Título: ReStory: Chills Electronics Repairs
Género: Gestion.
Desarrolladora: Mandragora.
Editor: TinyBuild.
Fecha de lanzamiento: 06/08/2026.
Precio: $9,99 USD.
Plataformas: PC.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por TinyBuild.
Días atrás comentaba lo impresionado que me había dejado “Probably Stolen” de Questing Goose Studio junto a tinyBuild, aquella aventura de tendero en una tienda de empeños en un escenario cyberpunk fue, sin duda, todo un golpe de frescura, que me dejo enamorado de su simpleza. Nunca imagine que, con solo días de diferencia encontraría una alternativa igual de reconfortante con Restory: Chill Electronics Repairs. El estudio armenio ha preparado un refugio para los geeks, donde trastear con toda clase de componentes electrónicos para devolverlos a la vida y sacarle una sonrisa a sus verdaderos dueños. Y como no, conseguir algo de dinero en el proceso para mantener la tienda a flote.





¿Qué podemos esperar de Restory? Gestión. Básicamente su esqueleto es gestionar artículos y realizar meticulosamente un proceso de restauración, que va de menos a más. Durante sus primeros compases cogeremos un par de pinceles para sacar algo de tierra pegada en las carcasas o botones, mientras que, para otros necesitaremos herramientas de mayor precisión que permitan agilizar los tiempos de trabajo. Muchos componentes usan diferentes clases de tornillos o tuercas por lo que quitar una por una suele ser tedioso e inclusive llevarse su tiempo. A fin de cuentas, el día solo tiene 24 horas, pero… también hay que cerrar la tienda y regresar a casa al anochecer. Cada noche toca rendir cuentas con un balance de los gastos ocasionados durante el día, y así, hasta que los números estén de nuestro lado. Evidentemente, como vendedores, uno de los principales riesgos es perder dinero o no llegar a cubrir el alquiler o los gastos de servicio.
¿Cómo se juega? Durante el día a día recibiremos toda clase de productos tecnológicos que necesitan ser reparados o limpiados. Cada encargo exige un procedimiento que demanda paciencia y destreza. Comenzamos con el proceso de desmontaje y diagnóstico, en este periodo tenemos que examinar minuciosamente el dispositivo, retirar tornillos con la herramienta adecuada, levantar carcasas con cuidado y aislar los componentes dañados sin fracturar las piezas circundantes. Luego continuamos con la limpieza y el mantenimiento. La acumulación de polvo, la oxidación por líquidos o el desgaste general requieren el uso de cepillos, líquidos limpiadores y técnicas específicas para devolver el brillo original a las placas base y carcasas plásticas. La mayor parte de los productos solo necesitan algo de limpieza, mientras que otros van a necesitar de soluciones más prácticas y permanentes al sustituir materiales. El soldador sera una herramienta más que necesaria que permite trabajar con gran precisión para retirar chips defectuosos o condensadores fundidos, reemplazándolos por repuestos nuevos adquiridos a través del ordenador del taller. ¿De dónde salen los repuestos? Por lo general tenemos una caja que recoge todos aquellos elementos sobrantes de otras reparaciones, sin embargo, también podemos pasar por las tiendas virtuales para comprarlos por internet. Por último, tenemos la gestión del dinero, como su nombre lo indica, toca administrar minuciosamente el presupuesto del negocio para evitar la bancarrota. Pagar el alquiler, invertir en mejores herramientas, adquirir decoración para personalizar el espacio y cumplir con los plazos de entrega determina la supervivencia y el prestigio del establecimiento.
Cabe destacar que, el proceso de restauración suele variar dependiendo de cada hardware. Por ejemplo: muchas solo necesitaran un poco de limpieza para remover el polvo que ocasiona el desperfecto técnico, mientras que otros requieren algo más de trabajo como cambiar por completo una placa lógica por una nueva al encontrarse averiada. Esto demanda otro proceso de actividades: rebuscar entre nuestra caja de objetos por una exactamente igual para hacer el cambio o directamente ir a la tienda virtual y comprar un repuesto. Sea cual sea el caso, una vez que restauramos el producto finalmente podremos empaquetarlo y enviarlo directo con su cliente. Cuando el cartero lo recoja dejara de ser nuestro problema y recibiremos el dinero exactamente en ese momento para enviarla directo a la caja.
Si bien, gran parte de su aventura demanda remover tornillos, sacudir polvo e intercambiar placas, eso no es todo. Restory tiene espíritu de novela visual, y es justamente esa la manera en que funciona su narrativa. Cada cliente que cruza la puerta del local no trae únicamente un aparato estropeado que necesita una mano experta; trae consigo un fragmento de su propia vida, un problema personal, una inquietud laboral o un secreto que espera ser descubierto. De este modo, la reparación se convierte en una metáfora interactiva de la sanación emocional y social de los habitantes de ese vecindario. Justamente, ese es el motor que impulsa a levantar las persianas cada mañana. Las mini-historias que se esconden tras cada pedazo de electrónica. Además, es posible tropezarse con secretos ocultos al inspeccionar los componentes de un teléfono móvil o una consola, de esa forma podemos indagar aun más en su trama, que sin ser una maravilla ayuda a crear una experiencia reconfortante e idílica.
¿Dónde está ambientado? Eso es lo mejor de todo. Restory nace en el corazón de la tecnología, sobre las entrañables calles de Tokyo a principios de los años 2000s, por lo que veremos pasar por nuestras manos a toda una memorable lista de productos tecnológicos que tuvieron su concepción original allí mismo. Evidentemente, por razones de licencia no todos los productos tendrán los nombres reales, pero… solo basta con echarle una mirada a las consolas para saber que se tratan de un Game Boy, un Pow, una PlayStation o una Atari, entre otros tantos productos electrónicos que marcaron la infancia. Además, la atmósfera urbana japonesa de esa época dorada se respira en cada rincón del pequeño establecimiento que administramos. La tienda es algo pequeña, pero acogedora, solo necesita un poco de limpieza, unas lámparas y algún que otro accesorio para comenzar a sentirse como un hogar. Es más, tenemos nuestra propia computadora conectada a la red, por donde podemos aceptar pedidos virtuales o incluso entrar a tiendas digitales donde adquirir nuevos productos, accesorios de reparación o incluso elementos decorativos.
En el plano audiovisual, el juego brilla con luz propia gracias a una dirección de arte que prioriza la calidez visual. Los gráficos apuestan por un estilo retro detallado donde cada textura de plástico rugoso, metal cepillado, pantallas de cristal líquido monocromáticas y placas verdes de circuito impreso transmite un alto grado de fidelidad con respecto a los componentes originales. La iluminación recrea con maestría la luz tenue de una tarde de otoño en Japón colándose por el escaparate, salpicada por el parpadeo de los tubos fluorescentes y el resplandor de los monitores CRT. Por su parte, la banda sonora acompaña con melodías sinteticas, acordes suaves y ruido ambiental urbano sutil, el rumor lejano del tráfico, el zumbido de los ventiladores y el teclear constante, que inducen a un estado casi meditativo. Todo está diseñado para que el estrés desaparezca y nos concentremos exclusivamente en el tablero de trabajo con todas las consolas retro.





Para mi enorme sorpresa, Restory sigue las pautas de “Probably Stolen” lo cual no está nada mal. Ambos son juegos que podrían existir en un mismo universo, es decir, el protagonista de Restory bien podría tener su propio cameo en el tienda de excentricidades de los chicos de Questing Goose Studio. No me sorprendería ver un crossover en un futuro lejano. Mientras uno arregla cosas, el otro las vende ¿no suena genial? Sea cual sea el caso, Restory está construido de tal forma que podamos encontrarle el gusto a los pequeños detalles de la vida, es decir, la simpleza de hallar paz en lo cotidiano del día a día; encender las luces, oír una canción en la radio, entablar una charla con un cliente, quitar unos tornillos o soldar una plaqueta. Su ausencia de retos, es justamente lo que le permite explorar a fondo sus grandes virtudes. Por su naturaleza, es un juego que entra directamente en la categoría “Cozy” como el reciente Hozy, que combina una narrativa interactiva, casi contemplativa a modo de novela visual con un sistema de gestión. Claramente, es un género que ha ido cosechado buena recepción por parte de la comunidad, ganando cada vez más adeptos a sus filas. Y siendo completamente honesto, ReStory es una de las experiencias más reconfortantes que podremos encontrar, su facilidad para desconectarnos de todo y meternos de lleno en su Tokyo de los 2000s es simplemente admirable.
Puntos Positivos:
- Una experiencia acogedora con la que desconectarse del mundo.
- La fidelidad de los componentes esta muy conseguida.
- Artisticamente es una belleza.
- Controles intuitivos.
- Todo el proceso de restauración es simplemente genial.
Puntos Negativos:
- Con el tiempo se vuelve algo repetitivo.
