Songbringer [Review]

Título: Songbringer.
Género: Acción.
Desarrollador: Wizard Fu Games.
Editor: Wizard Fu Games.
Fecha de lanzamiento: 01/09/2017.
Precio: $19,99.
Plataformas: PC.
Disponible en:  Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con un código de descarga que fue proporcionado por Wizard Fu Games.

En sus comienzos Songbringer nació bajo el amparo de Kickstarter, no obtuvo un éxito aplastante, pero si alcanzo los montos suficientes para cumplir con su objetivo. De esta forma, Kickstarter demuestra que las campañas de financiación colectiva son un medio ideal para traer nuevas propuestas a la escena de los videojuegos. Pero, no me mal interpreten. Existen proyectos malos, terribles, que ni siquiera han logrado superar su etapa de Early Access, u otros que llevan en desarrollo desde que el tiempo es tiempo. Afortunadamente este no es el caso. Songbringer es un juego que fue enteramente desarrollado por tan solo una persona, Nathanael Weiss, y además se ha tomado la molestia de capturar todo el proceso de desarrollo a través de un extenso diario de en YouTube que pueden encontrar aqui

El mismo se encargó de los labores de programación, diseño, animación y audio. Y el resultado final es impecable. Todo está cuidado hasta el más mínimo detalle, tanto en lo jugable como en lo visual, el juego cumple con creces. A nivel de estética encontramos un trabajo realizado bajo el estilo de Pixel Art, con esos enormes pixeles. De todas formas, su instancia en la etiqueta de Beta fue útil para proporcionarle un ligero lavado de cara, que logra  condicionarlo para los tiempos que corren al hacer uso de filtros visuales.

Además la estructura del juego está bien conseguida con escenarios abiertos y dinámicos con un ecosistema propio. Animales salvajes, criaturas aún más desafiantes y un correcto uso de la climatología; lluvias, nevadas, vientos y choques de luces. Son pequeños detalles que logran conceptualizar una pintoresca imagen. Al blandir la espada sobre objetos u enemigos obtendremos una fantástica vista de chispas, explosiones, ventiscas, truenos y mucho más. Hasta el punto que el mismo suelo del escenario se vestirá con los escombros y restos de criaturas que aniquilamos por las cercanías. En fin, la dirección artística de Songbringer es asombrosa, presenta un mundo semi-abierto con mazmorras laberínticas, extensos exteriores por explorar y enemigos que parecen piñatas.

A nivel jugable, Songbringer se presenta como un Action RPG de vista cenital con unas mecánicas de juego más humildes, pero igual de funcionales. El esquema de control es preciso y simple, tan solo cuenta con un set de movimientos únicos y dos tipos de ataques; preciso y pesado. A su vez, estos se ven afectados por una serie de habilidades activas y pasivas. Elementos que permiten modificar las características básicas de nuestra arma para dotarla con flamantes mejoras como builds eléctricas, a base de relámpagos, otras toxicas o frías como escarchas con un gélido camino de nieve que congela todo a su paso. Cabe destacar que todo esto se puede aplicar tanto en los elementos que cargamos, como en Jib, nuestro fiel compañero de hojalata. A todo eso, también le agregaremos una serie de ítems de uso activo, tales como bombas, escudos temporales, licores para reabastecer salud y drones con los que construir una imagen limpia de un determinado escenario. Esto último puede llegar a ser muy importante para lograr resaltar en el mapa, el siguiente punto de interés.

Songbringer cuenta con una estructura de escenarios abierta y una movilidad orientada a las 8 direcciones. La transición entre una zona y otra es similar a la de antaño, ya que se caracteriza por presentar una serie de bloques superpuestos tanto en horizontal como en vertical, pero con sutiles retoques como el uso de Puzzles para desbloquear caminos cerrados, saltar un punto muerto o abrir una sala secreta. Por otro lado, el diseño del mundo es procedural, por lo tanto cada partida traerá biomas totalmente únicos y diferentes. Una idea arriesgada, pero interesante, que permite mantener cierto grado de re-jugabilidad, sin embargo, al mantener un estilo de juego clásico y muy estable con el personaje y su equipamiento, quizás el re-skin de mazmorras no sea suficiente para los más puristas del género.

Aun así, existen alrededor de 9 flamantes mazmorras con una disposición de juego algo laberíntica, múltiples subniveles a los que explorar, tarjetas que encontrar, terminales que activar con determinadas mejoras. En estos puntos, el toque de metroidvania le sienta bien, para avanzar en una determinada área es necesario contar con una habilidad en especial que permitirá superar la restricción de turno. La exploración es uno de sus atractivos principales, pero los Jefes Finales también son una característica base del título, cada mazmorra llevara a medirnos con un brutal enemigo. La dificultad no es demasiado elevada, la mayoría de sus enemigos no suponen un gran reto, salvo el Final Boss que puede llegar a ser absurdamente frustrante, por las múltiples instancias que acarrea el combate y los ataques overpowered que lanza.

De todas formas, Songbringer cuenta con un modo de muerte permanente para los más exigentes y los que desean vivir un verdadero reto. La dificultad se eleva mínimamente. El daño que generaran los enemigos no será el mismo, pero el patrón de sus movimientos y el comportamiento serán igual. Songbringer es un juego que posee muchas virtudes y ha logrado conceptualizar de una manera excelente todas sus ideas, pero su jugabilidad, quizás peca de algunos fundamentos básicos.

El hitbox no es tan preciso como luce y esto puede conllevar a una extensa lista de muertes si no cuidamos muy bien los pasos y la distancia con el enemigo. Es posible realizar golpes a la distancia con un sombrero, bombas o lanzamientos de la espada, pero el verdadero daño está en la cercanía, en lo personal, y medirse frente a frente con un enemigo desde un margen tan ínfimo inevitablemente lleva a recibir daño innecesario, ya que la longitud de la espada y los ataques no proporcionan un cuadro de ataque perfecto y para compensar esta irregularidad deberemos acercarnos más de lo deseado. A esto también hay que sumarle la cantidad de objetos y detalles que se cargan sobre la pantalla.

El apartado visual es excelente y cuenta con algunos efectos increíbles, pero cuando entran muchos enemigos en el escenario o al realizar ataques de forma persistente encontraremos una enorme cantidad de partículas y haces de luz que pueden llegar a empañar la imagen y esto conlleva a perder el ritmo de la pelea y la dirección de los ataques enemigos, ya que resulta difícil seguirles el rastro en tanta sobrecarga de efectos. No son fallos alarmantes, pero  si harían la experiencia global algo menos frustrante.

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En conclusión, Songbringer ha demostrado dar pequeños pasos de vida desde su Kickstarter, primero con un excelente y profundo diario de desarrollo y luego con una fantástica Beta, que se ha mantenido actualizada y pulida día a día. Como era de esperarse el desarrollador no ha defraudado y ha logrado entregar en su día de lanzamiento un juego completamente funcional con un contenido moderado y una experiencia de juego divertida.

El escenario que esboza Songbringer es emocionante, repleto de sentimientos y con un alto grado de acción. La clásica historia del héroe inesperado que carga con el peso del mundo, un viaje con giros, tristezas y alegrías. Y como no podía ser de menos, un esquema de juego intuitivo y simple, pero con los toques justos de dificultad para convertirse en todo un reto para los más dedicados. No hay mucho para reprocharle, las mecánicas de combate van de menos a más con un diseño procedural de escenarios, y además presenta un fantástico estilo visual con imágenes alucinantes. Quizás la única contra sea la sobresaturación de efectos en pantalla, lo que conlleva a perder el rastro de enemigos o nuestros propios golpes y unas ligeras irregularidades en el rango de ataque, pero nada que arruine la experiencia global.

En fin, Songbringer es un sensacional juego de rol y acción que toma como principal fuente de inspiración a los clásicos títulos de Zelda. En las retro-pixeladas fronteras de su universo aguardan un puñado de mazmorras con infinidades de secretos y Bosses.

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NOTA FINAL: 8/10

Puntos Positivos:

  • Toda gran espada carga con sus maldiciones.
  • El modo permanente supone todo un reto.
  • Gran variedad de Jefes Finales.
  • Múltiples mazmorras para explorar y descubrir secretos.
  • El uso de habilidades activas-pasivas para elaborar la transición en los distintos escenarios.
  • Los comentarios de Roq y Jib.
  • Unas mecánicas de juego simples, pero desafiantes.
  • Visualmente tiene un estilo propio alucinante.

Puntos Negativos:

  • Aunque sobrecarga con demasiados efectos el escenario e inevitablemente opaca el control de la situación.
  • Más precisión al rango de golpes no le vendría mal.

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