GRAVEYARD KEEPER 2 [Análisis]

Título: Graveyard Keeper 2
Género: Gestion de Recursos.
Desarrollador: Lazy Bear Games.
Editor: tinyBuild.
Fecha de lanzamiento: 22/09/26.
Precio: $12,99.
Plataformas: PC, Nintendo Switch 2, PS5 y Xbox Series.
Disponible en: Steam.
Review: Realizado en su versión de PC, gracias a una copia de prensa proporcionada por tinyBuild.

Es hora de cortar el pasto, esconder huesos y remover entrañas, pues, un nuevo guardian ha despertado y está listo para librar una emocionante batalla, mientras protege el reinado en Graveyard Keeeper 2. Lazar Bear Games junto a tinyBuild han preparado una secuela que mejora por completo a la entrega original; con una batería de correcciones de vida, y como no, con un puñado de contenido inédito. Elementos vitales que hacen su experiencia de juego mucho más amigable para todos aquellos que se introducen por primera vez en las filas de los adeptos a las artes oscuros de la sepultura. Bueno, evidentemente su sistema de automatización y el tutorial tambien buscan facilitarle la vida a los más veteranos. Recordemos que, el juego original tenia cierta tendencia hacia la complejidad y podia llegar a ser bastante obtuso, por lo que, todas las actualizaciones de accesibilidad son más que bienvenidas. Sea cual sea el caso, continua siendo un come-horas como el primero.

Lo cierto es que, llevo poco más de un mes sacando la maleza de los suelos, picando roca, macheteando troncos y removiendo órganos para mantener ordenado y limpio el cementerio local. Mientras que, junto a la ciudad no he parado de capturar a todos esos pobres infelices zombies que deambulan por las calles para armarlos y enviarlos directo a las líneas defensivas como carne de cañón. Graveyard Keeper 2 ha mutado. Ha evolucionado. Se ha convertido en su mejor versión. Todo un simulador de cementerio, con unas curiosas funciones de Tower Defense, que lo convierten en un juego único.

¿Hace falta jugar su primera entrega? Siendo honesto, no.  No hace falta jugarlo. Graveyard Keeper 2 es un juego completamente independiente ambientado en el mismo universo, además el guardián de esta entrega es un sujeto diferente, tiene algún que otro rasgo característico, pero al final del día es otra persona. Eso sí, quienes disfrutaron de su primera entrega ocho años atrás van a encontrar toda clase de guiños, referencias a e incluso algún que otro rostro familiar con el que sentir ese cálido deja-vu. Lo que ayuda a construir una atmosfera mucho más solvente. Sea cual sea el caso, Graveyard Keeper 2 ha decidido limar las asperezas de su predecesor para entregar su mejor versión. Como resultado directo encontramos un juego más comprometido a la narrativa con una historia mucho más ambiciosa, diálogos que mantienen el característico humor negro con esa acidez al límite, y una narrativa presente con mayor variedad de personajes, situaciones y eventos. Al final del día, la ciudad está colmada de ruido, y no de los malditos quejidos y gruñidos de los zombies, sino de los interminables recados de quienes aún buscan mantenerse con vida.

Atrapado por la inquisición, Graveyard Keeper 2 nos presenta al nuevo guardián, un sujeto común y corriente que lleva más de un siglo esposado en lo más profundo de un calabozo. De pronto, el destino le sonríe y un hada mágica lo libera de su yugo, mientras que una calavera parlanchina le da ánimos para echarse a correr y ser completamente libre. Vamos, un curioso grupo de compañeros, que bien podría haber salido de Planescape Torment. Al poner un pie afuera nuestro querido guardián descubre que estaba más seguro dentro que afuera, pues, los zombies ya habían comenzado con su avanzada en la ciudad y el Rey tiene preparada todas unas defensas para inmovilizar su paso. Por lo tanto, no quedó más remedio que hacerse pasar por el nuevo sepulturero local. Y es así, como esta divertida aventura va tomando forma, a medida que charlamos con los npcs locales y solucionamos sus problemas, mientras arreglamos el cementerio, la iglesia y mantenemos segura la ciudad.

La historia de esta secuela juega con el tiempo y los personajes para profundizar en los oscuros misterios del reino, expandiendo un lore que en la primera parte permanecia en segundo plano. El universo se vuelve más cohesivo, conectando los cabos sueltos sobre las sectas locales, la inquisición y las extrañas fuerzas dimensionales que atraparon al desafortunado protagonista original en ese purgatorio feudal. No planeo entrar directamente en Spoilers, pero… Respecto al personaje principal, la narrativa juega con las expectativas de los más veteranos de la saga al redefinir el rol del sepulturero. En esta ocasión, la trama da un giro delicioso al involucrar de manera directa al jugador en las altas esferas del poder eclesiástico, incluso flirteando con la figura del Gran Inquisidor. El propósito ya no es meramente encontrar el camino de regreso a casa a través de portales imposibles, sino lidiar con una crisis existencial: una inminente amenaza de apocalipsis zombi que pone en jaque la estabilidad de la región.

¿Qué hay de su Gameplay? Más de lo mismo, pero con esteroides. Graveyard Keeper 2 supone una mejora sustancial con respecto a su predecesor. Muchos de sus conceptos permanecen inmutables, mientras que otros se han rediseñado por completo hacia la gestión a gran escala y la automatización avanzada para que su experiencia sea más fluida, con un control total. A fin de cuentas, es un juego de gestión y construcción profundo con mucho por descubrir.  Mientras que, en la aventura original los zombis eran un añadido útil pero secundario introducido mediante DLCs, aquí se convierten en el pilar central de la experiencia desde el primer minuto. La micro-gestión del inventario y el cansancio perpetuo se han modificado para dar paso a cadenas de producción que recuerdan a otros farming simulators o city-builders más complejos, pero pasados por el filtro de la nigromancia medieval. Ya no se trata solo de enterrar cuerpos con estilo, sino de coordinar un emporio macabro donde cada hueso y cada gota de sangre rinden frutos económicos.

Uno de sus cambios más radicales proviene de su enfoque hacia la acción táctica a traves de la defensa de torres. El ejército de zombies es un peligro inminente al que debemos estar atentos en todo momento. Las hordas amenazan con arrasar el territorio, por lo tanto, no queda de otra que mantener una fortaleza segura para evitar cualquier tipo de perdida. Debo admitir que. este cambio de aire le sienta de maravilla, y logra cortar un poco el rollo idílico de construir sin demasiados problemas. Usar los materiales para preparar recursos defensivos o incluso armar una milicia de muertos vivientes para repeler los ataques es jodidamente divertido. Justamente, acá es cuando entra en acción su nuevo sistema de automatización que ayuda a reducir los tiempos. Las mesas de trabajo y las maquinarias se han multiplicado. Las cadenas de montaje permiten que los zombis operen con mayor precisión, reduciendo los tiempos muertos. Por otro lado, a diferencia de la entrega anterior, donde el pueblo era un telón de fondo estático, ahora existe una mecánica activa para levantar edificios, restaurar comercios.

¿Técnicamente? Una pinturita, con uno de los mejores Pixel-Art que he visto en mucho tiempo. El nivel de detalle de es realmente admirable, además mantiene el espíritu de la serie con esa colorida y vibrante gama de colores.  Una paleta notablemente más rica, animaciones fluidas y escenarios cargados de micro-historias en el fondo. Su narrativa ambiental fortalece su atmosfera y ayuda a construir una experiencia mucho más inmersiva. El cementerio y los alrededores están desgastados, producto de la ausencia del guardián, y es realmente emocionante como va cambiando su rostro con cada pequeña actividad que realizamos. Dejando las tumbas mucho más vistosas y decorando los alrededores. Cuenta con algún que otro toque de gore, a fin de cuentas, podemos trastear con los órganos de los cadáveres para conseguir materiales y otros recursos que podemos intercambiar en su árbol tecnológico para desbloquear ventajas o mejoras. Evidentemente, al comienzo cuesta cogerle el ritmo, y puede llegar a ser un tanto abrumador, pero conforme le dedicamos horas la experiencia va cerrando cada vez más. Los cementerios rebosan de detalles lúgubres, las tabernas huelen a desesperación y los efectos de iluminación durante la noche otorgan una atmósfera verdaderamente inmersiva. Ni hablar de su enfoque a lo Tower Defense cambiando por completo el rostro de la ciudad junto al cementerio.

Suelo huir de los simuladores de gestión; no por falta de afecto, sino por el dulce abismo en el que te sumergen, un lujo inasumible cuando la agenda se desborda de novedades. Recuerdo el juego original como un hallazgo casi fortuito: simple en la superficie, pero sólido en sus cimientos. Hoy, Lazy Bear Games se consagra al elevar cada apartado. La secuela respira una profundidad sincera, entrelazando la agilidad del combate con el ingenioso arte de la automatización. Bajo su velo cínico y mordaz late un corazón vibrante que demuestra algo insólito: negociar con la muerte puede ser un negocio brillante. Sin costuras a la vista y con un árbol tecnológico diseñado para encantar al jugador meticuloso, Graveyard Keeper 2 trasciende como el retrato perfecto de cómo debe madurar una franquicia.

Puntuación: 4 de 5.
  • Más grande y mejor.
  • Tiene un Pixel-Art precioso.
  • Una bateria de correciones y mejoras en su Gameplay.
  • La historia tiene mucha más presencia.
  • Su humor, lo amas o lo odias.
  • Pese a las opciones de accesibilidad y tutoriales, cuesta seguirle el ritmo.

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