The Siege and the Sandfox [Analisis]

Título: The Siege and the Sandfox
Género: Sigilo.
Desarrollador: Cardboard Games.
Editor: PLAION
.
Fecha de lanzamiento: 20/05/25.
Precio: $11,49.
Plataformas: PC.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por PLAION.

Lo primero que llamo mi atención fue su pixel art, ese acabado tan precioso. La fuerza de sus colores. La calidez de su iluminación. El frío de sus sombras. Se trataba de un Gif en lo más profundo de Twitter, pero fue más que suficiente para mantenerme soñando. Soñando con tenerlo en mis manos. Soñando con explorar esos silenciosos callejones. Soñando con saltar por esos resplandecientes tejados. Por mucho tiempo espere a disfrutar de esta maravilla del sigilo. Fue una larga, larga espera, es más, en un momento creí que nunca llegaría, pero la esperanza es lo ultimo que se pierde.

¿Qué puedo decir? Es todo lo que esperaba, incluso me atrevo a decir que mucho más. No solo por su apartado técnico, que dicho sea de paso, se gasta uno de los mejores Pixel-Art que se han visto desde Old-Boy, sino también por su Gameplay. Para tratarse de un juego de sigilo ofrece un mundo de lo más enrevesado, donde da gusto perderse con ese precioso parkour buscando su próxima habilidad. Me recordó a Rain World por esa sensación de ir completamente a ciegas esperando a chocar con alguna que otra sorpresa.

No es solo un laborioso simulador de sigilo, sino que también cuenta con una historia, (una muy trabajada). Un viaje de recuperación que narra las desventuras de un héroe caído en desgracia. Traicionado por su propia reina. Perseguido por su propio pueblo. Lanzado a su suerte. Completamente abandonado. El Fenac o más bien “Sandfox” conocido como el Kasha’i, era célebre en todo su país por pertenecer a un legendario linaje de fieles protectores y sirvientes de la corona. Todo eso cambio cuando el poder se subió a la cabeza de su reina, quien no pestañeo en aventar a nuestro héroe a las profundidades del pozo de los traidores. Pero su destino era otro. Desde las sombras comenzó su odisea acechando a cuantos guardias se cruzaran en su camino hasta llegar al palacio para salvar su reino del malvado complot de la reina. Una historia digna del famoso cuento de las 1001 noches, que toma mucho protagonismo gracias a la excelente narración de Amelia Tyler, conocida por su participación en Baldur’s Gate 3. A través de sus palabras veremos cómo cada acción, cada movimiento, cada personaje cobra vida en esta aventura. A fin de cuentas, es la única voz que oiremos, por lo que tenemos que estar atentos a sus pistas y/o comentarios. Otra de sus virtudes es la autenticidad de sus escenarios al momento de plasmar un mundo dinámico, con mucha vida por detrás. En parte, gracias a la gran variedad de personajes secundarios con sus inusuales recados. Da gusto resolver sus problemas, y en el proceso conocer un poco más de aquella majestuosa ciudad con la siempre encantadora voz de Amelia.

¿De qué va su jugabilidad? Seria sencillo afirmar que se trata de un metroidvania, pero no cualquier, sino uno muy especial. Más bien, un Stealthvania, de esos que usa el sigilo y las sombras como principal medio de conducción. Para ello se ha pensado una formula especial que coge lo mejor de Prince of Persia con Styx o más bien Wildfire, por lo tanto, tiene un esqueleto de adamantium. Resistente a cualquier tipo de crítica, de no ser por el lamentable estado en el que ha llegado. Años esperando por su lanzamiento para encontrarme con un juego que carece de todo tipo de prueba de calidad. Ni hablar de estabilidad. Corretear por su mundo me ha dejado sensaciones encontradas con un sabor agridulce en los labios, que incluso semanas más tarde no termina de irse. Hubiese preferido que sus creadores se tomaran algo de tiempo extra para limar todas las asperezas de su Gameplay, pero no fue el caso. Actualmente, está plagado de Bugs, Glitchs y toda clase de problemas que empañan la experiencia e incluso impiden completar la aventura.

Existen salas con cerraduras cronometradas sin salidas, donde caeremos prisioneros sin ninguna forma de escapar. Llevo más de dos semanas esperando por una actualización que parece nunca llegara. Iniciar una nueva partida no lo considero una solución viable al haber dedicado más de 12 horas a su historia, (encontrándome en su tramo final). Me apena que, un juego tan precioso, y aún más, con tanto potencial se vea totalmente opacado por sus problemas de calidad. Tiene tanto con lo que asombrarnos, pero aún más con lo que asustarnos. Avanzar con miedo no es algo que genere emoción alguna, especialmente al tratarse de un Metroidvania, donde su gran virtud es justamente: la exploración. La idea de coleccionar habilidades para re-explorar cada recoveco de sus escenarios debería ser placentero. Ese ir y venir, una y otra vez, de cada área probando ese nuevo equipamiento que conseguimos es lo que hace tan genial a este género. The Siege and the Sandfox tiene muchas herramientas divertidas con las que mantenernos ocupados por un buen tiempo, pero el miedo a quedarse atascado por no contar con una de ellas está presente en todo momento. Tampoco lo ayuda el hecho de que sus guardias tengan una IA tan deficiente, con rutinas marcadas por un patrón de movimientos repleto de bugs, pudiendo quedarse bloqueados o estáticos sin moverse o incluso pueden abrirnos de manera abrupta.

Dentro de todas sus irregularidades encuentro justo mencionar sus bondades, que tiene bastantes. En primer lugar, su jugabilidad. Pese a todas las disfuncionalidades, tiene una excelente base. El manejo de la iluminación para acechar desde las sombras. Ese acento en el parkour para correr, saltar o colgarse de salientes entre plataformas es de lo más adictivo. Además, los controles responden con gran precisión a cada una de las acciones. Todo esto mientras dibuja postales de ensueño con ese sobresaliente acabado de Pixel-Art. Es un juego precioso, que necesita algo de cariño extra para que sus virtudes resplandezcan con mayor intensidad. Eso no quiere decir que muchas otras de sus mecánicas se sientan algo anticuadas, como el sistema de noqueo a los guardias. Me resulta chocante que el nivel de interacción sea tan básico, sin posibilidad de trastear con los cuerpos, aún más sabiendo que estos pueden despertar el interés de otros enemigos. Me agrada la idea de introducir diferentes enemigos como los sabuesos o los soldados con casco, pero sería interesante incluir alguna forma de despistarlos, quizás con silbidos o un ruido a lo Metal Gear Solid. Claro, podemos usar barriles, cajas u otros objetos para ocultarnos para ir saltando de un lugar a otro, pero… repetir este proceso durante 12 horas tiende a ser monótono. Me encantaría ver algo más de experimentación en su jugabilidad o el propio mundo. Quizas algo como Wildfire, que dicho sea de paso, fue toda una revolución en su momento por su manejo de los elementos y el sigilo.

Cardboard Sword tiene algo especial entre manos, un diamante en bruto que necesita de algo de producción para mostrar su verdadero valor. En su estado actual, resulta difícil recomendarlo. The Siege and the Sandfox es un juego artesanal con mucha personalidad. Pero ni toda su belleza es suficiente para opacar sus desafortunados bugs o glitchs. No interactuar con una paloma es una cosa, pero no poder completar el juego por quedarse atascado en una sala cerrada es otra muy distinta. Tirarse 10 o más horas, de pronto, tener que rejugarlo desde el principio, deja sensaciones encontradas. Se que me dejo malos flashes de Hellblade con su antorcha. Espero que reciba la atención que merece para que mejore su estado y todos puedan descubrir esta joya. Es un metroidvania diferente, con el que cualquier fanático del genero conectaría inmediatamente, ese amor a primera vista, pero… incluso hasta el más grande de los amores necesita esperar.

Puntuación: 3 de 5.
  • Su apuesta por el sigilo lo convierte en un bicho raro del genero.
  • Un mundo artesanal donde da gusto perderse, explorando en busca de su proxima habilidad.
  • Visualmente luce muy bien, un Pixel-Art espectacular.
  • Amelia, una excelente narradora.
  • Controles precisos e intuitivos.
  • Plagado de bugs, glitch y toda clase de errores que impiden progresar o incluso completar la aventura.
  • Para tratarse de un juego orientado al sigilo ofrece opciones limitadas.

Deja un comentario

Descubre más desde PCIndieMRace

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo