FOGPIERCER [Análisis]

Título: Fogpiercer
Género: Deckbuilder y Roguelike.
Desarrolladora: Mad Cookies Studios.
Editor: Hooded Horse.
Fecha de lanzamiento: 17/07/2026.
Precio: $9,99.
Plataformas: PC.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Hooded Horse.

Con el tiempo he aprendido a mirar con otros ojos a los juegos de cartas, y aún más si tiene algún componente “roguelike” de por medio. Juegos como Loop Hero, Inscryption o Slay the Empire son los máximos referentes al momento de recordar la calidad de este género, que actualmente goza de cierto apogeo. Supongo que va siendo hora de re-considerar mi top de “deckbuilder games” Fogpiercer me ha hipnotizado un fin de semana completo. Perdí la cuenta de las veces que subí a sus vagones para cruzar la espesa niebla en busca de sobrevivientes. Por un momento me recordó a Snowpierccer, y fue allí, cuando finalmente comprendí que, la obra de Mad Cookies Studios era especial.

Una mañana despiertas solo para darte cuenta que, el mundo tal y como lo conocías, ha dejado de existir. En su lugar se alza una interminable bruma tan espesa como helada. Es el noveno infierno. Es el frio blanco. Es la larga noche. Los pocos que han quedado con vida se aferran con uñas y dientes a sus enormes monstruosidades de hierro y acero, como si fuera un Mad-Max alternativo. Los trenes con su motor perpetuo se ha convertido en la luz al final del túnel, una maquina con la capacidad para avanzar sobre los rieles del apocalipsis. Aun así, la niebla y el frio serán el menor de los problemas. No faltan los saqueadores de cuatro ruedas. Los vehículos blindados y los Jefes gruñones. Eso es exactamente lo que propone Fogpiercer, el fascinante videojuego de estrategia desarrollado por el estudio indie eslovaco Mad Cookies Studio y editado por los maestros de la estrategia en Hooded Horse, que continúan sumando maravillas a su catálogo de juegos, es más, esta misma semana lanzaran el acceso anticipado de Corsair Cove, una divertida aventura piratas sobre. Por un momento pensé que era otra aventura de cartas del montón, sin embargo, tras dedicarle un par de horas encontré un refugio para la ansiedad. Una aventura táctica con mucha adrenalina, estrategia, y como no, esa cálida satisfacción cuando todo sale bien.

Si bien, la historia no es uno de sus puntos más fuertes, eso no le resta encanto alguno. Mientras más tiempo le dedicaba, más razones encontraba para encariñarme con sus protagonistas, archienemigos, cartas especiales y todo su Lore. No solo eso, sino que tiene un ritmo de juego tan metódico, que es pura dopamina. Además, demanda tiempo para desbloquear todo lo que tiene para ofrecer. Durante sus origenes, Fogpiercer nos traslada al fin de mundo, hacia un escenario distopico asfixiado por una niebla mortal. En este mundo gélido, los pocos que quedaron con vida dependen enteramente de locomotoras fuertemente armadas para viajar entre asentamientos, comerciar y escapar de los peligros del exterior.  Aun así deben soportar los viajes de carretera contra toda una pandilla de saqueadores. Durante la aventura asumiremos el rol de un maquinista o conductor al mando de una expedición. El objetivo principal es trazar una ruta a través de un mapa de nodos ramificado, al estilo de los roguelikes clásicos, gestionando recursos escasos, mientras mejoramos la locomotora desbloqueando cartas con ventajas especiales, y como no, haciéndole frente a bandas de desquiciados motorizados que acechan desde la bruma. No hay segundas oportunidades sencillas: el viaje es largo, implacable y cada decisión pesa una tonelada de carbón. 

Fogpiercer sigue de cerca los pasos de Inscryption o Loop Hero, por lo que tiene muy buen pedigree. Aunque si tuviese que compararlo con algo más directo seria sin duda alguna con “Australia Did It” son prácticamente una fotocopia, aunque la obra de Rami Ismail aun sigue en proceso de producción. Volviendo a Fogpiercer, se trata de una aventura de naipes con un claro enfoque táctico a traves de un combate por turnos en una cuadricula de ajedrez. Con este amalgama de conceptos, Mad Cookie Studios nos deja claro que no teme en mostrar sus influencias, sin embargo, lo que lo hace destacar es la forma en que entrelaza su género con una temática vehicular muy marcada, que no tardara en recordarnos al eterno guerrero de la carretera, Mad Max.

La locomotora inicia su recorrido por una carretera apretada, que ira cambiando su aspecto a medida que avanzamos. Evidentemente existe una buena variedad de biomas que alteran el espacio de juego, por lo que tenemos que aprovechar al máximo cada pequeño cuadro del tablero. En el tablero comenzara a sumarse el resto de vehículos a los que deberemos dar caza para avanzar hacia la siguiente zona. La fusión entre estrategia, posicionamiento táctico y la gestión de cartas genera un ritmo frenético pero metódico, de tal forma que, el tablero de ajedrez se convierte en un campo de batalla. El tren puede avanzar o retroceder, pero demanda puntos de energía al igual que las cartas, por lo tanto, tenemos que usar con cabeza cada movimiento o naipe, especialmente en zonas avanzadas con convoy mucho más revoltosos que no temen en chocar, lanzar bombas o vehículos suicidas. Es un juego que requiere mucha lectura del escenario, anticiparse a movimientos y preparar cautelosamente cada ataque para evitar riesgos innecesarios. Afortunadamente, es posible recargar el punto de control, por lo que podemos regresar al último checkpoint para experimentar con diferentes tácticas hasta que consigamos dar con la ganadora. 

Prácticamente, el tren es el mazo de cartas. En el radica una de las innovaciones más divertidas. El mazo de cartas nace directamente de la configuración física del tren. De esta forma podemos acoplar hasta cinco vagones modulares diferentes a la locomotora principal.  Cada vagón, ya sea una unidad de artillería pesada, una ametralladora minigun, una grúa táctica, escudos protectores o vagones hackers capaces de desviar enemigos, aporta su propio conjunto de cartas específicas a tu mazo de combate.  Modificar el tren significa alterar directamente las opciones estratégicas en el campo de batalla. Los enfrentamientos ocurren sobre una cuadrícula cuadrada donde el tren se sitúa siempre en el centro o al frente. Durante el turno iniciamos con un número limitado de puntos de acción para gastar moviendo cartas, usando habilidades o ejecutando ataques. Los enemigos llegan en oleadas por lo que siempre nos superaran en número, rodearan y replican movimientos, por lo que permite planificar jugadas con precisión quirúrgica.   Si hay algo que define el núcleo divertido de las peleas en Fogpiercer es su amor por la táctica y el daño colateral. No se trata solo de infligir daño plano de vida, sino de manipular el entorno. Con esto quiero decir que podemos usar cartas de artillería para darles un empujón lateral y lanzarlos contra una pared o fuera de los límites.  De la misma forma podemos usar la grúa para coger un vehículo y enviarlo al vacio absoluto, de esa forma evitamos un posible ataque. Hay mucha variedad en los vagones; espadaz, grua, arpones, carga de escudos y mucho más. Es más, incluso podemos hacer que los enemigos se estorben entre sí, obligándolos a dispararse mutuamente o provocando reacciones en cadena explosivas. 

Hablemos de números, Fogpiercer tiene mucho contenido, pero su gran mayoría permanece bloqueado hasta darle una, dos, tres o varias pasadas. Al principio tendremos que encariñarnos con Monica, una experta cosechadora de hielo capaz de congelar enemigos. A fin de cuentas, sera la primera conductora a la que tendremos acceso, por lo que para desbloquear el resto necesitamos superar el juego y completar algunas misiones, como desbloquear un determinado número de cartas, conocer a otros conductores o superar a sus archienemigos. Cabe destacar que, cada conductor cuenta con sus propias habilidades especiales que se recargan al cumplir diferentes requisitos. En cuanto a las cartas, existen poco más de 170 cartas con una buena variedad de atributos para aprovechar tácticas ofensivas o defensivas. Aunque necesitamos experimentar con los vagones y dedicarle tiempo a cada uno para ir desbloqueando su propio deck. Por ejemplo, el vagón del arpon trae consigo sus propias cartas de ataque o defensa, y lo mismo sucede con la ametralladora, el artillero o la espada. Lo mismo sucede con sus biomas, que se puede incrementar la dificultad de la niebla para que sus retos sean mayores, como si no fuese suficientemente difícil tal y como esta.

Artísticamente es una pinturita en movimiento, el estilo cell shading le queda fenomenal. Cada uno de los coches tiene su propia personalidad, y está diseñado para representar de forma visible sus ataques y agresividad para que tengamos presente sus posibles movimientos, y de esa forma anticiparnos a cada ofensiva. Me encanta como usa el azul para marcar los escudos defensivas, como también los efectos visuales de las bombas o disparos, las llamas saliendo del capo de un vehículo para más tarde llevarse una explosión en cadena. El tablero de ajedrez se siente algo desabrido, pero los elementos ambientales son los que enriquecen de vida cada tramo, sus escenarios traen consigo árboles, postes de luz, bloques de hielo y muchas otras más, que podemos usar a nuestro beneficio para que los vehículos sean envestidos por estos objetos inamovibles. Las cartas tienen un diseño minimalista, colorido y muy cuidado, que resulta agradable ver cuando toman vida cuando las activamos.

Fogpiercer es puro vicio. Entre a su mundo sin demasiadas expectativas, y me encontré una y otra vez intentando superar su espesa bruma gélida. Solo una partida más, y… terminaron convirtiéndose en aproximadamente 20 horas pegado a la pantalla. Hay algo tan reconfortante en despedazar vehículos a bordo de un tren. No hay duda alguna que, Mad Cookies Studios ha logrado combinar lo mejor de los roguelike con la construcción de mazos para dar vida a una aventura táctica con mucha personalidad, adictiva e inteligente, donde cada batalla se siente como un laborioso puzzle. Planificar cada partida para más tarde dejar correr el tiempo y observar en cámara lenta como todo se desarrolla es pura poesía. Disfrutar del placer de empujar coches hacia un árbol o al borde de un abismo es todo un shot de adrenalina, que deseaba que no se acabase jamás. Fogpiercer tiene historia, aunque solo la toque de manera superficial, y ofrece más de 170 cartas con las que trastear en su locomotora. Sin lugar a dudas, se trata de uno de los posibles sleepers del año, que no tiene desperdicio alguno. Denle una oportunidad y suban a sus vagones para vivir un viaje por el fin del mundo.

Puntuación: 4.5 de 5.
  • Un roguelike de cartas con una vuelta de tuerca refrescante.
  • Los vagones y la variedad de opciones que ofrecen de cara a cada partida.
  • Su apartado artistico es precioso.
  • El Gameplay es pura dinamita.
  • Cada batalla se siente como un puzle, demanda paciencia, atencion y mucha preparación.
  • Una historia que podria dar para más.
  • Su mundo recuerda a Snowpiercer, pero esta algo desaprovechado.

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