CALL OF DUTY: BLACK OPS 1 Y 2 [Análisis] [PS5]

Título: Call of Duty: Black Ops 1 y 2
Género: FPS.
Desarrolladora: Treyarch & Iron Galaxy.
Editor: Activision.
Fecha de lanzamiento: 07/07/2026.
Precio: $39.99 dolares.
Plataformas: PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One y Xbox Series S/X.
Disponible en: PS Store.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionado por Activision LATAM.

Guardo preciados recuerdos de la entrega original de Black Ops en mi difunta PlayStation 3. Pase meses enteros pegado al televisor correteando a tiros limpios por las calles de Nuketown. Su multijugador era pura dopamina, una de las más hermosas adicciones a las que jamás pude regresar, y su modo zombie ni hablar. No había nada tan mágico como abrir el cofre de armas y encontrarse con la Ray Gun alien. Y asi, podría continuar durante horas. La campaña era una completa maravilla, con una de las narrativas más emocionantes de la franquicia. Fue una autentica montaña rusa que golpeaba duro constantemente con secciones cada vez más memorables. Junto a la trilogía de Modern Warfare fue de mis entregas favoritas de Call of Duty. Lastimosamente con el pasar de los años la franquicia fue perdiendo gran parte de su esencia, es más, solo basta con ver en lo que se ha convertido Black Ops 7, un pseudo openworld mulijugador con Bosses tan gigantes como un Dark Souls.

 Entonces… ¿para qué cambiar algo que funciona bien? Eso no quiere decir que no genere algo de desconcierto, a fin de cuentas, para tratarse de un re-lanzamiento y no una remasterización o remake su precio resulta absurdamente excesivo, en especial si consideramos que Assassins Creed Black Flag Resynced acaba de hacer su debut a un precio estimado de $44,99 dólares, y es un juego completamente mejorado para las consolas de actual generación, con soporte nativo para pantallas en 4k, 120hz y un renovado apartado audiovisual con efectos de nueva generación, como el añadido de Ray Tracing. Tampoco se detiene en lo técnico, sino que incluye contenido adicional y una serie de modificaciones en su Gameplay. Vamos, todo lo que estas dos entregas no poseen.

Sea cual sea el caso, tanto la primera entrega de Black Ops, como su secuela, son productos que venden como pan caliente, y eso lo demuestran los números e incluso el mismo Lobby. Sus servidores están colmados de jugadores, por lo que conectarse a una partida es prácticamente instantáneo. A diferencia de muchas de sus entregas más recientes, que han perdido gran parte de la comunidad. Evidentemente, la nostalgia pega fuerte, además, muchos deseábamos regresar a los mapas más icónicos para simplemente machacarnos a tiros y disfrutar de las Killstreak originales.  Este relanzamiento me ha regresado de un puñetazo a mi adolescencia, y no podría estar más feliz por ello. Pensar siquiera en ambas entregas es remontarse a la edad de oro indiscutible de la franquicia estrella de Activision. Una época en la que, ni siquiera el impresionante Battlefield 3 fue suficiente para frenar su exito.  Mientras Infinity Ward dominaba el mundo con la guerra moderna de Modern Warfare, (valga la redundancia), Treyarch, finalmente pudo explotar sus ideas más alocadas para redefinir la narrativa de la franquicia con una entrega emocionante, implacable y cargada de giros argumentales. No era solo un FPS promedio, era entrar de lleno al agujero del conejo para vivir en primera persona toda clase de teorías conspirativas, guerras secretas, dilemas morales y dejarse absorber por una de las ambientaciones más icónicas de la industria, que marco a toda una generación de jugadores, (entre los que me incluyo).

¿Qué lo hizo tan especial? Claramente, es un paquete de oro, que brilla con gran intensidad en cada uno de sus pliegos, sin embargo, lo que hizo tan famoso a Black Ops fue, sin duda alguna, su historia. Su primera entrega ofrece una de las campañas más explosivas, emocionantes e implacables, con giros que no veremos venir ni en un millón de años. Sorpresas tan alocadas que, aún continúan acechando la memoria 16 años más tarde. Su argumento esta cuidado milimétricamente para despertar toda clase de sensaciones, es como una locomotora imparable que se llevara puesto todo lo que cruce por delante. Ambientado principalmente durante los años 60, en plena efervescencia de la Guerra Fría y la amenaza nuclear, la trama nos pone en los zapatos del agente Alex Mason. El juego arranca con Mason amarrado a una silla de electrochoques dentro de una sala de interrogatorios, siendo sometido a presión por unos misteriosos captores que quieren saber una sola cosa: ¿Qué significan los números? A través de una estructura magistral de flashbacks, Mason va recordando misiones encubiertas alrededor del mundo: desde la invasión de Bahía de Cochinos en Cuba, pasando por los helados y brutales gulags soviéticos en Vorkuta, hasta las selvas claustrofóbicas de Vietnam y Laos. Lo brillante de la narrativa es cómo entrelaza la historia real con la ficción conspirativa, introduciendo experimentos de control mental inspirados en el mundo real (como el proyecto MKUltra) y la inolvidable relación de hermandad y locura con el carismático Viktor Reznov, que los más veteranos recordaremos con cariño de Call of Duty World At War. El giro argumental final sigue siendo recordado como uno de los momentos más impactantes y mejor ejecutados del medio.

¿Qué hay de su jugabilidad? Lo cierto es que, la serie siempre ha gozado de un ritmo rápido con un Gun-Play impecable, que no necesita cambios bruscos para divertir. Más bien, ese es justamente su sello de identificación. Tras tantas entregas, fue limando asperezas hasta el más minimo detalle para hacer que su Gameplay fuera a prueba de errores, y eso funciono, al menos durante gran parte de tiempo hasta forzar su llegada al futuro trayendo consigo toda clase de cambios radicales, que ampliaremos más adelante. La campaña de su primera entrega apostó por situaciones cinemáticas memorables: pilotar un helicóptero Hind en plena selva, infiltrarse sigilosamente con ballestas equipadas con virotes explosivos, o usar rifles de francotirador desde posiciones elevadas en medio del caos selvático. El ritmo no se detiene por nada, es más, alterna momentos de acción frenética con pasajes de puro misterio e investigación psicológica. Esa eterna caminata tras levantarse de la silla del interrogatorio, mientras el edificio se deshace sobre nuestros pasos dibujando una ojiva nuclear y oyendo a Hudson preguntar sobre los números, es sin duda, una de las escenas más intimidantes, que revelan las heridas superficiales y más profundas que continúan afectando a Mason. Es un juego que, está cargado de misiones espectaculares, bombásticas con mucha adrenalina, es todo un subí baja que no deja relajar la retina ni un segundo.

Su multijugador era la cereza del pastel. Luego de acabar tan buena campaña era inevitable no sentir temor porque todo había acabado, pero… con Call of Duty nunca es así. Siempre hubo más. Siempre hay más. Su modo multijugador y el mejorado modo zombie fue el refugio para millones de jugadores, uno que trascendió todos los límites. No era simplemente un juego, sino una forma de conectar con otras personas, de formar parte de una comunidad, cosechar nuevas amistades. Si, obviamente eran partidas frenéticas, álgidas, donde se sentía el calor, pero eso no evito formar grupos a través de una simple pantalla. Incluso hoy, casi 16 años más tarde es imposible no echar la mirada atrás, y recordar con lágrimas en los ojos todas esas amistades que quedaron atrás. Su multijugador introdujo cambios radicales al sistema de desbloqueo al añadir los puntos cod, era una forma accesible y bastante rápida con la que cosechar experiencia para desbloquear armas por nivel. Ganando monedas internas del juego completando contratos y desafíos, lo que permitía comprar exactamente las armas, accesorios, camuflajes o ventajas que tú quisieras en el orden de tu preferencia. Como olvidar sus divertidos modos de juego, como también la personalización de emblemas y poder grabar, editar y compartir partidas en el modo teatro. Por su lado, el modo zombie se convirtió en un auténtico fenómeno cultural masivo. Mapas legendarios como Kino der Toten, Ascension, Call of the Dead (con un reparto estelar de actores de cine de terror) y Moon elevaron la fórmula cooperativa a otro nivel, añadiendo una narrativa críptica y profunda que los jugadores tardaban semanas en desentrañar a base de secretos y rompecabezas. 

¿Y Black Ops 2 estuvo a la altura? Evidentemente, quienes esperaban una campaña emocionante recibieron exactamente eso y mucho más. Trae de regreso a los icónicos protagonistas de la primera entrega, pero con algun que otro cambio. Black Ops 2 fue un juego osado, y todo un riesgo creativo, que al final del día termino cerrando con broche de oro, el camino de Mason y Woods. Entrelaza dos líneas temporadas, es decir, por un lado tenemos los flashbacks de la Guerra Fría durante los años 80, protagonizados por un Frank Woods y el propio Alex Mason), y por el otro lado, tenemos el futuro cercano del año 2025, donde la humanidad se enfrenta a una nueva guerra fría tecnológica dominada por drones y conflictos asimétricos, protagonizada por David Mason (el hijo de Alex). La campaña continúo con sus misiones explosivas y cinematográficas, llevando la acción a un nuevo nivel. Además, una de sus grandes virtudes fue introducir una variedad de finales vez en la franquicia. Las decisiones que realizamos durante la campaña, e incluso el éxito o fracaso en misiones tácticas conocidas como «Fuerza de Ataque», alteraban de manera drástica el destino de los personajes y el desenlace global de la trama. Eso no es todo, Treyarch nos regaló a uno de los mejores villanos de la historia de los videojuegos: Raúl Menéndez, un líder mesiánico y trágico de la organización Cordis Die, cuyas motivaciones profundamente humanas y su dolor hacían que el jugador pudiera entender, hasta cierto punto, su cruzada contra el sistema globalizado.

Con respecto a su jugabilidad, Black Ops 2 introdujo una mayor variedad de accesorios, rachas y elementos que fueron mejorando su jugabilidad. El multijugador de Black Ops II es considerado por muchos puristas como la cúspide táctica de la saga. La obra maestra mecánica de esta entrega fue la introducción del sistema Pick 10, ¿Cómo funcionaba? El juego otorgaba un total de diez puntos de carga personalizables. Cada elemento que equipabamos (un arma principal, accesorios, ventajas, granadas o comodines) consumía una cantidad específica de puntos. Esto eliminó las restricciones clásicas de clases predefinidas, permitiendo una libertad absoluta: podíamos ir totalmente desarmado de secundaria pero con un arma principal modificada con tres accesorios y cuatro ventajas, o llevar dos armas primarias sacrificando granadas. Fue una genialidad de diseño que equilibró el juego competitivo de manera sobresaliente. Eso no es todo, Black Ops 2 sentó las bases de los deportes electrónicos modernos al incluir League Play (listas de juego competitivas con rangos visibles y las mismas restricciones de las reglas oficiales de los torneos profesionales), impulsando masivamente la escena de los esports de la saga.

Por su parte, el modo zombie alcanzó su cota más creativa y ambiciosa. Desde el caótico mapa de Tranzit (con su infame autobús recorriendo una niebla verde apocalíptica) hasta obras maestras absolutas del diseño de niveles como Mob of the Dead (ambientado en una lúgubre prisión de Alcatraz con mafiosos como protagonistas) y Origins, que conectó todas las líneas temporales con la introducción de los báculos elementales. Claramente, fue la época dorada de la saga, duro lo suficiente para hipnotizar a millones de jugadores a lo largo del globo. Por esta razón, cuando cayó, lo hizo con tanta fuerza que dejo un vacio insondable en toda la comunidad. Muchos continuamos regresando a sus entregas clásicas para saborear los sentimientos que alguna vez tuvimos. No hace falta mencionarlo, pero… estas dos entregas transformaron por completo la identidad de la franquicia. Antes de la llegada de esta sub-saga, Call of Duty era visto principalmente como un simulador de recreación histórica o una superproducción palomitera de acción moderna lineal. Treyarch le inyectó identidad, un tono más oscuro, psicodélico y cínico, y una obsesión enfermiza por los giros de guion, que influyó profundamente tanto en entregas posteriores de la propia saga, como en la cultura pop general del entretenimiento.

A nivel musical y estético, es imposible olvidar su tráiler de lanzamiento con Eminem de fondo y su iconico track “Won’t Back Down”. Tampoco faltaron las colaboraciones icónicas como la participación de la banda de rock Avenged Sevenfold (creando temas incombustibles como Shepherd of Fire) demostraron que los videojuegos podían fusionar ambas culturas en un único escenario.  ¿Cómo se han adaptado estas joyas a las consolas modernas? concretamente a PlayStation 5. Debido a la compleja arquitectura del procesador Cell original de la mítica PlayStation 3, los juegos clásicos de esa época nunca contaron con retrocompatibilidad nativa ni fácil en las consolas sucesoras. Para solucionar esta demanda histórica, Activision recurrió a estudios externos como Iron Galaxy para lanzar digitalmente los ports directos de Call of Duty: Black Ops y Black Ops II para PS4 y PS5.  Como mencione más arriba, no estamos ante un remake desde cero ni ante una remasterización. Se trata literalmente del juego original sin conservantes: una adaptación digital fiel a sus raíces técnicas de antaño, optimizada para correr de manera nativa en el hardware de las consolas actuales, beneficiándose de resoluciones más limpias y tiempos de carga estables gracias al almacenamiento rápido, pero conservando texturas, menús, físicas, mecánicas y contenidos originales intactos (con la salvedad de la ausencia de pequeños apartados menores como el modo Teatro o las antiguas partidas de apuestas en algunas versiones).

Pero… como dicen en Casablanca, siempre nos quedara Paris. Bueno, a nosotros los jugadores siempre nos quedara Black Ops. Ahora, prácticamente 16 años más tarde, Activision ha decidido celebrar el aniversario de su emblemática franquicia trasladando sus dos entregas más queridas a las consolas de actual generación, primero le toco a Xbox Series, y semanas atrás hizo su gran debut en PlayStation 5 a un moderado precio de $39,99 dólares para el juego base y unos $19,99 dólares para el paquete de expansiones, sin embargo, los miembros del servicio plus pueden disfrutar de un descuento del 50% hasta el próximo 8 de agosto. Este “re-lanzamiento” se trata justamente de eso; coger el juego original de PS3 y Xbox 360 y mandarlo a los escaparates de de PlayStation y Xbox, sin complicarse demasiado la vida. No hay ningún tipo de mejora técnica, jugable o de vida. No ha cambiado en lo más mínimo, es exactamente el mismo juego que experimentamos en el pasado. Lo sé, habrá cientos de peros… y aun así ninguno sera suficiente para echarme para atrás. ¿Saben porque? Black Ops fue, es y será lo mejor que pudo parir Activision, algo tan difícil de replicar que incluso hoy, 16 años más tarde continúan girando en círculos buscando ese golpe de suerte.

Puntuación: 4.5 de 5.
  • Dos grandes referentes de la franquicia que marcaron epoca.
  • La oportunidad de disfrutar en la actual generación de una historia arrolladora y un multijugador cargado de adrenalina.
  • Funciona fenomenal, sin ningún tipo de problema o cuelgue.
  • La estabilidad en sus servidores, y cargados de gente, a diferencia de entregas más recientes.
  • Exactamente el mismo juego de hace 16 años.
  • Con todo lo bueno y malo que eso implica.
  • Ningún tipo de mejora visual.
  • Su precio dará que hablar.

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