Título: PROJECT SONGBIRD
Género: Terror.
Desarrollador: FYRE Games & Conner Rush.
Editor: FYRE Games.
Fecha de lanzamiento: 26/03/26.
Precio: $14,99.
Plataformas: PC, PS5 y Xbox Series.
Disponible en: Steam y PS Store.
Review: Realizado en su versión de PS5 con una copia de prensa proporcionada por FYRE Games.
De un género completamente muerto a una batería de juegos de terror mes tras mes, el Survival Horror esta más vivo que nunca. Apenas llevamos tres meses del 2026 y ya ha dejado auténticos referentes con RE Requiem, FF 2 Crimson Butterfly. No solo eso, sino que la escena independiente también hizo de las suyas con Broken Lore Unfollow, Crisol Theater of Idol, Pathologic 3 o REANIMAL. Junto a ellos se suma “Project Songbird” la última sorpresa de Conner Rush, es una aventura de terror en primera persona que rompe la cuarta pared para atraparnos en una historia cruda, dura y arrolladora. Project Songbird se presenta como la respuesta a una vida de inseguridades, que esconde toda clase de paralelismos, pero… dejemos los spoilers para más tarde





Según la creencia popular el terror encuentra su mejor estado en la oscuridad, y que mejor lugar que un recoveco sombrío en lo profundo de la cabeza para dar inicio a un retorcido viaje. Project Songbird propone una experiencia intima que invita a reflexionar sobre las acciones, la presión y la vida misma. Conner Rush escribe una obra de autor que le tomo toda una vida, no desea competir con nadie, sino redefinir desde su propia experiencia personal que significa experimentar el miedo en un videojuego. Que significa el terror al conformismo. El horror a la las expectativas. Project Songbird echa raíces profundas con las que despertar toda clase de sensaciones. No se trata de otra aventura de terror con monstruos o fantasmas. Bueno, técnicamente tiene sus bichos, pero solo suponen un desafío ambiental con los que maquillar sus pasillos. El foco narrativo se dirige hacia otra dirección. Conozcoamos a Dakota, una artista bloqueada, que se retira a una cabaña aislada en los Apalaches para completar su obra magna, que funciona como punto de partida para algo mucho más complejo. Lo que en apariencia es un relato sobre el bloqueo creativo se transforma gradualmente en una exploración psicológica donde la realidad comienza a fracturarse. Este tránsito no se presenta de forma abrupta, sino que se va cocinando a fuego lento hasta alcanzar su climax con secuencias incomodas.
En este sentido, las influencias de obras como Silent Hill, Alan Wake, The Evil Within o la célebre demo P.T. resultan evidentes, pero nunca invasivas. Project Songbird no imita; interpreta. Toma elementos reconocidos (una narrativa divisia, viajes en el tiempo, flashbacks) y les da una vuelta de 180° en función de lo que necesita en ese momento. Por ejemplo, durante las mañanas se presenta como un Walking Simulator ordinario con un enfoque en la exploración, observar el entorno y coger notas u otros elementos. Sin embargo, al caer la noche, el juego comienza a mutar en algo completamente diferente. Esa identidad está profundamente ligada a la música y al proceso creativo, dos conceptos que no solo atraviesan la historia, sino que también se integran en las mecánicas de juego. Aquí es donde el título encuentra uno de sus mayores aciertos. A diferencia de otros exponentes del género que relegan su Gameplay a un segundo plano, Project Songbird introduce toda clase de mecánicas con las que adaptarse dentro de un genero que lo ha hecho todo. Su enfoque en la exploración, la interacción o los rompecabezas ambientales no son ninguna sorpresa, es lo que esperamos de una obra de este calibre. La verdadera sorpresa viene de lo que encontramos más tarde: sigilo e incluso accion. El combate esta presente de forma limitada a través de armas de fuego u objetos del entorno, parece diseñado más como un último recurso, que como una mecánica central. Sin embargo, la idea de introducir un sistema de mejoras a través de chatarra no está nada mal, especialmente si consideramos que tiene zonas completas de enemigos, donde el sigilo es prácticamente imposible, además son esponjas de balas. Aunque encontre con un bug que no me permitia mejorar al maximo el hacha, lo cual hubiese sido valioso, puesto que cuenta con una mecanica para defenderse sin sufrir daños. El uso de las radios de comunciación me recordo a Firewatch con esa narrativa dinamica. Bueno, la profundidad no es la misma, pero deja espacio para el suspenso, y eso se le da muy bien a Conner.
Una de sus grandes virtudes proviene del sistema de sonido. Al tratarse de una artista viene acompañada con una grabadora de bolsillo para coger sonidos ambientales, que más tarde podemos usar en nuestras fabulosas canciones. Funciona como un estímulo con el que mantenernos interesados por su ambiente, y también como un cable a tierra para permanecer cuerdos entre tanto silencio. Con el que fortalecer su exploración al invitarnos a observar de reojo cada pixel del escenario, y prestar atención a todo lo que sucede a nuestro alrededor. Seguir los chapoteos del agua por el infinito horizonte en busca de los peces saltando. Buscar ese crujido de madera hueca en un puente desgastado. De esa forma, el audio se convierte en un medio expresivo con el que fortalecer su Gameplay, quizás no sea de una forma tan invasiva, pero si la adecuada para que su experiencia sea emocionante al igual que aterradora.
Gracias a los chicos de FYRE Games tuve la oportunidad de probar el juego en su versión de PS5, y debo admitir que me ha sorprendido gratamente el rendimiento que han conseguido. De igual forma, Project Songbird no es ningún portento técnico, eso vamos a dejarlo claro desde un principio. Gráficamente es un juego bastante regular, que apenas cumple con los estándares modernos. Los modelados de personaje se sienten algo anticuados, como si fueran de una generación anterior. El decorado de sus entornos es tan plano que ni siquiera los efectos visuales son capaces de maquillar las asperezas de su presentación. El bosque está plagado de bloqueos artificiales lo que hace que su exploración sea mucho más apretada que de costumbre, sin embargo, cuando lo desea ofrece secciones la mar de interesantes con rompecabezas ambientales e incluso con enormes salas con anomalías similar a los Backrooms de Exit 8. Eso no es todo, tiene secciones en las que debemos resolver rompecabezas de manera rápida para evitar ser atrapado por estatuas que se mueven cuando no estamos observándolas fijamente, (esto me recordó a un capítulo de Dr. Who). Sin embargo, sería ingenuo afirmar que Project Songbird es una obra exenta de fallos. Gran parte de sus animaciones carecen de fluidez, la inteligencia artificial de los enemigos es realmente lamentable.





A Conner Rush se le da bien contar historias y con Project Songbird busca diseccionar todo el peso emocional de una vida de sufrimiento, engaños y tristeza. Una trama dura que toca temas sensibles con los que es posible sentirse reflejado; el miedo a no estar a la altura, de la fragilidad de la mente cuando se enfrenta a sus propias expectativas. En ese sentido, el juego se acerca más a una obra de autor que a un producto de entretenimiento tradicional. Claro, sigue los patrones ordinarios de un juego: exploración, rompecabezas, sigilo e incluso combate. Y no se le da nada mal. Bueno, algunas mecanicas podrian estar mejor desarrolladas, sin embargo, el verdadero musculo es su narrativa. No todos encontrarán comodidad en su Gameplay, pero quienes esten dispuestos a involucrarse seran recompensados con una historia cruda, dura y arrolladora que los perseguira incluso una vez que terminen los creditos. La escena independiente esta justamente para esto: creatividad y expresion. Project Songbird es una alternativa que tener en cuenta si buscamos terror psicologico moderno y genuino.
Puntos Positivos:
- Los topicos sobre los que gira su trama.
- Drama y terror van de la mano.
- Muy buen rendimiento en su version de PS5.
- Rompe la cuarta pared en reiteradas oportunidades.
Puntos Negativos:
- Aunque obviamente, graficamente no es ningun portento.
- Combate mejorable.
