Título: Pacific Drive.
Género: Supervivencia.
Desarrollador: Ironwood Studios.
Editor: Kepler Interactive.
Fecha de lanzamiento: 22/02/24.
Precio: $14,99.
Plataformas: PC y Playstation 5.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Kepler Interactive.
Despedimos febrero con un sleeper, uno de esos juegos del que seguramente no escucharon absolutamente nada, pero que es una jodida maravilla. ¿No es genial? Encontrarse con un juego que ni siquiera sabias que existía, pero que en el fondo era justo lo que necesitabas. Eso es lo que sucede con Pacific Drive, la carretera fantasmagórica de Ironwood Studios, que ha llegado para librar una batalla imposible en una de las semanas más bendecidas para los fanáticos del género de supervivencia y exploración. ¿Por qué se preguntaran? Inflexion Games adelanto el lanzamiento de Nightignale para no cruzarse con Sons of the Forest, próximo a despedirse del acceso anticipado con su versión 1.0. Dos colosos. Dos bestias pardas. Y sin embargo, la gente de Ironwood Studios no se dejó intimidar, en lo absoluto. Al contrario! Pisaron más fuerte el acelerador para dejarnos una de las sorpresas más atractivas del año. Pacific Drive es un bicho raro del género, un coctel tan delicioso y adictivo que lo necesitaremos por intravenosa. Comparte rasgos con los mencionados, al tiempo que introduce su propia personalidad en una carretera ochentera de Sci-Fi que no tiene nada que envidiarle a Stranger Things. Una zona de exclusión con toda clase de anomalías que serán el sueño más húmedo de cualquier seguidor de la serie S.T.A.L.K.E.R.




La obra de Ironwood Studios cuenta una historia misteriosa rodeada por toda clase de experimentos científicos, que han generado alteraciones en una zona de exclusión. Como consecuencia de tales actos viajaremos en un interminable loop sobre una península inestable, que no tardara en recordarnos al mítico “S.T.A.L.K.E.R.” Con las direcciones de Oppy, “la compañera de radio” llegaremos a su antigua gasolinera, que se convertirá en una especia de templo sagrado, donde descansar antes de emprender viaje o realizar mejoras con los materiales adecuados. Debajo de toda esa capa de pintura, chatarra y oxido se esconde un buen thriller de ciencia ficción ambientada en un mundo encantadoramente cruel. Retorcido, pero… de un atractivo sin igual con un lenguaje visual muy cuidado. Los diálogos son uno de los tantos medios narrativos que se utilizan para impulsar su historia. Aunque para disfrutar todo lo que tiene para ofrecer necesitaremos abrir bien los ojos; analizar cada objeto , rastrillar cada trastienda o casa, admirar marquesinas, grafitis y el propio entorno. Todo tiene algo para contar y depende de nosotros descubrirlo. Existen documentos, diarios y los tradicionales textos informativos, como también llamadas de radio, pero… la verdadera historia se esconde por encima de esos papeles y se respira en el propio aire. El tutorial arroja toneladas de información de una forma masiva en un periodo tan corto de tiempo que nos hará huir de su trama, pero… si resistimos a la tentación encontraremos una aventura, que no tiene nada que envidiarle a Oxenfree.
¿Qué es Pacific Drive? Simple, un juego de supervivencia sobre ruedas con un acento importante en la conducción y construcción de objetos. Como tal tendremos que recolectar toda clase de materiales, (chatarra, plásticos, vidrios, líquidos, y mucho más), para posteriormente construir equipamiento, sean herramientas (martillos, palancas, chatarreros, soldador, kit de bombilas, kit de baterias) o mejoras para el coche. El vehículo funciona como un refugio sobre ruedas, por ello debe estar equipado con lo mejor de lo mejo (carrocería de acero, puertas aisladas, ruedas de todoterreno, parachoques de acero), y así, evitar una derrota inminente en ese yermo. Pacific Drive funciona como cualquier otro juego de supervivencia con unos tiempos marcados para la exploración y construcción. Todo comienza en “la gasolinera” santuario de cualquier decorador de interiores. Allí podemos trastear con las estaciones de trabajo para retocar el coche ya sea a base de arcilla o con algo de electricidad. Si pasamos demasiado tiempo en el yermo llegaremos con un vehiculo «poseído» por lo que toca usar el visor de curiosidades para realizar un diagnostico más exhaustivo. Cada taller se puede mejorar, pero necesita de materiales. Con los recursos correspondientes desbloquearemos mejoras; faros más precisos, butacas especiales, radares, frenos de mano y un sin fin de elementos. Sin embargo, hay una trampa. Necesitan recursos (chatarra, engranajes, placas de acero, líquidos, pero también voltaje, y la única forma de conseguir este ultimo, es cosechando anclas de energía. Estas vienen de tres niveles: estándar, inestables o corruptas, siendo estas dos ultimas un verdadero dolor de cabeza al estar solo disponibles en zonas comprometidas con toda clase de anomalías y tormentas. Un verdadero riesgo que solo podemos superar con un coche muy bien equipado, y un maletín colmado de consumibles, (bidones de gasolina, kit médicos y arcilla reparadora) Caso contrario, ni siquieralo, de fallar perderemos abruptamente todo lo que conseguimos y regresaremos, una vez más, a la gasolinera.




Con esto se marcan el ritmo de juego, que funcionan como un “rogue-like” en el que avanzamos de manera lineal por un camino fijado con tipo de condicionantes en sus regiones que afectan drásticamente la dificultad, y castiga con una muerte inmediata, pero… también da un respiro dejando intacto todo lo que construimos en la gasolinera, y los objetos que almacenamos en sus taquillas. Para tratarse de un juego de supervivencia no encontraremos enemigos tradicionales, es decir, no hay forma correcta para defenderse tan solo podemos prepararnos para superar los retos que encontraremos en cada escenario. Eso no le resta acción alguna. Los picos de tensión son constantes y las anomalías, y robots llueven desde todo tipo de direcciones, ya sea para remolcar a gran velocidad por el bosque haciendo que choquemos con todo lo que encontramos por delante o drenando la energía del vehículo con su electricidad al grado de «embrujarlo» para que este actué por sí mismo. No hay forma de equipar armas de cuerpo a cuerpo. Al contrario, todos los objetos que podemos equipar son más bien herramientas que cumplen una función en específica, ya sea para reducir a chatarras algún que otro objeto electrónico o vehículo, cómo las tradicionales palancas para desbloquear puertas, maletines o armarios bloqueados. También existe un martillo neumático que permite romper vidrios para recolectar recursos valiosos, que posteriormente necesitaremos para craftear objetos de interés con alguna que otra receta.
Pacífic Drive es un juego “llevadero” pero metódico con un acento muy importante en esto último. Los tiempos y procesos son realmente importantes. El tono de simulación y realismo que busca en su propuesta es admirable; girar las llaves para encender el coche o la palanca para evitar la marcha atrás, echarle gasolina desde un surtidor o bidon, remover puertas o el retrovisor. Está plagado de pequeños detalles que se deben revisar constantemente para evitar cometer cualquier tipo de error. Aunque no lo parezca clavar reversa o abrir la puerta es un tema importante, especialmente si cargamos un ancla para dejarla en el coche (que es la única forma de recolectar este material) necesitamos tener la puerta abierta desde un primer momento porque no podemos realizar ambas acciones al mismo tiempo. El terreno tiene un diseño intrincado y dejar en el suelo objetos no tardaran en comenzar a rodar, y si no clavamos la reversa lo mismo sucederá con el coche. Regresando con las anclas, son uno de los recursos más valiosos, pero de un funcionamiento inestable, es decir, al quitarlas de su campo de protección comenzaran a llover toda clase de anomalías extrañas por lo que tenemos que ser rápidos en su “cosecha” Y si juntamos una determinada cantidad podremos acceder a un portal que nos enviara de regreso a la gasolinera. Esto será algo importante porque al entrar a la zona no podemos regresar exactamente por donde vinimos, sino que tendremos que buscar una salida extra.
Técnicamente no es ninguna maravilla, con más flaquezas que aciertos, especialmente durante la noche, no se ve absolutamente nada. De todas formas, según la iluminación y el entorno encontraremos zonas muy «vistosas» producto de su acertado diseño artístico que camuflar las asperezas técnicas para darle protagonismo al “Coche fantástico”. Afortunadamente el coche y la estación de servicio corren mejor suerte y tienen un modelado de alta resolución tanto en interiores como exteriores, producto de su enfermizo nivel de personalización. Una cosa es realizar modificaciones mecánicas cambiar el motor, parachoques, puertas, añadir bucales, y otra muy distinta tomar una lata de aerosol para pintarlo del color que deseamos para posteriormente dejarle dibujos de arcoíris a lo My Little Pony o incluso tener una figura de Laika sobre el tablero del coche. Y ni hablar de la gasolinera que permite añadir toda clase de equipamiento y mejoras, (más que necesarias para tener suerte en la carretera). Son un puñado de detalles que en conjunto crean una experiencia de juego inmersiva.
Realismo que se cae a pedazos por la pobre optimización. Pacific Drive no luce como un juego de nueva generación, y sin embargo, consume tantos recursos como si fuese un jodido Benchmark sintetico. En mi equipo compuesto por un i9 10900 – 32gb DDR4 3600mhz – RX 6800 XT – Nvme 2TB Gen4 – en su calidad máxima, (todo en ultra) a una resolución nativa de 2560x1440p me ha costado mantener los 60fps, es más, por momentos se ha arrastrado durante un buen tiempo por los 40fps, y no solo eso, sino que cada tanto pega alguna que otra rascada digna del Unreal Engine con su temita del «stuttering». Esto hara que nuestra experiencia por el yermo sea agridulce con una gran, gran amargura. Solo resta esperar a que en sus futuras actualizaciones terminen de limar ciertas asperezas técnicas para que se deje disfrutar como corresponde.




Por su parte, los escenarios tienen un acabado visual más bien humilde con objetos de baja resolución, casi tan planos como una pendiente. No todos corren el mismo destino, los “enemigos de chatarra” tienen un diseño de lo más peculiar y tienen un comportamiento agresivo y de lo más errático al cruzarnos con uno de ellos no sabremos que esperar. También encuentro que los efectos visuales están realmente bien con tormentas radioactivas y anomalías que dejan composiciones atractivas, especialmente en los tramos finales con esa virulenta lluvia de partículas toxicas o imanes voladores anclandose al coche iluminando la fría noche con su intenso azul eléctrico. Este tipo de anomalías, (dignas de S.T.A.L.K.E.R) sustituye al tradicional “enemigo” al plantarle una capa de aleatoriedad tan cruda y dura que se convertirá en una dura pesadilla de superar. Todo puede irse al demonio en un segundo, y esa es justamente uno de sus grandes encantos. No sabemos que encontraremos en ese yermo o bosque radioactivo. Nunca estaremos preparados al 100% e incluso si pensamos estarlo nos demostrara por las malas que no era el caso. No tardara demasiado en aventarnos por los cielos, tal vez arrojarnos al vació con un chispazo eléctrico o embrujando a nuestro compañero metálico “el coche”. Esto último deja escenas curiosas, divertidas a la vez que estresantes, pues, el motor se apaga por si solo o el capot se levanta lo que impide la visibilidad. La radio también se enciende y comienza a sintonizar emisoras de una época perdida en la estática. Un sinfín de eventos aleatorios que nos invitan a pensar sobre la marcha y adaptarnos. ¿No se trata de eso la supervivencia?
No sería un auténtico viaje de carretera sin algo de música y la emisora del coche tiene un par de “Rolas” de corte sintético con vibra ochentera, que fortalecen aún más esa ambientación de Sci-Fi. Sucede que cuando los diálogos se detienen y los paneles informativos pasan al retrovisor, la música comienza a tomar mayor participación, y no solo ella, sino también la propia naturaleza con sus sonidos ambientales. Sonidos que funcionan a modo de apoyo para guiarnos por sus áreas radioactivas, especialmente cuando una tormenta se avecina, y necesitamos hacer los preparativos para echarnos a rodar lo más pronto posible. Me encanta la jukebox de la gasolinera. No será una filarmónica, pero le añade una capa extra de atmósfera a su propuesta. Sin embargo, lo mejor son las sincronizaciones aleatorias, cada tanto el coche toma vida propia, y como tal, lo demuestra revelándose acechando con sus emisoras, que cuentan historias de lo más perturbadoras y mantienen ese tono de “Chassing Static” que tanto busca conseguir el estudio norteamericano.
Extraña fue la noche en que surgió ese yermo radioactivo, pero aún más extraña fue la frecuencia seductora que sintonizaba las estrellas negras en sus cielos. Levante la mirada para orientarme, y sin embargo, la ceniza me dirigió a un lugar abandonado. La radio balbuceaba estática, y de pronto, me encontré con las manos sobre el volante conduciendo hacia la carretera perdida de Pacific Drive. El asiento era tan suave y aterciopelado que, simplemente no quería dejarlo atrás. Pero… necesitaba mejorar. Todo el maldito coche necesitaba un retoque, si deseaba tener una oportunidad de sobrevivir. Y asi, eche la moneda a la suerte para intentarlo una vez más. Ahora con más experiencia. Ahora con más paciencia. Ahora menos confiado. Quizás encuentre una salida. Tal vez halle el camino a casa. Saque el mapa y busque durante horas por sus rutas salvajes. Viaje a lugares imposibles con todo en contra, y por alguna extraña razón sus portales continuaban escupiéndome a esa gasolinera. Esa maldita gasolinera en un lugar abandonado.

Pacific Drive hace un trabajo envidiable al mantenernos atrapados en su universo, y no es para menos, maneja unos niveles de inmersión con unos picos de tensión, que serán el nirvana de cualquier masoquista. Supervivencia al extremo conduciendo un coche en un yermo de pesadillas absolutas. Una curiosa mezcla entre los Cazafantasmas y Mad Max, con unos conceptos de juego muy bien medidos, (puede que demasiado bien), lo que deja poco espacio para las imperfecciones propias convirtiendo el ritmo de juego en una hueso duro de roer, (por sus desbalanceados picos de dificultad). ¿Mejoras? la optimización necesita unos retoques para alcanzar su mejor estado, especialmente durante las tormentas. ¿Algo más? la conducción del coche y las físicas no son del todo finas considerando la topografía del suelo. Pero… con sus falencias, Ironwood Studios tiene algo especial allí dentro, un juego diferente y único, con una historia paranormal por contar, y como ávidos lectores de las artes oscuras rascaremos impacientemente cada detalle de su guion. Otro juego de supervivencia y construcción, pero… en movimiento. ¿El soplo de aire fresco que necesitaba el género? Posiblemente.
Puntos Positivos:
- Supervivencia sobre ruedas en su estado puro.
- Esa mezcla de cazafantasmas y Mad Max le sienta de maravilla.
- Una ambientación digna de S.T.A.L.K.E.R. con un tono de Sci-Fi muy conseguido.
- La aleatoriedad de la zona con sus anomalías, un puñetazo de nostalgia.
- Un puñado de contenido por desbloquear.
- La enfermiza atención por el detalle en el manejo del coche.
- Por momentos se siente facil, pero…
Puntos Negativos:
- Todo puede irse al demonio en un abrir y cerrar de ojos.
- Tutorial denso y masivo.
- La optimización necesita una actualización importante.
- Ciertos fallos de traducción y localización.
