Life is Strange Double Exposure [IMPRESIONES]

Título: Life is Strange Double Exposure (Chapter 1-2)
Género: Aventura Narrativa.
Desarrollador: Deck Nine.
Editor: Square Enix.
Fecha de lanzamiento: 29/10/24.
Precio: $49,99.
Plataformas: PC.
Disponible en: Steam.
Preview: Realizado en su versión de PC con una copia de prensa proporcionada por Square Enix Latinoamerica.

Debo admitir que el ultimo acercamiento que tuve con la serie de ‘Life is Strange’ se dio hace poco más de seis años con su secuela. Esa aventura de hermanos tenía mucho potencial, pero no me termino de convencer. Desde entonces me mantuve alejado de la franquicia. No deseaba empañar los preciosos recuerdos que había dejado Max Caulfield junto a Chloe. Sin embargo, no pude contener la emoción cuando supe que Deck Nine estaba preparando una nueva entrega protagonizada por mi fotógrafa favorita con Double Exposure. Gracias a los chicos de Square Enix Latinoamerica, tuve la oportunidad de disfrutar este pasado fin de semana de sus dos primeros episodios, (que estarán disponibles de manera anticipada este próximo martes para todos aquellos que reservaron el juego).

Este primer encuentro con la serie me ha recordado lo mucho que echaba de menos el fabuloso universo creado por Don’t Nod Entertainment, que más tarde adoptaría el estudio norteamericano de Deck Nine para contarnos sus propias historias (True Colors). La serie siempre se ha caracterizado por ofrecer una visión profundamente emocional sobre distintos temas de la vida como ser la adolescencia, el dolor, la perdida, el amor, la amistad o la identidad. Con ‘Double Exposure’ no será diferente. Es más, parece que la tragedia persigue hasta el infinito a nuestra joven fotógrafa. Bueno, tal vez no tan joven. Max no es una adolescente cualquiera, más bien todo lo contrario, es una artista con sus propios seminarios en la universidad de Caledon: hogar de las mentes creativas del mañana.

Aunque eso no quiere decir que por dentro haya cambiado demasiado. Por fuera, luce como una persona completamente diferente. Por dentro, se siente exactamente como si no hubiese pasado ni siquiera un día desde los eventos de Arcadia Bay. Max continúa marcada por todas las cicatrices del pasado. Se siente como una adolescente atrapada en el cuerpo de una adulta. A quien todavía le cuesta desprenderse de sus recuerdos. Aun le cuesta horrores relacionarse con otras personas. A raíz de ello tiene un circulo intimo más bien pequeño compuesto por tan solo dos personas: Safi y Moses. La primera de ellas es su nueva mejor amiga. Una versión de Chloe 2.0, estudiante modelo y futura poetiza que sabe lo que quiere y como lo quiere. Es tan adorable que es imposible no quedarse perdidamente enamorado de ella. Tiene un carácter tan inocente, pero al mismo tiempo tan fuerte que se apodera inmediatamente de la pantalla. Además, esas expresiones tan naturales de su rostro le suman muchos puntos. Mientras que el segundo, es el geek del grupo, algo así como un oso cariñosito y esponjoso.

Una vez que tenemos el outfit adecuado para interiores y exteriores podemos dar el salto al episodio donde seremos recibidos por Safi en el bar local de Amanda. Desde allí veremos cómo nuestra artista favorita intenta ligar con la camarera del bar (o tal vez no). De nuevo, el juego se va construyendo en base a nuestras decisiones. Durante mi partida he intentado acercarme a Amanda y me ha gustado el resultado. Es bastante divertido ver como Maxi tropieza con sus propias palabras, mientras intenta persuadir a la joven rebelde. Me dejo algunos recuerdos de Vietnam, cuando solía pedir consejos a mis amigos, y estos se rompían a carcajadas. Con Double Exposure no es diferente. Es más, captura esos momentos fugaces de la vida de manera tan genuina, como divertida. Es imposible no soltar una carcajada o sentir esa presión en el pecho cuando intentamos hablar de los sentimientos o conseguir una primera cita. Se siente justo como en casa, como si los años no hubiesen pasado.

Una de las cosas que hace tan especial a la serie son los protagonistas tras cada relato. Con quienes podemos coincidir o vernos reflejado por la naturaleza de su moral. En Life is Strange no hay bandos buenos o malos, sino más bien grises. Personajes que están rotos de una u otra forma e intentan vivir su vida como mejor pueden. Supongo que algunos ocultan su rostro mejor que otros. Es justamente allí donde entran las habilidades investigativas de nuestra joven Nancy Drew para desenmarañar lo que esconden tras la muerte de Safi. Por ello, tendremos que dialogar con cada uno de sus personajes.  Quienes, además, reflejan un determinado constructo social. Por un lado, tenemos al Geek de turno, tampoco podía faltar la influencer, especialmente ahora con el impacto de las redes sociales. Junto a ellos se suma el profesorado de la Universidad. Lucas y Gwen.  A simple vista, todos lucen como personas ordinarias, algo aquejadas por sus propios dilemas, pero superficialmente normales. Aunque sabemos que lo normal no es algo común en la serie.  

Un detalle que me ha gustado mucho fue la forma de introducir la tecnología en la narrativa, como si se tratase de una red social a través de mensajes de texto o incluso posteos de Instagram. No debería sorprenderme. La franquicia ha ido puliendo estos aspectos con cada una de sus entregas. Siempre ha encontrado la forma de amigarse con la información, ya sea a través de correos o un diario con esos dibujos tan divertidos.  Entonces, desde el celular podemos interactuar de manera virtual con cada uno de los personajes, como también compartir alguna que otra fotografía que capturemos de manera infraganti. Me recordó a ‘La Extraordinaria Vida de Walter Mitty’ ‘las cosas bellas no buscan llamar la atención’.

Double Exposure baraja una gran variedad de temas, desde los tradicionales dramas adolescentes con su toque romanticón, pasando por esa etapa delictiva con fechorías o bromas de mal gusto como romper parabrisas o esconder celulares, (esas fraternidades rebeldes también están presente en el campus). Como también otros tópicos de un tinte más maduro y serio como ser problemas familiares, la infidelidad, el divorcio, las drogas, el duelo. Sin lugar a dudas, Life is Strange siempre se ha caracterizado por la naturalidad al momento de retratar diferentes instancias de la vida, y esto permanece intacto.

Si bien, este primer episodio sirve como preludio para conocer a sus personajes, quienes son introducidos delicadamente. También presenta algunos puntos clave de inflexión, donde tendremos que tomar alguna que otra dura decisión. No sería Life is Strange sin decisiones. Además, echaremos una mirada general a esos escenarios, donde pasaremos gran parte del tiempo, siendo el campus de la universidad o el bar, los puntos de mayor interés. Por su parte, la universidad de Caledon no tiene nada que envidiarle a la Academia Blackwell. Comparten diseño con un gran patio central circundado por un lago congelado donde los jóvenes salen a disfrutar de patinaje sobre hielo, mientras que el interior es algo más rebuscado con un conjunto de salas conectadas hacia un ala recreativa, donde tomarse un chocolate caliente o compartir un momento de paz echando un vistazo a los cuadros. En lo profundo encontraremos el ala administrativa compuesta por una biblioteca y la rectoría. Pasaremos gran parte de estos episodios en estos lugares, aunque también podemos visitar la casa de Max.

Durante sus primeros minutos las secuencias transcurren con mucha relajación. Tiempos espaciados. Muchos diálogos de por medio. Prepara el telón para más tarde sacudirnos de un derechazo con la muerte de Safi. A partir del segundo episodio la aventura toma más sabor. Inicia toda una investigación criminal y todos son potenciales culpables hasta que se demuestre lo contrario. La muerte de Safi, despierta viejos recuerdos en Max, pero también la llevara a despertar un nuevo poder especial, ese que lleva tanto tiempo suprimiendo. Primero era aturdida por voces y más tarde se encuentra abriendo portales hacia otras realidades. Supongo que el multiverso iba a llegar tarde o temprano. Jamás imagine que fuese desde un baño.

Max tiene la habilidad de controlar el tiempo, esa es una obviedad de su primera entrega, pero ahora es totalmente diferente. Las cosas se han ido un poco de control, y es ella misma quien puede caminar entre dos realidades diferentes en simultáneo. Por un lado, tenemos el mundo gris y apagado donde Safi ha muerto, un lugar con mucha tragedia y duelo. Mientras que, por el otro lado, tenemos una Safi con vida, pero que corre peligro. Esa sería la primera diferencia clara, sin embargo, mientras más avanzamos en la ventura notaremos otros cambios, como las relaciones entre algunos personajes son totalmente diferentes. Por ejemplo, Lucas el profesor de literatura se lleva mejor con su familia en una realidad, mientras que en la otra está se encuentra al limite de un divorcio.  

Double Exposure no se aleja demasiado de la fórmula de sus predecesores. Por lo tanto mantiene un sistema de juego simple con un ritmo de juego lineal, orientado directamente a la interacción ambiental y a tomar decisiones. Los pilares fundamentales de Life is Stranger. En esta ocasión volvemos a controlar el tiempo, pero de una forma un tanto diferente, ahora podemos viajar entre realidades para coger objetos de una y utilizarlos en la otra, o incluso lanzar un pulso a modo de eco para revelar lo que está sucediendo en la realidad alternativa, y así, oír conversaciones privadas para socavar algo de información, que más tarde podemos usar a nuestro favor. Los puzles no son para nada complicados, son más bien intuitivos con resoluciones prácticamente automáticas. Quizás lo que arruina un poco la experiencia es ese backtracking tan marcado de ir y venir entre realidades para avanzar en la trama, siento que termina empañando la experiencia final al girar demasiado tiempo sobre la monotonía. Aunque intenta romper con sus limitaciones alternando secuencias diferentes como ser el sigilo. Resulta curioso navegar su escenario escabulléndose entre realidades y creando distracciones, tiene su encanto. Por ello intenta generar situaciones originales en cada uno de sus secuencias, aunque estos dos primeros episodios no han sido realmente bondadosos con su jugabilidad. 

Una de las curiosidades que más me ha gustado es la forma en que ambos mundos se conectan. La vida nos ha enseñado que no se debe jugar con el tiempo. Debo admitir que, las consecuencias que tienen las acciones de Max son más bien inmediatas, no tendremos que esperar demasiado tiempo para ver como un alumno pierde la cordura al encontrarse con su doble afuera del campus o como una profesora encuentra la forma de estar en dos lugares totalmente diferentes al mismo tiempo. Doube Exposure plantea situaciones límite donde cada decisión es definitiva al no poder rebobinar o re-visitar nuestras acciones tendremos que aceptarlas sin más. Como si se tratase de la vida misma tendremos que aprender a convivir con las elecciones y dejarnos llevar por nuestros instintos, ya no existe el botón mágico para “regresar” tras nuestros pasos y cambiar lo que hicimos. En lo jugable no hay mucho para reprocharle, la idea general de la saga se mantiene intacta.

Técnicamente presenta una mejora sustancial con respecto a sus predecesores. Aun mantiene ese tono artístico de pastel a modo de acuarela que tanto caracteriza a la serie para dar vida a su vibrante mundo.  La técnica de acuarela le sienta realmente bien y permite vislumbrar las posibilidades del nuevo motor gráfico. Además, también hace uso de algunos filtros gráficos más elegantes como una iluminación global que genera escenas más vivas y naturales, y una profundidad de campo que filtra muy bien los planos para detallar a sus personajes, ya que juega muy bien con las cámaras y enfoca algunas escenas desde la lejanía o cercanía para exponer los rostros de sus personajes y las emociones que estos tienden a presentar. Siento que uno de los mayores logros son sus animaciones faciales, que ahora se sienten mucho más realistas y realmente transmiten esas emociones que tanto busca, especialmente Max y Safi. El apartado sonoro brilla por luz propia, introduce una banda de sonido increíble, con canciones que van de menos a más y reflejan puramente los sentimientos de sus protagonistas. Sin duda, es uno de sus puntos más fuertes, ya que logran fortalecer su ambientación y crea una sintonía uniforme con lo que el juego propone. Entre las asombrosas piezas musicales encontramos una selección diversa.

Mi experiencia con estos dos primeros episodios fue estupenda. Me mantuvo atrapado en las paredes de Caledon arañando el velo de la realidad para saltar entre portales a otro mundo. Uno más cálido. Uno donde la vida no es tan dura. Uno donde aun es posible salvar el día. Fue extraño volver a controlar a Max, pero al mismo tiempo, se siente como si nada hubiese cambiado. Es tan adorable e inocente como el ultimo día que la vimos en Arcadia Bay. Ahora un poco más adulta, pero dentro permanecen presentes todas las cicatrices de su pasado. Double Exposure trae consigo otro relato criminal con el que sentirnos como Nancy Drew en una de sus novelas, pero… con nuevos poderes. La idea de caminar entre dos realidades en simultaneo, tal cual Prince of Persia, tiene su encanto. La perpetuidad de sus decisiones y el impacto que generan en el entorno como en los propios personajes se percibe desde el primer minuto. Realmente me dejo con ganas de más. Termina justo cuando las cosas se calientan.

Sin lugar a dudas, los fanáticos de la serie pueden respirar tranquilos, Deck Nine ha logrado traer a Max en su mejor estado con una historia llena de suspenso y misterio que nos mantendrá pegados a la pantalla de principio a fin. ¿Única contra? Esperar por el resto de episodios.

Deja un comentario

Descubre más desde PCIndieMRace

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo