Diablo IV – Temporada de la Masacre – DOOM The Dark Ages Crossover [Análisis]

Título: Diablo IV – Temporada de la Masacre – DOOM The Dark Ages Crossover
Género: ARPG.
Desarrollador: Blizzard Entertainment.
Editor: Blizzard Entertainment.
Fecha de lanzamiento: 11/03/26 hasta 20/04/26
Precio: $49,99.
Plataformas: PC, PS5 y Xbox Series.
Disponible en: 
Steam.
Review: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Blizzard LATAM.

Un mes atrás termine de re-jugar Diablo II con su nueva clase el “Warlock” y la experiencia fue fenomenal.  No tengo ninguna queja. Cuando pensaba que estaba fuera, Blizzard encontró la forma de atraparme de nuevo. Su reciente colaboración con Doom the Dark Ages acompañada por la Temporada de la Masacre es motivo más que suficiente para enviarme directo a Santuario a saborear la sangre de los demonios como el salvaje Carnicero. Es una de las abominaciones del infierno, que llego a la tierra de los vivos en busca de carne fresca.

Esta temporada viene acompañada de una mecánica que recompensa el estilo de  juego agresivo: mantener la presión en la zona con ataques constantes masacrando todo lo que encontramos delante. No dejar ni un demonio en pie. Las “Killstreaks” es una de las grandes cualidades de los juegos dedicados al multijugador, es una divertida forma de recompensar a los más duros, a quienes pudieron sobrevivir a todo lo que el juego les aventaba. Claramente, en Diablo IV funciona de una forma diferente y viene acompañada por su correspondiente escala de rachas; desde “Letal” hasta “Masacre”. Cada una de ellas acarrea su correspondiente recompensa: experiencia y tesoros prohibidos en el nuevo mercader. Resulta que, tenemos una nueva moneda de cambio, (Carne Fresca) para adquirir objetos de temporada, los denominados “Objetos Ensangrentados”. A su vez, estos nuevos items vienen acompañados por una serie de afijos que se potencian cuando mayor sea la racha de muertes, de esa forma genera una sinergia directa entre el combate y la progresión del personaje.

Con este cambio de paradigma, DIABLO IV se convierte en una experiencia mucho más frenética. Prácticamente participamos de una jodida maratón con la adrenalina a mil. La satisfacción de machacar tanto demonios ordinarios, como elites, guardias e incluso Jefes hace que su ritmo de juego no decaiga en ningún momento. El campo de batalla se convierte en una enorme piñata con toda clase de objetos y equipamientos resplandeciendo esperando a ser recogido. No da tregua, ni siquiera un minuto. La pausa para gestionar recursos o reponerse se reduce al mínimo. Cuando la acción toma protagonismo puedes olvidarte por completo de los dedos, hay una tensión constante por no perder el combo. No puedo evitar recordar a Devil May Cry, con la idea fija de mantener el combo en SSS. Claramente, es una decisión de diseño que recuerda al hack-and-slash promedio. Sin embargo, este cambio no está exento de matices. Da la sensación que empuja hacia builds optimizadas para limpiar grandes grupos rápidamente, lo que acentuá problemas de balance pre- existentes.

¿Cómo fue mi experiencia? En lo personal, fui directo por la clase de Paladin, (una asignatura pendiente) para experimentar de primera mano la nueva sensación de pulverizar demonios con sus bendiciones, mientras la protección de los cielos está sobre la espalda. Comencé con el hechizo mágico del martillo que permite aventarlo como si fuese el MJOLNIR de Thor, desde allí fui desbloqueando gradualmente diferentes habilidades a gusto, como también ciertas bonificaciones de daño, salud, mana y escudo para tener mayores probabilidades de sobrevivir frente ataques inesperados. Una de las habilidades que me termino encantando fue la de … que permite rodearse de martillos que atacan a todo lo que entra en contacto con ellos, (me recordó muchísimo a los orbes de energía del hechicero), de modo tal que, fue una experiencia ligeramente similar. Su árbol de habilidades esconde muchas mejoras espectaculares, una de ellas es la lanza divina, que permite elevarse y realizar una taque en picada que deja una marca sobre el suelo e incrementa el daño por un periodo de tiempo. Ideal para aventarse directamente frente al jefe de turno para limpiar la zona. A su vez, es importante introducir alguna que otra mejor en las aptitudes pasivas para reducir las recargas de las habilidades, como también la obtención de mana. Aunque con los ataques principales obtendremos una moderada ración del mismo. Se trata de ir probando y experimentando. Es una clase bastante versátil que se adapta muy bien a cualquier estilo de juego, y sus habilidades finales son tan escandalosamente ruidosas que erradican por completo a los Jefes de mundo.

¿Qué opinan de convertirse en un demonio? Eso, suena genial, ¿no? Una de sus novedades más llamativas es la posibilidad de ponerse en la piel del Carnicero, un demonio sangriento, equipado con dos enormes machetes y potentes habilidades especiales con las que despedazar todo lo que se cruce frente a nosotros. Lo sé, se estarán preguntando como transformarse en el carnicero, y no es nada difícil. Los métodos son: eventos, mazmorras específicas o PvP, obteniendo un set de habilidades completamente distinto y un aumento de poder significativo. Otra forma es echándose a correr hasta una Marea Infernal, de ese modo conseguiremos corazones demoníacos que más tarde podremos ofrecer en uno de los tantos altares del carnicero. Esto permitirá activar el mini-juego en el que nos transformaremos en el carnicero, por un corto periodo de tiempo, para aniquilar todo lo que encontremos por delante. El Carnicero es un monstruo de casi 3 metros que, para su enorme peso, se mueve como si fuera flash. Su gameplay es puro frenesí, una completa locura la velocidad con la que se carga oleada tras oleada de enemigos, además de que es prácticamente un tanque, los toca y explotan en sangre como si fueran hemofílicos manchando todos los suelos y paredes de rojo, justo como le gustaría al viejo Splatterhouse. Sus habilidades lo convierten en una máquina de matar. Por un lado tenemos la posibilidad de coger grupos de enemigos con sus cadenas para atraerlos hacia nosotros y reventarlos a golpes, otro de sus especiales permite incendiar un área de juego para quemar y duplicar el daño convirtiendo al carnicero en una terrible abominación inmune a los golpes. Y eso no es todo, mientras más tiempo le dedicamos más cosas encontraremos con las que encariñarnos con este curioso y salvaje demonio. Sin duda, la idea de ser tan poderoso sin la necesidad de equiparse amuletos o equipo legendario es simplemente genial. Solo tenemos que preocuparnos por matar todo lo que aparezca en pantalla, ¿no suena genial?

La Temporada de la Masacre también amplía el contenido jugable con nuevas actividades. Se ha introducido un nuevo sistema de llaves que modifica sus mazmorras originales en Mataderos diseñados específicamente para jugar como el carnicero. Cuando saltemos a las Mareas Infernales también encontraremos nuevos altares con los que interactuar para realizar sacrificios especiales para iniciar mini-juegos como el mismísimo Carnicero, como mencione más arriba. Por su parte, el PvP viene acompañado por una nueva ceremonia en el Campo de Odio que lo transforma en una competición por alcanzar el poder máximo. Claramente, estas actividades no son simplemente “más contenido”, sino espacios diseñados alrededor de las nuevas mecánicas. Todo gira en torno a mantener la racha, maximizar la matanza y acceder a transformaciones. Además, el juego introduce enfrentamientos con grandes jefes en contextos renovados, ofreciendo mayores desafíos para quienes buscan algo más. 

Más allá del contenido de temporada, Blizzard ha aprovechado para introducir mejoras de vida para optimizar la experiencia. Entonces, la IA de los enemigos ha recibido una ligera actualización con un nuevo balance de monstruos. Cambios en los estatus: vida, defensa y resistencia y el rediseño del sistema de objetos. Son mejoras que apuntan a uno de los mayores problemas históricos del juego: la falta de consistencia en el desafío. Ahora los combates son más constantes y exigentes, lo que encaja mejor con el nuevo enfoque agresivo.

Hace tiempo que no disfrutaba tanto con una temporada de Diablo IV, la última que recuerdo que me había enviciado tanto fue: La Temporada de la Sangre con su sistema de ventajas vampíricas únicas. No esperaba volver a sentir tal emoción y frenesí con otra temporada, pero la Masacre ha hecho ese Click que estaba buscando. Es pura crema, su Gameplay adictivo encuentra el mejor rostro con su apuesta por el combate más directo, frenético y de alto voltaje. Además, el añadido de convertirse en el carnicero es la cereza del pastel. Un monstruo de tres metros que se lleva por delante todo lo que encuentra. No siendo eso suficiente, Blizzard también ha preparado material especial. Resulta que, el Doom Slayer hace su participación con equipamiento y monturas únicas. Por primera vez podemos llevar equipado el traje pretoriano y navegar en los lomos de Serrat con su paquete especial. Como es su nuevo crossover tendremos una buena variedad de material para desbloquear a lo largo de los próximos 40 días.  ¿Es suficiente para mantener el interés a largo plazo? Esa es otra historia. Pero si algo queda claro, es que, esta temporada entiende perfectamente qué hace divertido a Diablo: la sensación de poder, el caos controlado y el placer casi hipnótico de ver caer hordas de enemigos sin parar. Y en ese sentido, pocas veces el juego ha sido tan fiel a su propia esencia. Solo resta esperar poco más de un mes para la culminación de su expansion Lord of Hatred.

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