Título: A Pizza Delivery
Género: Aventura Narrativa.
Desarrollador: Eric Osuna.
Editor: Dolores Entertainment.
Fecha de lanzamiento: 07/11/25.
Precio: $7,99.
Plataformas: PC, PS5 y Xbox Series.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Dolores Entertainment.
Simuladores de gansos, de tajadas de pan, de huevos y tantas otras descabelladas ideas. ¿Cómo no íbamos a tener uno para entregar pizzas? Tampoco se dejen engañar por su nombre. A Pizza Delivery implica mucho más que llevar una deliciosa pizza. Eric Osuna usa el concepto de RAPPI o Delivery para tocar temas mucho más complejos con los que despertar toda clase de sensaciones, y como no, identificarnos en ese duro proceso. Transforma un acto tan ordinario como entregar comida en una radiografía emocional. Todo un viaje introspectivo sobre la soledad, el duelo, el miedo a romper rutinas, y por extensión, la necesidad humana de conectar. No estamos aquí para recibir una calificación de cinco estrellas por un servicio rápido; estamos aquí para desentrañar los hilos de un limbo emocional.





Somos seres sociales que necesitan de vínculos, pero también frágiles como una rosa delicada. La más fuerte de las palabras puede estropear un dia soleado, y nuestra protagonista, como el resto de personajes que descubrirá en su viaje, no han tenido un día azul en mucho, mucho tiempo. Eric, apuesta por la formula narrativa para contarnos la historia de “B”, una repartidora de pizzas que se encuentra acabando el día con sus últimos pedidos. Comenzamos en el complejo de apartamentos tocando el timbre para escuchar del otro lado, una voz gruñona exigiendo que dejemos su Pizza en el suelo, (sin ningún tipo de interacción). Esto no es adrede, sino que, marca las pautas de lo que veremos más adelante. La falta de tacto en la sociedad. La obsesión con las tecnologías. Una completa deconstrucción que descubriremos lentamente, mientras viajamos en nuestra preciosa Vespa.
Durante el camino chocaremos con algunas almas en pena que necesitan consejos, que necesitan hablar, que necesitan sacarse del pecho sus temores, y como buenos oyentes, estaremos presentes (o no), del otro lado para cargar sus penas, y como no, ofrecerles una rebanada de una deliciosa Pizza.La pizza en sí no es el objetivo final, sino un catalizador. B lleva consigo una pizza adicional, y la decisión de compartir una porción con los personajes excéntricos y solitarios que encontramos por el camino, es el mecanismo para desbloquear la verdad. Compartir la comida no es un acto de caridad, sino un intercambio narrativo. Es la ofrenda que rompe el aislamiento. En ese limbo, el hambre no es físico; es un vacío de conexión. Al aceptar el alimento compartido, los personajes encuentran la fuerza para desnudarse emocionalmente. Hablan de sus sueños olvidados, de los “y si”… que definen su prisión. La pizza se transforma en un vehículo narrativo, un pequeño rito que permite a B, y por extensión a nosotros mismos, acceder a la fragilidad del otro en un acto de intimidad y empatía universal.
Me encantaría deciros que, estas acciones tienen consecuencias o afectan el curso de la historia, pero no es el caso. A pesar de la nube de diálogos y las opciones que se presenten, su narrativa es estrictamente lineal, lo cual tiene sentido al tratarse de una experiencia personal, que busca generar algo en el espectador. No quiero entrar en Spoilers, pero hacia el final fue imposible no soltar una lágrima. Encuentro fascinante como un viaje conlleva tantos sentimientos..
¿Qué hay de su jugabilidad? Claramente, A Pizza Delivery revolotea más dentro de lo artístico, que justamente sobre lo lúdico. Resulta que, su ejercicio de entregar comida es más bien una metáfora con la que distenderse y reflexionar acerca de la vida. Se trata de una aventura narrativa focalizado en la exploración. Bueno, incluye algún que otro rompecabezas ambiental, pero nada que suponga un verdadero reto. Todos se resuelven de manera automática cogiendo una palanca y tirando de la misma. En ocasiones juega con las sombras, otras con la memoria, pero al final del día, todos ellos e sienten un tanto simplones. A fin de cuentas están presentes para romper la monotonía, puesto que todo su grueso pasa justamente por lo narrativo. La simple idea de explorar su mundo y coleccionar objetos. Descubrir su historia a través de todos esos tesoros enterrados en aquel paraíso onírico.
Los ecos de títulos como What Remains of Edith Finch y Lake son más que evidentes. Del primero, hereda la idea de desenterrar la historia a través del entorno; del segundo, la calma y la rutina de repartidor. Otra de sus claras influencias proviene de Kentucky Route Zero con esa majestuosidad al momento de dibujar planos idílicos, surrealistas, y omnipotentes. La fuerza de sus colores. El juego de cámaras. Todos esos elementos ayudan a crear composiciones simplemente fenomenales. Los paisajes pueden variar de vastas praderas bajo cielos con aurora boreal a extraños corredores interiores. Si bien el modelado de personajes y escenarios puede delatar los recursos limitados de un estudio pequeño, la dirección de arte lo compensa con creces. La iluminación y el uso del color son magistrales, creando ambientes que oscilan entre lo hermoso y lo inquietante.
Por un momento me olvidaba de su moto. Sigue las líneas de LAKE solo que cambiamos el camión por una preciosa scooter. Los controles son simples e intuitivos, un botón para arrancar y el stick para controlar la dirección, no hay más que eso. Tampoco busca complicarse la vida. Si tiene algunos pequeños detalles, como la fuerza al tirarla hacia atrás cuando baja las patas de la moto o ese breve segundo antes de que el motor comience a rugir. Esto muestra que, pese a su simpleza, A Pizza Delivery es atento con los detalles, y en especial, los momentos. De eso se trata su aventura. Pasaremos gran parte del juego subidos en la scooter navegando un mundo sin sentido, y esos largos tramos de un silencio ensordecedor serán la gasolina que necesitamos. La cámara se aleja para ofrecer unas puestas pintorescas con las que despertar nuevos sentimientos invitando a reflexionar sobre todo lo que acaba de ocurrir, y también, hacia donde vamos.
Tampoco voy a negar que no está exento de fallos. La traducción tiene algún que otro fallo de localización, y lo peor de todos, la secuencia final de QTE en la nieve, donde debemos pulsar botones, y la tecla W jamás aparece en pantalla, es más, debemos alertarnos nosotros mismos que debemos pulsar esa y otras cinco teclas al mismo tiempo, (claramente faltan dedos en la mano para semejante acción). Desconozco si se trata de una decisión creativa o un simple error, pero debería ser revisado para evitar arruinar la experiencia final, a fin de cuentas, semejante bache está en su tramo final lo que puede dejar un sabor amargo. Lo mismo sucede con uno de los rompecabezas en la fábrica donde la maquina va demasiado rápido y no alcanza a resguardar a la caja de pizza del agua. Perdí la cuenta de la cantidad de veces que debi reiniciar ese tramo, (arriba lo pueden ver por si mismos en el Walkthrough). No tengo mucho más que reprocharle, es un juego de autor, como tantos otros.





A Pizza Delivery busca hacernos reflexionar. En un medio tan sobre saturado de mediocridad encuentro que, su apuesta es valiente y necesaria para recordarnos que los videojuegos son mucho más que entretenimiento. El arte es importante, y como tal, toda esta clase de juegos son la munición perfecta para los principales detractores. Su formato narrativo no será del agrado de todos, pero quienes desean salir de lo ordinario parar experimentar un viaje reflexivo no se arrepentirán en lo más mínimo. Su viaje es la catarsis perfecta, y la pizza la comunión de almas en pena. ¿Somos solo la suma de las entregas que hacemos, o el significado reside en las rebanadas de vida que elegimos compartir? Se trata de una pieza de arte interactivo. Es una experiencia efímera, melancólica y profundamente humana. Es el juego que nos recuerda que incluso en el trabajo más rutinario, siempre hay espacio para un acto de pura, silenciosa, y deliciosa empatía. Es una joya melancólica que, a pesar de sus ligeras asperezas técnicas, merece ser degustada lentamente.
Puntos Positivos:
- Una historia con la que reflexionar, es mucho más que solo entregar pizza.
- Su puesta en escena es preciosa.
- Las influencias e inspiraciones por detrás.
- Una aventura narrativa, la amas o la odias.
Puntos Negativos:
- Algunos fallos en la traducción.
- El QTE final no es del todo claro.
- Corto, muy corto (1 o 2 horas)
