ShotGun COP MAN [Análisis]

Título: ShotGun COP MAN
Género: Accion.
Desarrollador: DeadToast Entertainment.
Editor: Devolver Digital.
Fecha de lanzamiento: 01/05/25.
Precio: $5,99.
Plataformas: PC, PS5 y Xbox Series.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Devolver Digital.

Solo pistolas y mucha testosterona. El Shotgun COP MAN tiene unos huevos de titanio para lanzarse al infierno a cazar al mismísimo diablo en una de las aventuras más disparatadas de la casa Devolver Digital. Vive una maratón por los nueve círculos del infierno llenando de plomo a todo lo que se cruce por el cañón. Demonios, fantasmas, monstruos, paredes palancas o interruptores. Todo es lo mismo para el COP MAN. Nada va a evitar que cumpla con su tarea. Ni siquiera los colosales Jefes que aguardan tras el final de cada area. No se dejen engañar por su presentación, es un juego desafiante que no para de evolucionar minuto a minuto.

 Shotgun COP MAN es un plataformas curioso que necesita de balas para impulsar a nuestro elegante personaje. Sus armas funciona como un Jet Pack, y las balas son justo la dosis de gasolina que necesita para mantenerse flotando. A partir de ese concepto, la gente de Deadtoad Entertainment desarrolla un baile cargado de adrenalina que recompensa cada baja con una bala en la recamara. ¿La trama? Ir directo al infierno para encarcelar al diablo. No se detiene demasiado en narrativa. Va directo a la acción arrojando toda clase de bichos o mejor dicho, carne de cañón. Ideal para suspendernos unos segundos extra en el aire o cogerlos y aventarlos como si fuese una caja a punto de estallar. ¿Caminar? Eso es cosa del pasado. El Shotgun COP MAN es un visionario que vuela con puros perdigones como un personaje de Super Meat Boy. Activa interruptores con sus propias balas. Ninguna alimaña está lo suficientemente lejos para evadir sus disparos. La idea de usar armas para navegar por los aires con cada culatazo es brillante. A partir de esta curiosa técnica deja una estela de pólvora con vísceras sobre la que flotar con mucho estilo.

La obra de DeadToad Entertainment tiene el esqueleto de un plataformas. Demanda precisión, cómo también mucha paciencia. Tiene controles un tanto simplones, pero difíciles de dominar. Cuesta pillar el truco a su sistema de disparos. Aun más hacerlo en el tiempo adecuado. Sucede que para abrir sus puertas tenemos que usar algo de lógica. Shotgun COP MAN tiene cientos de salas con diseños enmarañados, donde debemos resolver algun que otro rompecabezas para ir resolviendo sus desafíos. Desactivar interruptores. Mover cajas. Destruir Lasers o Bombas teledirigidas. A partir de estos conceptos renueva su formato de juego para evitar ceder ante la monotonía de su premisa. Cada área introduce nuevas leyes, nuevas mecánicas o conceptos que debemos dominar para tener éxito al final del túnel. Eventualmente chocaremos con un Jefe final que pondrá a prueba todo lo aprendido en sus niveles.

Aun así, no se siente injusto, más bien todo lo contrario. Los controles son tan ajustados, que cada acción responde de manera intuitiva.  Además las animaciones están bien cuidadas lo que ayuda a mantenernos concentrados a o que sucede en pantalla durante las acrobacias. De todas formas, si deseamos sufrir un poco más podemos ir por sus desafíos extras: superar cada área sin recibir golpes o matar a todos los enemigos. Tambien se ha contemplado la idea de un modo contrareloj, pero sin ningun tipo de recompensa. Me hubiese gustado que esté tipo de retos desbloquee algún tipo de cosmético adicional: prendas o elementos para personalizar al personaje, pero no es así. Solo recibiremos un logro o trofeo dependiendo donde lo jugamos. Si seguimos con más mono del COP Man podemos usar su editor de niveles para crear nuestras propias enfermizas salas de dolor con las que dejar loco al público. Se trata de un juego más bien humilde que cumple con lo justo. Va a lo seguro y no arriesga demasiado.

El minimalismo como medio de expresión. Shot Gun COP MAN deja fluir su magia en una preciosa cámara bidimensional a través de un corazón junto de salas conectadas por pasillos estrechos. Tan estrechos que debemos medir con mucha precisión cada disparo que realizamos. A veces se siente como un shooter en 2d, otras veces se siente como un juego ritmico saltando al compás de la música. Supongo que el encanto del traje también suma sus puntos. Parece uno de esos juegos flash en 2d que encontraríamos colgado en el rincón de vagos o Taringa, sin embargo, tiene mucha personalidad. Debajo de esa superficie monocromática se mueve suavemente todo un enfermizo sistema de físicas con animaciones muy bien cuidadas. Mencion especial para el diseño de sus jefes finales y ese comportamiento tan agresivo que los caracteriza. Los fogonazos de las armas y toda esa explosión de partículas que cubre de pólvora las delgadas paredes de ese infierno aterrador. No será una locura, pero tiene su encanto. Además, acompaña toda esa fabulosa puesta en escena con una potente banda de sonido sintética que ayuda a digerir la sangrienta exposición de sus sonidos ambientales. Todo ese viaje de casquillos o balas impactando en la carne es intenso. El balbuceo para las conversaciones entre COP Man y el diablo son divertidas, y ayudan a fortalecer esa ambientación tan excéntrica.

La muerte se viste de gala para un arresto especial. Busca el saco. Trae la corbata. Coge las pistolas. Es hora de saltar al infierno y darle caza al diablo. Shotgun COP MAN es pura adrenalina. Pura precisión. Una desenfrenada melodía de saltos, disparos y recargas en un demoniaco laberinto de dolor que solo un masoquista disfrutaría. Supongo que esto es lo que sucede al enviar a John Wick directo al infierno. Una implacable matanza por los nueve círculos infernales, que no tiene nada que envidiarle al Doom Guy. No se dejen engañar por su  humilde presentación monocromática, Limbo también usaba una escala de grises y es una obra de arte. Shotgun COP MAN es un plataformas diferente, que convierte las armas de fuego en un divertido propulsor. Usa las balas para navegar por salas de pura agonía. La fabulosa plasticidad de My Friend is Pedro está presente en cada pixel. No tengo mucho para reprocharle. Los controles responden con gran precisión a las exigencias que demanda cada uno de sus escenarios, además, encuentra la forma de introducir nuevos desafíos con mecánicas aun más llamativas. Cuenta con un par de retos adicionales para los más puristas, sin embargo, las recompensas brillan por su ausencia. Puede que no sea la secuela que muchos esperaban, pero es una forma de continuar experimentando con una fórmula con la que se sienten bastante cómodos. Esa combinación entre Super Meat Boy, John Wick y Constantine es orgásmica. Lo tienen por $5,99 en Steam.

Puntuación: 3 de 5.
  • Un torrente de accion desenfrenada.
  • La idea de usar balas para flotar es fenomenal.
  • Sus salas evolucionan con cada nivel ofreciendo nuevos retos.
  • Los desafios extra y contrareloj son un buen añadido.
  • Aunque las recompensas son inexistentes.
  • Un sistema de personalización no le haria ningun mal.

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