Call of Cthulhu [Review]

Título: Call of Cthulhu.
Género: Aventura narrativa.
Desarrolladora: Cyanide Studios.
Editora: Focus Home Interactive.
Fecha de lanzamiento: 30/10/2018.
Precio: $675,00 ARS.
Plataformas: PC, Playstation 4 y Xbox One.
Disponible en:  Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Focus Home Interactive.

Adaptar los horrores cósmicos e innombrables de Lovecraft a la gran pantalla o al mundo de los videojuegos siempre se ha considerado como una asignatura pendiente. No es una tarea sencilla ponerle una imagen al terror a lo desconocido y mucho menos a la inestable cordura que posee el ser humano. Sin embargo, muchos aún continúan probando suerte en este duro camino, y si bien, algunos han fallado estrepitosamente, otros han logrado volar bajo y mantener un nivel de aceptable al momento de rendir tributo a los mitos, tal y como pueden ser el caso de Bloodborne, Darkest Dungeon, Dark Corners of the Earth o the Void. Desafortunadamente, este no será el caso con la obra que nos compromete el día de hoy, Call of Cthulhu.

A pesar de tomar una fuerte dosis de inspiración en el clásico juego de tablero de Chaosium para construir su sistema de juego, muchas de sus mecánicas no terminan de ser del todo fiel como uno podría esperar, y eventualmente hace que esta arriesgada propuesta se convierta en otra genérica adaptación que no llega a cumplir con el estándar mínimo de calidad. No necesariamente por el desfasado nivel técnico o el inexistente margen de acción, sino por llevarnos continuamente de la mano en un gameplay que no termina de ser del todo original. Puzzles irregulares, escenarios lineales con un sistema de progresión anticlimático, y lo peor de todo. Un sistema de cordura absolutamente invisible e inalterable.

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Call of Cthulhu entra en la puerta grande por sus mecánicas roleras, en teoría, el sistema de habilidades sería una de sus más grandes virtudes. Cinco ramas con las que construir a nuestro propio personaje para transitar las perturbadoras tierras de Darkwater Island y socavar información como todo un prodigio de la investigación. Al menos esa era la idea, pero la realidad dista mucho de eso. Cyanide Studios nos ofrece cinco ramas de habilidades totalmente diferentes, y estas son: fuerza, encanto, psicología, medicina y ocultismo, siendo estas dos últimas las únicas que se mejoran con objetos del escenario. Cabe destacar que este curioso set de aptitudes tiene la tortuosa tarea de dar forma a nuestra propia aventura. Y ciertamente lo cumple, al menos en sus primeros tramos. Momento en que Call of Cthulhu logra brillar con cierta intensidad al dar la sensacion de construir escenarios medianamente amplios con ciertos puntos de interés y un buen puñado de caminos para llegar a un solo destino.

Sin embargo, esa sensación es efímera e ira desapareciendo conforme avanzamos por la aventura. A partir del sexto episodio todo se tornara mucho más lineal e incongruente en términos de jugabilidad. El nivel de aptitudes pasa a cumplir un rol totalmente secundario para dar lugar a situaciones de sigilo totalmente innecesarias y mal diseñadas. El corre que te pillo no está del todo bien implementado, a pesar de introducir ciertas criaturas francamente espeluznantes, pero la idea de agacharse y correr en busca de una daga o de resplandecer alguna que otra área con la lámpara con una serie de animaciones de la época de 128 bits, mientras evitas a enemigos que no cuentan con el nivel mínimo de IA, pues, hacen que la angustia, perturbación y locura que construye su sensacional atmosfera se vaya por la borda y pierda todo grado de seriedad o terror.

Desafortunadamente, las mismas disfuncionalidades ocurren con su inexistente sistema de cordura, el cual no va más allá de una visión de túnel al entrar en un armario o algún que otro conducto. Cada tanto intenta romper su limitación y jugar con la realidad con una aterradora imagen de un mundo sangriento y grotesco, pero es solo eso, una simple imagen en un tramo en particular. No hay ningún medidor especial de la cordura, las visiones no serán más o menos intensa en base a nuestras acciones o decisiones. Todo se siente absurdamente lineal y predefinido. Ciertamente, para llevar el slogan de Rol y dotar con la capacidad de tomar elecciones, Call of Cthulhu es un juego ridículamente scripteado. Y ni hablemos de sus finales, los cuales no se ven afectados en lo más mínimo por nuestras decisiones, algo realmente lamentable.

Quizás, la única libertad sea la que existe al llegar a Darkwater Island y decidir si rompemos un candado o tiramos de una manivela. Muchas de sus mecánicas de sienten apresuradas y metidas con calzador para crear un cierto grado de libertad e incluso los personajes secundarios podrían dar más de sí mismos. En términos narrativos no hay mucho para reprocharle, la trama comienza realmente bien con una buena dosis de misterio, alucinaciones escalofriantes y un trágico caso de una muerte familiar. Desde allí, viajaremos a Darkwater Island para descubrir los trágicos hechos que llevaron al premeditado incendio de la mansión familiar de los Hawking. Lentamente nos veremos inmersos en un mundo sumido en la oscuridad, rituales, conspiraciones, cultos y horrores cósmicos. Cuadros que cumplen la función de conectar distintas  dimensiones y dar rienda suelta a entidades totalmente inimaginables que acechan desde la oscuridad. En fin, en narrativa no se le puede reprochar mucho, intenta ser diferente y combinar ciertos mitos en un mismo escenario. ¿Lo cumple? Se podría decir que si, a medias, tiene un desarrollo narrativo regular, aunque el sistema de cordura y las elecciones no terminan de ser del todo convincente como podríamos esperar. De una u otra forma, la historia nos mantendrá con cierto interés durante las 8 horas de duración.

Una de sus mayores falencias es el apartado visual. La calidad gráfica es totalmente decepcionante y no cumple con la cuota mínima de esta generación. Call of Cthulhu construye una atmosfera francamente excepcional con un diseño artístico distintivo. Sin embargo, todo esto se ve opacado por el bajo nivel visual. Texturas totalmente lavadas, un excesivo uso del Motion Blur, sombras poco precisas y objetos con una calidad alarmantemente baja. Aunque, eso no es lo peor. El mayor de sus fallos técnicos y la inexplicable ausencia de un controlador para el FOV. El campo de visión es ridículamente bajo. Y a eso tenemos que sumarle el inexistente soporte para resoluciones ultra-panorámicas. Estamos a vísperas del 2019 y aun continuamos sin recibir soporte nativo para el AR 21:9, realmente decepcionante.

En fin, Dark Corners of the Earth es uno de mis juegos preferidos, cada tanto tiempo vuelvo a jugarlo tan solo para revivir aquel perturbador relato de una mente quebrada por el miedo a lo desconocido. Como era de esperarse, lo nuevo de Cyanide Studios, Call of Cthulhu capto mi atención hasta puntos ridículamente inimaginables. Durante años esperaba por nuevas imágenes, videos o noticias de esta nueva adaptación de la obra de Lovecraft, y tras un largo tiempo la espera finalmente término.

 Las últimas dos semanas me he encontrado desorientado en una habitación cerrada intentando aceptar la dura realidad de esta nueva propuesta para los amantes del horror cósmico. Call of Cthulhu tenía todos los ingredientes adecuados para convertirse en la adaptación de la locura por excelencia, pero la ejecución simplemente no termina de alcanzar todo su potencial. Muchas de sus características jugables se sienten absurdamente limitadas por un sistema de juego genérico y poco profundo. Pero no me malinterpreten. No estaba esperando un Condemned: Criminal Origins en término de investigación, ni siquiera un GET EVEN, pero tampoco un nivel de interacción tan guiado y condicionado como el que han implementado.

Dark Corners of the Earth funcionaba mucho mejor en esto e incluso contaba con un Gun-Play medianamente aceptable. Sin embargo, en esta nueva entrega, la acción es totalmente inexistente y los momentos de investigación rozan lo ridículo al ser tan scripteados y guiados, pero eso no es todo. El sigilo, es… es realmente aterrador de lo mal implementado que esta, eso, sumado a la progresión lineal y la pobre IA hacen que correr entre las sombras del enemigo de turno sea un paseo por las praderas en lugar de algo agobiante o aterrador. Esperen, aún queda más. Los escenarios son estrictamente lineales, bueno, tal vez en sus primeros tramos no de esa percepción, pero a mitad de la aventura todo se volverá más compacto y scripteado. Además, el apuntado automático, el parpadeo constante de los objetos del escenario y la ausencia total de Puzzles, son otros factores determinantes que lo comprometen jugablemente y hacen que todo el cruel encanto de su ambientación y escenografía se vea totalmente colapsado por una deficiente jugabilidad. Desafortunadamente,

Supongo que es momento de encontrarle un par de atributos. El sistema de habilidades está bien implementado, cada una de sus ramas ofrece una solución en particular para los eventos. Por ejemplo, si optamos por la investigación, los objetos resplandecerán con mayor intensidad en los escenarios y podremos desbloquear cerraduras de mayor nivel con facilidad, en cambio, si tiramos por una vía más diplomática como puede ser la psicología o el carisma podremos solucionar los problemas sin recurrir a la violencia. Gracias a ello y al sistema de elecciones, Call of Cthulhu se convierte en una aventura ligeramente re-jugable. Aunque regresamos nuevamente a los puntos negativos. Al tomarse muy en serio el tema de adaptación del clásico de Chaosium uno pensaría que la cordura sería algo vital y las elecciones realmente afectarían nuestro final, pues, la realidad difiere de esto. El sistema de cordura es realmente desconocido, porque obviamente no existe, no hay variables en tiempo real, el escenario o el propio personaje no percibe las cosas de otra manera, algo realmente lamentable teniendo en cuenta la naturaleza del juego.

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Call of Cthulhu intenta con demasiada fuerza maquillar sus errores técnicos y jugables para mantenernos atraídos por una trama supuestamente inestable, pero cambiar un par de palabras de lugar no termina de modificar adecuadamente el desenlace final. Sin mucho más por agregar, Call of Cthulhu es otra de las grandes decepciones de este 2018, tal vez es mi culpa por esperar demasiado de esta adaptación o aun tener fresco el recuerdo del mitico Dark Corners of the Earth. Solo queda mirar con esperanza al futuro y esperar que Stygian: Reign of the Old Ones o The Singking City hagan un trabajo más completo y  acertado.

NOTA FINAL: 6/10

Puntos Positivos:

  • Una ambientación muy convincente, retrata de forma ideal la esencia de Lovecraft.
  • Sistema de habilidades tiene un buen potencial.

Puntos Negativos:

  • Lástima que los cambios no son tan notorios como uno podría esperar.
  • El sistema de cordura es totalmente inexistente, no refleja la locura o estabilidad del personaje. No tiene cambios en tiempo real.
  • Sigilo metido con calzador que crea situaciones anticlimáticas por la pobre IA de los enemigos.
  • Puzzles escuetos y poco elaborados.
  • Diseño de escenarios estrictamente lineal.
  • La historia arranca realmente bien, pero va decayendo por el infortunado  sistema de decisiones.
  • Mecánicas de investigación simplonas.
  • A pesar que cuenta con una sensacional ambientación, el apartado visual es realmente bajo.
  • Inexistente soporte para resoluciones ultra-panorámicas.
  • Se echa en falta una opción para ampliar el campo de visión.

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