Título: OUTBOUND
Género: Cozy.
Desarrollador: Square Glade Games.
Editor: Square Glade Games.
Fecha de lanzamiento: 11/05/26.
Precio: $12.49.
Plataformas: PC, Nintendo Switch, PS5 y Xbox Series.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Square Glade Games.
Hubo una época en la que no paraba de salir juegos financiados en la plataforma colectivos de Kickstarter, sin embargo, de un tiempo a otro pararon abruptamente. Menciono justamente este detalle porque Outbound es el último retazo de luz. No hubiese sido posible sin el apoyo de miles de fanáticos, y como tal, es otro recordatorio viviente de que, cuando las cosas se hacen bien, funcionan. Hay todo tipo de casos en kickstarter o indiegogo, juegos que pretendían revolucionarlo todo, y que tras años de silencio siguen sin dar rastros de vida, Last Life, Paradise Lost, Witchmarsh, Star Mazer o Reset. Por ello, encontrarse con un juego que ha logrado ver el final del túnel es realmente admirable, y motivo más que suficiente para celebrarlo. Además, el estudio estaba tan confiado de su proyecto que incluso ofreció una demo en múltiples ocasiones para que viajemos por su paraíso idílico.






Ahora que los retrasos se han terminado, y está a punto de ser lanzado globalmente, ¿qué podemos esperar de Outbound? He pasado mucho tiempo dándole vueltas a esa pregunta. Con tantas aventuras de supervivencia por detrás, que trae de nuevo hacia la mesa, y me encontré detenido en un permanente bucle de relajación del que no quería alejarme jamas. Outbound trae reconfortacion. Construye tranquilidad. Dibuja sueños. Detiene el tiempo para que disfrutemos y valoremos el sabor de su propuesta. Llevo más de un mes conduciendo por sus carreteras, aparcando en toda clase de lugares, y aun continúa sorprendiéndome. No para de maravillarme lo que ha creado el estudio de países bajos. Outbound es un juego cozy, de esos que buscan contemplación. ¿El ruido? ¿El caos? ¿La accion? No, eso no es lo suyo. Su tema es construir momentos idílicos con los que recuperar el valor de la naturaleza. Echarse a rodar sobre el camino disfrutando del aire libre, de sus árboles, de sus lagos, de sus montañas, de cada uno de sus paisajes. Explorando a nuestro propio ritmo en busca de materiales o coleccionables. No hay objetivos adicionales. No hay marcadores. No hay registros. No hay mucho más que eso. No encontraremos una historia especial. No hay grandes personajes o villanos por detrás. Solo nosotros y la caravana.
Entonces, pone todo el musculo en la construcción para que creemos la caravana definitiva, de esa que no deseamos bajar jamas. ¿Qué piensas de tener una casa sobre ruedas? Pero… una verdadera casa, con patio, jardín, puertas, ventanas, tejado y todo lo que imagines. Así de extrema son sus opciones. Aunque… antes necesitaremos materiales. Recordemos que… la supervivencia y el crafteo forman parte natural de su ciclo. Tenemos unos indicadores a los que debemos estar atentos: salud, alimento, estamina o energía para el coche. A traves de estos estados se desarrolla un ritmo de juego pausado, lento, casi contemplativo, donde debemos remover entre la basura y los suelos por recursos. Aun así, tiene sus mañas… no es tan fácil como ir a coger un tronco o talar el primer árbol que encontremos. No, no podemos hacerlo. Necesitamos herramientas. Necesitamos mesas de construcción. Necesitamos talleres. Allí es donde entra en juego el balance de los materiales, a veces demanda demasiados materiales para construcciones especiales, y cuesta horrores encontrar suficientes, en especial en solitario.
Parece estar planeado irremediablemente para el multijugador, donde cada jugador aporta su grano de arena a la aventura. No es una mala idea, pero una actualización que mire el balance no le haría ningún mal. Menciono este detalle porque me resulta extraño tener un hacha y no poder talar cualquier árbol. No solo eso, sino que el inventario es algo limitado (durante sus primero compases), por lo que necesitaremos ir e caravana para aprovechar su espacio de carga, y de paso, crear lo que necesitemos allí mismo. Hablando del multijugador, una de las cosas que más me gusto fue la posibilidad de tener una mascota. Un compañero peludo que nos acompañara durante la exploración, y a quien podemos darle diferentes órdenes para que busque objetos o carge materiales entre otras cosas.
La idea de Outbound es construir. Ese es su gancho, y se le da muy bien. Ofrece toda clase de excentricidades para mantenernos hipnotizados recogiendo materiales. Su catálogo de artículos es lo suficientemente variado para que creemos toda una fortaleza arriba de la caravana. Ahí modulares, tablones de madera para armar el piso, levantar paredes e incluso muebles especiales con los que decorar cada rincón de la casa rodante. ¿La trampa? Necesitamos los planos. Gran parte de la aventura la pasaremos explorando en busca de lugares de interés. Hay todo tipo de lugares que esconden sus propios misterios: cabañas abandonadas, hogueras al lado del lago. Torres de vigilancia y mucho más. Tampoco faltan las torres de radar, donde descargar planos especiales. Tiene un ciclo de juego muy adictivo. La progresión se siente orgánica. A medida que recolectamos materiales en el entorno, desbloqueamos tecnologías que permiten automatizar procesos. Eventualmente, la caravana deja de ser un simple transporte para convertirse en una fábrica móvil capaz de procesar recursos complejos mientras nos dedicamos a admirar el paisaje.
Con respecto a su apartado técnico, Outbound juega con una paleta de colores vibrante que transmite la armonía de sus escenarios, dónde las tonalidades fuertes toman el protagonismo. A lo largo de la carretera visitaremos diferentes tipos de biomas, que aprovecharán para lucir su gran belleza artística. Desde frondosos bosques con el verde marcando el camino sobre el horizonte, el marrón suave para las construcciones y el hipnótico azul del cielo, dejando solo una tiza roja para la caravana. De allí pasaremos a zonas montañosas dónde los riscos y las llanuras dejan volar la imaginación, hasta que llegamos al final del camino con el océano marcando los límites de un viaje entrañable. Outbound es pura belleza y no para de arrojar postales para enmarcar. Sus escenarios son lo suficientemente abiertos para hacernos detener y contemplar la validez de su belleza. Además, la caravana es la gran protagonista, y como tal, permite toda clase de creaciones. ¿Rendimiento? No tengo mayores quejas, es un juego que se ve precioso y funciona sorprendentemente bien, con un i9 10900 – RX 6800 XT 16GB – 32GB RAM , he obtenido unos rocosos 60fps en su calidad maxima a una resolución nativa de 1440p. Quienes encuentren problemas para mantener una tasa óptima pueden aprovechar los escaladores o generadores de FPS. Si tuviese que mencionar problemas serían sus Bugs que entorpecen la progresión e incluso llevan a recargar algún que otro punto de control, también no le vendría mal una tecla para reiniciar el vehículo y así evitar que quede tirado o dado vuelta.
Nunca paro de asombrarme de la capacidad que tienen los videojuegos para generar tanto con tan poco. No me mal-interpreten, no quiero decir que Outbound sea pequeño, al contrario, tiene muchísimo contenido para mantenernos tras el volante por un buen puñado de horas, sino más bien que, apuesta todo a la exploración. A crear una experiencia reconfortante con la que disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, como detenerse en un aparcamiento para pasar algo de calor al lado de una fogata mirando las estrellas o acariciando un animal silvestre. Outbound impulsa la vida de nomada, y ¿saben qué? Se le da muy bien. Outbound ofrece una cantidad de contenido generosa para aquellos que disfrutan del ritmo pausado. Cuenta con varios biomas extensos, una progresión tecnológica que puede llevar decenas de horas completar y una profundidad de personalización de vehículos que asegura que no haya dos vehículos iguales.






¿Cuántas veces soñamos con abandonar todo? ¿Dejar todo atrás y disfrutar del mundo? Del aire fresco y la naturaleza. Outbound hace posible ese sueño. Empuja a vivir sin tapujos o preocupaciones en unos escenarios idílicos. Descubriendo amigos de cuatro patas con quiénes compartir una fogata a orillas del lago. Recuperando objetos abandonados de quienes dejaron su huella en esas tierras. Explorando, buscando y creado la casa rodante de nuestros sueños. Saltar hacia la naturaleza para vivir sus rutas salvajes. Outbound es una aventura reconfortante con contenido de calidad para engancharnos por muchas, muchas horas. En especial si optamos por el multijugador. Eso sí, no le faltan Bugs, tiene algún que otro problema de estabilidad y Bugs de físicas o colisiones haciendo que el vehículo o el personaje queden bloqueados en zonas extrañas lo que llevará a recargar la partida. Pese a sus problemas de estabilidad, al final del día, sobresalen sus virtudes, y Square Glade Games ha dado en la tecla justa con un juego reconfortante como ningún otro. Outbound se siente como esa parada necesaria en la carretera: un respiro de aire fresco, lleno de luz y posibilidades infinitas, que nos recuerda por qué amamos perdernos en los videojuegos.
Puntos Positivos:
- Un juego reconfortante para relajarse y disfrutar de sus paisajes.
- Las opciones de crafteo son enormes, con un importante nivel de personalización en la caravana.
- Artísticamente es una preciosura.
- Una buena variedad de biomas.
- Controles suaves con una buena respuesta.
- Las opciones del multijugador son más que bienvenidas.
- Muy bien optimizado.
- Su mundo se siente tan especial…
Puntos Negativos:
- Y al mismo tiempo algo desaprovechado en cuanto a historia.
- Ningún tipo de desafió, lo cual puede ser bueno o malo según como lo miremos.
- Bugs y problemas de colisiones.
