RKGK – RAKUGAKI [Review]

Título: RKGK – RAKUGAKI.
Género: Plataformas.
Desarrollador: Wabisabi Games.
Editor: Gearbox Publishing.
Fecha de lanzamiento: 22/05/24.
Precio: $9,99.
Plataformas: PC.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Wabisabi Games.

Plataformas en 3d, ese género que se resiste a regresar, y sin embargo, en una época dejo auténticas joyas con las que mantenernos atrapados durante horas cosechando toda clase de tesoros o frutas. Debo admitir que no recuerdo exactamente cuándo fue la última vez que disfrute de un buen plataformero en 3d, quizás fue con A Hat in Time hace más de 7 años o el inolvidable regreso de Crash Its Abot Time. Desde entonces salieron toda clase de excentricidades con más o menos bondades, pero nada meramente memorable que permita avanzar al género hacia la dirección correcta. Supongo que tarde o temprano se tenía que acabar la maldición, más exactamente desde México. Wabisabi Games es un estudio independiente que ha formado parte del programa Underrepresented Founders de Riot Games, que permitio unir fuerzas con la gente de Gearbox Publishing para traernos una alocada, frenética y divertida aventura plataformera en 3d en un apasionante reino de colores, RKGK.

La aventura está protagonizada por Valah, una rebelde que intenta liberar a la ciudad Cap del control del malvado Mr. Buff, un tipo de científico loco con un ejército de metal, que no tiene nada que envidiarle al mostachoso Dr. Eggman de Sonic. A diferencia del erizo azul que corre por un solitario camino de soledad, Valah se encuentra acompañada por Ayo. El fiel amigo robótico que revolotea sobre sus hombros para hackear todo tipo de terminales virtuales. RKGK es una aventura sobre salvar al mundo de las garras del tirano de turno o en este caso la corporación B (como lo vimos en infinitas obras), de modo que no encontraremos nada nuevo. Una aventura que cumple con lo justo. Es más, siento que se complica demasiado la vida intentando formar un vínculo que simplemente no existe. Funciona mejor sin tantos mambos de comic, y con un desarrollo directo a base de diálogos. De todas formas, entiendo el concepto de las escenas al tratar de rendir homenaje, a su modo, al anime más tradicional. Cosa que no resta atractivo. Cada escena entrega un puñado de imágenes alucinantes.

RKGK se ve precioso, tiene una fuerza visual francamente impactante y de lo más expresiva. Encuentra la forma de hablar a través de sus grafitis. Esos dibujos alocados que flotan en las marquesinas de un reino virtual entregan postales pintorescas. Todo un admirable trabajo artesanal con ese cell shading tan pronunciado y unas animaciones suaves con mucha plasticidad. Valah se mueve como una delicada hoja en un parque. Todo un frenesí dejando estelas de colores. Me encantan sus matices, y como encuentra la perfecta amalgama entre la frialdad de la maquinaria y esa calidez de colores. El diseño de los personajes está muy cuidado y es super personalizable, es más, podemos modificar cada una de sus prendas por separado con todo tipo de colores o diseños. No solo eso, sino que también podemos seleccionar diferentes estilos de grafitis en 3d, (aunque antes debemos desbloquear tales objetos con los coleccionables de turno). Por momentos me ha recordado a Hi-Fi Rush con la música progresiva fundiéndose en un plano secuencia con el gameplay. Una serie de melodías de tono electrónico que acompañan la rebeldía de una joven. La BSO es intensa. Vibrante. Rítmica que mantiene sintonía con los sucesos, sea rompiendo cajas, golpeando robots o pintando paredes. Por momentos consigue una sincronización sonora que da puro gusto con esos graves tan fuertes, que nos hará perder en un nirvana electrónico.

Es imposible no conectar con su Gameplay que deja unos buenos flashbacks del pasado con un plataformeo old-school. RKGK es puro ritmo. Como una fina pieza musical de alto voltaje. Frenetico. Intuitivo. Representativo e inmediato. Es todo un puñetazo de rebeldía contra la monotonía de un sistema tradicional. Es imposible no hallar paralelismos con otras joyas como ser, Hi-Fi Rush, Jet Set Radio, Splatoon, Mark Ecko Getting Over, Crash o Sonic (por nombrar las influencias más notorias). En mayor o menor medida comparte rasgos en común con los mencionados: ataques, movimientos o estilos de juego. Pero… Wabisabi Games encuentra la forma de añadirle identidad con esa estupenda combinación del manga/anime japonés con el arte callejero mexicano a través de los grafitis. Con unas latas de pintura desencadena toda una maratón de colores que altera radicalmente la estructura de cada nivel. Paredes. Suelos. Tejados. Cada uno de ellos se pliega para deshacerse con una simple mancha de pintura desbloqueando atajos, plataformas o zonas de juego completamente independientes con un puñado de excentricidades por dibujar y coleccionables por recoger.

En parte me ha recordado a Splatoon por la desmedida sensación de velocidad de los movimientos y ese agitado frenesí de coloreo que manejan los charcos de tinta manchando cada pixel, es más, incluso la lata se puede usar como un JetPack, una sugerente vuelta de tuerca. Pese a sus influencias (Mark Ecko Getting Over) encuentra la forma de mantenerse original y ser ligeramente diferente. El plataformeo se siente natural y sustancioso con mucha plasticidad en los movimientos y las acciones de nuestra protagonista. Tal vez no hay demasiada variedad en cuanto a ofensiva, defensiva o habilidades, pero los entornos van evolucionando para añadir diferentes capas de complejidad que invitan a sacar el máximo potencial de las ajustadas habilidades de Valah. Lo que comienza como un simple salto de plataformas o una carrera contrarreloj no tardara en complicarse. Existen seis mundos con sus correspondientes niveles, y cada uno de ellos añade sus propias reglas, por lo tanto, habrá zonas donde necesitamos ser rápidos y activar plataformas para no ser ahogados por el agua, mientras que en otros tocara trastear con la gravedad para alcanzar esa altura perfecta. Una serie de retos ambientales variados que le añaden sustancia y una buena dosis de variedad a la experiencia de juego, a fin de mantenerse alejado de la monotonía que suponen sus enemigos (cortados por la misma tijera). De todas formas, no sería un auténtico plataformas sin Jefes Finales, y RKGK trae consigo algunas de las más retorcidas creaciones del Dr. Buff. Todo un séquito de metal que pondrá a prueba todo lo aprendido en sus niveles con los reflejos al límite.

¿Coleccionables? Más bien pocos, pero bien escondidos. Me ha tomado un buen número de intentos dar con todos los grafitis o fantasmas de un nivel, (estos últimos estan muy bien escondidos e incluso en ocasiones necesitamos acceder a zonas completamente ocultas). Por lo general, los grafitis saltan rápido a la vista. Son pantallas o paneles apagados que necesitan algo de color extra, pero no todos son de acceso rápido, y más bien necesitan un poco de travesía por las alturas o algún que otro recoveco. Existen otros desafíos extra que invitan a re-visitar sus escenarios para acabar con un determinado número de enemigos e incluso los tradicionales contrarreloj. Como mencione anteriormente, los coleccionables funcionan como una moneda de cambio, de modo que podemos desbloquear prendas, outfits o nuevos grafitis dentro del refugio (una suerte de zona de descanso donde personalizar a nuestra heroína o consultar registros de personajes, ubicaciones, grafitis, coleccionables u escenas). Dentro también cruzaremos dialogo con algun que otro excéntrico personaje con los que interactuar para acceder a nuevos objetos o simplemente para tomarnos unos minutos de tranquilidad escuchando su electrizante banda de sonido. En cuanto a sus controles, no hay demasiadas quejas. RKGK funciona de maravilla y mejor aún se siente fenomenal en un mando de Xbox o Dualsense, es más, incluso con el propio telcado y raton tiene una distribución perfecta de teclas para que tengamos una excelente dominación de movimientos.

Mientras florecen los plataformas en 2d, el salto al 3d todavía se resiste, y son más bien pocos los que saben sacar provecho de este mundo. Wabisabi Games trae consigo todo un arcoíris audiovisual para rescatar un género que ha perdido algo de sabor con el pasar de los años. Poco a poco va creciendo la industria Latinoamérica, y ahora le toca el turno a México en cargar con la antorcha y demostrar de qué están hechos. Dejando una receta para el arte con mucha personalidad. Todo un frenesí de colores que mantendrá a los fanáticos del género pintando espirales y volando por las alturas dibujando arcoíris imposibles en un mundo de puros grises. Una autentica sorpresa, y otro paso hacia la dirección correcta para un género invaluable.  

Puntuación: 3 de 5.
  • Toda una explosión de arte.
  • Ese frenesi en su ritmo de juego.
  • Puñetazos de nostalgia a los plataformas en 3d.
  • Ese toque moderno y old-school le sienta muy bien.
  • El diseño de los grafitis es fenomenal.
  • Se me antoja algo escueto de contenido.
  • Reciclado de enemigos.
  • Algun que otro bug puntual.

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