Título: ORDER OF THE SINKING STAR
Género: Puzles.
Desarrollador: Thekla Inc.
Editor: Arc Games.
Fecha de lanzamiento: 08/10/26.
Precio: $29,99.
Plataformas: PC, Nintendo Switch 2 y PS5.
Disponible en: Steam y PS Store.
Review: Realizado en su versión de PlayStation 5, gracias a una copia de prensa proporcionada por Thekla Inc y Arc Games.
Meses atrás comentaba lo impresionado que me había dejado el primer encuentro con “Order of the Sinking Star” la nueva producción de Jonatan Blow junto a Thekla Inc, que promete revolucionar al género con sus más de mil rompecabezas artesanales, personajes jugables y su ritmo narrativo basado en el autodescubrimiento de aquel enorme laberinto de islas. Islas que no paran de transformarse, arrojando toda clase de retos; ambientales, físicos, visuales, sonoros y mucho más. Pensaba que, Jonathan Blow había acariciado el cielo con “The Witness” pero… tan solo fue una de sus tantas pruebas técnicas para lo que iba a llegar más tarde. Order of the Sinking Star es un juego colosal, con un contenido inconmensurable que pondrá contra las cuerdas incluso al más habilidoso del género. En una época en la que todos los juegos están prácticamente invadidos por marcadores, símbolos, colores y todo tipo de ayudas visuales. Chocar de frente con un título tan abstracto, plano y minimalista como puede ser Order of the Sinking Star es algo jodidamente esperanzador.





¿La perfección de un artista? Lo cierto es que, Jonathan Blow está lejos de ser el desarrollador promedio. Su forma de ver el medio. Su forma de ver al jugador como una persona inteligente y no un simple zombie que pulsa motones o sigue marcadores lo ha llevado a ganarse el respeto/odio de gran parte de la comunidad. En lo personal, encuentro que sus proyectos son unas obras imprescindibles, que de una u otra forma, han moldeado la escena independiente. Por esta razón, esperaba emocionado por su próxima aventura. La isla de “The Witness” es uno de mis sitios turísticos favoritos, al que no tengo reparo en regresar una y otra vez. Siempre hay algo nuevo para rascar sobre la superficie, y ni hablar debajo de ella. Justamente eso, esa capa de narración ambiental es lo que hace que sus juegos permanezcan con uno durante mucho, mucho tiempo. Sin darme cuenta, me encontré enfrentando retos que rozaban lo absurdo, pero allí estaba la verdadera magia. Interpretar cada una de sus reglas para resolver todo lo que fuese lanzando, que no era poca cosa: empujar cajas, unir piezas, conectar puntos, encender paneles, dibujar figuras, oír los ruidos ambientales, jugar con la pintura o la iluminación. The Witness claramente marco un antes y un después. Llevo el género a un nuevo nivel del que no ha podido salir, y obviamente, se necesitaba que volviese el inigualable Jonathan Blow para elevar la vara una vez más. The Order of the Sinking Star no iba a quedarse atrás, más bien todo lo contrario.
Se trata de una de sus joyas más preciadas, en la que estuvo trabajando con mucho cariño durante más de diez años. Diez años perfeccionando cada uno de sus apartados para que su respuesta sea tan precisa, como un fino reloj suizo. A fin de cuentas, cada uno de sus rompecabezas se desarrolla en salas apretadas; pequeñas ratoneras mentales, donde debemos encontrar la salida o activar el interruptor de turno, que nos llevara a la siguiente sala. No hay demasiada ciencia por detrás, es un juego de rompecabezas con muchísima personalidad, que requiere paciencia, control y mucha lectura visual. Es más, tiene una enfermiza atención al detalle. Supongo que es el resultado de llevar más de diez años dibujando en papeles, codificando y realizando toda clase de pruebas arroja ideas desconcertantes, con resultados inusualmente funcionales. De alli, la lógica de aprender y al mismo tiempo deshacerse de lo que aprendimos. Muchas de sus salas iniciales sirven como tutoriales con los que dominar las reglas principales de aquel inusual mundo, sin embargo, un puñado de salas más adelante descubriremos que, debemos anticiparnos a ciertas respuestas del entorno o mucho más. Order of the Sinking Star esta colmado de situaciones inesperadas, que muchas veces sentiremos que dimos en su respuesta por error, cuando la realidad es completamente distinta. El mismo juego nos lleva a probar a pensar afuera de la caja y a analizar sus salas minuciosamente, cada uno de sus peldaños, cada uno de sus objetos para conocer su respuesta a cada accion y protagonista, cabe destacar que cada héroe tiene sus propias habilidades.
¿Historia? Por supuesto, con Order of the Sinking Star sucede algo curioso, a medida que avanzamos en su engorrosa red de rompecabezas seremos recompensados con información. Información valiosa con la que ir desenredando su trama. Trama que envuelve a una serie de viajeros o más bien héroes que han salido en búsqueda de su reina para terminar encallados en la misteriosa isla bautizada como “La orden del hundimiento de la estrella”. Mientras los héroes navegan por una isla de puros jeroglíficos y descubren que por alguna extraña razón, son capaces de entender aquel idioma e incluso interpretar los símbolos. Por el otro lado, la reina continua hundiéndose más y más en las profundidades de aquel indómito mundo. Descubriendo detalles más profundos sobre su pasado, su verdadera identidad y cómo terminó atrapada en un lugar tan enigmático.





El resto de protagonistas se ira introduciendo de manera escalonada, pues, los héroes (guerrero, mago, ladrón o la marinera ) se abren camino por los cuatro reinos principales. Al principio, sus viajes parecen completamente aislados. A medida que restauramos mecanismos y abrimos portales entre dominios, estos personajes se encuentran. Entrelazando sus viajes, y como no, sus historias personales, revelando que ningún héroe posee la verdad completa; solo a través de sus perspectivas combinadas se puede reconstruir la verdadera historia del reino. Y eso no es todo, durante la travesía encontraremos una serie de registros sonoros que añaden mayor profundidad a la trama. Estas notas de audio revelan el origen de la Orden de la Estrella Hundida, incluyendo cómo surgió el mundo superior y qué llevó a este estado del mundo. Lejos de ser una historia de fondo pasiva, estos registros contienen pistas cruciales para resolver el misterio general del reino. Además, cada puzle tiene su propia historia que contar, incluyendo los entornos que lo componen. Poco a poco, la curiosidad es recompensada con respuestas.
A diferencia de su predecesor, Order of the Sinking Star maneja una narrativa mucho más presente, esto se debe a que sus protagonistas son mucho más participativos. Es común entrar a salas y escuchar sus pensamientos o sentimientos, como también chocarse con notas de audio que arrojan mayor información sobre su Lore. A decir verdad, es un juego que tiene mucho material de donde rascar, sin embargo, tiene una pega. La única forma de acceder a cada valioso pedazo de información es superando sus retos, avanzando en el mundo y conquistando cada uno de sus reinos. Para ello necesitaremos mucha dedicación. A fin de cuentas, es justamente su balanza con la que mantener el equilibrio y corresponder el agotador ejercicio cognitivo que acarrea superar uno de sus rompecabezas.
Bueno, tampoco quiero exagerar. Order of the Sinking Star comienza como cualquier otro juego de rompecabezas, de menos a más. Aprovecha las bondades de los sokoban para impulsar un estilo de juego pasivo-agresivo hacia las físicas, por lo que empujar bloques es parte de su naturaleza. Un concepto trillado, que no tarda demasiado en evolucionar hacia extremos ridículos, de una complejidad extrema. Las primeras fases se desarrollan casi de manera instintiva con solo llegar a la salida o permanecer de pie sobre un interruptor para ser enviado automáticamente a la siguiente sala. Sin embargo, gradualmente se van introduciendo nuevas leyes que alteran por completo el formato de sus rompecabezas, es más, la propia isla esta compuesta por cuatro reinos centrales que tienen sus propias reglas.
¿Como es su mundo? La isla esta compuesta por cuatro reinos centrales, cada uno aplica sus propias leyes fisicas. Es decir, al este encontraremos una serie de plataformas de tierra suspendidas sobre el océano, que tienen como protagonista a unos espejos con los que transportarnos hacia diferentes lugares del mapa, también podemos interactuar con unos montículos de tierra para “habilitar” el camino correcto. De esta forma, coquetea con estos objetos para introducir nuevos desafíos, dos o tres espejos, cuatro o seis montículos de tierra. En cierta forma me ha recordado a “A Monster Expedition” tiene un formato similar, de un mundo interconectado que debe ser armado para avanzar de manera progresiva. Mientras que, el lado oeste ha preparado unos lagartos que comen gemas y una serie de paneles de color que añaden ciertas habilidades como ser; atravesar objetos, puñetazos y mucho más. En el norte encontraremos los mayores retos al tener que controlar en simultáneo a múltiples heroes, cada uno con sus movimientos particulares. Finalmente, hacia el sur encontraremos un tropico adorable con rocas flotantes y mucha agua sobre la que navegar. Sea cual sea el camino que escojamos tendremos que hacer trabajar las neuronas porque no daran por la via facil.
Gran parte de su naturaleza esta basada en Sokoban pero llevado a sus limites mas extremos. Es algo asi como el bolsillo de Doraemon, cuando pensamos que lo vimos todo encuentra la forma de inventarse algo completamente nuevo. Aun así, cada reino añade sus propias reglas, y sus protagonistas tienen sus propias técnicas. Por ejemplo, Tiff tiene la capacidad de arrastrar bloques, mientras que Izzy puede cambiar de lugar con lo que sea que mire de frente, mientras que, el fortachon puede empujar uno e incluso dos bloques con su enorme fuerza. En base a estas acciones se desarrollan diferentes retos ambientales, es más, llegado un punto los bloques se convierten en enemigos a los que debemos evadir e incluso hacer que se golpeen entre ellos mismos para desbloquear la puerta hacia la siguiente sala. Es increíble la variedad y versatilidad que muestra, y solo son sus primeros tramos. A medida que avanzamos sus retos continúan subiendo de nivel e incluso el mapa central, es decir, la propia isla se convierte en un rompecabezas mucho más grande y complejo, que necesita de diversas herramientas y objetos con los que interactuar para desbloquear sus lugares mas remotos. De esa forma, accederemos a zonas mucho mas complicadas y engorrosas, que añaden nuevas leyes a las que tocara adaptarse para avanzar. Afortunadamente tiene una libertad absoluta para encarar sus salas por lo que es dificil llegar a un bloqueo, y en caso de que esto suceda podemos sacar el mapa para regresar al punto inicial o visitar otra area con la que probar suerte. La forma de viajar entre un punto y otro es bastante intuitiva e inmediata, al menos durante sus inicios.
Es posible que avancemos sin mayores problemas, como también es común llegar a una enorme pared que será imposible de derribar. ¿Mi recomendación? Regresar más tarde. Sucede que el hermoso mundo de Order of the Sinking Star es completamiento abierto y libre, al igual que sucedia con su predecesor “The Witness” por lo tanto, podemos optar por probar suerte en otro camino siempre que lo deseemos, de esa forma evitamos encerrarnos en un ciclo de prueba y error. Además, la facilidad con la que empuja a probar nuevos retos es envidiable. Si pasamos demasiado tiempo bloqueados en un lugar es tan fácil como volver a la isla central y escoger un camino distinto, obviamente tarde o temprano toca regresar para enfrentar esa sala que se nos resiste, pero… por ahora podemos evitarlo. De esa forma aprendemos nuevas mecánicas y pensamos fuera de caja hasta que la respuesta llegue a nosotros. Mucho de lo que hace tan especial a The Order of the Sinking Star ya estaba presente en the Witness y es justamente eso lo que hace su experiencia tan familiar y gratificante. No es un juego que de nada por masticado, sino que nos invita a experimentar a la prueba y error, y es la única forma de avanzar hacia algun lugar. Su recompensa es su narrativa, los diálogos de los personajes, los documentos y notas de audio dejadas atrás. Todas están envueltas en una red de misterio al igual que su mundo.





Artísticamente tiene su encanto, eso no se puede negar. El paso a una cámara cenital concentra toda la acción en planos completos, donde cada uno de sus salas es protagonista, no solo el rompecabezas en sí, sino también su propia presentación. El diseño de la isla con esos mosaicos desgastados y el paso filtrándose sobre sus recovecos o sus enredaderas apretando fuertemente las paredes hasta dibujar grietas. Y eso es solo el comienzo. Cojamos la dirección que cojamos encontraremos algo por lo que suspirar y dejarnos sorprender. Quizás sea la conexión de sus islas a través de espejos o pedazos de tierra flotando en el océano para crear puentes. Tal vez sea la belleza de los intensos colores que emiten los laser en las profundidades del aquel templo sagrado, una forma curiosa con la que iluminar cada uno de sus recovecos. Sea cual sea el caso, Order of the Sinking Star tiene una importante fuerza visual que encuentra el balance perfecto con su diseño artístico para crear entornos expresivos e interpretativos. Siendo esto último muy importante para dominar las reglas físicas de su funcionamiento. A fin de cuentas, la belleza reside en la precisión geométrica y el uso expresivo de la iluminación y los contrastes cromáticos. La suavidad de ese tono pastel para los colores en el entorno, y su contraparte con la vestimenta de los héroes logra crear una armonía indispensable para avanzar con prudencia sobre su mundo.
¿Rendimiento? He podido jugar la versión de PlayStation 5 dejandome un un sabor agridulce. Artísticamente es pura crema con un apartado visual fenomenal, pero… no puedo negar que cada tanto pega unas importantes rascadas de FPS. Son de terror. Existen salas donde el framerate prácticamente se cae a pedazos haciendo que la navegación sea algo torpe y pesada. Por otro lado, el dualsense responde con mucha precisión, dando esa sensación placentera en los gatillos al echarse a correr o caminar lento, sin duda, es toda una genialidad. Hubiese deseado que exprimiese aun más las bondades del mando, pero… es lo que tenemos, que tampoco esta nada mal. Sus controles son intuitivos y muy ajustados por lo que es imposible realizar una acción erroneamente, además tenemos un boton para deshacer una acción y otro para regresar al punto de control más cercano.
En cuanto al voice acting, no hay absolutamente nada para quejarse, hay gente con mucho talento por detrás que ha dejado la vida para transmitir sus emociones. El elenco incluye a Emily O’Brien (Death Stranding, Starfield) como La Reina, Liam O’Brien (Critical Role, The Legend of Vox Machina) como El Guerrero, Darin De Paul (Overwatch, Marvel’s Spider-Man) como El Mago, Anjali Bhimani (Overwatch, Ms. Marvel) como La Barda, Erica Luttrell (Apex Legends, Steven Universe) como La Marinera, Matthew Waterson (X-Men ’97, Hades II) como El Druida, y una aparición especial del galardonado diseñador de videojuegos Jonathan Blow, y mucho más. Ademas, los sonidos ambientales van moldeando su mundo y ayudan a crear un entorno mucho más inmersivo.





Pocos juegos tienen la capacidad de instalarse de forma permanente en la cabeza o el corazón de un jugador; Order of the Sinking Star reúne todas las características para convertirse en un residente vitalicio en la mente de cualquiera que se atreva a poner un pie en su isla. No hay vuelta atrás: una vez que interpretas sus reglas, comienzas a ver sus patrones por todos lados. Y no hay nada que los quite de la cabeza. Jonathan Blow ha creado un mundo recursivo, hipnótico, precioso y tan estimulante que te hará olvidar por completo de la vida real. Es un billete de ida a una isla inolvidable que no dejará descansar tus ojos o neuronas por una larga temporada. Completarlo en su totalidad es toda una hazaña que, quizás consuma toda tu vida, pero definitivamente no será una vida malgastada.
Puntos Positivos:
- Las reglas que aplican a sus rompecabezas, algunas son brillantes.
- La enorme variedad de situaciones y rompecabezas, un juego colosal.
- Su propio mundo se siente como un enorme rompecabezas que espera por ser resuelto.
- Una narrativa dinámica muy bien conseguida.
- El trabajo de Voice Acting es excepcional.
- Sus controles responden bien y son intuitivos.
- Un juego que no teme en pisar el acelerador, cuando lo cree necesario.
- Sus puzles son… simplemente alucinantes ¿Ya lo dije?
- La sensación de asombro que deja en cada uno de sus pasos.
- La conexión entre sus reinos es una completa maravilla.
- Artísticamente es precioso.
- Demanda mucha paciencia. Mucha atención. Mucho trabajo de campo.
- Una experiencia absurdamente estimulante.
- Toda esa aura de misterio que gira en su entorno.
- Una historia que se sigue con mucho interés, pero que necesita de mucha dedicación para ser comprendida en su totalidad.
- Una infinidad de secretos.
- Entornos reactivos.
- Esa sensación de asombro que lo acompaña de principio a fin.
Puntos Negativos:
- Los subtítulos en español suelen aparecer y desaparecer por arte de magia.

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