THRESHOLD [Análisis]

Título: THRESHOLD.
Género: Survival Horror
Desarrollador: Julian Eveille.
Editor: CRITICAL REFLEX.
Fecha de lanzamiento: 19/10/24.
Precio: $9,99.
Plataformas: PC.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC, gracias a una copia de prensa proporcionada por CRITICAL REFLEX.

Cuando vi que Critical Réflex estaba detrás de THRESHOLD no pude evitar emocionarme, es una editora reciente, pero de gran calibre. Este año ha mostrado una parte de su buen ojo con dos juegarracos como Buckshot Roulette, Lunacid y Mouthwashing. Tres auténtica genialidades, cada una en su propia área. Ahora, a solo unas semanas de terminar el año lanzan su última carta, THRESHOLD. Ante todo, es resultado de un desarrollador independiente, Jualian Eveille, la mente creativa por detrás. Como tal, ha creado una obra personal, uno de esos juegos de autor. Ideal para abrirse hueco en la industria, que en la superficie parecen simples, pero por detrás tienen mucho de dónde rascar. Con THESHOLD he sentido el terror desde lugares que prácticamente desconocía. El miedo a hablar. El miedo a respirar. El miedo a pensar. Me hizo sentir como si fuese una maldita marioneta en un juego repulsivo, dónde los hilos no paraban de moverse hacia direcciones cada vez más aterradoras.

Una de las cosas que hace tan interesante la obra de Eveille, es justamente su dosis de misterio. Es un juego de terror con una atmósfera de suspenso tan visceral y penetrante que rompe los estándares habituales. Sin demasiados elementos logra crear un mundo de lo más asfixiante, literalmente. Ese entorno desalineado tan opresivo como sucio le sienta tan bien. Todo transcurre en las inmediaciones de un puesto fronterizo, siendo un tren de carga el principal protagonista. Esa locomotora oxidada con una carga desconocida no debe detenerse bajo ningún concepto. ¿Quién carga con la ardua tarea? El nuevo operario de amarillo que bautizaremos con solo dos letras y una nacionalidad. Una bandera será   todo lo que necesitaremos para dar vida al puesto fronterizo. Si bien, menciona que afecta directamente la dificultad del juego, también altera algún que otro rasgo visual como ser sus árboles que decoran el entorno. Esto genera cierta sensación de autenticidad en su mundo, aunque debo admitir que, me hubiese gustado encontrarme con más guiños. Probablemente están ahí presentes y no pude encontrarlos, a fin de cuentas, es un juego absurdamente abstracto con muchos secretos de por medio. Razón por la que se han implementado dos modos de juego. Por un lado tenemos uno fácil para quienes se distraen regularmente haciendo más sencillo descubrir sus secretos, y otro ‘normal’ para quienes tienen buena concentración y no necesitan de ayudas visuales.

Como mencione más arriba, durante la aventura asumiremos el rol de un operario de mantenimiento, la última adquisición de la empresa. Es más, tenemos el contrato en manos listo para entregarlo, como si fuese nuestra propia vida. Una vez registrados en el sistema pasaremos al elevador para llegar al pico de la montaña, dónde ocurre toda la acción o más bien toda la… ¿locura? Ciertamente me ha recordado ‘A las montañas de la locura’ por su forma de trastear con la psique. La altura crea situaciones tan extrañas que afectan la mente de nuestro protagonista dejando toda clase de visiones e ilusiones perversas. Eventos que no parecen reales. Situaciones que sucedieron o… tal vez no. Y sobre todos ellos, un cargamento misterioso que no para de llegar. THRESHOLD plantea cientos de interrogantes, tanto que incluso podemos anotar preguntas para consultar por ellas más tarde. Sucede que, el puesto fronterizo está prácticamente abandonado, pero existen dos edificios con los que interactuar, siendo uno de ellos la Camara de la Capital, algo asi como un refugio que también funciona a modo de guía espiritual para responder las interrogantes que van surgiendo en nuestra actividad diaria. No sin antes plantear muchas más semillas. Además, el propio entorno se encarga de estropearnos la mente con mensajes sangrientos. Estructuras ocultas. Huecos siniestros. Tumbas y mucho más. THRESHOLD es uno de esos juegos abstractos que dejan mucho material para la libre interpretación. Justamente este tipo de conceptos lo acerca tanto con el público al ofrecer una experiencia mucho más personal.

Como suele ocurrir en tantas otras aventuras del género, THRESHOLD apuesta más por el formato interactivo, esto quiere decir que caminamos de un lugar a otro cumpliendo con la tarea de turno, que tampoco es demasiado exigente. Al reemplazar al viejo operario tendremos que asistir con las tareas de mantenimiento, son sencillas, pero de grandes riesgos. Soplar o más bien silbar sobre una suerte de megáfono para mantener en movimiento el tren. “Recuerdo que, era extraño ver a MO escribiendo en una hoja lo que deseaba mencionar, en lugar de hablarlo directamente con el personaje. Al cabo de unos minutos comprendí lo que sucedía por detrás”. La altura supone series problemas para los pulmones, por lo tanto, toca reservar el aire para gastarlo en silbidos. En base a esto, da vida a un divertido, estresante y asfixiante gameplay que no para de caer en la monotonía por su naturaleza. Pero al mismo tiempo se siente tan fresco, tan adictivo que es imposible no corretear o más bien revolotear por sus alrededores esperando encontrar algo especial. A fin de cuentas, recompensa la agudeza. Recompensa la atención. Recompensa la paciencia. Solo así, y de esa forma, podemos desentrañar los misterios que se ocultan en los alrededores. Justamente por esta razón podemos señalar objetos o zonas específicas para más tarde preguntarle a MO, nuestro compañero, acerca de ellas.

Es un juego secuencial que se desarrolla a través de acciones, al ser un operario novato cargamos con la dura tarea de mantener el tren en movimiento sin que esté aminore la marcha, y para ello tenemos que utilizar un silbato en una especie de bocina, donde una suerte de semáforo será el encargado de determinar la velocidad adecuada. Por lo tanto, tenemos que usar cuidadosamente el aire de los pulmones, sin embargo, cuando este comience a disminuir podemos morder un tubos de oxígeno para recuperar algo de aire. Aunque su uso tiene una trampa: destruir los labios y dientes de nuestro protagonista. No tiene demasiados elementos que empañen la imagen, por lo que, encuentro retorcido el añadido del indicador de labios, y como esta gradualmente se va manchando de sangre de acuerdo a la cantidad de veces que usamos los tubos de oxígeno. Como si fuese un recordatorio perpetuo del desgaste físico de nuestro personaje. A fin de cuentas, los estragos que genera la frontera no solo son mentales, sino también físicos. Mantener en movimiento el tren recompensa nuestro labor con una tarjeta perforada que podemos tradear en la fábrica por un tubo de oxígeno. Esto genera ese sabor de ‘Survival Horror’ al tener que medir los objetos que tenemos en el inventario. Aunque es prácticamente imposible que corramos bajo de recursos, puesto que existe una máquina de reciclaje, donde tirar pescados o ‘animales’ para obtener una tarjeta extra. Al mismo tiempo, existen muchos tubos escondidos sobre el escenario, sin embargo, para hallarlas necesitaremos tener los ojos bien despiertos. Claramente, no es un juego que se caracterice justamente por ofrecer un Gameplay profundo o mecanicas rebuscadas, más bien todo lo contrario. Es una de esas aventuras contemplativas que brillan con mayor intensidad cuando menos lo esperamos.

Gráficamente no supone ninguna maravilla, pero es indiscutible que, ese aspecto de low-poly en su arte le sienta fenomenal. Deja vagos recuerdos a la mejor época de PSX con esos pixeles tan característicos dejando todo y nada a la imaginación. Una apuesta que cada vez va tomando más fuerza dentro de la industria, y sobre todo, en el género de Survival horror. Este mismo año han salido varios exponentes artísticos como Conscript, Crow Country o Hollowbody. Además, esa presentación tan opaca con esa gama marrón se siente tan sucia como repulsiva añadiendo una capa extra de inmersión a su propuesta. Por momentos me recordó a HROT de Spytihněv Tampoco pierde ni una pizca de su GORE, más bien lo oculta muy bien.  Se siente como una sinfonía de horror va de menos a más para terminar por todo lo grande con un festín de cuerpos y miembros. Toda una lluvia de sangre que baña sus suelos.

Cuando acabe la guardia o mejor dicho, una vez que ella acabo conmigo o… más bien con lo que quedaba de mí, fui capaz de comprender que no es un juego ordinario. THRESHOLD es uno de esos juegos interpretativos para devorar con la mirada. Para concentrarse lentamente en sus planos y acariciar los detalles de su ambiente. Para descubrir secretos. Para unir piezas. Para conectar ideas. Para formar conceptos. Tiene una historia secuencial que se va escribiendo conforme avanzamos en base a nuestras acciones. En base a nuestras elecciones. Tiene mucho Survival Horror en sus venas. Tiene mucho terror en su ADN. Tiene mucha creatividad en su envoltorio. Tiene mucho por lo que maravillarse y más bien poco por lo que quejarse. Se siente como un capítulo de la dimensión desconocida. Da la sensación de estar presenciando algo prohibido. Genera tensión. Despierta horror. Y sin embargo, allí permanecemos moviendo el tren minuto a minuto, sin preguntarnos ¿porque?

THRESHOLD es un juego para disfrutar con el mínimo conocimiento posible, una de esas experiencias intensas que dejan cientos de interrogantes una vez que lo acabamos. Sin duda alguna, la última gran sorpresa del año.

Puntuación: 4 de 5.
  • Una atmosfera opresiva con mucha tensión.
  • Ese aspecto de Low-Poly es una caricia al corazón.
  • Retorcido y con mucho Gore.
  • Esa sensación de soledad que transmite su entorno.
  • El lenguage visual y su narrativa ambiental estan muy conseguidas.
  • Una aventura flexible con algo de libertad.
  • Tiene mucho Survival Horror en sus venas.
  • Tiende a girar sobre la repetición.
  • En largas sesiones de juego el rendimiento se vuelve inestable.

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