CRIMSON MOON [Análisis]

Título: Crimson Moon
Género: Acción.
Desarrolladora: ProbablyMonsters.
Editor: ProbablyMonsters.
Fecha de lanzamiento: 01/09/2026.
Precio: $19,99.
Plataformas: PC, PS5 y Xbox Series.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa ofrecida por ProbablyMonsters.

ProbablyMonster gira el pomo de la puerta prohibida para enviarnos directo a un mundo sangriento, visceral y retorcidamente oscuro. Su palacio de los mil cuerpos, donde las entrañas decoran los pasillos y la piel de cientos de cadáveres cubren las paredes. Crimson Moon no se anda con nimiedades, es un juego que entra por los ojos con su precioso arte gótico, y como no, con ese sobrecogedor toque Gore, dejando al mismísimo Diablo 2 o Diablo IV en pañales. No teme ni por un segundo en mostrar el lado más retorcido de los Dioses, ni la violencia extrema de los demonios. Y eso, es tan solo la punta del iceberg. Su afinidad con la esencia soulslike y su apuesta por el juego en cooperativo convierten cada una de sus partidas en un refugio irresistible para los más devotos de este encantador universo.

¿De qué va su historia? ProbablyMonster apuesta por el ciclo perpetuo de batallas entre ángeles y demonios para capturar una atmosfera apocalíptica, donde la humanidad se encuentra al borde de la extinción; escondidos en oscuros recovecos, encerrados en sus casas a las afueras de la ciudadela o cavando sobre la tierra para no ser atrapada por los demonios. Demonios que, cada vez pisan con más fiereza la superficie. Aun así, cuando todo parecía estar perdido, “La Orden de la Luna Carmesí” envío a su mejor soldado; un Nefilim, (una suerte de hibrido entre humano y ángel, lo cual le otorga una serie de habilidades y características únicas). Con él, libraremos una batalla imposible para recuperar la   ciudad maldita y caída de Gildenarch, la cual está invadida por demonios, muertos vivientes, vampiros y dioses muertos.

 A simple vista, la trama no ofrece nada relativamente especial. Es solo madera con la que mantener encendida la hoguera, (en este caso con la que dirigir toda su acción). De tal forma que, sabe muy bien que el verdadero protagonismo se encuentra en el combate. Aun así, Crimson Moon confía plenamente en su narrativa ambiental: paredes, fondos y reliquias, todos ellos son fragmentos de una historia silenciosa que se complementa con documentos opcionales. Para quienes buscan ir más allá, cada pedazo de papel repartido por el mundo revela los ecos de una tragedia pasada. Ofrece la dosis justa de misterio para quienes disfrutan desentrañando su Lore. Gran parte de este misterio lo resolveremos dentro de la biblioteca al lado de Mereda, la bibliotecaria, con quien podemos dialogar e intercambiar palabras, como también acceder a nuevos tomos o consultar el estado actual de los coleccionables. De esa forma conseguiremos puntos de experiencia para subir de nivel o incluso desbloquear ventajas y bendiciones únicas.

Crimson Moon tiene el ADN de un RPG, pero con un formato más cercano al de un Hack-and-Slash promedio, por lo que su sistema de combate está basado en un ataque agresivo, donde los combos son igual de importantes como la defensa. Además, le añade mucho más sabor con su sistema de contrataque a base de parrys y evasiones, que nos recordaran inmediatamente a SEKIRO o Mortal Shell, por mencionar alguno con esas ejecuciones tan sangrientas y brutales. Sin embargo, las animaciones y los movimientos del personaje son un poco más pesados y lentos, siendo un claro reflejo de Lords of the Fallen. Tampoco puedo dejar pasar la mención a GodFall, a fin de cuentas, todo recuerda a la obra de CounterPlay Games. Desde el esplendor melancólico de sus ciudades suspendidas, y los apretados callejones victorianos hasta la danza letal de su combate, (fluido, instintivo y salvaje) la obra destila inspiración por cada uno de sus Pixeles. Una belleza desbordante que, ProbablyMonster acoge con prudencia artesana para mecerla bajo su propia y singular firma, dejando un pedazo de su corazón.

Los escenarios que sirven de telón de fondo para esta epopeya sangrienta son hipnóticos con una personalidad muy marcada. Gildenarch se siente como si fuese un pedazo de carne vivo que se retuerce con cada interacción. Reacciona, muta y recuerda cada una de las expediciones previas dando lugar a nuevos puntos de interés. Las calles envueltas en charcos sangrientos con pedazos de carne colgando de las ventanas, las catedrales profanadas con vidrios salpicados sobre la superficie dejan filtrar una tenue luz carmesí espectral, los campanarios oxidados que dominan el horizonte y los callejones envueltos en brumas perpetuas de entrañas logran capturar una atmosfera genuinamente retorcida, que choca violentamente con la podredumbre sobrenatural. Cada distrito liberado mediante la fuerza bruta abre paso a nuevas rutas, secretos ocultos, atajos laberínticos y desafíos que ponen a prueba la paciencia y los reflejos de cualquiera que ose pisar sus baldosas ensangrentadas.

A fin de cuentas, sumergirse a su universo implica aceptar un pacto con la oscuridad, la sangre y el acero forjado por el herrero. Con esto quiero dejar claro que, las recompensas son casi tan importantes como el propio combate. Una de los motivos para que saltemos, (una y otra vez) hacia el mismísimo infierno es para salvar a la humanidad, claramente, pero… también necesitamos conseguir equipo en condiciones. Herramientas que sean lo bastante fuertes para pulverizar las entrañas de un demonio ordinario, como también para cercenar la cabeza de un titán colosal. Armaduras que no sean solamente estéticas, y cumplan con un buen rol defensivo. Afortunadamente, este departamento funciona de maravilla para Crimson Moon. A fin de cuentas, en cada expedición encontraremos toda clase de botín con sus correspondientes ventajas pasivas, es decir, podemos equipar una armadura que añada bonificaciones de estado para no recibir daño elemental por veneno, y sumar un yelmo que incremente el porcentaje de daño por corte. Lo mismo sucede con el resto de objetos como ser los anillos o amuletos. Por otro lado, su set de armas es tan variado como podríamos imaginar, y además viene acompañado de una serie de angelicales devastadoras y la posibilidad de ejecutar transformaciones temporales que alteran drásticamente el flujo de los enfrentamientos cuerpo a cuerpo. Ya sea en solitario o en cooperativo, donde la dificultad se adapta con precisión quirúrgica al número de participantes, la acción invita constantemente a improvisar, estudiar los patrones enemigos y encadenar combos con los que aplastar al enemigo de turno.

Por otro lado, al superar uno de sus distritos y regresar al nexo, tendremos la posibilidad de purificar todo el equipamiento que conseguimos durante la expedición. De esa forma podamos mejorarlo con el herrero, aunque necesitaremos un buen número de materiales con los que subir el nivel de cada pieza de normal a raro o incluso legendario. Cabe destacar que, el Sanctus Clypeus funciona como el principal punto de encuentro, algo así como una base central de operaciones, donde podemos interactuar con otros personajes para desbloquear consumibles, mejoras de equipamiento, novedades de la historia o incluso acceder a misiones especiales, (eliminar 2 o 3 tipos de enemigo). Esto último suena realmente básico, pero… no hay demasiada ciencia por detrás, es tan solo otra opción con la que rascar más materiales y dinero.

¿Cómo son sus escenarios? Bueno, Crimson Moon se desarrolla a lo largo de un escenario más bien línea, eso no quiere decir que no tenga caminos secundarios, atajos o distracciones. Claro que tiene sus ramificaciones, pero… no dejan de ser de una escala mucho menor. Sus patios de combate pliegan las alas para añadir recovecos o pasillos apretados que desembocan en plataformas u otros puntos de interés, pero la gestión de su mundo es siempre limitada. Cada partida ofrece un camino diferente, y se va extendiendo a lo largo de tres puertas de sangre, cada vez que llegamos a una tenemos la posibilidad de adquirir una mejora temporal. Eso si, cuando pisamos el nuevo distrito el anterior queda permanentemente bloqueado, por lo que es mejor explorar minuciosamente cada uno de sus huecos. Cuando llegamos al final de último distrito seremos recibidos por el Jefe de área, donde tendremos que superarlo para poder regresar al nexo. Por otro lado, su sistema de progresión es curioso, cuanto poco. Sucede que, desde el nexo podemos escoger la misión a la que accederemos en el Mapa de Guerra, donde tambien podemos escoger el nivel de dificultad e incluso el equipamiento. Una vez que completamos sus cuatro distritos locales podemos acceder al primer Jefe del mundo para conseguir una de sus tres piedras abraxas. Tras conseguir una de sus piedras toca repetir el proceso, pero ahora tendremos desbloqueado nuevos caminos y atajos.

¿Técnicamente? Crimson Moon se ve fantástico! Tiene un nivel de detalle realmente alto que captura con mucha fidelidad la belleza de sus entornos. El arte gótico de fantasía oscura le sienta como anillo al dedo para retratar enormes campanarios o catedrales con un diseño osarios, además lo acompaña con una paleta cromática donde resaltan los oscuros, grises, y como no, el contraste con ese rojo carmesí para salpicar de sangre cada pequeña superficie. Coquetea con entornos más abiertos en la ciudadela al ofrecer secciones más espaciosas como plazas o bosques, conectados por apretados callejones. Lo mejor son sus interiores, donde juega con la verticalidad para ofrecer plataformas o puentes colgantes a base de tablones de madera. Las animaciones transmiten su peso, contundencia y elegancia, mientras que el diseño artístico de los jefes de zona y los monstruos menores roza la excelencia macabra. ¿Rendimiento? Nada para reprocharle, con un i9 10900 acompañado por una RX 6800 XT y 32gb RAM no tuve problemas en mantener los 60fps en su calidad grafica máxima a una resolución nativa de 1440p. Además se han incluido los escaladores y generadores de FPS de AMD y Nvidia para rascar más FPS en caso de ser necesario.

Crimson Moon me llevo por un largo y sombrío viaje. La travesía comenzó con una voz en off que coqueteaba con ruinas apocalípticas y guerras santas bajo el estandarte de los Nefilim, evocando aquel eco implacable de la Muerte en Darksiders 2. Al tomar el mando, cada animación reveló el peso del mundo sobre los hombros del protagonista: movimientos pausados, solemnes y precisos que traían a la memoria la penumbra de Lords of the Fallen, desprovista del castigo cruel del ensayo/error. Fiel a sus raíces, ProbablyMonsters teje un combate que oscila entre la vigilia del RPG y el frenesí del Hack-and-Slash, donde la danza milimétrica de los parrys, las evasiones y las artes de ataque deja en los labios el sabor inconfundible de SEKIRO. Su arte gótico, tallado en escenarios funestos, donde la carne, la sangre y las entrañas dan forma a una arquitectura que transporta inmediatamente a los altares malditos de Diablo II o Diablo IV. Y, sin embargo, al cruzar hacia ese Nexo luminoso, elegante y casi cromático, resuena el brillo lejano de God Fall.

En su sangre late el ADN de toda una estirpe; una reverencia solemne que permite a ProbablyMonsters dar vida a un mundo envuelto en dolor y cólera, un páramo donde perderse y quebrarse ante los jefes, especialmente al calor del cooperativo online, se convierte en un ritual bellísimo. Pero incluso en la noche más profunda asoman las grietas: la monotonía se desliza como una sombra constante, un transitar sin pausa de puerta en puerta segando vidas sin un eco memorable, que rompa la marcha tras las primeras horas. Crimson Moon asume con dignidad su destino de telonero frente a gigantes como Onimusha Way of the Sword o The Blood Dawnwalkers, entregando una travesía tan adictiva como visceral, perfecta para caminar en compañía o en absoluta soledad.

Puntuación: 3.5 de 5.
  • Artísticamente esta muy bien.
  • El combate y sus controles responden con mucha precisión.
  • Una mezcla de RPG y Hack-and-Slash.
  • Su apuesta por el cooperativo le sienta fenomenal.
  • La historia tiene mucho material de donde tirar.
  • Una clara tendencia hacia la monotonía.
  • Falta de identidad, no aporta nada relativamente nuevo al genero.

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