FATEKEEPER [ACCESO ANTICIPADO] [IMPRESIONES]

Título: FATEKEEPER
Género: Acción.
Desarrollador: Paraglacial.
Editor: THQ Nordic.
Fecha de lanzamiento: 02/06/2026.
Precio: $7,99.
Plataformas: PC.
Disponible en: Steam.
Preview: Realizado en su versión de PC gracias a una copia de prensa proporcionada por THQ Nordic.

Siendo completamente honesto, jamás imagine que todo lo que se veía en gif o teasers compartidos en las redes sociales fuese real. Durante mucho tiempo me mantuve escéptico de que algo así fuese posible. Fatekeeper en sus inicios presentaba unas animaciones de escándalo con un musculo técnico simplemente fascinante: la fluidez de sus movimientos, la suavidad de sus ataques, las partículas de los hechizos. Con el inconmensurable vacío dejado hace más de 20 años por Dark Messiah, Fatekeeper parecía ser todo lo que tanto tiempo habías esperado, ese RPG medieval oscuro y duro con el que volver a confiar.

La semana pasada estrenó su acceso anticipado, algo ajustado de contenido, pero fue suficiente para hacerme tragar todas y cada una de mis dudas. Fatekeeper es un JUEGAZO con todas las letras. Un despliegue audiovisual digno de una prueba de banco con la que hacer sudar incluso a los equipos más potentes. Es más, me ha hecho abrir los ojos, y re-analizar el futuro de mi legendaria RX 6800 XT. Solía imaginar que aún le quedaban un par de cartuchos para gastar, pero… la nueva generación ha comenzado a pisar fuerte y cada vez se queda más y más atrás. Claro, es un acceso anticipado y tiene un largo camino por optimizar su rendimiento, sin embargo, es francamente inhumano lo que ha conseguido presentar en pantalla el equipo modesto equipo de Paraglacial. De igual forma, con un equipo compuesto por i9 10900 – RX 6800 XT – 32GB DDR4 tuve experiencia optima con algun que otro latigazo, configure su calidad gráfica en ultra a una resolución nativa de 1440p consiguiendo un framerate más bien variable entre los 30/50 fps, dependiendo de la zona y la cantidad de acción que ocurriese en pantalla. Como dije, mi GPU comienza a mostrar sus limitaciones, pero es algo completamente comprensible, a fin de cuentas, es un juego que aún se encuentra en desarrollo y está sujeto a recibir toda clase de cambios y mejoras. 

Se trata de uno de los juegos más hermosos que he visto nunca. Es simplemente apabullante el nivel de detalle en sus entornos. El POM (mapeo de oclusión de paralaje) consigue salpicar de realismo sus superficies simulando que las texturas planas parezcan tridimensionales en las montañas, grietas o rocas, con esto añade un volumen de detalle importante en su presentación. Basicamente, crea la ilusión de profundidad y sombras reales a la vez que ahorra potencia de procesamiento. Da la sensación que las montañas tienen músculos incluso en los propios músculos. Y eso no es todo, sino que su iluminación esta muy bien cuidada. Es francamente alucinante lo bien que se ve, no solo sus escenarios, sino también los modelados de los personajes, (mención especial para el adorable roedor que nos acompaña), y el equipamiento. Las armas tienen una enfermiza atención por el detalle, las espadas con diseños alocados en sus pomos o las terminaciones tan finas. Además, cuando blandimos la espada, la sangre queda impregnada en su hoja. Fatekeeper es un juego sangriento y no le falta nada de Gore: los monstruos explotan en sangre y manchan todo a su paso. Tiene ese sabor a Diablo II que le sienta fenomenal.

Una de las cosas que más me ha gustado es el sistema de la cabaña como refugio, una suerte de mando de operaciones, donde guardar la partida en un campamento, acceder a la herrería o activar portales a través de runas especiales, como también el mapa para viajar a los diferentes biomas. Bueno, técnicamente tiene un puñado de niveles (al tratarse de un acceso anticipado), pero estos están muy bien diseñados y aprovechan muy bien la verticalidad para usar mejor los espacios, de esa forma la navegación se desarrolla con un parkour simple, pero efectivo con saltos hacia plataformas o los famosos dash aéreos. Además, las animaciones para colgarse de las salientes o escalar están muy bien conseguidas.

¿Cómo se juega? Fatekeeper es una aventura de acción en primera persona, donde usamos armas de cuerpo a cuerpo y magia para erradicar a una panda de monstruosas alimañas. La influencia de Avowed, Dark Messia e incluso The Elder Scrolls está presente en todo momento, por lo tanto, se trata de un RPG puro y duro, donde conducimos un tanque medieval dispuesto a matar todo lo que se cruce por sus ojos. Se siente el peso de cada una de las acciones, es decir, blandir la espada toma su tiempo, pero… cuando cae, es capaz de despedazar y desmembrar lo que se cruce, por lo tanto, es importante medir muy bien cada golpe. Por otro lado, también podemos defendernos e incluso reflejar ataques para conseguir una pequeña ventana con la que asestar un golpe mortal. En cuanto a las armas, tenemos espadas, mandobles o mazos de todos los tamaños, y obviamente con una ligera variedad en sus atributos, que se adapta de manera natural a nuestro nivel. De igual forma, encontraremos diferentes protecciones con las que equiparnos para mejorar nuestras propias estadísticas; anillos, amuletos, placas de armadura y mucho más. No solo cumplen un rol defensivo, sino también para cuidarnos de daños elementales o ambientales, (algo tradicional en este tipo de juegos). Otra de sus virtudes es el árbol de habilidades que ofrece una enorme variedad de opciones para asignar puntos y desbloquear mejoras pasivas, como también ataques o movimientos geniales. Si bien, tiene sus claras limitaciones, por lo pronto, lo que ofrece está muy bien tanto para el lado de la hechicería como para el combate cuerpo a cuerpo.

Fatekeeper  está ambientado en un mundo de fantasía oscura implacable, hermoso y melancólico, que ha sido construido de forma artesanal. El trasfondo del mundo nos habla de un lugar marcado por cataclismos pasados, donde el esplendor de las viejas civilizaciones ha quedado reducido a polvo. Usa la narrativa ambiental para darle mayor profundidad a sus entornos, es común chocarse con monstruos celebrando alguna muerte o cuerpo colgado en paredes, como también diferentes tipos de señales o grabados que ayudan a ambientar el clima podrido de su mundo. Ni hablar de la rata parlanchina que nos acompaña y aprovecha para guiarnos con su gran conocimiento. Ofrece una buena variedad de entornos, desde altos picos montañosos con el viento empujándonos sobre los acantilados para más tarde meternos en cuevas oscuras y apretadas cubiertas por los restos de todos aquellos que cayeron en combate. Santuarios en ruinas abandonados devorados por la hermosa vegetación. Bosques serenos pero inquietantes, donde la naturaleza parece esconder amenazas acechantes, y como no, enormes redes de caverna como si fuesen un laberinto con toda clase de caminos y atajos. ¿Lo mejor? Siempre encontraremos algo que llame nuestra atención, existe toda clase de chatarra que podemos coger y que tienen un uso directo o moderado. Gracias a su sistema de crafteo podemos usar los vegetales, materiales y otros elementos para fabricar pociones con las que recuperar salud, mana, energía o resistencia. Aunque las recetas se suelen resistir, siempre podemos usar la famosa experimentación. Existen cofres que esconden jugosas recompensas, pero están muy bien ocultos, es decir, tenemos que analizar el entorno para activar mecanismos o usar el plataformeo para acceder a lugares recónditos. Esto me parece genial porque le da un valor añadido a sus escenarios.

Este primer acercamiento con Fatekeeper me ha devuelto la fe. Nunca pensé que volvería a ver algo que se acercase al icónico Dark Messiah of Might and Magic, y de pronto llegan tres sujetos con esta suerte de “Benchmark” con un insano nivel de producción por detrás, solo para demostrarme que no era ninguna prueba de banco, sino un juego puro y duro con un combate agil, duro e implacable. Machacarse a espadazos o mazazos es una cosa hermosa, pero… aventar proyectiles de magia, coger objetos del escenario o incluso al mismo monstruo para lanzarlo contra la pared, es… es otra cosa muy distinta. Me encanta la variedad de opciones que ofrece parar resolver sus situaciones, además, el diseño de sus entornos invitan justamente a experimentar con su entorno: plataformas, pozos, recovecos, pinchos, trampas hay prácticamente de todo con lo que jugar y burlar a esos malditos monstruos. Su árbol de habilidades me ha dejado francamente impresionado, y ni hablar de su apartado técnico, es toda una bestia tecnológica. Lo cierto es que, Fatekeeper está algo ajustado de contenido, pero tiene una base envidiable. Todo un esqueleto de adamantium lo suficientemente duro para resistir por mucho tiempo hasta su lanzamiento oficial. Sera una larga espera, pero cualquiera que salte a su mundo va a disfrutar como nunca de su despliegue técnico y su impresionante combate. Claramente, marca un nuevo estándar, y es lo mínimo que deberíamos esperar de cualquier juego de nueva generación.

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