Dandara [Review]

Título: Dandara.
Género: Plataformas, Metroidvania.
Desarrolladora: Long Hat House.
Editora: Raw Fury.
Fecha de lanzamiento: 06/02/2018.
Precio: $184,99 ARS.
Plataformas: PC y Nintendo Switch.
Disponible en:  Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Raw Fury.

 Durante años, el pacifico mundo de Salt había logrado convivir en la absoluta armonía; un sueño de felicidad que no conocía fin. Tanto la creación como la intención entrelazaron sus ideales para formalizar un acuerdo de paz en sus delgados muros, y con ello, extender el conocimiento a sus habitantes. Sin embargo, aquella afinación por el sosiego y el aprendizaje estaban a punto de encontrar un prematuro final. Eventualmente el equilibrio se rompió y los ciudadanos fueron víctimas de la tentación a un deseo prohibido.

El mundo de Salt rápidamente perdió su aura de autocontrol, y de un momento a otro, fue testigo del verdadero caos. Los ciudadanos cayeron rendidos a la opresión, aislados de toda convicción y libertad, obligados a huir de su naturaleza. Aun así, desde la cuna de la creación logra despertar un nuevo rayo de esperanza, Dandara.

Es justamente allí cuando la verdadera aventura da inicio. Dandara se presenta en pantalla como un héroe que ha llegado para liberar al mundo de sus terribles errores, limpiar sus tierras de las toxinas que han consumido su armonía y acabar con la dictadura de los nuevos líderes. Pero no es un trabajo en solitario, incluso el poderoso Kratos tuvo ayudo. A lo largo de la travesía seremos capaces de interactuar con personajes secundarios, y a través de ellos podremos maximizar nuestro poder para culminar en una incondicional herramienta de destrucción y esperanza. En cuanto a la trama, Dandara cuenta con una historia correcta, la clásica lucha entre el bien y el mal. Nada fuera de lo común, es más, pasara sin pena ni gloria, solo cumple con la función básica de crear un propósito, no lo acompaña con una narrativa elaborada, incluso sus vistosos personajes secundarios pierden fuerza en pantalla.  No hay ningún tipo de Lore o ítems especiales con los que descubrir secretos, el mismo escenario resulta inexpresivo y carece de un lenguaje visual.

Es importante destacar esto desde un principio para hacerse a la idea de qué tipo de experiencia busca transmitir Dandara. Por lo tanto, no es un juego recomendado para aquellos que desean una historia elaborada. Existe, cumple con lo mínimo, pero no es lo más llamativo. Es solamente un medio para una brillante ejecución jugable; una que reúne a los representativos géneros de Plataformas y Metroidvania para concebir una elegante confección de arriesgados movimientos aéreos y una perseverante dosis de acción en una atractiva vista bidimensional. Es así como cada uno de los escenarios se ve decorado por una provocadora estructura de plataformas, que tienden a alterarse constantemente para exigir una precisión extrema.  Una vez allí inicia la fantástica danza de evasión al planear rápidamente desde tejados hacia paredes e incluso el propio suelo eludiendo obstáculos, trampas y enemigos con el fin de llegar al campamento más cercano en el que descansar momentáneamente antes de partir nuevamente hacia un futuro incierto.

A nivel jugable, Dandara se introduce en pantalla como un juego de plataformas ligeramente diferente al resto, debido a la naturaleza de sus mecánicas jugables no es posible saltar, pero si volar rápidamente sobre el escenario para pegarse como pegamento en sus muros. Un concepto atípico en el género, pero que funciona realmente bien y permite elaborar intuitivas situaciones lógicas a través de Puzzles ambientales como también  apasionantes enfrentamientos ante titánicos jefes finales. Momentos en los que su dificultad rosa lo artificial. La enorme cantidad de enemigos y la insistencia de sus ataques prácticamente lo convierten en un Bullet Hell, y condiciona todo tipo de estrategia. Por suerte para aliviar aquel brutal castigo contamos con un buen popurrí de mejoras ofensivas y defensivas, que nos permitirán sacar ventaja de la estructura del escenario, ampliar las características físicas de Dandara para salir a flote de situaciones peligrosas y mucho más. Entre las flamantes recompensas encontraremos, misiles, láseres, amuletos que modifican el escenario, y el icónico escudo de protección. Aquellas herramientas de destrucción con sus correspondientes mejoras de energía y salud aguardan en preciados cofres, escondidos en lo más profundo del escenario.

Lo que nos lleva al siguiente tema, la exploración. Dandara está lejos de ser un juego lineal, los escenarios mantienen un diseño abierto y extremadamente laberintico, hasta el punto que puede ser abrumadora por la cantidad de puertas y caminos a seguir, todos sin un objetivo claro, al menos en sus primeros minutos. Una vez que conseguimos el mapa, la transición sobre aquel fantástico universo es mucho más asequible e incluso podremos interactuar con terminales para desbloquear atajos que permitan agilizar el viaje entre una zona y otra. Sin lugar a dudas, el diseño de escenarios está pensado milimétricamente para explotar al máximo las posibilidades de cada habilidad y mantener el interés del jugador al momento de volver sobre sus pasos, como suele ocurrir en todo Metroidvania.

Por otro lado, Dandara también comparte ciertas similitudes con la saga Souls, ya que introduce algunas habituales mecánicas de juego, tales como la necesidad de descansar en un campamento para subir de nivel, la temporal perdida de experiencia al caer a manos de un enemigo o la posibilidad de recuperarla al regresar a nuestro cascaron e interactuar con él. Además, el control responde a la perfección a cada una de las acciones que deseamos realizar, por lo que no se ve afectado por animaciones irregularidades o movimientos rudimentarios. Solo exige una precisión extremadamente alta, en especial en sus tramos finales.

Long Hat House nos permite desafiar la gravedad a través de un distinguido planteamiento jugable. Planear y pegarse como una garrapata en las paredes, techos o el mismo suelo jamás se sintió tan natural, pero eso no es todo. Incluso la misma progresión está bien cuidada para incentivar el afán de exploración sobre sus atractivos escenarios pixelados. Encontrar los secretos que se esconden en aquellas ancestrales ruinas y ponerle un fin al ejército de bestias no será una tarea sencilla, por lo que también se agradece el alto nivel de respuesta y la excelente precisión del control.

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En fin, Dandara no es el típico juego de plataformas, es más, nace de una idea arriesgada, pero al mismo tiempo se toma la molestia de crear algo ligeramente diferente a lo que estamos acostumbrados.

Durante las 5 o 6 horas de duración nos mantendrá pegados de la pantalla, volando, esquivando y aniquilando cuantas criaturas encontremos con un único propósito, devolver la paz al reino de Salt. Considerando el módico precio de venta, es un indie-spensable para todo fanático de los buenos Plataformas y Metroidvania. Raw Fury puede estar completamente  seguro de que ha comenzado con el pie derecho este 2018.

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NOTA FINAL: 8/10

Puntos Positivos:

  • La mecánica de volar y pegarse como pegamento a los muros es genial.
  • Un brillante diseño de escenarios con múltiples interconexiones y secretos.
  • Visualmente luce muy bien.
  • Las freneticas batallas ante sus titanicos Jefes Finales.
  • Una curva de aprendizajes balanceada con una dificultad moderada.

Puntos Negativos:

  • Aunque en determinados tramos roza lo artificial.
  • Los personajes secundarios tienen un desarrollo narrativo limitado.

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