Título: ENDZONE 2
Género: City Builder.
Desarrollador: Gently Mad Studios.
Editor: Assemble Entertainment.
Fecha de lanzamiento: 29/08/24.
Precio: $14,99.
Plataformas: PC.
Disponible en: Steam.
Preview: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Assemble Entertainment.
Como buen fanático de los City-Builder no podía dejar pasar por alto la oportunidad de disfrutar de esta secuela. ENDZONE: A World Apart fue una maravilla que me atrapo con su yermo radioactivo. Esa respuesta al deseo de un Fallout con gestión de recursos. Colonias intentando sobrevivir a las inclemencias de un mundo despiadado con recursos agotados en cada extremo. Ahora con su secuela pensé encontrarme con una aventura mucho más afinada en Gameplay, como también en narrativa. Sin embargo, ese no fue el caso. ENDZONE 2 se siente como un juego más simplificado. Conceptos que se removieron por completo para impulsar un sistema de juego ‘family-friendly’. También ha recibido un importante tijeretazo de contenido, aunque esto último como resultado de su lanzamiento en Acceso Anticipado. Aun con todo eso tiene un buen margen de mejora.




Al igual que su primera entrega, ENDZONE 2 propone otra aventura de supervivencia extrema. Ese mundo Post-Apocalíptico tiene tanto por contar. Tanto por explorar. Tiene un entorno tan rico para sacudirnos con historias o eventos dinámicos. Sin embargo, deja un inconmensurable hueco narrativo. No cuenta con una campaña progresiva con la que aprender más sobre ese mundo radioactivo. Tan solo un tutorial extendido con el que introducirnos a su Gameplay. Quedé con ganas de arañar más sobre el pasado de esos supervivientes. Jugué durante horas esperando por un punto de inflexión o incluso un cliffhanger. Pero no fue el caso. Endzone 2 solo establece un setting apocalíptico para mantenernos creando rutas o edificios. Esa mezcla de S.T.A.L.K.E.R. a lo MAD MAX gestionando recursos en caravana es pura crema. Pero… también siento que tiene mucho potencial desaprovechado con una clara ausencia narrativa. Supongo que tocará esperar a su salida del acceso anticipado para descubrir que tanto ha evolucionado el storytelling de este estudio.
Ahora en lo jugable es más bien una fotocopia de su predecesor con más sombras que luces. ¿Para qué cambiar algo que funciona? Sería de locos. Como es habitual en el género comenzamos con un pequeño grupo de supervivientes en un asentamiento. Desde allí tenemos que analizar el terreno para distribuir recursos de la mejor forma posible: granjas, muelles, aserraderos o fábricas. Al estar ambientado en un mundo post nuclear gran parte del terreno de encuentra radioactivo. No todo lo verde es saludable. Existen cientos de áreas radioactivas que no son útiles para construcciones. Es más, son realmente nocivas para la salud. Razón por la que encontraremos más cuadros rojos que verdes. Nunca estaremos del todo cómodos para construir nuestra fortaleza. Sin embargo, el sistema de recolección automatizado y los caminos a modo de sinergia facilitan mucho la micro gestión. Parte de la temática en esta secuela es ‘continuar adelante’. Avanzar el legado explorando, colonizando otros puestos para explotar diferentes recursos. Establecer otra gran comunidad con la que interactuar en consecuencia. Me resulta una idea interesante que termina luciendo sus falencias al poco tiempo. Es más bien caótico controlar tres asentamientos al mismo tiempo solo para explotar un puñado de recursos en cada uno. La idea de utilizar vehículos para transportar cargas es genial, pero… las opciones de construcción para los mismos se habilitan demasiado tarde en el mid-end game.
Como mencione más arriba, el vehículo es una parte central del juego. Util para llevar un grupo de personas a la otra punta del mapa y establecer un asentamiento secundario. Esto me ha recordado bastante a la serie Frostpunk, donde crear puestos de expedición y establecer puntos de distribución para que el propio vehículo se encargue de transportar materiales o recursos valiosos entre ambas áreas. Quizás en una zona es más fácil explotar minerales, mientras que en la otra puede que encontremos más alimentos.
Me ha sorprendido el sistema de exploración al estilo CRPG cuando bajamos del vehículo. Es posible usarlo de manera independiente para rastrillar todo el mapa y rebuscar entre las ruinas. Salir del coche, ver a nuestro personaje caminando o saltando los tejados. Removiendo entre la basura y mucho más. Estas secuencias ayudan a fortalecer la inmersión. Crean una atmósfera mucho más realista, dónde es realmente palpable ese mundo tan abandonado. Además el escenario se siente tan reactivo con elementos con los que interactuar, es común chocar con una puerta bloqueada o un tejado roto. Esto hará que busquemos o construyamos objetos que sean útiles para abrirnos paso como escaleras o baterías, combustible y mucho más. Esa reactividad en el entorno le sienta genial. Realizar expediciones es de vital importancia para conseguir puntos de investigación, que más tarde podemos utilizar en el árbol tecnológico para desbloquear nuevos edificios: granjas fluviales, farmacias, y muchos más.
Gráficamente me ha dejado algo frío. Esperaba que el subidón técnico fuera más notorio, sin embargo, encontré asperezas que no se han terminado de pulir en estos años. Ese parpadeo tan molesto en la pantalla y unas opciones de alisado temporal algo justas… No cierran del todo. Los paneos de cámara se sienten algo duros. Pierde algo de suavidad. El decorado en general está algo por debajo de lo que podríamos esperar del género, considerando que Manor Lord ya lleva tiempo por detrás y le sigue un Frostpunk 2 simplemente brutal. Aún asi, tiene algunos momentos pintorescos como esas expediciones hacia lo profundo del mundo libre con esos edificios derruidos y consumidor por la naturaleza tal cual The Last of Us. Los viajes en carretera son su mejor trabajo, y el cambio a un estilo rolero para rebuscar entre la basura o entrar a interiores es brillante. Me recuerda bastante a la serie How to Survive. Quizás le haga falta un poco más de reactividad al ambiente, pero cumple con lo justo. El rendimiento también está muy bien trabajado.




En un género donde resulta difícil reinventarse y con cientos de alternativas, Endzone 2 se presenta como una refrescante revisión de una notable primera entrega. Los cambios de vida en el sistema de tareas. El toque rolero con el añadido en sus expediciones al aire libre o la posibilidad de establecer nuevas raíces hacen que su Gameplay tenga más sabor. Aún así, escasea de contenido e incluso se siente mucho más simplificado con respecto a la obra original con limitaciones claras en su sistema de gestión. A perdido ese toque de simulador de colonias que tan bien le sentaba. Sin embargo, tiene un largo camino por recorrer. El estudio ha compartido su RoadMap de cara a los próximos meses, y ha dejado los labios a miel. Nunca está de más un City Builder, son juegos relajantes que generan mucho placer. La obra de Gently Mad Studios es una agradable alternativa con la que experimentar la supervivencia en una zona de exclusión como la de S.T.A.L.K.E.R.
