Título: DYING LIGHT THE BEAST
Género: Accion.
Desarrollador: Techland.
Editor: Techland.
Fecha de lanzamiento: 18/09/25.
Precio: $44,99.
Plataformas: PC, PS5 y Xbox Series.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Techland.
¡Kyle Crane está de regreso! Y no, no estuvo de vacaciones en el caribe. Desde su partida en The Following la ha pasado realmente mal. Más de 10 años encerrado en lo más recóndito de una instalación sufriendo toda clase de experimentaciones, como si fuese una maldita rata de laboratorio. Olvidemos por completo al sujeto eufórico conocimos en Harran, ahora es un hombre completamente diferente (como su propia BSO lo demuestra). Roto, torturado y consumido por una inagotable rabia, como el virus que fluye por sus venas. Se ha tomado su tiempo, ha pasado por todo tipo de estados, pero… Techland finalmente recupera al protagonista que tanto gusta a la comunidad para entregar una experiencia dinámica, brutal y salvaje, como solo ellos son capaces de crear. The Beast tiene lo mejor de todo su universo: el diseño y la verticalidad que redefinió su secuela, el frenesí y el terror de la expansión de “The Following” y una historia dedicada a cerrar el ciclo de uno de sus personajes más celebres.





Antes de saltar de lleno a su expansión repasemos un poco de historia. A fin de cuentas, el “The Beast” que tenemos hoy en nuestras bibliotecas o librerías virtuales no siempre fue asi. En sus orígenes nació como parte de contenido descargable para Dying Light 2, sin embargo, el proyecto fue tan ambicioso que no paro de crecer. Esto hizo que la gente de Techland tomase una decisión difícil, pero valiosa para su comunidad, convertir su nuevo contenido en una aventura completamente independiente. Se trata de un spin-off que, prácticamente funciona como una secuela directa a las aventuras de Crane.
¿Acaso se trata de, más de lo mismo? Técnicamente, sí. Pero… con matices. Techland ha hecho un trabajo de campo minucioso para crear al que podríamos definir como el juego de zombies definitivo. Sacrifica escala y libertad narrativa, (que tampoco es nada nuevo conociendo su pasado con Chris Avallone) para enfocarse en el implacable viaje de venganza de Kyle por los malditos Alpes de Castor Woods, que dicho sea de paso tiene una atmosfera oscura, aterradora y tan sangrienta que nos revolverá el estómago. El nivel de crueldad en cada una de sus secuencias es completamente descomunal. La sangre pegada en los dedos de Kyle tras acabar con los infectados. Los pedazos de masa encefálica explotando al apretar una cabeza, como la Montaña cuando acabo con Oberyn en Game of Thrones. Es simplemente precioso.
The Beast no se anda con rodeos. Es directo, brutal y seco como el puñetazo de un boxeador. Desde su primer minuto nos envía directo a un mundo doloroso, cruel y aterrador. Han pasado aproximadamente diez años desde el exilio de Crane. Mientras el mundo lloraba por su presunta muerte, la realidad era mucho más aterradora. Resulta que, nuestro protagonista fue capturado por un nuevo grupo liderado por “El Baron”, con una clara inclinación hacia a Mengele. Entonces, ya podrán imaginarse como paso sus últimos diez años el pobre de Kyle, siendo víctima de toda clase de pruebas y experimentos, tal cual escuadrón 731. “El Barón” había encontrado al sujeto de pruebas por excelencia, y era justo lo que necesitaba para potenciar a los zombies. El Kyle Crane que había luchado contra lo imposible, quien había visto al rostro a la muerte frente a frente, ahora estaba completamente atrapado como un hamster. Crane era un hombre de temer con habilidades innatas para la supervivencia, y un espíritu inquebrantable, eso era lo que necesitaba “El Barón”.





Durante más de una década, Crane fue sometido sido a tormentos y experimentos inhumanos. Todos esos experimentos habían cambiado algo en su interior. La infección despertó una bestia llena de ira, sedienta de sangre, que bajo la presión adecuada podía liberar un poder descomunal. Lejos de intentar controlarla, Kyle decidió abrazarla su nuevo destino. Correr en busca de más ampollas. En busca de más nodos para alcanzar su versión definitiva, y finalmente conseguir la venganza que tanto deseaba.
The Beast dirige toda su fuerza narrativa a una historia en particular, el ocaso del héroe. Kyle Crane tiene los días contados, pero… antes de dar su último suspiro va a cargarse al Barón cueste lo que cueste. Supongo que Neil Druckman podría aprender un par de cosas sobre la venganza, (es broma, adoro TLOU 2). Si bien, durante la aventura conoceremos a un nuevo grupo de supervivientes liderados por la “Sheriff” y su compinche Jacob, también recibiremos alguna que otra instrucción de Olivia para buscar nuevas fuentes de quimeras con las que perfeccionar nuestras nuevas habilidades de bestia. El punto central de su historia jamás se olvida por completo. Kyle desea vengarse y ese combustible no se acabara en ningún momento. Todas las decisiones o acciones que realicemos están claramente influidas por este propio principio. Con esto quiero ser claro, The Beast es un juego mucho más directo que Dying Light 2. La narrativa no ofrece decisiones que afecten el curso de la historia. Sí, tiene una rueda de opciones al momento de dialogar con los personajes, pero es solo para reforzar el Lore, es decir, averiguar sobre algún que otro tema en particular. No busca crear un mundo reactivo como fue pensado originalmente Stay Human. No moldeamos el destino de las facciones ni alteramos drásticamente el mapa con ninguna de nuestras acciones.
¿Qué hay de su jugabilidad? The Beast se siente como un paso hacia la dirección correcta. Es una evolución clara con respecto a sus predecesores, ha aprendido de sus errores y ha tomado todas sus virtudes para crear la experiencia de zombies definitiva. Básicamente, es como coger “The Following” y adaptarlo en el mundo de Stay Human. Ya sea en diseño o jugabilidad, transmite tanta adrenalina que parece que estamos en una maratón. Su combate es tan despiadado e intuitivo que se siente como un simulador de boxeo, con bolsas de carne muerta. Pero… conozcamos sus novedades. The Beast introduce, valga la redundancia, el modo bestia. Resulta que, al matar zombies iremos cargando una barra de furia (similar a God of War), con la que podemos desatar un estado de frenesí que nos convierte en una máquina de matar. Cada puñetazo, cada golpe va cargado de una ira desmedida, incluso está acompañado de todo tipo de Glory Kills (justo como Doom). Básicamente podemos despedazar a los infectados con nuestras propias manos, ejecutar ataques brutales y movernos a una velocidad, que dejaría en ridículo a Superman. Eso no es todo, tenemos todo un nuevo árbol de habilidades para desbloquear jugosas mejoras para que cada vez que la activemos seamos mucho más implacables. Pegar enormes saltos, chocar de lleno contra hordas de infectados o aterrorizar a todos con nuestros propios rugidos.
Claramente, el modo bestia cambia por completo todo lo que creíamos conocer. Con solo pulsar una tecla pasamos de la presa al cazador. No se trata de un añadido sin más, sino que todo el combate, toda su accion gira sobre este simple principio. The Beast es difícil, y está diseñado para ponernos contra las cuerdas, para que la abrumadora cantidad de enemigos nos obligue a usar este poder. Ademas, para mejorar capacidades, no basta con ganar experiencia; debemos cazar y derrotar a enemigos especiales, una suerte de Jefes Secundarios, al estilo Big Daddy de Bioshock. Esta decisión nos obliga a salir de nuestra zona de confort y a enfrentar mayores peligros, recompensando el riesgo con una nueva habilidad. Techland ha querido re-capturar el miedo del primer Dying Light. Las armas se degradan con mayor rapidez, los recursos son más escasos y los enemigos, incluso los mordedores más básicos, son más agresivos y letales. El combate cuerpo a cuerpo se siente más pesado y visceral que nunca. Cada impacto de un tubo de plomo, cada corte de un machete improvisado, se siente en el mando gracias a un sistema de desmembramiento y gore exquisitamente detallado. La gestión de la resistencia sigue siendo fundamental, y cada enfrentamiento se convierte en una danza mortal donde un movimiento en falso puede significar el fin.
Otra de sus “micro-actualizaciones” viene por el lado del Parkour, una de los elementos clave de la franquicia ha recibido un cambio, ahora más bien se siente como un rompecabezas. Alcanzar determinados puntos estratégicos requiere de una lectura del entorno. Analizar muy bien cada edificio, árbol, rama, roca o superficie. No es simplemente correr a lo loco y saltar hacia la próxima saliente. En lo absoluto. The Beast desarrolla un sistema de parkour dinámico, pero mucho más engorroso. Alli tenemos algunos puzles geniales con cables que debemos conectar para llevar energía a determinados puntos, (me dejo ciertos flashes a TLOU 2). Parte de su encanto se debe al diseño de niveles, a fin de cuentas, Castor Woods combina una ciudad de tamaño medio callejones apretados, densos y verticales, (con cierto sabor a Novigrado The Witcher 3), acompañado por extensas y peligrosas zonas rurales y boscosas. En la ciudad, los tejados son nuestros aliados; en el bosque, el sigilo y el conocimiento del terreno son vitales, puesto que, es más difícil escapar de una horda cuando no hay un edificio al que trepar. Para navegar por estas zonas abiertas, regresa un vehículo todoterreno, un buggy 4×4 que, al igual que en The Following, se convierte en nuestro mejor amigo. Es personalizable, sirve como una potente arma con la que aplastar hordas de enemigos, al menos durante el dia, durante la noche… lo mejor es usarlo para ir directo al refugi, pues… los coléricos son una plaga difícil de erradicar.
The Beast es precioso! Eso se debe a su pedazo de escenario, Castor Woods. La belleza de Los Alpes es tan encantadora, como cruel. El destino ha llevado a Crane a una instalación europea, Castor Woods, una localización completamente nueva en la franquicia. Inspirada, claramente, en los Alpes suizos, este antiguo destino turístico es ahora un cementerio de esperanzas perdidas. Techland abandona las mega-estructuras de Villedor para ofrecernos un mundo más orgánico y natural, pero no por ello menos peligroso. La belleza de sus paisajes, con bosques frondosos, lagos cristalinos y picos nevados en el horizonte, contrasta brutalmente con el horror que acecha en cada sombra, cuando cae la noche. El mapa es más compacto que el de Dying Light 2, pero está repleto de detalles. La ciudad principal ofrece una verticalidad bien medida, invitando a la exploración sin llegar a la escala a veces abrumadora de Villedor. Cada rincón cuenta una historia, desde cabañas abandonadas con trágicos secretos hasta instalaciones militares improvisadas, también hay algún que otro guiño que los fans sabrán valorar con mucho cariño. La parte rural, aunque jugablemente más simple, es clave para la atmósfera. Adentrarse en el bosque al anochecer, con el crujido de las ramas bajo los pies y los gruñidos lejanos de los infectados, es una experiencia aterradora que recupera la esencia del survival horror más puro.





El ciclo día/noche, pilar de la franquicia, vuelve a ser protagonista. Durante el día, exploramos, recolectamos recursos y planificamos nuestras rutas. Pero cuando cae el sol, Castor Woods se transforma en el coto de caza de los colericos y otras criaturas especiales. La tensión se dispara. La noche ya no es solo una oportunidad para obtener más experiencia, sino un verdadero desafío de supervivencia. Ser atrapado en el exterior durante la noche es una sentencia de muerte casi segura, obligándonos a correr, escondernos y luchar por cada segundo de vida hasta el amanecer. A pesar de nuestros nuevos poderes, seguimos siendo la presa. A pesar de nuestros nuevos poderes, seguimos siendo la presa. Momento ideal para llamar a un par de amigos. Al igual que el resto de la franquicia, The Beast cuenta con un potente modo multijugador de hasta cuatro jugadores para disfrutar de su campaña.
¿Artísticamente? Una locura. Sus avances ya lo dejaban claro, pero hermano! Una cosa es verlo en un video y otra completamente distinta en movimiento en primera persona. Lo que ha conseguido Techland con esta expansión no es normal. La cantidad de detalles graficos, esa vegetación en la distancia, como las hojas vuelan por los aires, los papeles o la basura arrastrándose con el viento. El sol dejando su fulgor al salir de una habitación. El nivel de Gore con su sistema de desmembramiento es fabuloso. Cuerpos siendo completamente mutilados con cada puñetazo. A cada paso deja postales dignas de un cuadro. Lista para embalar y enmarcar en un museo de arte. Sus noches son tan implacables como lo recordaba. Quizas incluso mucho más, siento terror de encender la linterna. Los coléricos son unos HDP que no dan tregua. Hay que tener unos huevos de Chuck Norris para pasear cuando cae la noche. Además, todo el sistema de climatología por detrás con sus lluvias o tormentas hace que cada escena sea aun más espectacular. Sinceramente, The Beast luce fenomenal. No me puedo quejar. ¿El rendimiento? Eso es lo mejor, Techland tiene unos gurus de la informática porque ha logrado optimizar con mucha maestria su aventura. Es más, incluso mi tostadora de hace 5 años (i9 10900 – RX 6800 XT – 32GB DDR4) es capaz de correr a más de 50fps a 1440p en una calidad ultra. ¿Quieres más frames? han añadido todos esos famosos escaladores (FSR3, FSR3.2, DLLS y mucho más) con los que rascar un par más.
Su banda de sonido es puro orgasmo para los oídos, tiene canciones que se quedan grabadas en la cabeza. Cuando Kyle se transforma en bestia deja sus suaves acordes por una melodía eufórica con una batería muy cuidada, sencillamente magistral. Que decir, encuentra la forma perfecta de ajustarse a cada una de sus escenas para potenciar la acción o drama, según lo amerite. Además, el trabajo de Voice Acting esta muy bien conseguido, no así las animaciones, he encontrado algún que otro problema con la sincronización de labios en sus voces en español, aunque nada que arruine la experiencia. Pese a sus desaciertos, es absurdamente inmersivo, como ningun otro.





Techland se saca la mochila de Kyle Crane con mucha maestría. The Beast es el pináculo de su franquicia y da el cierre con broche de oro. Para que fuese posible crearon un mundo encantador, cruel y visceral, dónde da gusto perderse durante horas explorando sus recovecos o correteando por sus tejados. Tiene contenido más que suficiente para mantenernos correteando por más de 40 o 50 horas. El parkour está mucho más trabajado y eso se traslada en su diseño de niveles, mucha verticalidad y reacción. El Gameplay es tal cual lo recordaba con una importante diferencia, ahora somos una máquina de matar que no tiene nada que envidiarle al Doom Guy. Machacar infectados, pulverizar cráneos o atravesar un tórax con las manos desnudas y el rostro lleno de sangre es… pura crema, como una película de horror. Su nuevo sistema de deformación es una maravilla. ¿La cereza del pastel? Una historia de venganza pura y dura. Nada de mata el alma y la envenena. Es tierra quemada, no hay lugar para los débiles. Frenético, salvaje y atroz como imaginaba, quizas mucho más. Junto a Shadow of the Erdtree es una clara muestra que las expansiones individuales tienen la capacidad de reinventarse y mantenerse firmes por si mismas. En solitario, es una experiencia aterradoramente inmersiva como pocas, y en compañía es un viaje con todo tipo de sorpresas. ¿Lo recomiendo? Por supuesto! Una asignatura pendiente para cualquier fanático del genero.
Puntos Positivos:
- El regreso de KYLE CRANE.
- Artisticamente es una pintura en movimiento.
- Castor Woods ofrece todo tipo de atracciones con un diseño espectacular.
- El modo bestia añade mucho picante a su combate.
- Absurdamente inmersivo.
- El combate contra sus Jefes esta muy bien llevado.
- Un Parkour mucho más trabajado.
- Una optimización brillante.
- La narrativa es mucho más focalizada, lo cual no esta nada mal.
Puntos Negativos:
- Ciertos fallos de sincronización en sus voces en español.
