Título: PIGFACE.
Género: FPS.
Desarrolladora: titolovesyou .
Editora: DreadXP.
Fecha de lanzamiento: 18/09/2025.
Precio: $5,99.
Plataformas: PC.
Disponible en: Steam.
Preview: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por DreadXP.
Lo que no encontré en ECLIPSIUM definitivamente lo halle con PIGFACE. Este macabro FPS llego en el momento justo para saciar la inagotable sed de sangre que tanto necesita mi torrente sanguíneo. PIGFACE es brutal, sangriento una epopeya a la carnicería, una masacre sin sentido protagonizada por una cirujana plástica con armas en lugar de bisturís. Se siente como un juego salido de la mismísima Deep Web, es más, incluso me dejo gratos recuerdos de MANHUNT y CONDEMNED. Dos jodidas maravillas que la industria se ha encargado de sepultar con todo su jodido enfoque family-friendly, por lo que chocarse de frente con un juego crudo, sucio y ultraviolento es una grata sorpresa.





Bautizado por la sangre, PIGFACE es un FPS puro y duro con mucho sabor old-school que solo busca exhibir el caos. Es más bien un híbrido que bebe de múltiples fuentes para crear una identidad propia y perturbadora. Por un lado, transmite la tensión y la planificación de los shooters clasicos, donde cada movimiento en falso puede costarnos caros, es más, incluso su propio entorno puede jugarnos una mala pasada… Por un descuido me lleve puesto un tren, en lugar de una bala. Por otro lado, su ritmo frenético y su explícita violencia traen esos agradables flashbacks de títulos como Manhunt o la saga Condemned, siendo este último una excelente fuente de inspiración por todo el sistema de armas blancas que ofrece cuando las balas escasean.
Se trata de un Acceso Anticipado, pero cuenta con una historia. Durante la aventura conoceremos a «Exit«, una mujer con un pasado turbio que la ha alcanzado de la peor manera posible. Despertando en un charco de su propia sangre, descubre que le han implantado un artefacto explosivo en la cabeza. Una misteriosa voz al otro lado de un teléfono le deja las cosas claras: o cumple una serie de contratos de asesinato, o su cabeza estallará, (Suicide Squad). Este chantaje es justo la gasolina que necesitamos para sumergirnos a lo más profundo de los suburbios a cazar a toda clase de alimañas. La estructura es un tanto monótona, a fin de cuentas pasamos de piso en franco al ordenador y directo a la arena de combate, aunque tiene algunos procesos intermedios como comprar armas o trastear en el piso franco con las mascaras desbloqueadas. Aunque de momento no hay mucho más, la narrativa es más bien simplona, como producto de su Acceso Anticipado.
Lo que distingue a PIGFACE de otros títulos del género es su flexibilidad a la hora de afrontar las misiones. Cada nivel, ya sea una granja aislada o un motel de carretera mugriento, se presenta como una caja de arena de combate con toda clase de enfermizas herramientas a nuestro alcance. Es decir, tenemos total libertad para decidir cómo «hacer el trabajo». ¿Prefieres un enfoque sigiloso, eliminando enemigos uno a uno desde las sombras con armas cuerpo a cuerpo y una planificación meticulosa? Puedes hacerlo. ¿O eres de los que disfrutan del caos y la adrenalina, irrumpiendo a balazos con una escopeta recortada y sembrando el pánico? PIGFACE lo permite.
Esa libertad se ve reforzada por un sistema de personalización, limitado, pero bienvenido. Antes de cada misión, podemos visitar el Mercado Negro para adquirir un arsenal que va desde pistolas y rifles de asalto hasta martillos y minas terrestres. Las armas se sienten contundentes y realistas, con un retroceso y un sonido que transmiten su letalidad. Además, contamos con un par de accesorios para modificar e incrementar potencia, ya sea con un silenciador, una mira telescópica u otro. Eso no es todo, sino que PIGFACE introduce un sistema de máscaras que otorgan habilidades pasivas, pero también añade desafíos extra con los que experimentar sus arenas de otra forma.
Exit no es una súper soldado, es más, ni siquiera una mercenaria. Solo una desequlibrada con una mascara de cerdo, por lo que un par de disparos bien colocados bastarán para abatirla. Si bien, la salud no se regenera automáticamente, el juego nos obliga a buscar morfina en los escenarios y a gestionar los recursos con cuidado para mejorar nuestras probabilidades de éxito. De todas formas, la IA enemiga no es demasiado brillante. Bueno, tiene momentos donde puede tomarnos por sorpresa con un flanqueo, pero es más bien producto de la distribución de los enemigos, que la propia reacción de los mismos. A fin de cuentas, algunas misiones demandan acabar con todos los enemigos y por cada area suele haber unos 40. Esto hace que sus tiroteos sean intensos, pero tambien demandan algo de estrategia.
De momento, PIGFACE ofrece un puñado de misiones, siendo 5 en total con un tutorial. Cada una de estas misiones nos traslada a diferentes escenarios con un diseño bastante abierto, y diferentes objetivos tanto principales como secundarios para que la experiencia tenga un ligero sabor diferente. Sin embargo, no nos tomara mucho más de 2 o 3 horas completar cada uno de ellos y ver todo lo que este juego tiene para ofrecer. Por el momento, el estudio no ha compartido ningún tipo de RoadMap, ni actualización sobre sus planes a futuro. De todas formas, PIGFACE promete bastante y su naturaleza sádica lo convierte en un bicho raro dentro de la industria.





PIGFACE es un juego que no teme ser feo, sucio y brutal. Su estética, que recuerda a las películas de «found footage» y al cine de los años 80, no tiene reparo en mostrar sangre y para ello ofrece una atmósfera opresiva y desoladora. La libertad que ofrecen sus entornos y la alegría de ejecutar un plan a la perfección (o de sobrevivir a un tiroteo por los pelos) son sus mayores virtudes. Cómo fanático de los FPS encontré motivos más que suficientes para darle una oportunidad. Es un juego sangriento, oscuro, y retorcido. Quizás escasea en contenido, y de momento no ofrece nada especial para ser re-jugado, pero quienes decidan escapar un poco de los metroidvania y roguelikes para disfrutar de un FPS crudo no se decepcionarán en lo absoluto.
