PHONOPOLIS [Análisis]

Título: PHONOPOLIS.
Género: Aventura Gráfica.
Desarrolladora: Amanita Design.
Editora: Amanita Design.
Fecha de lanzamiento: 20/05/2026.
Precio: $24,99.
Plataformas: PC.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Amanita Design.

Tras un silencio ensordecedor, Amanita Design está de regreso con otra de sus peculiares aventuras gráficas. Luego de enviarnos a una interminable pesadilla surrealista con Happy Game, el estudio Checoslovaco ha preparado un nuevo mundo, uno influenciado fuertemente por 1984 de George Orwell, donde la vigilancia masiva, el autoritarismo, la manipulación y la falta de privacidad marcan las nuevas leyes de un mundo corrupto, golpeado y controlado: PHONOPOLIS.  Me encanta cuando una desarrolladora anuncia un juego seguido por su fecha de lanzamiento. Es más, me agrada mucho más cuando ese lanzamiento está a solo días. Mentiría si no dijese que me entere de Phonopolis hace solo unas semanas atrás, eso no evito que cayera perdidamente enamorado de lo que había visto. Amanita Design tiene una habilidad nata para enamorar con su arte. Es tan adorable como cruel, algo así como Happy Tree Friends. El estudio goza de una creatividad superior, cada uno de sus juegos son obras de arte interactivas, con Phonopolis no iba a ser diferente. Mantiene la tradición con personajes excéntricos envueltos en situaciones alocadas con resultados desconcertantes, justamente eso es lo que hace su mundo tan divertido.

Fiel al sello de la casa, Phonopolis no penaliza los errores, más bien todo lo contrario, busca que juguemos con su entorno de manera libre hasta dar con la solución. Agotar todos los recursos para disfrutar de cada una de sus animaciones, por más inusuales que estas luzcan. Debo admitir que, el estudio Checo ha ido puliendo sus formas, Phonopolis es el primero en una extensa lista de videojuegos en ofrecer una narrativa más activa, con esto quiero decir que desarrolla una narrativa presente con diálogos y conversaciones. Sus personajes están dotados por el mágico poder del habla. Bueno, técnicamente son balbuceos en un idioma inentendible, pero su traducción es bastante comprensible y nos ayuda a darle forma a los eventos de sus secuencias. Sin duda, es uno de sus cambios más novedosos, a fin de cuentas, el estudio se ha apoyado sobre el lenguaje visual durante tantos años. Aun así, este cambio de aire no le sienta nada mal. Al contrario, hace que los tópicos sobre los que gira su historia tengan una presencia mucho más fuerte. Siendo honesto, he visto cientos de juegos o películas inspiradas en 1984 de Orwell, pero cada proyecto le aporta su propio toque. Me encanta el gran hermano que ha preparado Amanita Design.

Phonopolis cuenta el viaje de Félix, un hombre agotado de vivir como un esclavo de la vanguardia. Su vida se ha convertido en un interminable ciclo de picotear rocas en la cantera o rebuscar entre la basura, actividades de tiempo completo impulsadas por el hipnótico poder de la palabra. Sucede que, la ciudad de Phonopolis no es como cualquier otra. En lo absoluto. ¿Recuerdan a 1984? Bueno, ha regresado en forma de animación. En Phonopolis la vida está condicionada a través de unos altavoces distribuidos en lugares estratégicos de la ciudad, que orquestan todos y cada uno de los aspectos de la existencia de sus habitantes. Por lo tanto, están sometidos a seguir las órdenes de un líder autoritario y trabajan en sincronía para lograr el gran objetivo de este sujeto buscando el tono absoluto con el que dirigir la ciudad como una orquesta afinada.  Allí es donde entra en juego nuestro curioso protagonista, Félix. Por pura coincidencia o quizas por designios del destino, Félix ha dejado de oír las dulces melodías del engaño para pensar de manera totalmente libre e independiente al adquirir algo de conciencia. Justamente esto, es el combustible que necesitaba para arrancar una recurrente lucha de poderes, donde el Gran Hermano tiene todas las de ganar, pero no contaba con el ingenio de un sujeto ordinario, quien busca insistentemente una forma de acabar con el gobierno autoritario. Claramente, Phonopolis da una vuelta de tuerca a las tradicionales obras de Karel Capek y George Orwell para adaptarlas a su estilo tan adorable como cruel. Eso no le resta encanto, todo lo contrario, la personalidad del estudio deja aflorar eventos pintorescos  muy entretenidos.

Phonopolis se divide del resto de títulos de Amanita Design al abrazar una narrativa activa, es decir, las palabras dan forma a su mundo. El lenguaje tiene un impacto directo en cada una de las actividades de la ciudad. Afecta de manera inmediata a sus habitantes y dirige la orquesta de una sinfonía interminable. Los textos forman parte natural de su desarrollo narrativo, por lo que encontraremos capítulos donde Felix se encuentra charlando o intercambiando palabras con otros personajes. A su vez, la misma ciudad habla a través de sus enormes altavoces. Si bien, los diálogos o textos forman parte de su desarrollo, eso no quiere decir que el lenguaje visual no esté presente. En lo absoluto.Las animaciones lentas, torpes y exageradas continúan siendo motivos por los que analizar cada una de sus secuencias. La simbología y la libre-interpretación permanecen marcadas en la obra. Phonopolis usa palabras, pero ciertamente no las necesita para que comprendamos su mensaje.

Click aquí, otro click por allá y voila, una letra cayendo del tendero. Phonopolis invita a la experimentación. Busca el ensayo en cada uno de sus entornos. Llegar a la solución está a solo un par de clicks, y cada uno de ellos deja destellos de magia. La creatividad del estudio Checho continúa siendo una de sus grandes virtudes. Por mucho que veamos el entorno nunca sabremos con qué clase de disparatada situación saldrá de mover una palanca o tirar de una tuerca. Supongo que esa alma de clickero lo ha acompañado toda su vida, y no se ira en el futuro lejano. En Phonopolis hay mucho con lo que trastear, mientras Felix corretea por sus calles chocaremos con toda clase de objetos con los que interactuar; basura, papeles, posters, altavoces, manivelas, plataformas, cajas, y mucho más. Todo tiene algo que aportar a su historia. Es divertido como los gritos de un altavoz toman por sorpresa a un trabajador en el tejado para enviarlo directo al suelo. Su ritmo de juego se basa en una cacería de rompecabezas, donde termina uno inmediatamente comienza otro. Son tan divertidos, tan adorables que disfrutaremos cada uno de ellos. Tiene situaciones tan disparatadas como cambiar la decoración de una habitación para que sus habitantes actúen de una forma diferente, y tiren abajo la ventilación. Cada rompecabezas está integrado meticulosamente con el mundo para ofrecer diferentes desafíos, a fin de cuentas, Felix tiene un poder sobrenatural para trastear con el entorno, como si fuese una caja de cartón.

Me ha sorprendido lo bien que se siente sobre los mandos. He usado el Big Picture con un Dualsense de PlayStation 5, y… que decir! El manejo de la flecha es sorprendentemente suave, además, cada una de las acciones se desarrolla de manera precisa. El puntero tiene un diseño muy conseguido lo que permite tener una lectura intuitiva sobre con que podemos coger para interactuar. Al igual que en otras obras del estudio, presenta una interfaz cuidada, la ciudad está envuelta en un caos entendible, es decir, a pesar de toda la locura que suceden entre los habitantes de aquella ciudad. Todos se mueven al unísono con todo tipo de actividades. Justo estos detalles son los que hacen sentir vivo a su entorno. Lo único que necesitamos es curiosidad, la base de toda buena aventura. En esta obra veremos cómo sus escenarios y personajes se modifican con cada click. Phonopolis invita a pulsar incansablemente el click de su mouse alrededor de sus tétricos escenarios, solamente con la excusa de ir descubriendo elementos, escenas, logros y resolviendo puzles ocultos que de otra forma pasarían desapercibidos.

Si algo caracteriza a Amanita Design  es, sin duda, su arte. El estudio goza de una mano excelsa al momento de trasladar sus ideas. Cada uno de sus videojuegos tiene su indiscutible sello de calidad con personajes excéntricos, entornos coloridos, y vibrantes que entran por los ojos. En Phonopolis encontramos todo esto en una escala mucho mayor. Al corretear libremente por sus calles chocaremos con toda clase de personajes, que intentan llevar sus actividades de manera pacífica. Me encanta el uso de los colores para demostrar esa enorme red de engaño en la que viven los habitantes. El rojo carmesí se convierte en una señal evidente de peligro que decora las calles y los tejados. Sus colores no solo forman parte natural de su señalización o simbología, sino que también dan vida a retos más elaborados con los que distraerse con su preciosa presentación. Lo cierto es que, Phonopolis deja postales adorables. Cada una de sus secciones es pura crema. Tiene ese encanto nostálgico del stop motion clásico gracias a que cada edificio, cada personaje e incluso cada nube de humo o llama se han pintado a mano sobre papel y luego se ha digitalizado para emplearse en el mundo en 3d. Siendo honesto, Phonopolis es una ciudad hecha de carton, un modelo en escala, donde podemos girar paredes, mover suelos, controlar maquinas o rasgar cortinas de papel para darles un sentido completamente diferente.

El estudio Checo le da una vuelta de tuerca a 1984 de Orwell. No se dejen engañar por su adorable arte, Phonopolis te comerá vivo si se lo permites. El líder dirige con mano dura desde los altavoces, y Felix ha preparado sus manos para mover todas las piezas. Amanita Design no defrauda y nos deja otra de sus flamantes maravillas artísticas, un juego adorable que entra por los ojos e hipnotiza con sus rompecabezas, tan disparatados como divertidos. Su ciudad es una encantadora caja que disfrutaremos de armar y tirar abajo, una y otra vez. Claramente, la duración no lo acompaña, son juegos que se caracterizan por su escasa duración. No tomara poco más de 2 o 3 horas superar su campaña, pero en ese tiempo estaremos completamente pegados del asiento con los ojos fijos en la pantalla. Ya sea leyendo los diálogos en sus conversaciones o clickeando a diestra y siniestra por ver como su mundo se entumece con cada apretón. Con una intachable lista de juegazos en sus espaldas, Amanita Design regresa para demostrarnos que continúan siendo los reyes del Point-and-Click moderno. Phonopolis es otra clara muestra de su inagotable fuente de creatividad una joyita que no deberían perder de vista.

Puntuación: 4.5 de 5.
  • Se gasta un arte fenomenal.
  • Phonopolis un mundo envuelto en rompecabezas divertidos.
  • Una vuelta de tuerca al 1984 de Orwell con un tono adorable y cruel.
  • Una narrativa más activa.
  • Controles ajustados que responden muy bien, incluso en mandos.
  • Se me antoja algo corto.

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