The Outlast Trials [Review]

Título: The Outlast Trials
Género: Terror.
Desarrollador: Red Barrels.
Editor: Red Barrels.
Fecha de lanzamiento: 05/03/24.
Precio: $18,99.
Plataformas: PC.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Red Barrels.

Mientras paseaba por el parque de atracciones encontré rastros de sangre, cómo buen masoquista comencé a seguirlos y termine chocando con una fuente de entrañas, y vísceras. En lugar de atracciones ordinarias lanzando pelotas o disparando rifles de salva, había órganos. Todo tipo de órganos para aventar a las tasas o los patos de juguete. Entonces lo supe, está tercera entrega iba a ser mucho más oscura, cruel y viciosa. Era tan solo un preludio, y uno bien jodido, pero por alguna extraña razón quería más. Deseaba descubrir que otras atracciones tenía preparadas la gente de Red Barrels. Durante sus inicios tenía mis dudas por el nuevo enfoque del multijugador, sentía que iba a perder su espíritu, pero estaba muy equivocado. Luego de un fin de semana a pura terapia no he podido evitar maravillarme con lo bien que le ha sentado el online a esta nueva iteración. Es una mejora clara para la serie y una de las apuestas más eficientes y funcionales dentro del género.

A diferencia de las creencias populares, The Outlast Triales cuenta con una historia. Debajo de sus capas de multijugador. Debajo de todos esos ensayos de terapia cognitiva, conductual y física. Debajo de la tonelada de documentos, papeles y posters se esconde una trama de lo más interesante que fortalece aun más el relato de su secuela ofreciendo detalles sobre los experimentos que realiza Murkoff y compañia. Para ello tendremos que explorar minuciosamente cada escenario y rebuscar entre la mugre para hacernos con los preciados documentos que revelan valiosa información sobre todo lo que esta sucediendo en aquellos campos de terapia. Mientas más tiempo dedicamos, más posibilidades tendremos de recolectar todos los documentos, notas, y textos para desenmarañar la red de mentiras y experimentación, que realizan con las pobres mentes. Si bien, el objetivo principal es superar las terapias para alcanzar a una salida. No tardaremos demasiado tiempo en descubrir que esa es simplemente una forma de mantenernos ocupados para evitar hacer las preguntas más incomodas.

The Outlas Trials dio sus primeros pasos de vida en marzo de 2023. Fecha en la estreno su acceso anticipado, ofreciendo un vistazo preliminar al multijugador asimétrico. Recordamos que esta franquicia dio la luz como una aventura en solitario con un importante componente narrativo e interactivo. No exagero cuando digo que tanto su primera entrega como expansión, y posterior secuela, marcaron un punto de inflexión para el género del Survival Horror. A tal punto que le siguieron seguidilla de copias baratas, (algunas mejor conseguidas que otras), pero clones. Con esos antecedes, la vara para una tercera entrega estaba demasiado alta, por lo que los canadienses de Red Barrels decidieron dar un giro de 180° para demostrar que pueden reinventarse. ¿El resultado? The Outlast Trials, una maratón de terror en cooperativo que lleva el estrés y la tensión a su punto más alto. Muchos de sus conceptos regresan mejor que nunca con multiples capas de habilidades y ventajas que alteran la jugabilidad. Lo cierto es que, Outlast siempre giro sobre el tradicional “corre que te pillo”. Esto le funcionó muy bien en el pasado, y ahora no habría porque ser diferente. Lo lleva a una escala mucho más alta sobre entornos semi-abiertos y con un alto componente interactivo, siendo el trabajo en equipo su nuevo lema. Eso no le resta mérito al resto de características. Las escondidas siguen marcando las pautas de progresión, por lo tanto, encontraremos toda clase de objetos sobre los que escondernos y mirar de reojo esperando una apertura para echarnos a correr o coger lo que sea que necesitemos.

Este nuevo Outlast nos arroja a una terapia de lo más podrida con toda clase de enfermizas tareas sobre entornos aún más repugnantes y de lo más crueles. El lado más horrendo de la humanidad. Machacar personas en picadoras de carne. Empujar carros con niños despedazados directo a un incinerador o coger miembros humanos para verterlos hacia un baño caliente de ácido. Son tan solo algunas de las tantas actividades alocadas y jodidas que toca realizar para conseguir un ticket hacia la salida. Por lo tanto, somos una especie de conejillos de india. Ratas de laboratorio. Con el deber de mantener la cordura e integridad física a fin de tener una posibilidad para escaparse de aquel manicomio de locuras absolutas. Luego de lo visto en su secuela no esperaba encontrarme nada más grotesco y salvaje, pero… Red Barrels ha demostrado, una vez más, lo jodidamente trastornados que están, (en el mejor de los sentidos). Solia creer que Agony, Sucubus o Lust From Beyond eran retorcidos. PERO… Outlast Trials llega a un extremo descomunal. Toda una montaña rusa de pura carne pútrida con interminables lluvias de sangre y vísceras. Esto hace que sus escenarios tengan un valor añadido de emociones intensas, que no olvidaremos con solo cerrar el juego o apagar la consola. Solo cuenta con cinco escenarios principales, (numero algo ajustado), que los podríamos catalogar como un parque, iglesia, juzgado y fabrica. Cada uno de ellos tiene sus propias atracciones de terror con las que mantener fresca su experiencia de juego, pero también comparten otros elementos como ser Jefes, (solo existen dos). Estos “cinco escenarios principales”, a su vez, se subdividen en dos áreas de menor tamaño, que funcionan como “zonas de juego secundarias”. Cada área tiene un diseño parcialmente abierto con sus correspondientes atajos, trampas, enemigos, documentos y Jefes. Y sobre estas secciones encontraremos otros dos escenarios alternativos, recortados del mapa original, y donde superar otra tanda de actividades con las que conseguir más experiencia, monedas y recompensas para acercarnos un poco más a nuestra deseada salida.

Como suele ser habitual en los juegos orientados al multijugador encontraremos todo tipo de artefactos, habilidades y ventajas con sus correspondientes bonificadores pasivos con los que incrementar la destreza de nuestro protagonista para convertirlo en una auténtica máquina de supervivencia. Todo un corredor nato y un maestro de los escondites. Antes de acceder a todas estas jugosas recompensas tendremos que superar una de sus terapias, no necesariamente con una buena calificación, (sin embargo, esto genera mejores ganancias), sino simplemente superar sus retos. Así, obtendremos fichas de canje y dinero extra, que posteriormente podremos intercambiar por una serie de artefactos. Que, a su vez, pueden ser mejoradas sus aptitudes que nos sacara de aprietos en más de una ocasión.

En lo que respecta estrictamente a su jugabilidad, The Outlast Trials funciona como cualquier otro Outlast, por lo que tenemos una cámara en primera persona con mecánicas interactivas; coger y manipular objetos para adaptarlos a nuestras necesidades. Por primera vez dentro de la franquicia tenemos la posibilidad de defendernos de los enemigos aventándole ladrillos o botellas de vidrio, que también sirven para despistarlo y generar un hueco donde pasar, si es que lo necesitamos. Jamás podremos dañar de manera permanente, tan solo funciona como un despiste con el que rascar algo de tiempo extra para correr, escondernos o simplemente activar la palanca o interruptor de turno. Esto último es recurrente dentro de la aventura. The Outlast Trials es toda una montaña rusa de sensaciones que encuentra el perfecto amalgama entre el «corre que te pillo» y “Hide-and-Seek”a través de secciones intensas de alto voltaje. El sigilo es una de sus herramientas útiles, donde más provecho podemos sacar a nuestro set de habilidades pasivas, considerando el comportamiento agresivo y volátil de los enemigos, especialmente de los Jefes Finales (aunque no llegan al nivel de encanto de sus predecesores).

No hay gran variedad de enemigos, pero eso no le resta amenaza. Más bien sucede todo lo contrario. Cada vez que aparece un enemigo en pantalla demanda armarnos de paciencia y mucha prudencia para adaptarnos de la forma más adecuada a su accionar, y asi, evitar ser cogidos por sorpresa. No solo por los propios enemigos, sino también por aquellos prisioneros que intentan sobrevivir. Muchos de ellos se esconden en barriles, camas o armarios, de acercarnos demasiado estos responderán de manera agresiva atacándonos y alarmando a los enemigos cercanos. Por esta razón, tenemos que analizar minuciosamente el escenario para usarlo a nuestro favor. Bloquear puertas con sus pasadores, como también estar atentos de las propias trampas. Muchas de las puertas están bloqueadas o tiene disparadores eléctricos que nos paralizaran si procedemos demasiado pronto, por lo tanto, tendremos que buscar una entrada secundaria para poder interactuar con la batería y desactivar la misma. El alto nivel de interacción con el escenario le da un soplo de aire fresco y mantiene en movimiento. Sin llegar a los niveles de un Amnesia: The Bunker con su estructura procedural.

En todo caso, The Outlast Trials es un juego artesanal por lo que cada uno de sus entornos está diseñado completamente desde cero con un formato lineal, pero con cierto grado de libertad al momento de proceder. Esto llega a jugarle en contra, especialmente para todos aquellos que ya disfrutaron de la aventura durante su acceso anticipado, puesto que tiene un contenido algo ajustado, (quizás demasiado) y no tardara demasiado tiempo en tornarse repetitivo. Es mas, ni siquiera con sus terapias adicionales logra mantenerse a flota. Sucede que, recicla contenido, es decir, superar la campaña solo desbloquea un nivel de dificultad extra, que tampoco será una pesadilla, puesto que para ese momento ya desbloqueamos una vasta mayoría de habilidades, ventajas y consumibles. Solo queda esperar por su contenido semanal con sus terapias de shock dinámicas.

Para tratarse de un juego “lineal” tiene escenarios parcialmente abiertos con un diseño de lo más intrincado, en el que resulta sencillo perderse al no contar con un mapa al que acudir durante la exploración. Existe un mapa general en las salas principales de cada entorno, pero toca aprendérselo de memoria porque no podemos usarlo libremente. Por lo que el diseño de escenario es enmarañado con muchísimos caminos alternativos que funcionan como atajos; puertas cerradas, conductos de ventilación, cadenas y llaves. Para desbloquear los mismos tendremos que desactivar baterías, destrabar seguros, levantar barras de madera o superar algun que otro puzle interactivo Gran parte del tiempo la pasaremos a oscuras y para avanzar sobre sus sombríos escenarios necesitaremos activar la máscara de visión nocturna, aunque debemos prestar atención a su uso, pues necesitaremos baterías extra para que esta se mantenga encendida. A simple vista, no ha cambiado demasiado con sus predecesores, es decir, mantiene intacto el espíritu de corredor desenfrenado con los tradicionales escondites, sin embargo, estos conceptos se entrelazan con nuevas mecánicas para experimentar su jugabilidad y propinarle una vuelta de rosca fresca.

Por otro lado, el apartado visual a subido un par de escalones por encima de la media, como producto de un nuevo tratamiento técnico. Esto indica que los escenarios tienen mayor nivel de detalle con objetos de alta calidad, especialmente los modelados, que han recibido algo de cariño extra. No tiene el efecto de plástico que tanto frustraba en su secuela. Realmente da la sensación de estar cogiendo un pedazo de órgano podrido y se puede sentir el aroma metálico de la sangre sobre el ambiente. Esa atmósfera tan perversa, retorcida y cruda es lo que hace de esta franquicia algo único en su especie. Restos de cadáveres tirados sobre el entorno decorado paredes, suelos o la propia mueblería en posiciones de lo más sugerentes e incluso incompletos sin su cabeza, brazos o piernas. La sangre no solo cumple un rol en cuanto a gore, sino que también funciona como un medio expresivo con el cual comunicar ideas, tareas y algo del lore. Paredes manchadas por sangre seca y pedazos de uña clavados en su interior relatando los últimos segundos de un reo o la pesadilla más alocada de un paciente.

Sin lugar a dudas, lo mejor viene de su lado artístico y como estrecha su enfermiza decoración para contar historias. Esa fuerza narrativa a través del lenguaje visual es invaluable y logra mantenernos totalmente inmersos de su mundo. Buscando pistas en televisores, cogiendo llaves de lo más profundo de un cuerpo, o acomodando miembros como si fuesen centros de mesa. Todo por tan enfermizo que luzca cumple un propósito y una razón de existir. Lo descubriremos por las buenas o las malas. El sistema de iluminación ha recibido importantes mejoras con su presentación dando el realismo que merece cada una de las escenas con sus efectos volumétricos y acompañada por sombras dinámicas suaves, pero eso no es todo. Por primera vez dentro de la franquicia tenemos la posibilidad de activar las opciones de trazado de rayos, que genera imágenes mucho más conseguidas y reflejos en tiempo real. Con el frenesí que demanda cadauna de sus secciones dudo que nos detengamos sobre un vidrio o espejo para vernos reflejados, pero… La opción está allí para quien desea chusmear y dedicarse a la moda. Al fin y al cabo, viene bien considerando que podemos personalizar la estética de nuestro protagonista y su propia habitación en el manicomio.

Con respecto al sonido, ha visto beneficios del salto generacional. Esta nueva entrega maneja muy bien los sonidos ambientales para elevar el tono de sus secuencias y generar mayor tensión. Como dicen, el silencio puede ser ensordecedor, y Red Barrels no anda con vueltas. El silencio deja espacio para que el propio entorno hable por si mismo con cada botella, cada fragmento de vidrio o los propios pasos que realizamos. Todo genera ruido, y esto tiende a ocasionar más de un problema. Existen otros ruidos ambientales producidos por el propio escenario como motores, generadores, ruidos eléctricos, atracciones que podemos utilizar para camuflar nuestras propias acciones, y esto es lo jodidamente brillante de su jugabilidad. El sonido juega un rol importante y se convierte en un medio de interacción sobre el que trabajar nuestras acciones. Siento que la banda de sonido no ha cambiado en lo más mínimo con respecto a sus predecesores. Una vez más oiremos esas vibrantes melodías de búsqueda implacable que taladran la cabeza durante las cacerías, y por momentos funciona, pero si somos habitúes en la franquicia notaremos cierto desgasto en la formula.

Debo admitir que tenía serias dudas por el cambio de aire. Pero… por alguna extraña razón. Red Barrels dio en la tecla con su fórmula del gato y el ratón en cooperativo de lo más extremo y enfermizo. Tan grotesco. Tan repulsivo. Tan jodidamente cruel. No existe nada que se le acerque, y juega comodamente en su propia liga. Es un juego bastante redondo que luce aun mejor en compañía de amigos. Sufrir. Gritar y reir siempre sera mejor al lado de alguien. Especialmente si es un juego de terror. El multijugador no le resta ningun tipo de merito a la experiencia, al contrario amplifica sus conceptos hacia niveles escandalosamente altos. Una oda cruel, viciosa y repugnante que solo descubrirán los más dedicados. Detrás de todas las entrañas y sangre se esconde una historia. Bastante buena, si me lo preguntan. Pero… necesitaremos de mucho tiempo para unir todos los cables.

The Outlast Trials fue un viaje jodidamente angustiante de principio a fin. Los picos de estrés al ser capturado me acecharan durante semanas. Aun en compañía, me hizo sentir desnudo y completamente vulnerable. Con The Outlast Trials, Red Barrels le da una vuelta de tuerca a sus conceptos de juego. Familiar, pero diferente. Cambios adecuados para impresionar a los veteranos, y también despertar el interés de los recién llegados. Tenía mis dudas con respecto al componente en multijugador, pero le sienta como guante. Es un soplo de aire fresco para el terror, y un paso hacia la dirección correcta para un estudio que ha logrado re-inventarse sin morir en el intento.. Nunca estaba completamente seguro de que era lo que iba a encontrar, y eso… realmente me aterraba. Red Barrels marca un nuevo punto de referencia al que admirar y sobre el que trabajar, otra brillante aventura de terror cooperativo, que no tiene desperdicio alguno.

Puntuación: 4 de 5.
  • Debajo de todo su Gore esconde una historia bastante modesta.
  • Mantiene la identidad de sus predecesores, pero añade nuevos componentes.
  • El cooperativo le sienta de maravilla.
  • Visualmente es una pesadilla, en el mejor de los sentidos.
  • El nivel de Gore es extremo.
  • Sonido ambiental muy conseguido con una claridad absoluta.
  • La variedad de entornos con ambientaciones jodidas, una más que la otra.
  • Las funciones de personalización y desafíos semanales le dan más vida.
  • Brillante optimización.
  • Tiende a caer en la monotonía.
  • Reciclado de contenido.
  • Algún que otro fallo de sincronización.

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