Bannermen [Review]

Título: Bannermen.
Género: Estrategia en tiempo real.
Desarrolladora: Pathos Interactive.
Editora: 2tainment GmbH.
Fecha de lanzamiento: 21/02/2019.
Precio: $329,99 ARS.
Plataformas: PC.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia comercial proporcionada por 2tainment GmbH.

Vive una emocionante batalla por recuperar un imperio de las garras de un vil tirano. Lord Khantor te ha dado por muerto y los pocos afortunados del estandarte han huido despavoridos al ser testigos del brutal poder que posee esta criatura extasiada de magia e ira. Pero, el futuro no está perdido. Entre las cenizas, Lord Berrian recupera sus últimas fuerzas para levantarse como el ave fénix.

El ejército de Khantor aun patrulla en la zona, pero eso no impide que el joven prodigio dance entre las sombras evitando a cada uno de los soldados con la esperanza de alzar una vez más su estandarte y alcanzar la gloria eterna en las tierras de Valtoria. Aunque no será una tarea sencilla. De esta forma se introduce Bannermen, el ambicioso RTS de Pathos Interactive, que pone toda la carne en el asador por entregar una emocionante campaña impulsada por una narrativa sobresaliente y un arco de misiones variado.

 

 

Como mencione anteriormente, uno de los grandes atractivos de Bannermen proviene de su campaña debido al correcto nivel de su trama, la consistencia de su desarrollo narrativo y la variada suma de misiones principales. Al unir todos estos componentes obtenemos un relato convincente que despierta interés por conocer más de su fantástico universo. Bannermen nos sitúa en el mundo de fantasía medieval de Valtoria, bajo el control de Berrian, un Lord que ha sufrido una derrota aplastante ante el temible Khantor, pero el destino nos ha concedido una segunda oportunidad para redimirnos. Sin embargo, antes tendremos que iniciar un viaje sin retorno por los rincones más oscuros para obtener suministros, forjar nuevas alianzas y convencer a los soldados de que se unan por una causa noble para derrotar a un mal mayor. La odisea de Berrian puede sentirse como un deja-vu debido a que conceptualiza los tradicionales escenarios de guerra, entre el bien y  el mal, pero la evolución de su narración a fuego lento, es lo que permite dar vida a una campaña emocionante y divertida. 

Por otro lado, la campaña está compuesta por alrededor de 23 misiones principales, que a su vez, se caracterizan por ofrecer cierta sensación de complejidad en su ejecución, por lo tanto, existen misiones orientadas a un estilo de juego sigiloso, mientras que otras optan por la acción más directa y tradicional. En la variedad está el gusto, y Bannermen intenta complacer a todos los jugadores con un buen popurrí de misiones. Aunque, lastimosamente termina cayendo en un ciclo de juego reiterativo debido al escueto contenido de construcción en el departamento de unidades. Pero, eso es algo que ampliaremos en el gameplay.

En términos de jugabilidad, Bannermen parte de una buena base al estar inspirado en obras como Age of Empire o Warcraft, por lo tanto, encontramos un sistema de juego conservador orientado a la construcción de edificios y al manejo de unidades, a su vez, combina estos conceptos con otros, como el uso de héroes con habilidades especiales y escenarios dinámicos que se ven afectados por templos y el uso de la magia. Son ideas atractivas que rompen con el esquema tradicional del género, pero que no terminan de alcanzar todo su potencial por la simpleza de sus mecánicas. No hay demasiada complejidad en el control y gestión de unidades, además, el propio contenido principal se siente algo escueto por el bajo número de estructuras, unidades y mejoras.

Para contrarrestar sus propias limitaciones, Bannermen presenta su as bajo la manga, héroes y magia. Los héroes se sienten como un soplo de aire fresco, un ejército de un solo hombre, que puede subir de nivel en tiempo real para recibir mejoras en sus atributos/habilidades, lo que permite desbloquear una nueva rama de movimientos y ataques especiales, pero con sus correspondientes limitaciones. A su vez, la magia se presenta como el gran salvador con sus ataques naturales cronometrados. Los tornados, rayos o venticas permiten nivelar la balanza a nuestro favor en los momentos más agitados con sus eventos dinámicos, aunque para desbloquearlos tendremos que activar y controlar los templos que están desperdigados por el mapa.

Entrando un poco más en detalle, Bannermen no se trata de construir un imperio, sino de controlar y gestionar de manera efectiva cada una de las unidades, para ello tendremos una escueta rama de edificación. Entre las que podemos destacar la fábrica de recolección y sus correspondientes obreros, que permiten obtener materiales valiosos como la madera y oro. Al ampliar las reservas de materia podremos comenzar a extender el territorio con barracas, que permiten ampliar el número de unidades, aunque el límite está fijado en 200, (una cifra realmente baja, más aun si consideramos que cada unidad utiliza 2 slots). Una vez que tenemos lo básico podremos comenzar a darle prioridad a las unidades de combate gracias al campo de entrenamiento. Desde allí obtendremos arqueros, soldados o bufones, cada unidad cuenta con sus propios atributos y tipos de ataque, por lo tanto, los arqueros son útiles en la distancia para frenar el paso de los enemigos, mientras que los soldados o bufones son más productivos en los combates frente a la multitud.

Aunque para ganar una partida necesitaremos mucho  más que simples arqueros o soldados, por eso es de vital importancia construir estructuras especiales como The King’s Court o el Workshop para desbloquear nuevas unidades, tales como lanceros, caballeros, prisioneros, sacerdotes o catapultas. Unidades mucho más potentes con ataques contundentes y una tasa defensiva mayor, pero no crecen de los árboles, necesitan de una academia y una buena cantidad de oro. Desafortunadamente, eso es todo lo que encontraremos en términos de milicia. No hay mucho más que eso, y ciertamente se echan en falta mayores instrumentos de ataque o defensa. Actualmente las opciones defensivas no son tan “amplias” como podríamos esperar, hasta el punto que solo existe una estructura defensiva, y esa es la torre de arqueros, no hay más que eso. Lo mismo se aplica al inexistente sistema de upgrades para los edificios ya construidos, si necesitamos de mayores unidades no podremos actualizar las viviendas a un nivel 2 o 3, sino que tendremos que crear una por una, lo cual puede ser absurdamente tedioso debido a los tiempos que conlleva. Por otro lado, el sistema de gestión y órdenes es absurdamente limitado. 

Bannermen tiene muchas ideas interesantes, pero la ejecución final no está del todo bien. Se sienten inacabadas y poco precisas para ser un juego orientado a la estrategia en tiempo real. Al no contar con una pausa táctica, la micro-gestion de las habilidades se verá afectada por la diminuta ventana de tiempo para realizar una accion.  No es posible tirar abajo estructuras o repararlas, pueden estar incendiándose, y aun asi, no podremos realizar ninguna mejora por restaurarla o destruirla para construir una nueva. Eventualmente, esto es algo que puede llevar a terribles bugs. En el caso de construir una estructura en un sitio demasiado compactado, las unidades pueden quedar inutilizadas al no poder movilizarse adecuadamente y estar atrapadas por una barrera invisible. Entre tanto infortunio se rescata la herrería con el eficiente sistema de mejoras en las armaduras y los tipos de ataque a corta y larga distancia. Aunque, tampoco le vendría mal implementar este concepto a las estructuras para dar mayor variedad y profundidad a los combates, y no quedarse en lo justo y necesario.

 

 

Actualmente, Bannermen está compuesto por tres modos de juego, una extensa campaña con más de 23 misiones con una historia bien llevada, misiones variadas, y como cereza del postre, Lord Berrien como personaje principal. Mientras que el resto de modalidades están orientadas al multijugador y prometen incrementar las horas de juego. En ellas destacamos el escaramuza, (el clásico de toda la vida), y el online competitivo. El modo escaramuza está compuesto por alrededor de 7 mapas, totalmente  diferentes con su propia ambientación de estilo medieval, los correspondientes templos y eventos dinámicos, e incluso añaden mobs animales para subir de nivel al héroe de turno.

A diferencia de la campaña, el escaramuza y online podremos construir un templo de héroe totalmente independiente, entre las que podremos optar por Lord Berrian, Lady Vanya y Lord Khartor. Aunque, no todo es color de rosas, los mapas están limitados 4 jugadores como maximo, y solo uno de los 7, ofrece partidas para 8, además, los niveles de dificultad de la IA están bloqueados y no es posible modificarla, por lo tanto, la experiencia final se puede ver afectada por esto, aun mas si consideramos que la IA no es agresiva y se toma demasiadas pausas a la hora de entrar en combate. Desafortunadamente, no tuve la posibilidad de profundizar en su modo online debido a que no encontraba partidas, el tiempo de matchmaking es demasiado alto y suele fallar de manera premeditada, por lo tanto, la opción más viable es el escamaruza, con todos los pros y contras que esto implica.  

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Ha pasado aproximadamente un mes desde su lanzamiento oficial, y desde entonces, Bannermen ha ido mejorando lentamente con cada una de sus periódicas actualizaciones. Actualizaciones que han permitido refinar algunas de sus principales mecánicas de juego, pero por mucho que me pese, aun no es suficiente. Bannermen no solo necesita aderezar sus falencias, sino que debe comenzar a traer más mayor contenido. La campaña por tan emocionante e intensa que se sienta, es tan solo una pequeña fracción de todo lo que puede ofrecer este competente rts, lo mismo se aplica a la modalidad de escaramuza, que está prácticamente atada con alambre por las escuetas opciones de personalización que ofrece al momento de crear una partida. Quizás, el multijugador sea el menos desfavorable, pero los problemas de matchmaking tampoco dan demasiada confianza.

Bannermen tiene buenas ideas y un sistema de juego conservador, pero necesita de mayores herramientas para no caer en la monotonía que supone su campaña o  escaramuza. Los héroes y la magia son buenos ingredientes principales, pero les falta ese algo especial para culminar la experiencia de juego y hacer que cada partida sea totalmente diferente.

En conclusión, Bannermen parte de una base sólida y eficiente, pero necesita ampliar y mejorar sus opciones para que podamos dejar volar la imaginación en sus campos de batalla.

NOTA FINAL: 6/10

Puntos Positivos:

  • La campaña es una de sus grandes virtudes.
  • Los héroes y sus distintivas habilidades.
  • El sistema de juego es simple y efectivo.

Puntos Negativos:

  • Aunque necesita de mayor contenido y gestión en el departamento de estructuras, unidades y mejoras.
  • Poca profundidad con la magia.
  • Problemas de matchamking en su modo multijugador.
  • IA demasiado pasiva.
  • Se echa en falta una selección de dificultad en el modo escaramuza.
  • Inexistente soporte para resoluciones ultra-panorámicas.
  • Algún que otro bug.

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