Dragon’s Dogma 2 [Review]

Título: Dragon’s Dogma 2
Género: RPG.
Desarrollador: Capcom.
Editor: Capcom.
Fecha de lanzamiento: 25/03/24.
Precio: $69,99.
Plataformas: PC, PS5 y Xbox Series.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Capcom.

Desde que tengo memoria los juegos de rol han formado parte de mi vida, y uno de los segmentos más preciados viene del primer contacto que tuve con Dragon’s Dogma en la flamante PlayStation 3 hace más de 12 años. Echando la mirada atrás, era incomprensible conseguir tal nivel de maestría artesanal. Lo cierto, es que Dragon’s Dogma fue todo un incomprendido dentro del rol occidental. Capcom se las ingenió para hacer un juego adelantado a su época, que la paso realmente mal durante su lanzamiento, sin embargo, con el tiempo formaría parte de los top al ser considerado uno de los grandes referentes del género. Con una más que respetable base de seguidores a lo largo y ancho del globo. La icónica obra de Capcom nos arrojaba a un mundo medieval de pura fantasía con criaturas imposibles, una exploración cuidada al milímetro con mecánicas de combate toscas, pero funcionales. Vamos, nada nuevo bajo el sol. Pero… ese sistema de peones era toda una genialidad. Y como olvidar, ese mundo tan artesanal que daba gusto explorar. Lleno de misterios. Secretos e historias apasionantes con momentos increíbles. Fue un auténtico placer, que ha costado replicar. Dragon’s Dogma fue mucho más que un amor de verano. No podía evitar rastrillar cada recoveco de sus escenarios. Correr en busca del nuevo poblado o cruzarme con el próximo Jefe sobrevolando un área. Poco a poco me sedujo la fórmula de Hideaki Itsuno e inconscientemente comencé a buscarla en cada juego que tocaba. No lo sabía, pero Capcom había logrado obsesionarme con su nueva maravilla.

Contrario al juego de rol ordinario, que necesita de extensas escenas cinemáticas o una inconmensurable cantidad de diálogos vacios. Dragon’s Dogma 2 habla a través de sus acciones con una narrativa ambiental inmersiva, que despertara todo clase de sensaciones, y como no, sorprenderá como ningún otro. Al comienzo tiende a dejar un ‘deja-vu’, es decir, esto ya lo he visto en su entrega original. Sin embargo, conforme le dedicamos tiempo a cada uno de sus personajes descubriremos una historia apasionante con personajes entrañables, y colmado de matices con los que perdernos en un cautivador mundo artesanal. En el corazón de esta secuela se esconde una revisión profunda sobre la condición humana y aquello que implica ser un simple ‘humano’, siendo uno de los temas centrales el destino o el impacto sobre quienes rodean a nuestro protagonista. Desde el principio, enfrentamos el concepto de un ‘destino predeterminado’: como Arisen, destinado a revelarse al temible Dragón. A medida que avanzamos la trama se complica y va torciendo hacia lugares inimaginables. Cuestiona absolutamente todo, ¿Acaso algo tan frívolo como el destino puede cambiarse o es simplemente inevitable?

Otro tema recurrente recae sobre el sistema de moralidad con los sacrificios como bola caliente a la que debemos adaptarnos. No entrare en spoilers, pero los personajes se encuentran transitando un camino colmado de grises al enfrentarse a decisiones imposibles que implican renuncias personales a fin de un bien mayor. Ya sea sacrificando la propia seguridad por el bien de los demás o tomando decisiones que afecten el destino de un reino, (lo que me ha recordado a Final Fantasy). Dragon’s Dogma 2 explora todo tipo de ramificaciones emocionales a partir de ello crea un relato intenso y crudo como pocos. Asimismo, toca temas como la redención y la búsqueda de sentido.

Como mencione originalmente, Dragon’s Dogma 2 tiene una narrativa envolvente en un mundo reactivo de infinitas posibilidades. No hace falta alcanzar un punto de interés o llegar a una aldea para sentir esa elegante prosa de los guionistas, sino que mientras cruzamos un arroyo, saltamos desde una montaña o caminamos en un bosque seremos sorprendidos de maneras diferentes, y eso es lo que hace tan especial a la obra de Itsuno. Esa facilidad con la que logra concebir un mundo artesanal reactivo que responde a cada una de nuestras acciones, y que ofrece muchas herramientas para vivir una historia propia de la manera más abierta posible, es decir, explorar el mundo y descubrir la trama a nuestro propio ritmo. A través de misiones secundarias, encuentros aleatorios y eventos ambientales, se revelan capas adicionales de la historia, enriqueciendo la experiencia global.

Al hablar de su desarrollo narrativo es prácticamente imposible no hacer mención de Larian Studios con su colosal ‘Baldur’s Gate 3’ que ha dejado una marca permanente en la industria, y como no, todo un modelo a seguir para el resto de estudios. La influencia es más que evidente y se siente en cada uno de sus diálogos, donde las decisiones toman un rol fundamental y marcan el curso de la historia. Cada elección, sea en diálogos o acciones, puede llevar a consecuencias inesperadas que moldean el curso de la trama y el destino de los personajes. Esta interactividad da a los jugadores una sensación de agencia y les permite sentirse verdaderamente inmersos en el mundo del juego. Ese Storytelling ambiental tambien logra mantenernos en sintonía con escenarios detallados y variados, que van desde bosques encantados hasta montañas escarpadas, creando un telón de fondo envolvente para la historia. Los eventos dinámicos, como el cambio de clima y el ciclo día-noche, añaden una capa adicional de realismo y profundidad al mundo del juego, haciendo que la experiencia sea aún más inmersiva.

Los personajes desempeñan un papel fundamental en la creación y el desarrollo del mundo. Desde el propio Arisen hasta los aliados leales y los antagonistas, cada personaje aporta una perspectiva única y contribuye a la historia. Entonces, no solo son vehículos para avanzar en la trama, sino que también influyen en el mundo que los rodea a través de sus acciones y relaciones interpersonales. Los aliados pueden ofrecer consejos útiles, desbloquear nuevas misiones y proporcionar apoyo en combate, mientras que por el otro lado, los enemigos representan desafíos formidables que ponen a prueba las habilidades y la determinación del Arisen. Además, tienen sus propias historias y arcos de desarrollo que se entrelazan con la trama principal.

¿De qué va exactamente Dragon’s Dogma 2? En un principio asumiremos el rol de un prisionero, un despojo dejado a su suerte, que ve entrelazado su destino con el Dragon. Esto desencadena una apasionante búsqueda implacable a lo largo y ancho  para traer paz y tranquilidad a la humanidad, al tiempo que arroja todo un dilema político y moral. No obstante, la verdadera magia radica en todo el contenido secundario con esos NPCs misteriosos que vagan por su mundo y con los que cruzaremos inesperadamente. A causa de esto tendremos que leer detenidamente cada una de las conversaciones para saber exactamente qué es lo que necesitan o cómo podemos ayudarlos para avanzar en sus Quest. No solo eso, sino que también busca reforzar vínculos con los personajes, y que realmente nos preocupemos por ellos para no sufrir consecuencias no deseadas, como la prolífera peste draconica, que no tardara en tomarnos por sorpresa y cargarse una aldea completa, una constante amenaza a la que tenemos que estar atentos. De todas formas, los reinos de Vermund y Battahl están repletos de contenido único con los que mantenernos atrapados por un puñado de horas, y no solo eso, sino que también escribe una trama lo bastante compleja como para cautivarnos con una lectura prodigiosa. A diferencia de otras secuelas, Dragon’s Dogma 2 transcurre en un universo totalmente paralelo al de su predecesor, de modo que introduce personajes inéditos en la saga, y contenido totalmente nuevo haciendo uso a voces de ciertos eventos o situaciones, por lo que será una experiencia fresca para cualquiera que busque introducirse a esta aventura de rol.

Dando el salto a su jugabilidad encuentro que, no solo continúa la tradición de su predecesor en ofrecer un mundo vasto y lleno de sorpresas, sino que también se toma el tiempo de limar asperezas para construir un sistema de juego mucho más flexible a una escala sobrenaturalmente alta. Por ello, cruzarse con bestias colosales sobre sus rincones oscuros será algo completamente natural, pero… la ligera diferencia proviene del entorno y su reactividad al cambiar en tiempo real en base a nuestras acciones.  Una de las piedras angulares, es su sistema de combate, que pese a sus simplezas deja buenas sensaciones. Desde el momento en que empuñamos armas por primera vez, lo que directamente nos sumerge en un torbellino de acción frenética y estratégica, que realmente da la sensación de combatir con enemigos agresivos e implacables que tienen una voluntad férrea con algunas de las Boss Fight más espectaculares que se ha visto nunca.

Dragon’s Dogma 2 se siente como un juego de rol genuino ambientado en un mundo de fantasía oscura medieval jodidamente atrapante, que sigue de cerca el patrón del original al compartir la mayoría de mecánicas e introducir otras novedosas con las que refrescar la experiencia de juego. Un puñado de cambios que han revitalizado una excelente formula de juego.Como todo buen RPGcontaremos con un buen número de armas y equipamiento con el que personalizar a nuestro personaje principal y con el que establecer diferentes builds de cara a la exploración y sus correspondientes enfrentamientos finales. Como es habitual en el género contaremos con movimientos y habilidades tradicionales que irán desde; caminar, correr, saltar, escalar, agacharse, rodar, ataque débil y fuerte. . Quizás el combate solo se maneje en base a dos instancias; uno cargado y otro más débil, pero gracias a las mejoras y al diseño, cada enfrentamiento es único y especial. Cabe destacar que estos dos últimos pueden usarse en conjunto con el salto o al correr para generar un mayor rango de impacto y daño.

Por otro lado, ofrece una variedad de clases, cada una con su propio conjunto de habilidades y estilos de combate únicos. Los jugadores pueden elegir entre guerreros ágiles que se especializan en el combate cuerpo a cuerpo, arqueros letales que acechan desde las sombras, y magos poderosos capaces de desatar devastadores hechizos elementales, que delimitan los picos de dificultad y ofrecen mayor versatilidad al momento de encarar eventos dinámicos. El mayor punto de inflexión proviene del ‘sistema de peones’. Uno de sus grandes atractivos viene de reclutar aliados controlados por la inteligencia artificial, conocidos originalmente como «peones», que nos acompañaran durante el viaje. Estos peones no solo luchan codo a codo en batallas épicas, sino que también aprenden y se adaptan a medida que avanzan, siendo unos estrategas realmente especiales que alteran el curso de un combate en tiempo real.  Una mejora más que importante con respecto al sistema de cenizas de Elden Ring.

Me ha dejado simplemente maravillado ese mundo abierto tan reactivo, lleno de secretos por descubrir y peligros por enfrentar. Cada paso que daba era tirar la mandibula al suelo por ese nivel enfermizo de detalles: desde majestuosas ciudades hasta bosques encantados y montañas escarpadas, cada rincón está colmado de misterios esperando ser explorados. La exploración es una de sus grandes virtudes, pero tambien alcanza esos niveles insanos por su absoluta libertad. Esa sensación de descubrimiento cada vez que ponemos marcha a pie para rastrillar cada uno de sus recovecos es de lo más gratificante, y me ha dejado sensaciones encontradas a Baldur’s Gate o Elden Ring. Ya sea siguiendo la historia principal, completando misiones secundarias o simplemente explorando por diversión, encontraremos todo tipo de eventos con los que interactuar en un mundo absolutamente dinámico. Presenta una variedad de actividades y encuentros aleatorios que mantienen la exploración fresca y emocionante. Desde la caza de monstruos legendarios hasta la búsqueda de tesoros ocultos y la ayuda a los aldeanos necesitados, siempre hay algo nuevo por descubrir.

Todo un mundo artesanal que se sienten con mucha vida con su propia flora y fauna salvaje, desde minúsculas plantas venenosas hasta colosales gigantes o dragones que descansan en las montañas, que no tardara demasiado en recordarnos al Santuario de Dragones de Dark Souls 2. Existen muchas zonas icónicas que nos dejaran sin palabras, ya sea por su preciosa ambientación y escenografía como también por el intrincado diseño que las compete, y esto lo notaremos especialmente en las mazmorras. El paso de los años no ha sido en vano y claramente se nota la experiencia del estudio.. A lo largo del juego encontraremos cuevas, mazmorras o tumbas con sus correspondientes recovecos y trampas, lo que le falta en tamaño lo añaden en dificultad. Por el otro lado tendremos áreas abiertas con un majestuoso uso de la verticalidad y las plataformas para acceder a distintas zonas y los tan precisos atajos que nos salvaran de pasar un mal rato con sus trampas y enemigos.  Pese a la libertad y escala de su mundo abierto, la atención por el detalle y el mimo se mantiene intacto en cada una de sus regiones con la peculiaridad que tanto caracteriza a su predecesor.

Mientras que el mundo abierto no se asemeja a nada de lo que hayamos visto antes, el diseño de las mazmorras si despertara viejos recuerdos a las obras originales al contar con un diseño semi-abierto y un importante sentido de la verticalidad. Esta no sería lo mismo sin la posibilidad de saltar o agarrarse. Concepto que ha demostrado que podremos experimentar tanto con el escenario para explorarlo con mayor soltura. En especial durante el plataformeo, como también en la ofensiva con animaciones de ataque propias de cada arma lo que genera un sistema de combate mucho más completo y exigente. Cabe destacar que cada lugar cuenta con multiples caminos, y estos a su vez, se interconectan con otros niveles superiores o inferiores lo que converge en los tradicionales atajos. Como es de esperarse las trampas predominan en cada recoveco, y la multitud de enemigos es algo exagerada, de modo que es sencillo ser víctima del endiablado ciclo de muertes. Aunque para acotar este desafío, tenemos a nuestros preciados peones para camuflar nuestra falta de habilidad.

Ese sistema de escalada, (presente en la obra original), me ha despertado viejos recuerdos a Shadow of the Colossus o el propio God of War 2, no deseo entrar en spoilers, pero tiene alguno de los enfrentamientos más épicos que existen. Esa sensación de control, pero al mismo tiempo de emoción y peligro que evocan cada encuentro es inigualable. Enfrentarse a un coloso es una experiencia verdaderamente única que pone a prueba la habilidad y el ingenio, donde necesitaremos alguna que otra táctica de por medio para tirarlo abajo. No solo eso, sino que tendremos que soportar su propia ira, puesto que reaccionan enérgicamente, luchando con ferocidad y astucia para defenderse con todas sus fuerzas. Lo que hará que nos cojamos con más fuerza de su piel para conseguir asestar ese flamante golpe de gracia en su punto débil. Tambien podemos utilizar a los peones o el propio entorno con su dinamica un camino a la victoria. Esto me recordó bastante a Baldur’s Gate 3 con la forma de aproximarse a sus enemigos y utilizar el propio escenario a nuestro favor.

Dragon’s Dogma 2 luce como una fotocopia de su predecesor, al menos para quienes pudieron disfrutar de su primera entrega, pero eso no tiene por qué ser algo malo. El diablo esta en los detalles, y los chicos de Capcom son realmente diabólicos cuando se lo proponen. Con la experiencia cosechada en sus antiguas obras han logrado culminar una aventura totalmente redonda, que funciona como un fino reloj suizo en todos y cada uno de sus apartados. Visualmente luce jodidamente espectacular y cuenta con una enfermiza atención por el detalle. Además ofrece un potente laboratorio de creaciones con un editor de personajes de lo más completo y flexible que no tiene nada que envidiarle a Bethesda con su Fallout 4. No hay mucho para reprocharle como juego es una auténtica salvajada, pero siento que necesita algunos ajustes técnicos. El rendimiento no es tan fino como podríamos esperar y reciente demasiado especialmente dentro de las ciudades con una explosiva tasa de FPS.

¿Acaso existe algo que CAPCOM no haga bien? Es una de las pocas empresas que verdaderamente escucha a sus seguidores e intenta darle justamente lo que necesitan. Tienen tantas IPs como el cielo estrellas, y sin embargo, eso no les resta creatividad alguna. Cada mañana. Cada tarde. Cada noche. Encuentran la forma de ir un paso más allá sin caer en un pozo ciego de mediocridad, como la media habitual. Año tras año dejan uno, ¿quías dos? Con mucha suerte tres. Juegos brillantes con los que rompernos en mil pedazos rememorando una época que jamás regresara. No solo se les da bien hacer REMAKES, sino que también son jodidamente buenos para reinventarse. Eso es justamente lo que sucede con Dragon’s Dogma II.

Tras acabar Baldur’s Gate 3 no imagine emocionarme con otra aventura de rol, sin embargo, horas más tarde me encuentro francamente impresionado con la absoluta libertad de este mundo. Se siente tan artesanal. Tan impetuoso. Tan salvaje. Como la vida misma. Allá a donde volteaba encontraba algo con lo que sorprenderme. Esa sensación de asombro continúa acompañándome minuto a minuto en cada tramo. Tampoco puedo negarle la belleza de escalar sus colosales criatura o entornos, la influencia de Fumito Ueda sigue más viva que nunca 25 años más tarde.

Mientras intento disimular lo maravillado que me ha dejado, me resulta imposible no mencionar lo evidente; optimización. Me duele admitirlo, pero Dragon’s Dogma II no conoce de optimización. El rendimiento es realmente pobre al punto que, disminuir gráficos o usar escaladores de resolución no mejora en absoluto el rendimiento. Supongo que no podemos tener dos juegos bien optimizados en el mismo día (Horizon: Forbidden West). Eso sería esperar demasiado, ¿Cierto? Quienes encuentren el modo de sobrevivir a su explosiva fiesta de Frames serán atrapados hacia un mundo de dimensiones imposibles del que no desearan escapar en el futuro cercano.

Puntuación: 4.5 de 5.
  • Un mundo abierto vivo y de lo más reactivo.
  • La sensacion de asombro permanece de principio a fin al explorar su mundo.
  • Una ambientación de fantasía oscura muy bien conseguida.
  • Mejoras puntuales en la jugabilidad para ofrecer una experiencia más dinamica.
  • Una historia que se sigue con interes.
  • La escala de los Jefes Finales y esos recuerdos a Shadow of the Colossus, son invaluables.
  • Los peones responden mucho mejor y se sienten como un autentico compañero.
  • Artísticamente es una auténtica maravilla con una enorme variedad de entornos.
  • Necesita un par de actualizaciones para que vaya más fino.
  • Bestiario algo ajustado.

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