Título: BIONIC BAY
Género: Plataformas.
Desarrollador: Mureena Oy/Psychoflow.
Editor: Kepler Interactive.
Fecha de lanzamiento: 17/04/2025.
Precio: $19,99 dólares.
Plataformas: PC y PS5.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Kepler Interactive.
Meses atrás comentaba lo impresionado que me había dejado BIONIC BAY, el nuevo plataformas cinemático de Mureena Oy y Psychoflow Studio. Ahora con el lanzamiento oficial a la vuelta de la esquina, finalmente he podido explorar por completo aquel planeta exótico, y lo que encontré en su interior me ha dejado completamente enamorado. Debo admitir que, siempre tuve una debilidad con este tipo de juegos. Parte de la culpa corresponde a Playdead, quienes dieron vida a LIMBO e INSIDE. Dos colosos del género que sentaron las bases de toda una generación. Una clara inspiración para tantos desarrolladores a lo largo de todo el globo. Allí tenemos a Tarsier con su serie Little Nightmares, Unfold Games con DARQ o That Game Company con Journey y Giant Squid ABZU. Juegos que comparten un formato. Comparten un estilo artístico. Sin embargo, cada uno de ellos tiene su propia personalidad. Su propio encanto. Parece que cada año tiene su propio protagonista. El año pasado fue Animal Well. Antes fue Planet of Lana junto a Cocoon de Jeppe Carlsen. Ahora es el turno de BIONIC BAY con la física como componente principal.





¿De qué va su historia? Bueno, no es uno de sus puntos más destacados. Más bien, es solo es una de las tantos razones para mantenernos en movimiento, la otra es evitar morir. Lo cierto es que, durante la aventura asumimos el rol de un científico. Uno de los tantos participantes de una serie de experimentos inusuales con objetos extraterrestres. En una de sus pruebas todo lo que podía salir mal, evidentemente, sale mal. Lo que desencadena una serie de eventos desafortunados, que no tardara en dejarnos flashes de Gordon Freeman en Half Life. Saltaremos de portal en portal hacia un planeta mecánico extraño. Peligroso. Misterioso. Frio. Inhóspito. Exuberante. Un planeta biomecánico de una belleza incalculable, pero de peligros absolutos. Con una flora y fauna peculiar. Salvaje. Rabiosa. Cruel. Compuesta por maquinarias gigantescas. Engranajes colosales. Mecanismos con impulsos magnéticos infames.
Conoce las leyes de la física, pero las maneja a su antojo. ¿Gravedad? ¿Electromagnetismo? ¿Movimiento? Debajo de todos sus engranajes. Debajo de sus enormes mecanismos. Debajo de toda esa capa de chatarra oxidada encontraremos una historia sobre la supervivencia, sobre el conocimiento, una historia sobre el hambre. Y eso amigo, es lo que impulsa a cualquier cuenco de carne a mantenerse en movimiento. Pero… entraría en Spoilers. BIONIC BAY es un juego para disfrutar en solitario. Para desconectarse del mundo. Para dar un salto de fe hacia lo inusual. Eso no quiere decir que no incluya sorpresas como su modo speedrun. Una de las mayores sorpresas proviene de su modo speedrunner. La idea de corretear frenéticamente por cada uno de sus episodios compitiendo con otros jugadores, mientras intentamos sortear sus trampas, es simplemente asombrosa. Además, las opciones de personalización se ajustan a gusto y paladar de cada jugador. Podemos vestir a nuestro monigote con toda clase de accesorios para estar a la moda cuando inicie su inminente maratón por la supervivencia. Al mismo tiempo, los marcadores globales o locales abren la brecha para una nueva y enfermiza adicción. Sea cual sea el caso, BIONIC BAY es una obra de arte que descubrir en compañía o en solitario. No pude evitar recordar a JOURNEY con su modo cooperativo.





En algún lugar de las redes recuerdo haber leído que, sus desarrolladores comentaron su respeto hacia una narrativa atmosférica, sin embargo, deseaban crear una aventura desafiante. Ofrecer un reto a la altura de cualquier jugador para mantenerlo ocupado con sus herramientas, (a lo inspector gadget) por un buen periodo de tiempo. No hay nada más frustrante que tener el poder para manipular el tiempo o el espacio y no tener tiempo suficiente para jugar con él. Debo admitir que, BIONIC BAY es difícil. Realmente difícil. Sin embargo, resulta extraño. Tiene secciones tan milimétrica mente calculadas que rozan lo absurdo. Otras donde incluso podemos romper el propio entorno para encontrar nuestra propia salida. Sea cual sea, el caso, BIONIC BAY tiene secuencias tan espectaculares que nos dejaran maravillados.
Lo importante, ¿De qué va su jugabilidad? Básicamente de saltar hacia el vacío, una y otra vez, esperando lo mejor y preparándose para lo peor. BIONIC BAY es pura crema. Se trata de un indie en 2d, pero eso no lo limita en lo absoluto. Más bien, sucede todo lo contrario. Mureena usa la física para desencadenar una aventura sin igual que aprovecha muy bien cada una de sus características para ofrecer una experiencia intensa como colorida, que no dejara indiferente a nadie. Parte de su grandeza proviene de las influencias, por lo tanto, tuvo tutores importantes como DARQ o INSIDE, sin embargo, usa patrones familiares para darle una vuelta de tuerca con sus propios conceptos. Mecánicas conocidas, pero de un modo insólito, que deja resultados espectaculares. Genera secuencias de alto voltaje. Dinámicas. Osadas. Secciones que aturden por su connotación sobre la el ensayo/error, pero… como buenos masoquistas seremos atraídos a su mundo, como mosquitos hacia un reflector. No podemos evitarlo. Fallar duele. Mejorar seduce. Intentarlo una y otra vez se convierte en una tarea de tiempo completo. Es imposible no sentirse hipnotizado por su presentación. Luce como una pintura que espera a ser revelada con cada salto, con cada pliego de página, con cada movimiento. Como la gravedad misma somos presionados hacia las profundidades de un mundo volátil con máquinas imposibles. Monolitos férreos con un comportamiento autodidacta, como si se tratase de un enorme engranaje. Inmóvil. Paciente. A la espera de un impulso. A la espera de un movimiento. A la espera de un paso en falso de nuestro protagonista para sufrir una muerte inminente.
Lo cierto es que, BIONIC BAY libera una descomunal dosis de adrenalina. Es tan excitante. Es tan emocionante. Es un plataformas intenso con una coreografía de movimientos prohibidos. Saltando. Girando. Golpeando. Transportando. Parando el tiempo. Introduce un buen número de mecánicas que trabajan en conjunto para generar toda clase de retos mentales con los que estimular las neuronas. Estruja la cabeza como una esponja para que analicemos su entorno. Para que veamos más allá de su superficie. Para que busquemos en cada uno de sus pixeles ese hueco. Ese pasadizo. Ese saliente. Esa caja. Tiene facilidad para atraparnos. Para cogernos con sus proyectiles, con sus bloques. Para enloquecernos con su comportamiento pasivo/agresivo. Pero… para que eso fuese posible hubo mucho trabajo de campo por detrás. Toda una serie de pruebas de calidad de vida para que la fineza de sus animaciones sea lo más perfecta posible. La plasticidad de sus movimientos es digna de una película animada. Cada una de las extremidades se flexiona como la rama de un árbol, y eso hace que cada acción se sienta tan real, pero al mismo tiempo dolorosa. Es como ver al monigote de PAIN! de Idol Minds de PS3. Sufrir toda clase de muertes viscerales a manos de mecanismos descomunales. Maquinas o armas extrañas.
Ese mundo oxidado de máquinas imposibles es tan atractivo como atrevido, pero también esconde grandes riesgos de salud, y nuestro protagonista ha llegado para inspeccionar al milímetro cada una de sus secciones, pues va a sufrir todo tipo de accidentes. Desde pruebas de proyectiles hasta plataformas e incluso químicos con toda clase de fluidos extraños. Tiene episodios que me han recordaron a ABZU por la plasticidad de sus movimientos, esa delicada elegancia manoteando dentro del agua evitando proyectiles o minas. Me ha recordado a In Other Waters de Jump Over the Age, comparten un mundo alienígena. Desconocido. Prohibido. Esa sensación de aprendizaje, esa aura de misterio esta presente en todo momento. Otras que me dejaron flashes de DARQ con la gravedad haciendo de las suyas. Secuencias adorables como dolorosas. Es la única forma de progresar. La única forma de aprender. Leer de manera superficial su entorno. Apreciar cada uno de sus detalles por mas inusuales que estos luzcan. Aprender cada una de sus mañas para evitar caer en la misma trampa dos o tres veces. Necesitamos de musculo mental para superar sus desafíos, tiene muchos rompecabezas basados en la física. Mover una pieza de un lugar a otro, pero también introduce otras que se apoyan en el plataformeo. Disecciona el parkour convencional para crear secuencias pintorescas. Por ejemplo, golpear una plataforma de acero para convertirla en un proyectil sobre el que podemos viajar, mientras detenemos el tiempo y esquivamos proyectiles o lasers al más puro estilo Matrix. ¿No suena espectacular? Pues, espera a verlo en movimiento.





A nivel técnico es una completa maravilla. BIONIC BAY no es el indie promedio, más bien todo lo contrario. Es una autentica bestia tecnológica que hace un despliegue visual sin precedentes. Entornos cuidados con una absurda atención por el detalle. No escatima en lo más mínimo al momento de presentar sus retorcidas maquinarias. Me parece fascinante como usa las escalas para impulsar su estilo de juego. Saltar de pieza en pieza. Sujetarse de cadena en cadena. Pisando chatarra tras chatarra. Golpeando bloque tras bloque. Todo eso mientras dibuja fondos utópicos de un vacío absoluto. Como si se tratase de un agujero negro atrayendo todas las miradas. Precioso. Majestuoso. Prohibido. Siempre alerta. El arte minimalista de Juhana Myllys, (director artístico) con su “Painterly Pixel-Art” es descomunal. Recuerda a GRIS, pero tiene su propia personalidad. Colores fuertes. Atrevidos. Atrapa con cada uno de sus pixeles. Chispazos de pura creatividad. Canaliza con mucha maestría la mecánica para imaginar un mundo tan contradictorio, como la vida misma. La iluminación. Ese filtro de luz por las rendijas, como afecta cada objetos con los que interactúa para generar diferentes focos de iluminación. Como una curiosa abeja volando sobre la ventana. Despierta interés. Llama la atención. Es un faro hacia una salida. Sabe controlar su presentación para mantenernos en movimiento.
Otra de sus maravillas técnicas procede de su control de sombras. Dinámicas. Impredecibles. Rabiosas. Proyectan figuras imposibles que juegan con la imaginación. Crean armonía. Dejan una procesión de plataformas abstractas sobre las que desplazarse lentamente. Cauteloso. Con miedo. Los claros contrastes de luz/oscuridad. Al mismo tiempo los estruendos de la colisión de mecanismos dejan una estela de chispas. Con ese fulgor tan seductor. Vibrante con una clara fuerza en sus colores, como maleable para desarrollar desafíos físicos, donde excede la plasticidad. Ese investigador extraño tiene una articulación ligera como maleable, como si se tratase del Gato Babosa de Rain World. Se adapta a cualquier tipo de superficie, tiene un calce perfecto a cualquier hueco, y eso es algo que lo aprenderemos por las buenas o las malas. La prueba y error es una necesidad. La única forma de progresar. La única forma de conocer su mundo biomecánico. BIONIC BAY cuenta con una importante variedad de biomas, es más, cada uno de ellos trae consigo sus propias mecánicas con las que refrescar su estilo de juego, que incluso pasa por todo tipo de estados. Sólido, gaseoso o líquido. No tiene reparo al momento de estrujar un concepto hacia el infinito. Usar las moléculas de agua para crear plataformas móviles o los conductos/respiraderos para succionar coo una aspiradora a nuestro protagonista. Es simplemente alucinante lo que consigue con su arte. La consonancia que lo acompaña en su presentación para crear el plataformero definitivo.
¿Rendimiento? Nada de qué preocuparse. BIONIC BAY funciona estupendamente bien. No le hagan caso a sus requerimientos, es posible ejecutarlo incluso en una potato. Realmente admirable lo que ha conseguido el equipo con su optimización. Tiene secciones que luce como una cinta animada, y ni siquiera se reciente en lo más mínimo. No tengo ningún tipo de queja por ese lado.





He pasado por todo tipo de plataformas. He pasado por todo tipo de consolas. He pasado por toda clase de juegos. Pero… las sensaciones que ha dejado la obra de Mureena y Psychoflow son tan fuertes que me han dejado aturdido. He quedado impresionado por la belleza de su ambientación. Ese mundo mecánico de Sci-Fi. Seduce con su arte minimalista y enamora por la precisión de sus mecancias. Por la fuerza antinatural de sus colores. Por la complejidad de sus entornos. Por sus herramientas prohibidas. El control de tiempo. El teletransporte de objetos. La gravedad. Las físicas por detrás. BIONIC BAY hace de las leyes de la física un museo de ciencia ficción, donde saltar, corretear en busca de una salida. Cuidado con sus obstáculos, son tan filosos como un bisturí y dejara cortes letales con su prueba/error. BIONIC BAY es uno de los mejores plataformas que existen.
Puntos Positivos:
- Técnicamente es alucinante.
- La sensación de soledad que transmite su mundo.
- Los controles responden con mucha precisión.
- La fisica tras cada una de sus mecanicas.
- Ese mundo mecanico se siente tan vivo que asusta.
- El uso del lenguaje visual para su narrativa.
- El modo Speedrun le suma un buen numero de horas para los más puristas.
- Las animaciones están muy cuidadas.
- La puesta en escena y sus planos son simplemente soberbios.
- El Gameplay demanda mucha precisión con retos importantes.
Puntos Negativos:
- Aunque gira demasiado tiempo en la prueba/error.
