The Knightling [Análisis]

Título: The Knightling
Género: Aventura.
Desarrolladora: Twirlbound.
Editora: Saber Interactive.
Fecha de lanzamiento: 28/08/2025.
Precio: $18,99.
Plataformas: PC, Xbox Series y PlayStation 5.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa ofrecida por Saber Interactive.

Cuando la esperanza se ha perdido. Cuando los héroes han desaparecido. Cuando todo parece haber llegado a su fin, solo un pequeño caballero novato pondrá al mal de rodillas. Con su valeroso y enorme escudo, el joven escudero se convertirá en el nuevo faro de Clesseia. Listo para recuperar a su mentor y librar sus tierras de las oscuras alimañas que corrompen sus tierras. Llevo poco más de dos semanas jugando a la adorable aventura de Twirlbound, (recordemos que en el pasado nos dejaron su precioso PINE), por lo que tienen algo de experiencia en la materia. Ahora apuestan por un formato Zelda like en un entrañable aventura fantasía, es más, se siente como un cuento de hadas de los 90s, de esos que podias encontrar un sábado en la mañana al encender la TV para mirar Cartoon Network. Saltemos al reino de Clessia para descubrir que encontraremos en sus tierras.

Debo admitir que, imaginaba que se trataría de un plataformas en 3d con un mundo abarrotado, es decir, con importantes restricciones, sin embargo, lo que encontré fue un enorme patio de juego, de una escala abrumadora. Usa muy bien su diseño para impulsar un estilo de juego vertical con el plataformeo como base central, y al mismo tiempo, expande ligeramente sus fronteras para llevarnos hacia nuevos territorios. Paisajes que abrazan la naturaleza para mostrar una pizca de su belleza: frondosos bosques, malolientes alcantarillas con bichos de pocas pulgas, ruinas ancestrales con tecnologías imposibles, yermos tan dorados como un desierto, majestuosas montañas con valles misteriosos, y aldeas medievales con peculiares habitantes. The Kngihtling tiene una enorme variedad de biomas, y esto hace que su exploración sea mucho más divertida. Cada tanto chocaremos con un nuevo territorio, un nuevo rostro con quien charlar, un nuevo npc en apuros al que rescatar, un nuevo mercader con quien comerciar. Tiene un mundo tan rico, que es imposible quedarse parado solo un segundo. Se siente como un llamado de la naturaleza: correr, saltar, buscar objetos o rescatar monigotes. Dejarse sorprender por los misterios que circundan sobre sus ruinas y que nos hablan a través de sus  dibujos. Existen cientos de retos ambientales que esperan al ojo más agudo para ser correspondidos.

¿Qué hay de su historia? Supongo que cumple con lo justo. Tampoco esperen una historia de fantasía medieval alocada, ni nada por el estilo. Más bien, sigue los patrones de un cuento de hadas, es decir, un arte colorido y caprichoso casi tan vibrante como una historia de disney. Lo acompaña un pequeño guerrero que se ve acorralado contra la pared forzado a convertirse en el nuevo héroe, tenemos un precioso reino envuelto en un tenue manto de oscuridad, y por último un villano malhumorado y mañoso con un interminable ejercito de alimañas a las que pulverizar. Al unir todos estos elementos tenemos como resultado una aventura de fantasía de manual, un tanto, tradicional que no será ninguna maravilla, pero que divertirá tanto a pequeños como adultos. Además, los valores que deja por detrás nuestro encantador protagonista, mientras realiza una intensiva búsqueda por su mentor: Sir Lionstone, son más que admirables, dejando importantes enseñanzas por detrás. Justamente, es eso lo que hace tan especial a este tipo  de juegos, toca con mucha suavidad conceptos tan olvidados como la valentía, la camaradería y el bien mayor. 

Supongo que es momento de hablar de su jugabilidad, una de las grandes virtudes de esta aventura. Básicamente se trata de una aventura de accion con una buena dosis de plataformeo, y muchos retos ambientales por detrás. Las similitudes con Zelda o Inmortal Fenyx Rising son más que evidentes, ha tomado una excelente referencia para inspirarse, lo que no está nada mal. Al contrario, ayuda a focalizar sus ideas hacia la dirección correcta. El protagonismo de la acción recae exclusivamente sobre el escudo de Sir Lionstone, tanto ofensiva como defensiva, que dicho sea de paso, también podemos mejorar en la forja más cercana, aunque antes necesitaremos un buen puñado de materiales, por lo tanto, es necesario rastrillar cada uno de los recovecos de sus escenarios y ayudar a cuantos NPCs lo requieran para conseguir la chatarra o materiales necesarios para desbloquear el próximo movimiento o ataque especial. Con esto en mente, siempre estaremos en movimiento removiendo cada roca, cada cofre, cada…. En busca de ese algo especial.

Con respecto a sus mecánicas, no hay demasiado. El escudo funciona como una herramienta multiuso, al estilo Mr. Gadgets, es decir, no hay una espada principal que blandir: el escudo es la única herramienta que podemos adaptar a conveniencia para realizar lo que necesitemos en cada situación. ¿Golpear enemigos? No te preocupes, puedes machacarlos con combos interminables e igual de violentos. ¿Defenderse? Por supuesto, puedes ocultarte detrás de su grueso acero para detener cualquier tipo de proyectil o más bien reflectarlo hacia donde deseas. Su Gameplay abre una extensa rama de opciones con las que evitar caer en la monotonía. Twirlbound lo aprovecha al máximo cada una de sus ideas para desarrollar un sistema de combate simple, pero intuitivo: bloquear y contrarrestar ataques, realizar embestidas y combinaciones poderosas, o incluso lanzar el escudo como proyectil contra enemigos lejanos. El juego nos obliga a pensar con estrategia defensiva: el escudo se usa para parar golpes y crear aperturas en el enemigo, antes de golpear de vuelta. Esta táctica de “la mejor defensa es un buen escudo” se refuerza con mecánicas de combates interesantes como parrys y combos de contraataque, dando profundidad a cada encuentro.

Además, el escudo no solo vale para pelear: sirve como plataforma y “vehículo” improvisado. El Knightling puede sentarse y deslizarse montaña abajo sobre el escudo – al más puro estilo Breath of the Wild–, e incluso planear por el aire tras saltar. De hecho, deslizarse se siente tan natural que el diseño del entorno lo fomenta: cualquier colina o techo inclinado es una invitación a lanzarse con el escudo. Con el tiempo se desbloquea la capacidad de planear brevemente, lo que aumenta la verticalidad de la exploración. Además, existen misiones especiales de “contrareloj” donde debemos superar obstáculos y llegar a un determinado lugar tan rápido como podamos, por lo que tenemos que aprender a dominar las virtudes del escudo para navegar por su terreno de forma rápida y precisa. Estas mecánicas de movimiento no son meramente anecdóticas: el juego premia la exploración y los desafíos de plataformas. Al completar misiones secundarias y resolver puzles ambientales obtenemos elogios o recompensas que se usan para mejorar nuestras habilidades y el propio escudo. Por ejemplo, podemos ampliar la barra de salud o potenciar el lanzamiento del escudo. También hay cuevas y mazmorras especiales (más orientadas al puzle o al combate) que ofrecen pruebas avanzadas. Equilibra batalla y parkour: mientras peleamos con caballeros esqueletos o monstruos de enredaderas, el escudo permite sortear obstáculos, alcanzar plataformas elevadas y descubrir atajos secretos.

Ahora su arte es una pinturita de museo. En cada uno de sus pixeles se respira ese aire de fantasia medieval que tanto gusta, es más, recuerda a dibujos animados de los 90s, pero sin caer en la monotonía. Sus escenarios están repletos con detalles, y su reino se siente tan vivo que reacciona a nuestras acciones. Mención especial a sus rompecabezas ambientales que llenan de encanto cada hueco de sus biomas. Por su parte, los personajes tienen siluetas redondeadas y expresiones sencillas, además tienen esa particularidad de las máscaras que los dota de una personalidad. Por ejemplo, un aldeano agricultor puede tener una máscara de búho y un herrero una de zorro, dando personalidad inmediata sin necesidad de retorcidos diálogos. Los colores son saturados (verdes vivos en praderas, azules intensos en ríos, dorados en dunas) lo que hace resaltar la fantasía del lugar. Tampoco tengo quejas con su rendimiento, es un juego que funciona realmente bien sin ningún tipo de problema de estabilidad.

Twirlbound regresa con un zelda wanna be bastante competente que despierta todo tipo de sensaciones. Además, lo adereza con un divertido Gameplay en un fantástico reino de fantasia medieval con una simpatica dirección artística. Quizás no reinventa nada nuevo, pero se apoya sobre fuertes cimientos que le dejan resplandecer cada una de sus virtudes. A través del acero de su escudo muestra sus grandes bondades jugables, una herramienta universal que dejaría en pañales al mismísimo cinturón de Batman. Detrás de eso se teje una emocionante historia de fantasía que recordara a un cuento de hadas que podríamos encontrar en Cartoon Network un fin de semana.  Twirlbound arroja sus ideas más salvajes en un mixer para más tarde obtener un elixir delicioso de pura acción, exploración y plataformas. Elementos que marcan un paso divertido con cientos de actividades alocadas para completar. Sus influencias claras (Zelda, Okami, Immortal Fenyx Rising y tantos otros) le dan la inyección de adrenalina que necesita para mantenerse de pie, además, sus propias ideas originales, no estan nada mal. Una aventura divertida con mucho encanto, ideal para amenizar la espera por Silksong.

Puntuación: 3.5 de 5.
  • Esa pinta de cuento infantil le sienta de maravilla.
  • Artisticamente es una maravilla.
  • La flexibilidad que ofrece el escudo al momento de encarar combates.
  • Un reino de fantasia medieval emocionante con muchas actividades.
  • Sus rompecabezas ambientales no estan nada mal.
  • Algunas zonas poco inspiradas.
  • Bugs puntuales que empañan la experiencia.

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