y ataques suaves, pero letales, lo cual es crucial en un juego de plataformas donde apremia el tiempo y la precisión. De todas formas se han introducido ligeras mejoras para adaptarlo a los tiempos que corren. La mecánica de dash para evadir o el agarre añaden una capa extra de complejidad al parkour, un toque bienvenido que también amplía las opciones de combate e incluso se ve mejorado por el sistema de movimiento en ocho sentidos. A diferencia del tradicional formato de cuatro, esta re-invencion añade ataques en diagonal, ideal para golpes a distancia con objetos o la propia cadena. Muchas de estas mecanicas las aprenderemos a base de prueba y error o… leyendo el grandioso manual digital.
Lo que nos lleva a su sistema de combate. Cada personaje tiene dos ataques básicos: katana para cuerpo a cuerpo y shurikens o látigos de cadena para la distancia. A ellos se suman los consumibles o armas arrojadizas. Ofrece una buena variedad de estrategias; mientras que la katana es ideal para ataques rápidos y precisos contra enemigos cercanos, el látigo permite mantener la distancia y atacar a varios enemigos a la vez. Los shurikens, por otro lado, permiten una acción más rápida y versátil, pero con menor alcance que el látigo. Esta mezcla de armas genera más opciones de navegación al momento de atravesar sus niveles para avanzar de la forma más conveniente dependiendo del tipo de enemigo o la complejidad de su plataformeo.
Shadow of the Ninja es un arcade puro. Duro. Difícil. De esos que no se toman demasiado tiempo en las explicaciones, sino que apuestan directamente por el Gameplay. Más bien, muchas de sus mecánicas o conceptos los aprenderemos sobre la marcha a base de golpes. El único camino real es la experimentación. Por esta razón resulta importante familiarizarse con la pantalla de Game Over, es uno de esos juegos donde perderemos bastante. Había olvidado lo difícil que eran los juegos de antaño con sus obscenas prácticas de progresión. Esa ridícula necesidad de superar el juego con una sola ficha. Los escasos puntos de control. Los saltos al vacío con sus jodidos pinchos sobre el suelo. Las embestidas aéreas como resultado de unas colisiones no previstas. Esos controles toscos con un retraso significativo en el tiempo de respuesta al realizar un salto. Claramente el Gameplay se siente old-school, (quizás demasiado para el público actual). Todo esto se hizo a conciencia. Es una decisión creativa para mantener intacto el espíritu de la obra original con movimientos pesados. Aun asi, con todo ello, continúa siendo jodidamente divertido. Deja una calida sensación de superación al derrotar al jefe de turno o completar uno de sus enmarañados niveles, (que tampoco son muchos).
Esta suerte de ‘re-invencion’ está compuesto por seis niveles, uno más que la aventura original. El diseño se mantiene intacto, es decir, un nivel está compuesto por otras dos sub-áreas más pequeñas enfocadas directamente al plataformeo y aporrear enemigos, mientras que la última sala, es la del Jefe de turno. Por su parte, los niveles están colmados de plataformas móviles, trampas ambientales, enemigos con patrones de ataque únicos y obstáculos que exigen una combinación de reflejos rápidos y memoria, mucha memoria. Se siente como un SoulsLike, donde toca analizar y observar detenidamente el ambiente antes de dar un paso. Caso contrario sufriremos un abrupto final. Pese al abuso de tecnologías y robots, tiene una buena variedad de entornos con las que mantenernos despiertos suspirando, desde muelles oscuros hasta fortalezas llenas de trampas, cada uno con su propio estilo y conjunto de desafíos.
Uno de sus cambios más sustanciales proviene del apartado visual, que deja atrás sus famosos 8bits para abrazar la tecnología moderna con un Pixel-Art simplemente precioso. Antes parecían manchas moviéndose en una TV de tubo, y ahora, da la sensación de ser un verdadero ninja que salta y viaja a alta velocidad con sus movimientos letales. Incluso la propia ropa se va torciendo a placer. Tiene mucha atención por el detalle. Los escenarios dejaron atrás esos fondos fijos para añadir mucho más color con vida y mucha reacción. Entornos interactivos que responden a nuestros movimientos. Y vaya que movimientos. Las animaciones son simplemente geniales, desde sus saltos hasta el planeamiento en picada o el dash. La dirección artística es alucinante. Diria que uno de los mejores trabajos en Pixel-Art, junto a Eastward y OwlBoy.
La música, compuesta por Iku Mizutani y Kouichi Yamanishi, es otro de los elementos destacados con sus célebres riffs de guitarra y rápidas melodías retro dejaran más de un orgasmo para los apasionados del chiptune. La banda sonora es intensa y llena de energía. Temas pegajosos que acompañan perfectamente la acción. Cada nivel tiene su propio tema musical que se adapta a la atmósfera visual y al ritmo del juego.




Con un importante lavado de cara, y unas ligeras modificaciones en sus movimientos, Shadow of the Ninja Reborn llega para recordarnos porque fue toda una maravilla 33 años atrás. Ese plataformeo agil, desafiante con sus controles absurdamente duros eran toda una fiesta de dolor. Que pocos recordaran con alegría. Natsume y compañía apelan por la nostalgia con una ‘re-imaginación’ cuidada y con mucho cariño por detrás. Una electrizante banda de sonido con arreglos retro que no tardaremos en tararear, y como no, esa espectacular puesta en escena. Una estética de Pixel-Art tan obscena como preciosa. El añadido de los marcadores le sienta genial para sacar a flote el espíritu competitivo, y descubrir quiénes fueron los verdaderos machos que pudieron superar esta aventura con una sola ficha, como manda todo buen arcade. Ideal para los fanáticos de los plataformeros o los juegos ninja, una alternativa con sabor old-school que dejara más de un mando roto y un sueño frustrado.
Puntos Positivos:
- Ese sabor a retro le sienta bien.
- Los marcadores de reloj son una buena forma de explotar ese espiritu competitivo.
- Artísticamente es pura crema, uno de los mejores trabajos en Pixel-Art.
- Una majestuosa banda de sonido con pistas muy adictivas.
- El modo en cooperativo suma puntos.
- Controles ajustados que responden medianamente bien.
Puntos Negativos:
- Aunque ese ligero retraso en el salto, no es del todo fino.
- Solo guarda la partida al perder, y no al salir al menu.
- Esperar 33 años por su regreso.
