TUNIC [Review]

Título: TUNIC.
Género: Accion y Aventura.
Desarrolladora: Andrew Shouldice.
Editora: FINJI.
Fecha de lanzamiento: 16/03/2022.
Precio: $329,99 ARS.
Plataformas: PC, Xbox One, y Xbox Series S/X.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por FINJI.

Un nuevo año, un nuevo juego, y un nuevo zorro como protagonista. No es ninguna novedad que los desarrolladores tienen un cariño especial por estos curiosos animales, y todo el rollo místico que gira sobre ellos. No me malinterpreten, no es nada malo, en lo absoluto. Más bien todo lo contrario. En su momento disfrute el conmovedor relato de David Wehle con The First Tree o perderme en la belleza nórdica de Spirit of the North. Además, debo admitir que aun espero con una enfermiza desesperación por la cruda realidad de Endling por parte de HeroBeat Studios junto a HandyGames. Luego de unas semanas intensivas en las tierras intermedias de Elden Ring, ha llegado a mis manos TUNIC, aquella gran maravilla que tenía cocinando en silencio Andrew Shouldice y compañía durante más de siete años. Lo veía en pantalla y no lo podía creer. Otra isla, otro tesoro ancestral por ser descubierto, otro heroico zorro como protagonista. La simpleza de su premisa y la preciosa visual no tardo demasiado en seducirme, y allá a donde mirase solo encontraba más incógnitas que respuestas. Muchas de sus grandes maravillas están ocultas nadando sobre la superficie, y mimetizándose con los objetos, esperando a gritos a ser resueltas por el ojo más agudo. No será hasta que transcurra un buen puñado de horas que podremos comenzar a sentir la grandeza de esta pequeña leyenda sagrada.

A simple vista, TUNIC luce como un juego del montón, otra pintoresca aventura de acción con una cámara isométrica protagonizada por un zorro y una espada, pero dicen que la verdadera belleza reside en lo más profundo, y este es otro gran ejemplo de ello. Esta odisea da inicio en los pies de una playa, allí con las olas del océano chocando contra las rocas y salpicando su fría agua en aquel suave pelaje del pequeño animal. Al cabo de unos minutos despertamos inquietos y vulnerables en unas tierras desconocidas. Mientras seguimos las direcciones locales alcanzamos una cueva con un garrote. Finalmente, un arma con la que hacerle frente a la adversidad, pero no tardara en quedar obsoleta frente a los arbustos al no tener un filo para podarlos. Poco a poco nos adentraremos en las profundidades de aquel misterioso reino solo para ser cegados por el radiante resplandor de una puerta dorada, que encarcela un gran tesoro.

A lo largo de la aventura podremos equipar múltiples objetos con los que enfrentar a la adversidad, tales como espadas, escudos, ganchos, petardos, y consumibles que mejoran momentáneamente las aptitudes del zorro. Cabe destacar que también podremos mejorar a nuestro peludo compañero, al sentarnos a descansar en los altares podremos acceder a la rama de mejoras siempre y cuando contemos con ese ítem en nuestro inventario, por lo que la barra de salud, estamina o mana se irá incrementando del mismo modo será posible potenciar las destrezas defensivas y ofensivas para resistir más en aquel oasis.  

A pesar de contar con todo un equipo destructivo, la mejor herramienta será un simple manual. Aquel libro sagrado se ira reconstruyendo a medida que avanzamos en la historia, y se convertirá en nuestra guía al recoger en sus preciadas páginas todos los mapas, consejos, técnicas especiales, y como no, los más profundos secretos. Pues, como mencione anteriormente, TUNIC es mucho más de lo que aparenta a simple vista. No todo se soluciona con la acción, y lo aprenderemos por las malas. Esta épica aventura tiene lugar en unas tierras desconocidas por lo que necesitaremos un buen mapa para orientarnos, y mejor aún para ir marcando los atajos que iremos desbloqueando, como si se tratase de un metroidvania. Aunque para ello tendremos que estar atento a los pequeños detalles, pues al tener una cámara isométrica estática muchos de los caminos secundarios no serán evidentemente visibles, pero con un poco de atención encontraremos la forma de bajar a la playa, entrar a una cueva, dar con ese cofre que miramos en las alturas u otras tantas cosas.

Existen un puñado de localizaciones a las que tendremos que visitar para alcanzar nuestro flamante tesoro, esta aventura nos arrojara a las profundidades de un bosque para enfrentarnos a gigantescas arañas y guerreros olvidados en sus ruinas, como también a un tenebroso cementerio para huir de las esqueléticas almas en pena y sus carroñeras aves rapaces. Finalmente encontraremos algo de tranquilidad en una colosal biblioteca, solo para ser recibidos por un maniático. Los secretos y misterios dan vida a TUNIC, y nunca será suficiente. Allá a donde miremos encontrar algo con lo que sorprendernos o una nueva forma con la que estrujarnos las neuronas por un puñado de horas. Por su parte, la duración ronda las 10 o 12 horas, sin embargo, para conseguir todos sus coleccionables y descubrir todos los secretos que esconde aquel paraíso necesitaremos poco más de 25 o 30 horas.

En un inico se siente simple y monotono, sin ningún tipo de incentivo, salvo la mera expectación de una gran conclusión. Pero mientras avanzamos y la forma en que realicemos ciertas resoluciones, las mecánicas que emplearemos y aprenderemos durante nuestra aventura. Es lo que harán que sea una experiencia desafiante y esperanzadora, cada zona presentara un reto muy particular, lo que implicara analizar y observar minuciosamente el escenario. Sera bastante común encontrarnos estancados, pero gracias a la libertad de su mundo podremos explorar por nuevos caminos y junto a ello tal vez hallar la solución a lo que nos mantuvo pensando durante horas anteriormente o por el contrario usar el manual sagrado con las notas recogidas.

A partir de allí podremos superar las barreras lógicas y abrirnos paso por los tesoros de una civilización caída en desgracia. La exploración es la base principal, no hay huds, ni marcadores, nada que señale a donde debemos ir o que tenemos que hacer, todo se va desarrollando a medida que exploramos el escenario. Quizás la mayor de sus falencias sea justamente el backtracking tan marcado que mantiene en su ritmo de juego. Eso sí, no puede negarse la belleza de su mundo. TUNIC tiene un diseño artístico precioso y cada uno de sus escenarios crea postales envidiables. Cabe destacar que la propia decoración o el mismo apartado sonoro funcionan como una extensión de su jugabilidad, y no son un simple placer audiovisual.

Cuando pensaba que lo había visto todo, TUNIC encontró la forma de tirar de las cuerdas para estimular la exploración, y con una recompensa justa me mantuvo atrapado en su precioso oasis, ¿qué puede ser más preciado que los objetos o un puñado de monedas? Toneladas de información! Un simple pedazo de papel se convertiría en una de mis mayores obsesiones, quien iba a imaginar que la odisea de un simple zorro podría ser tan adictiva y compleja. Cada minuto que pasaba en aquel reino me desorientaba más y más. No podía evitar sonreír con sus misterios, y del mismo modo llevarme las manos a la cabeza gritando durante horas.  Es otro de esos juegos que permiten desconectarnos del mundo, una autentica maravilla que no deberia pasar desapercibida.

Puntuación: 5 de 5.

Puntos Positivos:

  • Combate fluido y dinámico.
  • Sistema de mejora en los altares.
  • Escenarios muy bien interconectados.
  • El manual sagrado, una herramienta vital.
  • Es mucho más de lo que aparenta.
  • La enorme cantidad de secretos.

Puntos Negativos:

  • Algunos fallos de cámara al lockear enemigos.

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