Broken Sword: La Leyenda de los Templarios Reforged [Análisis]
El lavado de cara en sus entornos con esas imágenes en 4K y el sobresaliente audio le dan una nueva profundidad y lo convierten en la experiencia definitiva del clásico de culto.
El lavado de cara en sus entornos con esas imágenes en 4K y el sobresaliente audio le dan una nueva profundidad y lo convierten en la experiencia definitiva del clásico de culto.
Supongo que a esta altura no quedo nadie sin disfrutar de Horizon Zero Dawn. Nadie deberia cargar con semejante sacrilegio. Si fuese el caso, paren de leer inmediatamente, y vayan corriendo a buscar la copia más cercana.
Es un juego que, claramente no sobrevive al paso del tiempo. ¿Saben qué? Esa es su mayor virtud. De esa forma podemos valorar aún mejor cómo ha evolucionado el género en todos estos años.
Con casi cuatro entregas tras su espalda, la serie comienza a mostrar cierto agotamiento en su formato. Las habilidades especiales de Max le dan sabor a la experiencia, sin embargo, tiene una clara repetición que no es fácil de ignorar.
Una campaña como las de antaño con mucha adrenalina. Con muchas explosiones. Con mucha acción. Intensa. Salvaje. Frenetica. El mejor COD en años. Ya era hora que la saga volviese a brillar.
Shadow of the Damned como juego es una auténtica maravilla. Una fumada como ninguna otra, pero cómo ‘remasterización’ es una lagrima.
Puppet House ofrece un relato de horror supernatural con un muñeco maldito a lo Chucky que se sigue con mucho interés. De esos que encontraremos en una cinta de VHS de clase B con mucho Gore.
Powersnake deja salir un estruendo de creatividad. Una aventura con raíces muy arraigadas en el género, tiene claras influencias, pero también mucha personalidad. Esa mezcla de Sundered más Hollow Knight es embriagante.
Wilmot es un juego con mucho corazón, con mucha magia por detrás. De esos que, es imposible no amar a primera vista, de esos que atrapan con sus garras o más bien cajas.
La obra de Stormind Games ofrece una experiencia de supervivencia y horror excepcionalmente inmersiva, especialmente para los fanáticos de la franquicia.
¿Neva es un videojuego? Claro. Eso no le resta magia alguna. Al contrario, lo inmortaliza en el perpetuo nirvana digital, como una de los máximos referentes artísticos.
Vessel of Hatred es justo lo que podríamos esperar de Blizzard, una expansión que revisa por completo al juego original, y viene acompañada de mucho contenido de calidad con el que mantenernos atrapados durante un buen par de meses.