THE DRIFTER [Análisis]

Título: The Drifter.
Género: Aventura Grafica.
Desarrollador: Powerhoof.
Editor: Powerhoof.
Fecha de lanzamiento: 17/07/25.
Precio: $9,99.
Plataformas: PC.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Powerhoof.

Una buena aventura gráfica suele ser algo difícil de encontrar en estos tiempos. Vivimos en una época donde abundan los RPG o FPS, pero los Point-and-Click escasean cada vez más. Ni hablar de una buena historia o personajes convincentes. Una buena dosis de humor con rompecabezas acertados. Ese dulce amalgama entre cada apartado se ha convertido en un sentimiento dificil de replicar. En lo más profundo de Australia estaba un joven estudio independiente cocinando a llama muy baja una ambiciosa producción: The Drifter. Quizás fueron bendecidos y jamas escucharon hablar de el. Tal vez son tan afortunados que lo conocieron ayer mismo. Sin embargo, era participe de mis plegarias. Soñaba con tenerlo entre manos. Imaginaba verlo en movimiento por más de 30 minutos. Era una leyenda urbana. Todo un mito que contar en las redes sociales.

Su aura de misterio supernatural es tan seductor que nos mantiene pegados a la pantalla de principio a fin. Es un Point-and-Click con mucho sabor old-school, pero al mismo tiempo, presenta un ritmo de juego mucho más dinámico. Todo un elixir moderno de Pixel-Art que cualquier fanático del genero amaría de inmediato. Se tomó su tiempo, vaya que lo hizo, pero acá lo tenemos. No ira a ningún lado más que a nuestras librerías. Bienvenidos a “The Drifter” el thriller Pulp Fiction de PowerHoof.

¿Qué sería de una aventura gráfica sin su historia? Lo mismo que un RPG sin personalización o niveles. Powehoof ha pasado cientos de noches en vela preparando un guion emocionante que lo tiene absolutamente todo: amor, conspiración, traición, soledad, venganza, tristeza. Toda una montaña rusa con la que apretujarnos el corazón como si fuese una pelota. Luce como una aventura promedio, pero está lejos de serlo. Su trama toma giros tan inesperados que nunca sabremos con que sorpresa nos saldrá su próximo episodio, además, nos deja con unos pedazo de Cliffhangers que no dudaremos ni un segundo en continuar con la partida.

Entonces, ¿de qué va “The Drifter? Cuenta la historia de Mick Carter, un sujeto deshilachado. Roto. Quebrado. Que ha dejado atrás su vida ordinaria en los suburbios para convertirse en un alma en decadencia sobre las rutas salvajes. Todo un vagabundo. El angel de los perdedores. Un espíritu libre de la carretera que ha visto cosas de lo más extrañas. Aun así, quien iba a imaginar que el mayor de sus misterios estaría justo al otro lado de un vagón. Mientras viajaba a su ciudad natal para asistir al funeral de su madre, Mick sufre un percance inesperado con unos sujetos de muy pocas pulgas.  La noche rompe su paz vendiendo terror con un equipo táctico que no tiene nada que envidiarle a Sam Fischer de Splinter Cell: gafas de visión nocturna, subfusiles con silenciador y trajes de neopreno tan apretados como el de Ned Flanders. Fue más que suficiente para despertar todas las alarmas de nuestro querido vagabundo e impulsarlo a saltar del tren en movimiento para caer en lo profundo de las alcantarillas locales, donde merodean peligros aún más temibles. Pero… esta historia no hace más que comenzar.

Parece sacada de un relato salvaje de Stephen King o más bien de un episodio de los Expedientes X. The Drifter es una píldora de puro éxtasis que se derretirá en nuestros paladares. Su mezcla de Pulp Ficion con cine Noir y ese Pixel-Art tan artesanal deja buenas sensaciones. Además, lo adereza con un elenco de lujo. Personajes divertidos con diálogos de lo más disparatados. Es justo lo que necesitamos para mantener todo en equilibrio.

Bien. Ya saben que su historia es una jodida maravilla. Ahora dejare que su Gameplay hable por si mismo. Alli debajo tienen más de una hora de partida. No hay Spoilers, tan solo son sus primeros dos episodios. Durante sus compases iniciales sentiremos esa vibra moderna al arrojarnos en áreas lineales con objetos específicos sobre los que actuar. Poco a poco esa sensación comienza a desaparecer para dejar lugar al asombro y la sorpresa. The Drifter sabe cuándo tomarse todo el tiempo del mundo para construir su atmosfera, pero también sabe muy bien cuando pisar el acelerador y hacernos sentir que todo está a punto de acabar. Cuenta con rompecabezas de tiempo, donde debemos pensar rápido como resolver determinadas situaciones, pues, de lo contrario seremos enviados directo al menú principal. Habrá quien odie estas mecánicas, en lo personal la encuentro agradable al ponerme a prueba de sus retos, como también incentivar a la experimentación. Si bien, perder no supone ningún tipo de bloqueo permanente, a fin de cuentas, nuestro vagabundo tiene una habilidad especial para revivir o más bien regresar sobre el tiempo para hacer las cosas de otra forma (ejem, ejem, Happy Death Day). Es un concepto que aprovecha muy bien para expandir sus áreas de juego al agregar progresivamente nuevos personajes con los que dialogar u objetos con los que interactuar.

Lo que nos lleva a los rompecabezas. Puzzles esa dulce agonía del Point-and-Click que puedes amar u odiar. Con The Drifter no encontré barreras mentales. Más bien, todo lo contrario. Es un juego amigable con situaciones algo disparatadas, pero que parte de un bien común, además, la cantidad de objetos a recoger durante sus episodios no es demasiado alta, por lo que esa “prueba y error” en puertas es tan solo un tramite de unos minutos u horas. Siguiendo la línea de la aventura grafica promedio, Powerhoof ha introducido un sistema de inventario, una suerte de estación de trabajo en el camino para resolver sus rompecabezas. Más que suficiente para que saquemos ese McGyver que llevamos dentro. Aunque visto lo publicado en X, (twitter), hubiese preferido el inventario de sus creadores con todos los objetos saliendo de la espalda. Suena tan divertido.  

A nivel de mecánica, el juego sigue la fórmula ganadora, es decir, explorar escenarios para obtener pistas. Hablar con personajes para avanzar la trama a la espera de nuevas nubes de dialogo o elementos en el escenario que nos permitan continuar con la trama. Esas barreras invisibles suelen ser algo tediosas, pero uno termina acostumbrándose a su formato de juego. Además, el juego impide interactuar varias veces con el mismo elemento cuando ya está resuelto, acelerando la progresión. Los rompecabezas se diseñan con lógica dentro de la historia. No hay combinaciones absurdas de objetos: “todo tiene mucho sentido”, aunque el ritmo es ágil. Quizás demasiado, a fin de cuentas, abusa del Backtracking. Aunque con su mapa interactivo es realmente fácil viajar de un lugar a otro.  

A esta altura es difícil innovar en las aventuras gráficas. Quiero decir: es un género tan antiguo que lo ha hecho absolutamente todo. Lo mejor es respetar el pasado y abrazar el futuro, The Drifter se apoya en este concepto al ofrecer una aventura sustancialmente abierta, dónde podemos visitar diferentes áreas en cada episodio a fin de ir coleccionando objetos de interés y desbloqueando nuevas pistas que nos permitan resolver sus rompecabezas.  Rompecabezas divertidos que están, naturalmente, vinculados con la aventura. No se sienten ajenos o forzados, sino que siguen cierta lógica por detrás. Además, nunca llevaremos más objetos de los que necesitamos en ese momento. The Drifter tiene un alto porcentaje interacción. Demanda atención, pero también esfuerzo. Dedicación y paciencia. Esa sensación de fragilidad. Ese miedo del personaje. El absurdo de sus resoluciones. Son algunos de los tantos motivos por los que la obra de Powerhoof es única.

¿Gráficamente? Una pinturita en movimiento. Pocas veces vi un Pixel-Art tan precioso. Tan inmaculado. Tan majestuoso. Pero… mucha de su belleza se deba al espectacular trabajo artístico por detrás. Esa ciudad descuidada con las luces de neon palpitando lentamente como si se tratase de un corazón cansado y débil, es la postal que necesitamos para comprender la belleza de su Pixel Art. Como un estruendo deja atónico a quien lo mire. Es un juego desarrollado en Unity usando el motor PowerQuest creado por el mismo estudio. Esto permite una producción relativamente pequeña (solo dos desarrolladores principales) con resultados pulidos. Los gráficos tienen una resolución nítida y funcionan fluidamente; incluso en configuraciones modestas el juego corre sin problemas.

El apartado audiovisual está muy cuidado: además del pixel art detallado, destaca el sonido. La banda sonora electrónica/sintetizadora crea atmósferas envolventes. Supongo que es momento de encontrarle costuras, y The Drifter tiene muy pocas. Tan solo una, su inexplicable ausencia de subtitulos en español. Todo el juego viene doblado al inglés con buenos actores de voz, aportando credibilidad al diálogo. Por desgracia, no hay opción oficial de textos o voces, por lo que es importante entender inglés para no perder detalle.

Recuerdo que solía fantasear con sus gif, con cada una de sus publicaciones en Twitter. Recuerdo que su demo me dejó alucinando. Fue una larga, realmente larga espera, pero acá está. Finalmente ha llegado el vagabundo para contarnos su épica travesía. The Drifter es un Point-and-Click que lo tiene todo, una historia emocionante con la que conectar en un segundo, un ritmo electrizante que no decae en ningún momento. Toda una sucesión de secuencias alucinantes con cliffhangers, uno tras de otro. Como no, un colmenar de rompecabezas con los que apretujarnos la cabeza.

¿Acaso necesitan más razones? Tan solo miren la belleza de su Pixel Art, todo un trabajo artesanal. Esas palpitantes luces de neón salpicando sobre la acera. La fría lluvia golpeando el desgastando mármol del cementerio. Los malolientes túneles de las alcantarillas. The Drifter arroja postales desde todas direcciones. Todas igual de preciosas. Todas igual de descuidadas. Powerhoof ha preparado un guion bastante convincente con toda clase de giros inusuales acompañado por un elenco de lo más rocambolesco. No tengo mucho para criticarle, quizás una traducción al español no le haría ningún mal, especialmente para los tiempos que corren. De todas formas, quienes crecieron con los Point-and-Click estan acostumbrados a la barrera del idioma. Allí lo tienen, The Drifter, una de las grandes sorpresas del año, un Thriller intenso, sucio, precioso. Simplemente alucinante.

Puntuación: 4 de 5.
  • Toda una montaña rusa de emociones.
  • Un guion bien llevado que se sigue con mucho interes.
  • Su ambientación esta muy conseguida.
  • Su Pixel-Art es precioso.
  • Maneja una buena dosis de humor.
  • Rompecabezas bien planeados que se sienten naturales con el entorno.
  • Se echa en falta una traducción al español.

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