MOROI [Análisis]

Título: MOROI
Género: Accion y Aventura.
Desarrollador: Violet Saint.
Editor: Good Shepperd Entertainment.
Fecha de lanzamiento: 30/04/25.
Precio: $7,99.
Plataformas: PC.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Good Shepperd Entertainment.

Desperté aturdido en una celda buscando una llave, mientras seguía direcciones de figuras deformes en una extraña prisión oxidada. Las paredes palpitaban como un órgano a punto de estallar. Los suelos se cubrían de una espesa mancha carmesí. Ese fuerte aroma metálico invadió la atmosfera.  Sangre. Visceras. Entrañas. ¿A qué clase de perversión me estaba adentrando? MOROI es una fábula un tanto sombría con un peculiar sentido del humor. Mucho más oscuro. Se apoya en el folklore rumano para darle una tenebrosa vuelta de tuerca con la que cultivar nuevas mentes. Presenta una cosechadora de almas en busca de respuestas. En busca de un pasado. En busca de algo a lo que aferrarse. Tal vez lo que encontremos debajo de toda esa manta fétida de carne no sea lo que esperamos. MOROI usa el surrealismo para expresar una historia dolorosa sobre un rey impío. La corte está compuesta por un excéntrico casting de personajes bizarros: esqueletos, hechiceros, golems, peluches extraños o gusanos de carne, que dejarían aterrorizados al gusano de arena de DUNE. Todos ellos dejan una estela de sangre en un pozo de vísceras. Conducen hacia un interminable laberinto de perpetuo dolor.

Cuesta seguir el ritmo de su historia. Presenta una serie de secuencias desconectadas de la realidad que aluden a un miedo más profundo e insano. Encuentro que los paralelismos son más que correctos. Además, se presta a la libre interpretación. Ese entorno tan pintoresco habla a través de sus composiciones. El sistema de diario recoge todos los eventos en palabras entendibles con una estructura más ordinaria también ayuda a conceptualizar mejor las ideas del estudio. En la superficie vuelan temas demasiado oscuros, sin embargo, debajo de toda esa capa de moho, podredumbre y locura, juega con temas mucho más complejos como reflexivos. Me resulta extraño que un juego de estas características cuente con un bestiario y otro como Clair Obscure Expedition 33 no lo tenga, siendo este último un colosal RPG (hago referencia porque justamente estoy jugando ambos títulos). Las carencias de uno es la abundancia del otro. De todas formas, lo que ha conseguido expresar Violet Saint con su juego es digno de admiración. Un juego desenfrenado de pura perversión, que no teme a las etiquetas al contenido gráfico. El tipo de juego que podríamos encontrar en los escaparates de Devolver Digital o más bien, Good Shepherd Entertainment.

¿Cómo se juega? Pensemos un momento en Redeemer o RUSTLER, de modo que sigue un formato similar. Se trata de un Brawler o más bien un “Hack-and-Slash” con cámara cenital ambientado en un desenfrenado mundo surrealista con toda clase de excentricidades de por medio. Para darle valor a su mundo, Alex Stanescu, mente creativa tras el proceso, ha comentado que ha deseado apoyarse en el folklore local con referencias claras hacia los vampiros. Parte de su inspiración también proviene de David Lynch para la narrativa surrealista que mencionamos arriba o H.R. Giger en su distintivo arte biomecanico tan característico. Durante una rueda de prensa organizada por la editora ha compartido algunas palabras

El encanto a disfrazar un grito de cólera en una aventura original. Lo acompaña con una sobrenatural dosis de Gore. Crudeza y violencia en exceso. A un buen ritmo. Ejecuciones cinematográficas conseguidas, y como no, un porrón de sangre. Parecen hemofílicos o más bien piñatas de puro intestinos. La acción es su medio de comunicación y las armas son las palabras. Filosas. Contundentes. Impetuosas. Iniciamos la cacería con nuestras propias manos para más tarde conectar un cañón al omoplato. Una mano para machacar enemigos con la maza y el otro para lanzar disparos como si fuésemos el mismísimo Mega-Man. Ese rastro de “Bullet Hell” deja sensaciones encontradas con un acento importante en sus escenarios. Una serie de ratoneras a oscuras encandilados únicamente por la sangre y el fulgor de las balaceras. Cada tanto pone freno a su sobredosis de acción para dar lugar a secciones más libres con algún que otro rompecabezas puntual.

Cabe destacar que para conseguir su verdadero final tendremos que andar con lupa removiendo cada una de sus baldosas para adquirir objetos valiosos. Una excelente alternativa para rejugarlo. Tampoco se trata de un juego largo. Más bien todo lo contrario. Completar su campaña lleva aproximadamente 4 o 5 horas dependiendo que tanto exploramos o sufrimos con sus Jefes Finales. Afortunadamente, los controles son intuitivos y responden con absoluta precisión, lo que reduce cualquier tipo de error humano al momento de entrar al ring. No obstante, está plagado de bugs. Bugs con todo tipo de errores que pueden llegar a entorpecer la progresión. Cuelgues donde el personaje queda bloqueado para atacar, y esto nos lleva a cargar la partida o reiniciar el punto de control.

¿Gráficamente? Más bien regular. Tampoco lo ayuda el hecho de inclinarse por entornos cerrados con un tono más bien apagado. Lo que choca con su dirección artística. Tiene momentos brillantes e inusuales que parecen salir de un episodio de Alice in Wonderlands. Retorcidos. Crueles. Parte del encanto proviene de su ambientación. Ese engranaje cósmico regurgita por sí mismo en las fauces del propio infierno. Deja secuencias de lo más surrealista que no escatima en lo absoluto al momento de plasmar crueldad. Deja un rastro de sangre deliciosamente adictivo. Deja volar la imaginación con una acción blasfema e infame. Palabras prohibidas. Extrañas.

MOROI entra por los ojos. Es imposible no quedar hipnotizado por su sadismo tan surrealista. Existen tantos colores, pero la gente de Violet Saint escogió un rojo carmesí como pincel principal.  Artísticamente es un bicho raro dentro del género. Uno con mucha personalidad. Pero con claras limitaciones técnicas. La cámara cenital ayuda a camuflar sus imperfecciones, sin embargo, cuando observamos con mayor detenimiento encontramos aristas: modelados de baja resolución, texturas lavadas, popping, glitches gráficos y un bajo nivel de detalle en general. Hace ruido en el producto final con una presentación más bien “Regular”.

Eso no sería un problema si funcionase bien, pero… resulta que el trabajo de optimización brilla por su inexistencia. Es admirable que un juego de estas características, sufra tantas inconsistencias en su rendimiento. Con un equipo compuesto por un i9 10900 – 32 GB RAM – 6800 XT  que supera holgadamente los requerimientos mínimos/recomendados me ha resultado prácticamente imposible de alcanzar los 60fps en su configuración grafica máxima a una resolución nativa de 2560x1440p, es más, incluso hubo una zona. La única zona “colorida” donde ni siquiera era capaz de mantener los 30fps. Supongo que, parte de esa desorbitante carga grafica se debe al excesivo uso de filtros visuales como la profundidad de campo, bloom o viñeta que emborrona demasiado la imagen al sacudir la cámara.

Tiene un diseño artístico presente que realmente llama la atención por la crudeza de sus imágenes, pero… de música ¿Cómo estamos? Pasa más bien desapercibida. Melodías que se sienten como palpitaciones sin vida sobre habitaciones vacías. Me extraña que el Rock pesado no sea uno de sus medios narrativos principales para conducir esa sinfonía de instrumentos. Supongo que la naturaleza independiente de su producción lo lleva a hacer recortes o limitaciones en algunos planos. De todas formas, el trabajo de voces me parece correcto. Esa fuerza en las notas para transmitir algo prohibido, profano e insano esta más que presente en cada uno de sus capítulos.

Moroi es uno de esos juegos que reúne todas las características para formar parte del imprescindible catálogo de Devolver Digital o en este caso Good Shepherd Entertainment. Un protagonista tan sangriento como el mismo Art el Payaso. Surrealista como una película de David Lynch. Con un arte tan perverso como solo podia hacer H.R. Gigger. Se siente como uno de esos juegos experimentales que rondan por la Deep Web o los foros de chan. Es tan raro. Es tan grotesco. Es tan… Divertido. Mientras intentaba encontrar algo de sentido a ese laberinto de calabozos con engranajes prohibidos no podía parar de sorprenderme por su irracional dosis de acción. Por la excentricidad de sus escenas. Por la crueldad de su presentación. Era como ver un film de serie B dónde todo lo que podía salir mal, efectivamente salía mal. Moroi sacude con arte. La influencia del folklore rumano es un torbellino. Impredecible. No sabes que encontrarás del otro lado de la puerta. ¿Gameplay? Mucha pasión por detrás pero con resultados más bien flojos. Inconsistente. Plagado de Bugs. Aun así, Moroi es mucho más que un videojuego, es una carta de autor, una diseccion interna sobre la culpa con todo un motor surrealista por detrás, donde las palabras sobren y las imágenes conducen hacia una desgracia inenarrable. Lo tienen por $7,99 en Steam.

Puntuación: 3 de 5.
  • La influencia del folklore rumano para construir su mundo.
  • Esa ambientación tan retorcida y enfermiza es genial.
  • El tono clase «B» con mucho Gore de por medio.
  • La extra combinación entre H.R. Giger y Lynch.
  • Rendimiento inestable.
  • Plagado de bugs que entorpecen la progresión.
  • Gameplay un tanto monótono.

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