The Spirit of the Samurai [Análisis]

Título: The Spirit of the Samurai
Género: Accion.
Desarrollador: Digital Mind Games.
Editor: Kwealee.
Fecha de lanzamiento: 12/12/24.
Precio: $14,99.
Plataformas: PC.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC, gracias a una copia de prensa proporcionada por Kwalee.

Stop Motion, que técnica tan noble. Tan hermosa. Tan artesanal. Que, sin embargo, se ha visto totalmente abandonada. Los últimos recuerdos que tengo de este estilo se remontan a principios del 2015 cuando ARMIKROG vio la luz, ese acogedor Point and Click de Pencil Test Studios, quienes alguna vez fueron capaces de dar vida a The Neverhood e incluso SKULLMONKEYS: dos juegarracos con los que suspirar. Desde entonces busque por cielo y tierra algo que se le asemeje. En aquel intrincado viaje choque con cientos de paredes, siendo la última Knite and the Ghost Lights, (que no fue capaz de recibir el apoyo que merecía en Kickstarter). Ahora la gente de Digital Mind Games demuestra, (una vez más) el nivel creativo que reside en España, y como no, le da una vuelta de rosca a los samurais. La idea de mezclar el mundo de los samurais con criaturas fantásticas nunca defrauda, allí tenemos los grandes referentes como Nioh o Wu Long. Claramente, TEAM Ninja sabe de la materia, y es una que ha estudiado minuciosamente el estudio español, quien finalmente ha dejado todo su amor con The Spirit of the Samurai, una aventura en 2d con mucha dosis de acción, pero también con mucha belleza por detrás, tiene mucho por lo que suspirar, pero también mucho por lo que agarrarse la cabeza y gritar.

Debo admitir que al momento de iniciar una partida tenía dudas. No estaba exactamente seguro de cómo iba a funcionar su combate, sin embargo, una vez que me cruce con el primero de sus enemigos me encontré con unos controles familiares, que me recordaron a ‘Unto the End’, pero también al emblematico ‘Mortal Kombat Mythlogies: Sub-Zero‘. Un stick para desplazarnos y otro para efectuar todo tipo de movimientos letales, además añade un sistema de combos personalizable muy curioso (aunque se le echa en falta un sistema de guardado para no perder las acciones al reiniciar un punto de control). Eso no es todo, incluso se toma el tiempo de introducir unas Glory-Kills de lo más sangrientas en una preciosa cámara lenta.

Por alguna razón, imagine que los combates eran de uno en uno para no sofocar la pantalla, pero… Vaya sorpresa me lleve cuando encontré enemigos desde todas direcciones. Esos saltos desde los fondos hacia el campo de batalla central eran espectaculares y ayudaban a crear un entorno mucho más inmersivo. Lo cierto es que, el Gameplay es más bien pausado, pero al mismo tiempo frentico. Cortar enemigos con la Katana, mientras rodamos o rechazamos ataques con un bloqueo perfecto es sumamente adictivo. Además, tenemos un arco para golpear en la distancia y evitarnos alguna que otra complicación. El sistema de poses también ayuda a crear una estrategia defensiva u ofensiva en los momentos más estresantes, (que no serán pocos). Pero eso no es todo, también tenemos la cruceta para lanzar objetos especiales como kuani o usar pociones para restaurar la salud. Por lo tanto, es importante mantener un registro claro del HUD, que prácticamente abarca una buena porción de la pantalla, tenemos un medidor para la experiencia recolectada, como también otro para la estamina y una suerte de esferas que determinan la vida, en el extremo superior izquierdo tenemos un numeral que determina la cantidad de puntos de experiencia que podemos gastar en sus santuarios sagrados para mejorar los atributos de nuestro personaje o incluso comprar consumibles.

Resulta imposible no quedarse enamorado de su mundo fantástico, ese tono oriental está muy bien conseguido e incluso se han introducido mucho folklore local para darle mayor autenticidad a la aventura. Me encanta el añadido de los templos, cómo también los santuarios dónde descansar para subir de nivel las estadísticas del personaje, que no son muchas, pero las suficientes para darle ese sabor rolero que tanto gusta. Aunque es un juego que funciona prácticamente como un Sekiro Shadow Die Twice en 2d, dónde tenemos que limitar el rango de los ataques para evitar riesgos, además, el sistema de contraataque y Parry es tan intuitivo que deja secuencias simplemente gloriosas. Realmente da la sensación de estar controlando un auténtico samurái que sabe lo que hace con su katana.

Cabe destacar que, no solo tenemos que superar a sus duros enemigos o jefes finales, sino que el propio escenario también trae consigo sus propios problemas. No solo se trata de acción, sino también introduce muchas secuencias de plataformeo. Secciones dónde saltar y rodar ante diferentes obstáculos para evitar caer en una serie de pinchos sobre el suelo, como también ser empalado por las trampas ambientales. Es uno de esos juegos que demanda mucho del jugador, y como tal, ofrece buenas recompensas. Las cerezas, té y otros objetos son un medio monetario importante para adquirir consumibles en sus santuarios e incluso la experiencia nos abre la puerta a nuevos tipos de ataque. Una de sus mayores virtudes proviene justamente del sistema de combos. La idea de armar combos a placer hace que el juego sea mucho más variado, le da ese toque de personalidad que tanto necesita.

The Spirit of the Samurai cuenta una historia noble sobre un guerrero que intenta librar a su pueblo del cataclismo, sin embargo, para lograr tal hazaña necesita la ayuda de un grupo singular: un gato y un kodama. Si solo fueran protagonistas silenciosos no habria problemas, pero… por alguna razón tienen demasiado tiempo en pantalla. Estos dos últimos personajes son los encargados de entorpecer y agriar más de la cuenta la experiencia de la aventura. Sucede que durante sus primeros compases funciona realmente genial como un juego de acción en 2d, con ese toque pausado y preciso que tenia ‘Unto the End’ o cualquier ‘SoulsLike’. Pero… supongo que el estudio español fue demasiado ambicioso e intento experimentar con tantos otros géneros. Razón por la que su plataformeo e incluso puzles se sienten algo forzados al estar metidos con calzador. Ese cambio de personajes para escalar una montaña o esconderse de criaturas rompe todo lo que ha logrado Takeshi en sus primeras horas de juego. No solo eso, sino que el control del gato es insufrible. Tosco. Impreciso. No responde del todo fluido y caeremos al vació más de la cuenta. Sin mencionar la lentitud, puesto que agota toda su estamina en un segundo. No intento encontrarle pegas, pero que prácticamente la mitad del juego gire entorno a controlar otros personajes me desconcierta. Incluso da la sensación que el sistema de combos se deja de lado por una buena porción del juego.

Mentiría si no dijese que, su arte fue lo primero que me llamó la atención, pero… claramente su Gameplay me atrapo de principio a fin. Ese combate es tan artesanal con tanta personalidad que hace de su experiencia un cúmulo de emociones. Cada desliz de la katana es una explosión de colores, un festival de sangre, un viaje visceral hacia lo más retorcido. La idea de armar combos a placer hace que sus combates sean mucho más que machacar botones. Más bien, lo convierte en todo un arte con estampas entrañables gracias a ese majestuoso stop motion. Aunque tampoco puedo olvidar los dolores de cabeza que me han dejado sus secuencias de plataformeo, con ese gato que lleva algodones en lugar de garras. No es un mal juego, pero necesita algunos ajustes en sus controles, y una rigurosa prueba de calidad para depurar todos sus bugs… Ni siquiera pude terminar mi partida porque un enemigo no dropeo una llave sobre el final del juego… Me recordó a Hellblade Senua Sacrifice con la antorcha. Siento que, The Spirit of the Samurai intenta ser tantas cosas al mismo tiempo, que al final del día olvida por completo su identidad.

Para cerrar, el estudio español tiene una excelente mano para el pincel, y una aun mejor para crear movimientos espectaculares con un combate artístico, por lo tanto, siento que deberían concentrar sus fuerzas en ello. Experimentar con múltiples personajes y enfoques en un indie de 4-5 horas no trae nada positivo.

Puntuación: 2.5 de 5.
  • Artisticamente es una pintura en movimiento.
  • La idea de jugar con mitos y leyendas del folklore local le da sabor a su aventura.
  • Ese tono cinematografico en su formato con escenas y mucho dialogo de por medio.
  • El sistema de combate es muy artesanal.
  • Crear combos le sienta de maravilla.
  • Aunque por alguna razón no quedan guardados al recargar un punto de control.
  • El cambio entre personajes se siente algo forzado.
  • Las secuencias de plataformeo con el gato son insufribles.
  • Los controles no respondel del todo bien.
  • Plagado de bugs que impiden continuar la partida.

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