Monster Boy and the Cursed Kingdom [Review]
Monster Boy and the Cursed Kingdom llega en el momento justo para culminar un grandioso año para el mundo de los videojuegos, y en especial para la escena independiente.
Monster Boy and the Cursed Kingdom llega en el momento justo para culminar un grandioso año para el mundo de los videojuegos, y en especial para la escena independiente.
Dos personas completamente diferentes se ven atraídas a un conflicto que cambiara para siempre sus vidas. 11 – 11 Memories Retold se convierte en un apropiado relato de la Gran Guerra que prioriza la humanidad de las personas ante el contexto bélico.
Otra ambiciosa promesa narrativa que se ve eclipsada por una pobre ejecución técnica y jugable.
Larry Laffer, el carismático virgen cuarentón de los 80 ha escapado de su cámara criogénica para volver al ruedo en otra provocativa y divertida aventura de Point-and-Click cargada de humor.
Ohnoo Studio deja caer la cara del horror que lo acompaño con Tormentum para abrirnos su corazón con Tsioque, la agradable e inocente imagen de un cuento animado.
The Witch’s House MV es una convincente remasterización que se mantiene fiel a sus raíces, pero también se toma la libertad de innovar.
Call of Cthulhu entra por la puerta grande por sus mecánicas roleras, y un convincente sistema de habilidades, pero lentamente la originalidad comienza a ceñir sus puertas y termina convirtiéndose en otra mediocre adaptación de los mitos de Cthulhu.
The Messenger es mucho más que una apuesta por la nostalgia. Es un juego que se ha diseñado meticulosamente para mantener vivo un legado, el legado por lo retro.
Juan Aguacate ha regresado para llevar la lucha a los confines del espacio-tiempo en otra disparatada y divertida aventura. Un Must-Have para los amantes del género Metroidvania.
A pesar de sus desaciertos, Death’s Gambit es una correcta aventura de acción en 2d, que no dejara indiferente a nadie.
Agony es otro Survival Horror que hace apología al Gore y la perversión de forma desenfrenada, a costa de su jugabilidad y narrativa. El resultado final no termina de funcionar del todo bien y termina convirtiéndose en un juego mediocre, que pasara sin pena ni gloria.
FAR: Lone Sails es un serio candidato a juego del año, una verdadero obra de arte y todo un logro de lo que puede ofrecer la escena independiente.