DOOM: The Dark Ages [Análisis]

Título: DOOM: The Dark Ages.
Género: FPS.
Desarrollador: Id Software.
Editor: Bethesda.
Fecha de lanzamiento: 15/05/25.
Precio: $59,99.
Plataformas: PC, PS5 y Xbox Series.
Disponible en: 
Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Bethesda.

Con más de 50 horas, supongo que podría decir que cumple con todo lo que podrían esperar e incluso mucho más. Podría decir que es una jodida obra de arte. Podría decir que se trata del FPS más revolucionario en los últimos años. Podría decir que es el primer Souls Shooter, si acaso esa palabra existe. Podría decir que es el DOOM más DOOM desde el juego original. Todo eso sería poco para definir el viaje que les aguarda. El Slayer merece respeto. Merece cariño. Merece un análisis como corresponde.

En sus orígenes Doom no tenía ningún tipo de historia, era solamente un tipo pulverizando demonios sin más. Con el tiempo fue encontrando motivos para su carnicería, sin embargo, nunca fueron abordados en profundidad. Al contrario, fue algo con lo que bromearon sus creadores durante años. Carmack y Romero consideraban que la historia en un juego era solo una distracción, como mirar porno por su trama. Pero… los tiempos cambian. Nuevas modas surgen, y el Slayer se estaba convirtiendo en una figura importante. Una fuerza inamovible con una insaciable sed de sangre. El terror de los demonios. La pesadilla de los Maykr. El sufrimiento de los humanos. El Slayer reúne todos los ingredientes para ser considerada la nueva imagen de los FPS. Con cada una de sus entregas ha ido construyendo su leyenda. Con cada uno de sus testamentos. Con cada una de sus hazañas. Dejo un hueco en marte. Viajo al infierno para acabar con el mismísimo señor oscuro. El Slayer ha hecho hasta lo imposible e incluso todo eso es una nimiedad cuando pensamos en sus origenes.

Los testamentos hablaban acerca de un marine. No cualquier marine, sino sobre uno caído en desgracia. Sobre uno abandonado. Sobre uno odiado por sus pares. Sobre un sujeto tan fuerte que hizo temer a los mismos dioses. Tan maldito que incluso la muerte tenía terror de buscarlo. Tan aterrador que incluso los demonios huian de el. Una fuerza de la naturaleza. Abrumadora e imparable. Desde 2016 que, id Software coqueteaba con su historia, quien iba a imaginar que se necesitaría tanto tiempo para que finalmente tuviese el protagonismo que realmente merece. The Dark Ages es una precuela que cuenta los origenes del Slayer. Pone en práctica esos espectaculares testamentos que oiamos en los registros de audio de DOOM 2016. Da forma a la leyenda que todos conocemos con toneladas de Lore. Usa un formato cinematográfico con escenas espectaculares, una narrativa más dinámica y mucha narrativa ambiental para capturar la viva imagen del Slayer. Ese odio inconmensurable hacia los demonios. Esa insaciable sed de sangre. La completa indiferencia hacia todo, y al mismo tiempo, una pizca de bondad. Antes de convertirse en el asesino de la muerte que todos conocemos era una marioneta de los Maykrs en su eterna lucha contra los demonios.  Tan solo mira al Slayer con ese icónico traje de Us Marine es simplemente precioso, pero…. Espera, tiene una capa. Una jodida capa de piel de oso como Maximo Decimo Meridio. Es cine. Cuando pensaba que no podía lucir más espectacular, van y le agregan una capa. Una jodida capa.

Doom Eternal me había dejado mirando hacia todos lados con ese pedazo de nave en la que viajaba el Slayer. ¿Qera lo que había sucedido con el Rey Novik y compañía? Esta entrega de corte medieval profundiza con todo lujo de detalles en su pasado a través de diarios, como también una serie de espectaculares cinemáticas. A lo largo de sus 22 capítulos viviremos una aventura sin igual que no repara en lo absoluto con un nivel de producción sin precedentes. La calidad audiovisual de su presentación rosa lo insano. Secuencias espectaculares que no paran de crecer. Cuando pensamos que lo vimos todo se saca de la manga una nueva carta. Un nuevo enemigo. Una nueva localización. Una nueva arma. Siempre tiene algo listo con lo que rompernos la mandíbula.  No quiero estropear sus sorpresas, pero… no están preparados.

Mientras más tiempo pasaba jugando más grande era mi asombro. No paro de sorprenderme lo mucho que ha cambiado con respecto a sus predecesores. La dirección hacia el formato Souls es uno de sus cambios más atrevidos, y lo supo aprovechar con mucha precisión. El Gameplay es tan familiar como lo recordaba, pero viene acompañado de un sistema de contraataques inusual que altera por completo su fórmula. Id Software deja atrás la motosierra para seducirnos con un escudo, pero no cualquier escudo, sino uno tan fuerte que incluso deja en pañales al del Capitan America. Una fuerza tan devastadora que es capaz de roer los metales más prohibidos en los confines del cosmos. Tan resistente que ni siquiera el fuego infernal es capaz de roer. Cubierto con unas sierras en sus bordes y decorado por una Runa prohibida. El escudo se convierte en la herramienta máxima con la que navegar por los ríos de sangre pulverizando todo lo que encontremos por delante. Id Software ha estudiado esta mecánica para introducirla a su desenfrenado ritmo de juego. Entonces, no solamente sirve para esconderse por detrás esperando a que el proyectil de turno impacte, sino más bien todo lo contrario. Se convierte en una extremidad. Otra herramienta del caos. Impulsa hacia adelante a buscar esas partículas verdes para redirigir ataques para debilitar al enemigo para anticiparnos a sus movimientos. Esto hace que su sistema de juego se vea alterado por completo al darle protagonismo al combate cuerpo a cuerpo.

 Ofrece todo un arsenal de lo más variado con su correspondiente variante, la gran novedad viene por el lado del cuerpo a cuerpo con el mengual, la maza o los propios puños. Lleva la idea de moverse y disparar a otro nivel. No solo veremos los proyectiles bailando por el campo de batalla como un Shoot Them Up, sino que podemos usarlos a nuestro propio beneficio para contraatacar, una idea más bien heredada del glorioso SEKIRO. Se ve tan espectacular. Se siente tan bien, pero aún más importante, sobre los mandos funciona aun mejor. Es todo un orgasmo. Para disfrutar de todas estas maravillas han preparado un terreno especial. La franquicia le da la bienvenida al mundo abierto con unos mapas de un tamaño considerable, donde dar vueltas buscando coleccionables o superando los desafios de sus puertas infernales. Eso no quiere decir que sus diseños tradicionales y enmarañados que tanto han caracterizado a la serie desaparezcan. En lo absoluto. The Dark Ages encuentra el balance adecuado entre ambos para que su experiencia se sienta fresca. No quiero hacer spoilers, pero algunos de sus niveles finales son una completa locura por su diseño, el uso de habitaciones, portales y el formato de su plataformeo. La idea de meternos dentro de un Robot del tamaño de un edificio para machacarnos a golpes con demonios gigantescos e incluso otras abominaciones es una completa locura. Navegar por las alturas a lomos de un dragon infernal sobre escenarios progresivos. Eso sera todo, debo evitar los spoilers.

En cuanto a su Gameplay no tengo ningún tipo de queja. Doom The Dark Ages es pura crema. Es una dulce adicción. Disparar. Saltar. Golpear. Aventar el escudo o serruchar demonios es todo un orgasmo. Sobre los controles se siente tan bien que resulta un reflejo cada una de sus acciones. De todas formas, ofrece cientos de opciones de accesibilidad para ajustar su dificultad hacia la dirección que lo necesitemos. Tambien sus niveles de dificultad más altos suponen un verdadero reto, incluso para los más veteranos,

¿Graficamente? No hace falta mencionarlo. The Dark Ages luce increíble. Id Software ha logrado llevar su glorioso motor gráfico a un nuevo nivel para mejorar lo inmejorable. Los demonios cuentan con un mayor nivel de detalle, es más, incluso podemos observar como los músculos se marcan en su piel o los gestos que realizan cuando realizamos una ejecución. El terror en sus ojos. Los gritos de dolor. Toda esa sangre saliendo de sus labios o entrañas. Cayendo sobre el suelo. Gota por gota bañando sus escenarios de corte medieval techno. Su ambientación es otra maravilla digna de admirar. Las fortalezas o castillos con ese diseño gótico y toda la avanzada tecnología por detrás para mantener en movimiento su fortaleza flotante con sus puertas acorazadas. Tiene una presentación cuidada con un diseño a la vanguardia que no para de mejorar escena tras escena. El infierno luce tan aterrador como en sus entregas anteriores, pero la escala. La escala amigos. Ese salto al mundo abierto. Ese salto al mecha atlas al estilo Pacific Rim deja secuencias simplemente memorables. Cabalgar por los cielos a lomos de Serrat para acabar con iconos del mal a puro mordiscos. Me encanta como el cuerpo de los demonios se va deshaciendo con cada uno de los disparos. Como el láser calienta la carne hasta hacerla estallar. Como los perdigones destruyen por completo cada uno de sus miembros, mientras intentan caminar. Técnicamente es una maravilla. Los efectos visuales estan realmente a la altura dejan todo un festival de colores. Cada enemigo parece una piñata lista para dejar algunas agradables sorpresas.

Id Software me ha enseñado a confiar ciegamente en sus poderosas herramientas de optimización. Doom The Dark Ages es otra clara muestra de ello. Funciona estupendamente bien. He jugado durante más de 70 horas y en todo ese tiempo no me he encontrado con ningún tipo de problema, bug, crash o bloqueo. Al contrario, la experiencia ha sido de lo más fluida. He utilizado un i9 10900 – 32gb RAM – 6800 XT 16gb – que cumple con sus requerimientos recomendados, llegando a los 40-50fps en zonas abiertas con mucha acción en pantalla, mientras que en otras más cerradas pasaba los 60fps comodamente, todo esto en una configuración grafica máxima (ultrapesadilla) a una resolucion nativa de 2560x1440p. De todas formas, quienes necesiten conseguir algunos fps extra tienen la posibilidad de usar los escaladores y generadores de FPS.

Por naturaleza, el ser humano no es partidario de los cambios, salvo que se vea forzado a hacerlo. Id Software no tenía por qué cambiar absolutamente nada. Le tomo prácticamente toda una vida crear una formula lo suficientemente adictiva, divertida y vistosa que resista al paso del tiempo. Doom Eternal reúne todos los componentes que cualquier fanático de los FPS AMA. Es una producción virtuosa que se posiciona cómodamente como “EL FPS”. El alfa y el omega del género. Todo un despliegue audiovisual sin precedentes, acompañado por un Gameplay tan salvaje como sangriento con una descomunal fuerza visual.

Entonces, con semejante legado, ¿Cómo continuar? Con todo a su favor, Id Software decidió probar algo nuevo. En la era oscura encontraron la excusa adecuada para experimentar con sus ideas más alocadas: mundo abierto, dragones, y un Gun-Play abrumador a lo soulslike. ¿Qué los llevo a eso? Sera su pasión por los videojuegos, (recordemos que se trata de un grupo de artistas, que en el fondo aún son jugadores). Quizás se deba a su pasión por el medio y dejar una marca indeleble. Tal vez sea simplemente porque podían hacerlo. Sea cual sea la razón, dejaron claro su capacidad para reinventarse tantas veces como sea necesario sin perder una pizca de identidad.

Doom the Dark Ages es frenético. Explosivo. Es pura adrenalina. Toda una maratón infernal. Coge lo mejor de los Soulslike para desencadenar una coreografía progresiva con mucho ritmo: atacando, bloqueando, defendiendo, contraatacando. Es divertido. Es jodidamente frustrante. Es… puro placer. El Slayer realmente se siente como un tanque. Toda una máquina de matar demonios. Ahora se siente el peso de su cuerpo. En cada una de sus pisadas. En cada uno de sus saltos. En cada una de sus caídas. Parece como si un asteroide impactara con la tierra. Me recuerda al teniente Titus de Warhammer 40K Space Marine o la Servoarmadura de Fallout. Incluso con todo ese peso encima, el Slayer se mueve absurdamente rápido. Jodidamente letal, como una descarga eléctrica dejando chispazos de vísceras y sangre. Lanzando puñetazos. Agitando su mangual. Aplastando con su maza. Aventando el escudo. Saltando por los aires para más tarde destruir todo de un pisotón. No estamos preparados para lo que ha creado Id Software.

No hay nada más varonil que ver al Slayer con su capa de oso a lo Maximo Decimo Meridio, mientras deja ríos de sangre con intestinos demoniacos aun colgando de sus propias manos. Ver la locura que despierta en los Maykr cuando está frente a ellos. Oír el terror de los humanos cuando escuchan su nombre. El Slayer es, ante todo, una fuerza imparable. Doom The Dark Ages es una precuela que no para de mejorar, que no para de arrojar toneladas de Lore tras Lore en cada capítulo. No para de reinventar Jefes. No para de optimizar escenarios con diseños enmarañados trayendo de regreso todas sus pintorescas llaves, es más, incluso coquetea con un enfoque abierto a lomos de Serrat, un rabioso dragón, que solo él podría domar.

¿Aun así parece poco? Qué opinas de meterte dentro de un robot para machacar demonios a puñetazos, como si se tratase de Pacific Rim. ¿Fanático de Lovecraft? No te preocupes, los viejos dioses han preparado un lugar especial en el infierno. Allí donde el agua congela las brasas. Allí donde la marea oculta sombras indescriptibles. Allí donde un poder indómito descansa soñando por su regreso. La ausencia de Mick Gordon generaba algo de miedo, no lo voy a negar. Es realmente versátil. Pero… si la testosterona tuviera nombre esa seria, DOOM The Dark Ages. Lo que ha logrado componer Finishing Move no esta nada mal. Me ha dejado sorprendido por lo bien que captura su esencia. Canciones fuertes. Ruidosas. Electrizantes. Que potencian cada una de sus escenas.

Doom The Dark Ages es un juego que no dejara indiferente a nadie. Mejora por completo a sus predecesores e incluso lleva mucho de sus conceptos hacia territorios completamente desconocidos con resultados francamente extraordinarios. Doom The Dark Ages es pura crema, un FPS explosivo con mucho sabor old-school, con mucha modernidad, con mucha personalidad. Lo mejor que ha parido Id Software, un FPS tan revolucionario que bien podría bautizarse como Souls Shooter. Junto a Kingdom Come Deliverance 2 y Clair Obscur: Expedition 33 es simplemente de lo mejor del año.

Puntuación: 5 de 5.
  • Encuentra el modo de reinventarse.
  • Combates freneticos, sangrientos y electrizantes como solo id Software sabe hacer.
  • Ver los testamentos del Slayer en práctica.
  • El diseño del Slayer, nose a quien se le ocurrio ponerle una capa, pero… necesita un aumento.
  • El protagonismo en su historia con una narrativa más cinematografica le sienta de maravilla.
  • Ese Gun-Play a lo Soulslike es algo que no sabia que necesitaba.
  • Toda una explosión de testosterona.
  • La escala… es de otro mundo.
  • El salto hacia el terreno abierto no esta nada mal.
  • Una optimización brillante.
  • Artisticamente es fenomenal,
  • Se siente la ausencia de Mick Gordon.

Deja un comentario

Descubre más desde PCIndieMRace

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo