Título: Lysfanga: The Time Shift Warrior.
Género: Acción y Aventura.
Desarrollador: Sand Door Studio.
Editor: Spotlight by Quantic Dream.
Fecha de lanzamiento: 13/02/24.
Precio: TBA.
Plataformas: PC.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Spotlight by Quantic Dream.
Llevo un par de semanas perdidamente enamorado en Hawaii con la preciosa ambientación tropical de Like a Dragon: Infinite Wealth. A donde mirase solo hallaba mini-juegos, de lo más curiosos. Karaokes con las waifus más preciosas. Y como no, machacando toda clase de escoria en peleas callejeras. Sin embargo, eso no es todo. Mi alma rolera necesitaba más, y allí estaban aguardando los reinos de fantasía de Granblue Fantasy: Relink o los dramas existenciales de PERSONA 3: Reload. Habia recibido tanta dosis de rol que estaba a punto de entrar en un coma de fantasía, pero… allí estaba Lysfanga: The Time Shift Warrior para recordarme que, ni con todos los clones del mundo iba a ser posible completar todo mi backlog a tiempo. Debo admitir que desde su anuncio oficial ha llamado mi atención, y me he llevado una más que grata sorpresa ver como su siguiente comunicado de prensa vino acompañado por una fecha de lanzamiento oficial, al fin y al cabo, nos hemos acostumbrado demasiado a los retrasos.




Echando la mirada atrás, la última vez que sucedió algo ligeramente parecido fue con “Disco Elysium”, y todos sabemos cómo termino eso. Lo cierto es que, Quantic Dreams apenas ha comenzado a pedalear como editora, y este tipo de medidas demuestra su devoción con el público, y también con las desarrolladoras asociadas, como ser un pequeño grupo de estudiantes con una idea jodidamente brillante, el tiempo. Lo sé. Suena a cliché ¿Cierto? Desde sus inicios ha sido una de las mecánicas que más se han explotado dentro de los videojuegos con sus pros y contras. Pero… por mucho que me esfuerce en hacer memoria. No hay nada parecido. Absolutamente nada que se le asemeje a lo que tiene entre manos Sand Door Studio con su aventura milenaria, Lysfanga: The Time Shift Warrior. El nombre ya lo dice todo. No hace falta quemarse demasiado la cabeza buscándole otro sentido
A lo largo de la aventura asumiremos el papel de Imë, una joven guerrera que ha sido bendecida para recibir los poderes de una antigua diosa milenaria, y convertirse en Lysfanga, la nueva protectora del pueblo local. Como tal, tendrá que asumir las duras responsabilidades de salvar a su gente de un cruel y duro destino, que ha regresado para cobrarse nuevas víctimas. Una historia mitológica de lo más emocionante en un mundo asolado por los conflictos más humanos y estúpidos que podrían existir, que podremos seguir al hilo a través de conversaciones con los personajes locales o consultar en un asombroso códice elaborado por el Golem bibliotecario. Si… a falta de humanos encontraremos una ciudad perdida de Golems inteligentes con todo tipo de rituales místicos. Criaturas demoníacas. Dioses ancestrales. Y un vínculo familiar que se niega a perderse en el tiempo.
Pero… ¿de qué va su jugabilidad? A diferencia de otros juegos que usan el tiempo de manera lineal para rebobinar nuestras acciones, Sand Door Studios baraja este concepto para llevarlo un paso más allá al introducir secuencias de combate a través de réplicas de nuestra propia protagonista. Esto genera un ejército de “Imës o Lysfangas” del pasado que actúan de manera simultánea por un par de segundos. Junto a este grupo de guerreras temporales tendremos que superar toda clase de retos a lo largo y ancho de antiguas ciudades, paraísos perdidos y templos abandonados a fin de dar caza a la amenaza de los Raxes, y por consecuente, al malo de turno, (del que no mencionaremos nada para no estropear la sorpresa). A medida que pasamos tiempo recorriendo los escenarios rescataremos unos tipos de Golems, que eran los antiguos guardianes y protectores de la ciudadela, y que se vieron corrompidos por la calamidad. Luego de un par de ajustes se unirán a nuestras filas en el refugio. Este concepto me ha agradado ya que funciona como una zona de descanso al estilo de Majula en Dark Souls 2 o Dirthmouth en Hollow Knight en la que podemos dialogar con los personajes para absorber un poco más de su historia, como también remodelar las habitaciones a través de cuadros o perfeccionar nuestras habilidades a través de las cámaras de reminiscencia, sin embargo, para desbloquear esta última tendremos que superar los retos de cada episodio.
Este tipo de «santuario» cuenta con diferentes habitaciones en las que interactuar con personajes para revelar detalles de la historia como también adquirir atuendos o revivir batallas en los campos de reminiscencia. Por ultimo encontraremos un ascensor que nos llevara al punto de control que deseamos, (funciona como un medio de transporte inmediato hacia cada capítulo). Desde allí regresaremos al escenario de turno para continuar con nuestra odisea mitológica abriendo cofres con jugosas recompensas, (habilidades, prendas de vestir o fragmentos de remanentes), siendo estos últimos los más interesantes ya que al adquirir cuatro conseguiremos un nuevo clon para utilizar en los combates. Esto nos lleva a sus combates, funcionan como un tipo de tablero de ajedrez donde toca analizar minuciosamente cada una de las piezas para proceder de la forma más precisa, rápida y letal con el fin de evitar gastar los valiosos segundos y clones que tenemos disponibles.
Como nota adicional, podemos acceder al árbol de habilidades para equipar poderes, habilidades pasivas y hechizos a nuestro placer y que se adapten mejor a cada tipo de batalla. Al fin y al cabo, todas son radicalmente diferentes y esto le añade una capa extra de dificultad. Cada tablero de batalla esta compuesto por una determinada cantidad de Raxes (enemigos) a los que tendremos que abatir para superar el reto, pero… pero… pero… no todos son asiduos al mismo ataque, es decir, existen Raxes que estarán equipados con escudos y tendremos que gastar un clon para golpearlo frontalmente, y así, en el siguiente turno aprovechar el espacio vació de su espalda para atacarlo con otro clon. Otros están unidos por un tipo de cuerdas espirituales y necesitan ser eliminados al mismo tiempo, caso contrario volverán a regenerarse. Y así, encontraremos de toda clase, voladores explosivos, gigantes que conjuran minions pequeños y molestos, otros a lo David Coperfield que con un par de ataques desaparecerán para esconderse en madrigueras del otro extremos de la arena.
Y eso no es todo, sino que el propio escenario introduce gradualmente nuevos desafíos ambientales a partir de cristales, portales, plataformas o interruptores a los que tendremos que tener siempre presente al momento de iniciar nuestra cacería. Con todos estos elementos, Lysfanga: The Time Shift Warrior crea un ciclo de juego dinámico y variado, que pese a su fórmula, no cae nunca en la repetición, además con el puñado de hechizos, poderes y habilidades a desbloquear siempre encontraremos una nueva forma de superar sus retos. Tal vez la duración de su campaña sea algo ajustada al contar aproximadamente con tres episodios con sus pertinentes Jefes Finales. No obstante, superar la historia no tomara poco más de 6 horas, número que puede prolongarse si decidimos explorar en detalle sus escenarios para conseguir los coleccionables y desbloquear todas las prendas. Sin embargo, el estudio francés ha pensado en los más puristas al añadir una sala de retos en la que podremos re-visitar cada una de las batallas para experimentarla de un modo completamente diferente con nuevos modificadores de combate, y asi conseguir una puntuación perfecta con la que desbloquear nuevos secretos. Para tratarse de un juego tan ajustado en contenido pliega muy bien sus alas para contenernos por un buen número de horas.




He usado un mando de Playstation 5 y no he encontrado ningún tipo de fallo perceptible, tanto los triggers como la vibración funcionan de manera estupenda y están muy bien acentuadas a cada acción. No hay quejas en este aspecto. Lysfanga: The Time Shift Warrior es un Hack and Slash de manual por lo que tendremos un botón para un golpe débil y otro para el golpe pesado, siendo ligeramente diferente según el arma que equipamos. A esto se le añade un botón para conjurar la magia de turno y otro para el dash con el que evitar los ataques enemigos o planear sobre los aires para llegar a plataformas alejadas, y como no, los gatillos que serán el acceso directo al poder especial de turno, y los remanentes. Si bien contamos con un puñado de segundos, por clon, para atacar todo lo que podamos, también podremos optar por activar manualmente nuestro remanente, ya sea de manera consciente o precipitada.
Me ha pasado que, por tensión he pulsado el botón más de lo que me gustaría admitir teniendo que reiniciar por completo alguna que otra arena. Pero esa es la magia de esta aventura. Mantener una elevada dosis de tensión y tenernos con el rabillo del ojo observando si el número de enemigos baja o sigue igual mientras analizamos en tiempo real el campo de batalla buscando el camino más directo y letal. Sin lugar a dudas la belleza del ejercito de remanentes en acción es indiscutiblemente alucinante. El detalle de todas corriendo lanzando ataque a diestra y siniestra hacia las sombras Raxes le da mucha más vida a cada uno de sus escenarios. Como también, le aplica una buena dosis de dificultad a cada enfrentamiento, especialmente durante los Jefes Finales quienes introducen conceptos más rebuscados, como atacar con una determinada arma o destruir un determinado objeto para poder dañarlo. Son situaciones que sacan el máximo partido de nuestra pericia con los clones.
Con solo echarle una mirada, lo primero que se vendrá a nuestra mente es HADES, la épica obra maestra de Supergiant Games, pues, comparten ciertas similitudes en cuanto a presentación y diseño artístico con esa llamativa cámara isométrica y sus entornos mitológicos tan bien confeccionados. Pero… lo de Sand Door Studios es diferente. Artísticamente tiene un sabor especial al crear su propia mitología con criaturas erráticas y Dioses irritados en templos polvorientos y destruidos. Asimismo, estampa un diseño parcialmente lineal durante la exploración, y de lo más intrincado cuando la acción toma protagonismo con un importante acento en el plataformeo/puzles. Momento en que perduran activadores, plataformas, puertas, disruptores o cristales dimensionales. Lysfanga: The Time Shift Warrior es un juego que evolucióna de manera constante. No tardara en recordarnos a los clásicos God of War con el juego de cámaras panorámicas al atravesar sus diferentes entornos o quizás a las clásicas obras de Thunder Lotus Games; Jotun y Sundered, con la fluidez y plasticidad de sus animaciones. Es una aventura muy cuidada que se conserva realmente bien. Quizás técnicamente tenga algunas flaquezas como ser la presencia de sombras erráticas y unos bordes algo ásperos, que ni siquiera con su AA Temporal al máximo logra disimular del todo. Son tan solo asperezas en todo un mar de efectividad, puesto que, cada uno de sus planos da la sensación de ser un lienzo perdido en el tiempo, y vaya que usa pinturas como medio narrativo y expresivo.

Lysfanga: The Time Shift Warrior es una aventura que tiene los ingredientes adecuados con los que mantenernos atrapados de principio a fin. No solo por la magia que rodea su narrativa o su pintoresca puesta en escena con planos imposibles, sino por su jugabilidad, como si fuese algún tipo de extraño artilugio suizo. Este joven estudio francés ha dado en la tecla perfecta para desencadenar una melodía de puro placer lúdico. Adictivo, diferente, frenético, variado y jodidamente desafiante. Cuando los retos comenzaban a perder sabor encontré portales de lo más candentes con explosivos plataformas y rompecabezas ambientales. Arenas interminables que necesitaban ser resueltas sobre la marcha en un caótico bucle temporal, que no hacia más que crecer y crecer. Llegue escapando del rol, y encontré una nueva adicción. Ahora solo necesito buscarme clones para acabar con el backlog y escribir reseñas. No desesperen! Corren a probar su demo, que no se arrepentirán. ¡La primera revelación del año, y ya tenemos este nivel!
Puntos Positivos:
- La mecánica del tiempo y los clones vale oro puro.
- Controles precisos y letales.
- Cada arena de combate se siente como un tablero de ajedrez.
- La elevada dosis de accion, plataformas y puzles que manejan sus combates.
- Ambientación muy bien conseguida.
- Te invita a pensar sobre la marcha.
- Visualmente tiene momentos pintorescos.
Puntos Negativos:
- Mientras que en otros desentona demasiado.
- Poca variedad de Jefes Finales.
- Duración algo ajustada.
