TEMPEST RISING [Análisis]

Título: Tempest Rising.
Género: RTS.
Desarrollador: Slipgate Ironworks.
Editor: 3D Realms.
Fecha de lanzamiento: 24/04/25.
Precio: $19,99.
Plataformas: PC.
Disponible en: 
Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con copias de prensa proporcionadas por 3D Realms.

Sí, señor! Tan solo dos palabras, pero… una infinidad de recuerdos. Cuando era niño solía coger el balde de soldaditos de combate, (amarillos, grises o verdes, cada uno representaba una facción). Luego miraba en el patio buscando el mejor lugar, donde más tarde iba a pasar horas construyendo la última fortaleza aliada y enemiga. Formando una base. La trinchera antes de la inminente batalla. En realidad era un montón de plástico decorando el sueldo, pero en mi imaginación era una escena digna de una película bélica. No tenía nada que envidiarle a la caída del Halcón Negro o Fuimos Soldados de Mel Gibson.

Con el tiempo deje los juguetes y encontré confortación en una consola; la mítica PSX. Hogar de maravillas inconmensurables. Ciertamente, fue un pozo ciego de infinitas horas de entretenimiento. Y uno de los responsables de semejante vicio insano fue Westwood Studios con su sagrada franquicia: Command & Conquer. No podía creer lo que tenía frente mis ojos. Era exactamente lo que imaginaba cuando era tan solo un niño. Ahora era una realidad. Allí estaba esa base. Allí estaban las barracas o el campo de vehículos. Incluso encontré una refinería y un recolector esperando por minerales. Era incluso mejor de lo que podía haber previsto. De pronto estaba reviviendo mi infancia. Creando una base virtual mientras los soldados, tanques, helicópteros y aviones se apilaban. Fue amor a primera vista. Instantáneo. Un amor que no paro de crecer, ni un solo día, hasta alcanzar puntos insanos con “Generals”

Mi adolescencia se vio arrebatada por EA y la completa erradicación de Westwood Studios. Pasarían años hasta que encontrase algo que pudiese cargar con su antorcha. Ese día finalmente ha llegado. Tras mucha espera. Tras muchos sueños frustrados. Tras una perpetua sequía. Tempest Rising ha llegado para recordar todo lo que hemos perdido en estos últimos 20 años. Para demostrar que, aún es posible reinventarse, hay mercado para la vieja escuela. Slipgate Ironwork junto a 3d Realm (no podría ser de otra forma) se ponen el genero de la estrategia en tiempo real sobre sus hombros para llevarnos por un último paseo. “Tempest Rising” es una de esas frutas prohibidas del EDEN, que coge lo mejor del pasado para adaptarlo a los tiempos que corren.

¿Qué lo hace tan especial? Acaso sería exagerado decir ¿todo? Tempest Rising es pura nostalgia. Es una ventana hacia una época de la que fuimos forzados a despedirnos. De la que no estábamos listos a decir adiós. Slipgate Ironwork se saca de la manga una producción de ensueño con una calidad fenomenal. Ni siquiera sé exactamente por donde comenzar. ¿Historia? No se preocupen, estamos muy bien atendidos con el comandante Fisher para los correctos miembros de la ‘Global Defense Force’ o tal vez lo suyo sea la anarquía con Aleks, líder de la coalición. Sea cual sea el caso, el resultado será el mismo: una campaña intensa con una buena dosis de acción. Tanta que no vamos a querer despegarnos del asiento. Es más, ni siquiera sentiremos el paso del tiempo al punto que 10 minutos se convertirán en una hora. Esa hora más tarde se convertirá en tres o cuatro. Cuando pestañemos pasaremos del amanecer al anochecer. Es así de adictivo. Sera su Gameplay. Sera su trama. Sea por el motivo que sea, Tempest Rising es pura cafeína. La necesitamos en nuestro sistema el mayor tiempo posible. Lo cierto es que, tiene una historia tan atrayente con una narrativa convincente que es prácticamente imposible saltarse alguna de sus escenas. Además, el toque rolero con esa burbuja de dialogos para profundizar en su drama belico le suma un buen par de puntos. Tampoco puedo evitar mencionar la actuación en captura de movimientos o el trabajo de Voice Acting. Quizás no esté a la altura de la serie Red Alert, pero… vaya que deja flashes. Tiene mucho cariño por detrás.

¿De qué va su historia? Corre el año 97, en un universo alternativo donde la Crisis de los Misiles de Cuba derivo en un conflicto bélico de escala global, (raro, ¿no?), una suerte de tercera guerra mundial. Dejo zonas irradias que fueron alteradas por completo transformando para siempre el equilibrio geopolítico del planeta. Entre todo ese caos aparece un nuevo mineral exótico. Bueno, no podría ser de otra forma. Supongo que el tiberio ya ha quemado todos los cartuchos. Ahora el protagonismo cae sobre la veta de Tempest, una extraña enredadera voltaica de color carmesí que se ha propagado como el agua por todo el globo alterando todo lo que toca y anticipando peligros aún más aterradores. Pero… no entraremos en Spoilers.

Como mencione más arriba, Tempest Rising sigue el patrón convencional de los RTS al ofrecer dos facciones con las que experimentar su campaña. Por un lado tenemos la Global Defense Force, una suerte de OTAN en esteroides, mientras que por el otro lado tenemos la Tempest Dynasty, una coalición formada por países de Europa y Asia. Una vez que escogemos una facción saltaremos directo a la acción, aunque los primeros episodios funcionan como un tutorial con el cual aprender o más bien recordar mecánicas o conceptos (manejo de unidades, ordenes, construcciones y un poco más) A medida que jugamos en su campaña las funciones se irán ampliando, como también las construcciones. A fin de cuentas, la campaña no deja de ser un bocadillo para su plato fuerte; el modo escaramuza. Tampoco voy a negar el encanto de su campaña, tiene mucha magia por detrás con ese enfoque cinematográfico que recordara a Command & Conquer. Bueno, todo recuerda a la obra de Westwood Studios, a fin de cuentas, es uno de sus mejores pupilos.

¿Una copia? No lo creo, Tempest Rising tiene mucha personalidad. Tiene muchas ideas atractivas que llegan a buen puerto. Además, la naturaleza de un RTS demanda seguir patrones familiares, es decir, construir una base, preparar un ejército e ir a darse hostias. Entonces, eso es exactamente lo que sucede con la obra de Slipgate Ironwork. Sea cual sea la facción que seleccionemos necesitaremos buscar recursos, en este caso tempest. Por lo tanto, la refinería será el acceso directo a una flamante librería de construcciones. Todo tipo de edificios desde tecnológicos, donde realizar investigaciones para desbloquear mejoras, como también fábricas o barracas, donde construir los corderos que enviaremos al matadero, (suena feo, pero es la realidad). Funciona como cualquier otro RTS, donde tenemos un momento para construir y otro para atacar. Dos pautas marcadas. Sin embargo, la magia reside en que tan rápido podemos hacerlo.

Una de las cosas que me ha llamado la atención son las ayudas de campo a las que podemos acceder bajo determinadas circunstancias para facilitar un poco más nuestro trabajo. No es una idea descabellada, puesto que se ha utilizado hasta el cansancio en el género, sin embargo, el concepto de la baliza para extender de manera móvil el alcance de producción me parece acertado. Es una forma realmente útil para mejorar las tácticas de cara a un combate. Especialmente en zonas donde es imposible acceder de manera normal, y necesitamos de aviones de carga, como la cuarta mision de la campaña de los GDF. Se pueden crear sinergias muy divertidas con esta opción, especialmente si tenemos un ingeniero para capturar estructuras neutrales para beneficio táctico. De todas formas, cada unidad cuenta con una serie de aptitudes especiales que lo convierten en un mini rambo dentro del campo de batalla.

Por ejemplo, con los jeeps son utiles para marcar unidades, y asi, facilitar el ataque dirigido por los drones de otros soldados o incluso podemos cargar un pelotón al vehículo blindado para que ataquen con mayor seguridad y utilizar su acción de aturdir para que los enemigos permanezcan desorientados, mientras le bajamos el cargador. De acuerdo a la afinidad que seleccionemos en las estructuras desbloquearemos diferentes unidades unicas, como el medico (útil para mantener a salvo a las unidades) la francotiradora, (nada que envidiarle a Natasha de Red Alert) como tantos otros. Son unidades especiales de modo que solo podemos tener una activa. Lo mismo sucede con la otra facción que cuenta con sus propias unidades o edificios característicos.

La mayor sorpresa proviene de su árbol de doctrinas y arsenal. Ofrece una serie de mejoras pasivas a cada unidad, como también otras que alteran por completo su modo de ataque. Pero tiene una trampa. Para utilizarlo necesitaremos espacios suficientes en la ranura de arsenal, y solo lo conseguiremos superando su campaña. Otra de las razones por la cual darle una oportunidad a su campaña. No está nada mal. Por lo general tiene objetivos claros ir del punto A hacia el B. Destruir aquel silo. Coger aquel edificio. Al tiempo que arroja un par de tareas secundarias con las que hacernos explorar un poco más el entorno. Quién sabe. Quizás encontramos una caja valiosa de minerales, (como sucedía en Command & Conquer). Los controles son exactamente los mismos al de cualquier otro RTS, aunque el paneo de cámara me resulta ajustado para los tiempos que corren. De todas formas, el zoom in/zoom out está bastante conseguido y proporciona una vista focalizada en la acción. Los controles son tan precisos como podríamos esperar, además se pueden personalizar a gusto para crear accesos directos o facilitar la micro gestión, (tampoco es que tenga mucha), sin embargo, para activar habilidades especiales de algunas unidades funciona bien. No tengo nada para reprocharle, el estudio danés me ha dejado realmente impresionado con lo que ha conseguido hacer en estos años. Un RTS con sabor old-school que rinde homenaje a esa joya sagrada que recordamos con tanto cariño. Además, el modo escaramuza es la cereza del pastel.

Puro orgasmo visual. Tempest Rising no será el juego más puntero técnicamente hablando, pero es innegable que tiene mucha belleza por detrás. Esa ambientación post apocalíptica con esa inquietante vibra de ciencia ficción le funciona de maravilla para representar las secuelas de una guerra, que parece no tener fin. Paramos alterados por completo. Ecosistemas cosechados. Todo ese verde tan característico reducido a un pedazo de mineral electrificado palpitando sobre el suelo como un corazón a punto de estallar. Esa mancha carmesí fuerte como un estigma, un recordatorio permanente de todo lo que tuvieron que sacrificar por su hambre. Un hambre insaciable por la tecnológica. Por el conocimiento. Por un pedazo de tierra. Por más. Allí, frente esa jungla de cristales rojizos se elevan monumentos; fábricas, talleres, barracas, campos, refinerías y toda clase de edificios de investigación. Todos con una enfermiza atención por el detalle con una construcción cuidada, lenta que revela sutilmente cada pieza de su engranaje cuando hacemos zoom in o zoom out. Es posible apreciar con mayor detalle cada una de sus características especialmente cuando manejamos unidades o entramos en combate. Las reacciones, cada una de sus animaciones. Los rastros que estos dejan sobre la superficie. Todo ese polvo. Todas esas manchas. Todas las exposiciones. Claramente, Tempest Rising tiene mucho por lo que hacernos suspirar aun más al apoyarse sobre el Unreal Engine 5 para dotar de efectos de iluminación dinámica, físicas avanzadas y renders de alta fidelidad que realzan explosiones y detalles del terreno. Tampoco olvidemos la presentación de su campaña con esas escenas cinemáticas o la descomunal banda de sonido producto de Frank Klepacki, es imposible no reconocer su mano. Cuando juntamos todos estos elementos tenemos una auténtica maravilla audiovisual.

¿Rendimiento? No se preocupen. Tempest Rising tiene una optimización de otro mundo. Funciona realmente bien. En mi equipo compuesto por un i9 10900 – 32gb Ram – 6800 XT 16gb obtuve aproximadamente 100fps con sus gráficos al máximo en una resolución nativa de 1440p, además, tiene todo tipo de escaladores con los que exprimir aún más esos FPS.

Me alegra saber que Tempest Rising aterriza en la nueva generación como una baliza. Lista para refugiar a todos aquellos que quedaron desamparados hace 20 años por culpa de EA. Es un RTS que coge lo mejor de C&C para adaptarlo a los nuevos tiempos, lo mejor que pudo sucederle al género. Una asignatura pendiente para veteranos como también para los recién llegados, no dejara indiferente a nadie. Es más, tiene todo para convertirse en el heredero al trono que dejo vacante la salida extraoficial de Westwood. Su debut oficial sera el 24 de abril, dentro de 7 días exactamente, pero pueden disfrutarlo ahora mismo con su edición deluxe.

Puntuación: 4 de 5.
  • Un RTS con un placentero sabor old-school.
  • El sistema de doctrinas y arsenal.
  • Controles intuitivos con una UI bastante limpia.
  • Las facciones, cada una tiene su encanto.
  • Se siente como un C&C, lo cual no esta nada mal.
  • Esa ambientacion Sci-Fi postapocaliptica le sienta de maravilla.
  • Algunas de sus unidades son espectaculares.
  • La idea de interactuar entre escenas con esa nube de dialogos...
  • Lastima que no lleva a ningún sitio.
  • Quizas apuesta demasiado a lo seguro, pero… tampoco esta del todo mal.
  • Esperar por su tercera facción.

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